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domingo, 10 de mayo de 2026

"El español no fue la lengua de la conquista, sino de la independencia"

Gonzalo Celorio en su casa de Ciudad de Mexico.
(Imagen:Aggi Garduño)

"Es desde Cervantes y gracias a él que los géneros se han mezclado hasta la promiscuidad . Han dejado de ser compartimentos estancos y eso a mí me encanta", dijo Gonzalo Celorio, último premio Cervantes, escritor de múltiples géneros, pero también editor, profesor, crítico, bibliófilo, factótum del libro: su palabra favorita es "palabra".

Entró Celorio (Ciudad de México, 78 años ) en el Museo Reina Sofía de Madrid con bastón y cara de buena persona, bigote blanco y ojos claros, con la voz "un tanto disminuida", dijo. Le acompañaban el director del centro de arte, Manuel Segade ("Esto se una invitación al diálogo entre la palabra y la imagen ", explicó al presentar), y María José Gálvez, directora general del Libro, el Cómic y el Fomento de la lectura, que recordó  a la recientemente fallecida Beatriz de Moura, editora de Tusquets. Fue esta la editorial del premiado desde su primera novela Amor propio, publicada en 1992, "De Moura abrió las letras españolas al mundo y abrió el mundo a las letras españolas", señaló el mexicano.

Celorio ha obtenido el máximo galardón de la literatura en lengua castellana, creado en 1976 y dotado de 125.000 euros (exentos de impuestos), que premia a toda una trayectoria literaria. La ceremonia de entrega, tendrá lugar como cada año el día 23, Día del Libro, efeméride de la muerte de Cervantes (y de Shakespeare), en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares. Su discurso tratará, según confirmó  en la comparecencia. sobre "la tardía llegada de la novela al continente americano. A su juicio, "la novela es un género muy peligroso... la novela no es un género literario es un género libertario".

Tuvo el autor una profunda reflexión sobre los géneros y la literatura del yo, la que más ha practicado. "Se piensa que la literatura del yo es una literatura  de la expresión lírica, peo yo creo que ha ampliado sus fronteras", dijo. Recordó la figura de Montaigne, considerado creador del género del ensayo que ensayaba sobre sí mismo, que era al mismo tiempo sujeto y objeto de la escritura. Y rememoró la definición del ensayo del polígrafo mexicano Alfonso Reyes, como un "centauro" entre géneros: Tiene una parte de dominio  intelectual , pero también tiene una parte imaginaria y pasional, donde el yo se expresa". También hay yo en el género de la memoria; como también en la crónica: "Sin yo, la crónica es historia", dijo el premiado.

La literatura de Celorio  es una centrada precisamente en la memoria, sobre todo melancólica. Ha descrito sus libros  como "novelas memoriosas", donde, reconociendo lo engañoso del recuerdo (Ese montón de espejos rotos, se titulan, como un verso de Borges, sus memorias, publicadas por Tusquets), se adentra en el borroso territorio del pasado familiar y literario para generar nuevos relatos. "Se me cuela el yo por todos los intersticios de la escritura para hablar de mi familia". aduce el autor  y es Celorio -su memoria- lo que hace de hilo conductor entre todas las novelas, al tiempo que traza una imagen del México moderno.

"Lo que es excepcional es la presencia del yo en el ejercicio novelístico: siempre ha sido considerada la novela, desde el precedente género épico, como la conquista de la tercera persona", subrayó. Y recordemos esos fragmentos de la obra de Homero en los que el poeta griego se cuela en la narración para exhortar a Aquiles o a Héctor a hacer tal o cual cosa o embarcarse en tal o cual batalla. Sin embargo, la mezcla de géneros y la proliferación del yo sucede sobre todo cuando llega Cervantes y comienza la hibridación.

El escritor, que dirige la Academia Mexicana de la Lengua y fue director de la editorial Fondo de Cultura Económica, es un mexicano de raíces asturianas. Celorio es el nombre de un pueblo cercano a la localidad de Llanes, done la cordillera se une con el mar Cantábrico; fue su abuelo Emeterio el que emigró para hacer las Américas, como relata el autor en la novela El metal y la escoria. Empezó de mozo de ultramarinos y acabó amasando una fortuna como licorero, fortuna de dilapidaron sus descendientes. En Tres lindas cubanas se narran las peripecias  de tres amigas que conocieron  a su padre en La Habana; solo una, Rosita se convirtió en su madre. En Los apóstatas el protagonismo pasa a los hermanos del autor (Celorio fue el undécimo de 12): uno concienciado por la Teología de la Liberación, es absorbido por la Revolución Sandinista en Nicaragua. toda una estirpe en novelas...

Sergio C. Fanjul. Madrid. El País, martes 21 de abril de 2026.

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