miércoles, 10 de junio de 2026

Adiós a Marjane Satrapi, La empatía por bandera

"El hombre por sí solo no sobrevive en la naturaleza. Necesita juntarse con otros y crear sociedades. Y la condición sine qua non para lograrlo es la empatía", decretó Marjane al recibir el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades en 2024. El día de ayer amaneció con la noticia de su fallecimiento con apenas 56 años. Ha muerto "de tristeza", según sus allegados. Hace poco más de un año perdió a su marido, el productor, actor y guionista sueco Mattias Ripa, un golpe del que nunca se recuperó. La socióloga Azadeh Kianm, amiga suya, decía que había dejado de luchar y quería irse. Desde la pérdida del amor de su vida "se estaba dejando morir".

Para los devotos del cómic, la literatura y el arte, queda su legado, reflejado en sus novelas gráficas y sus películas. Su voz crítica y comprometida con la humanidad guía su trayectoria, invitando al lector a reflexionar sobre el prójimo, haciendo hincapié en la cercanía de aquel que también lo es aunque resida en un país a miles de kilómetros. 

Marjane Satrapi nació en Irán en el seno de una familia progresista. Cuando tenía 10 años estalló la revolución islámica. Vivió bajo el régimen de los ayatolas hasta los 14 años, momento en que sus padres decidieron enviarla a Viena para que recibiera una educación laica, después de que en Irán se suprimieran los colegios bilingües. Tuvo una adolescencia complicada, marcada por el desarraigo y la soledad. Allí residió hasta que a los 18 años retornó a Teherán para estudiar Bellas Artes. Sin embargo, la rigidez social y cultural del régimen hicieron que Satrapi no permaneciera mucho tiempo en su tierra. En 1993 regresó a Europa, esta vez a Francia para estudiar en la École Supérieure des Arts Décoratifs de Estrasburgo. Posteriormente fijó su residencia en París, y obtuvo la nacionalidad gala en el 2006.  

Su carrera como historietista comenzó tras adentrarse en el entorno del colectivo L'Association, donde la animaron a trasladar sus recuerdos y vivencias a la tinta. De esa iniciativa nació Persépolis , una de las novelas gráficas más leídas de la historia. Se publicó al principio en cuatro tomos, entre los años 2000 y 2003, que se unieron después en un único libro.

Persépolis fue adaptada al cine en el 2007. Satrapi dirigió junto a Vincent Paronnaud el filme, que mereció el premio del jurado del Festival de Cannes.

Firme en sus creencias y valores, Marjane rechazó hace un año la Legión de Honor francesa al percibir una "actitud hipócrita de Francia hacia Irán" frente a la nueva ola de represión que estaba viviendo su país natal. Satrapi comunicó su rechazo a la máxima condecoración francesa en sus redes sociales, alegando que "la revolución de las mujeres no puede limitarse  a fotos con víctimas o celebridades en conmemoraciones por la muerte de Masha Amini", la joven asesinada en el 2022 por no llevar el velo islámico según el código reglamentario del régimen iraní.

Marjane Satrapi sabía que no era fácil ser mujer en Irán, y menos defendiendo los derechos civiles y criticando al  régimen como hacía ella. Sin embargo nunca se doblegó. Al contrario, escogió convertir su obra en una forma de denunciar la opresión y de defender la libertad de todos los pueblos.

María Vila Campo. La Voz de Galicia, viernes 5 de junio de 2026.

martes, 9 de junio de 2026

El artista frugal

Tadashi Kawamata. (Foto: Archivos Mennour)

El estudio en la periferia de Paris del artista japonés Tadashi Kawamata  (Hokkaido, 72 años), parece un taller de carpintería. Sorprendentemente ágil y ligero para su edad, Kawamata se mueve, sin soltar su cigarrillo, entre los tablones y las virutas de madera que ha recogido con la ayuda de su asistente en el barrio cercano. Está especialmente satisfecho  con las cajas de frutas  rescatadas de un supermercado. "Una madera flexible, estupenda", constata. El artista, un obseso del reciclaje, viaja por todo el mundo, de Dubái a Tokio, pasando por París, con todas sus herramientas, y mantiene la  mirada atenta por lo que pueda encontrarse en el camino. Como no tiene carnet de conducir va con un asistente que le acompaña allá donde estén esos restos  que le servirán  de materia prima para su obra, y que deben estar en el entorno del lugar  donde construirá sus instalaciones.

Una vez decidido el sitio y negociadas las condiciones con vecinos y autoridades, Kawamata seduce y recluta a otros artistas  y discípulos para recoger madera que cortará en finas tiras que conforman las estructuras temporales  que va plantando por todo el mundo. No las deja mucho tiempo en ningún sitio. Que sean efímeras es otra de sus condiciones no negociables. "Diez días, un mes, un año..., todo es temporal, tu vida también, todos nos estamos muriendo cada día", dice. Sus nidos y refugios se han visto en lo más alto de la columna trajana de la Place de Vendôme en París y en el palacio de Brera en Milán . En el patio interior del edificio  de la galería que lo representa, Mennour, construyó una especie de falso techo que provocó la respuesta airada de algún vecino. En 1991 visitó por primera vez las favelas  de Río de Janeiro y quedó impactado  con la rapidez con que los vecinos volvieron a levantar  sus casas tras una demolición  policial. "Fue un ciclo natural..., destruir, tirar todo y reconstruir". Al año siguiente levantó su primera favela a la orilla del río  en Houston, una veintena de chozas de contrachapado que contrastaba  con el espectacular skyline de la ciudad. Los críticos de arte apuntaron que la instalación era "terrorismo visual" pues perturbaba "la homogeneidad  del paisaje"...
"Nido en Liaigre" obra del artista en Paris.

El artista vive y trabaja en la actualidad entre Tokio y París y sigue interesado en la relación  entre arte, arquitectura, diseño y vida cotidiana. En sus obras solo usa materiales reciclados recogidos en comunidad para incidir en la idea de que el arte debe ser un proyecto colectivo... "Podría hacer estructuras de acero o de piedra, pero entonces nadie se ocuparía de ellas, la madera no es un material  muy resistente  y cada cinco años  hay que hacer  reparaciones y reajustes, eso vuelve a unir a la gente,  que es lo que me interesa. Todo el mundo puede clavar, cortar, intervenir... y es barata y accesible".

Kawamata acaba de volver de la región francesa de Champagne, donde este mes instalará  su último proyecto en el número 4 de la calle de Crayères, la dirección emblemática de Ruinart, un champán  creado en 1729. La colaboración entre el artista y la maison, forma parte del proyecto Conversations with Nature y consiste en tres instalaciones -Three Hut, Nest y Observatory-, cuyos bocetos preparatorios se pudieron ver en la edición de Arco en marzo en Madrid .

Trabaja  y produce en abundancia. Muchos proyectos no pasan del nivel de maqueta y quedan almacenados en su nave archivo. Se dice que esas maquetas ocultas  son a veces más hermosas  que la obra definitiva. Él cree que tiene mucho trabajo en Europa porque "no es muy caro". "Simplemente me dan un billete de avión, me consiguen un apartamento y un asistente y yo me busco la vida. Soy un artista de presupuesto limitado".

Karelia Vázquez. El País Semanal, 9 de febrero de 2026.

lunes, 8 de junio de 2026

"Tres mujeres"

Leyla Bouzid, directora de Tres mujeres, bien podría haberla titulado Una compañera de piso, porque esa es precisamente  la única información que ofrece la veinteañera protagonista a su familia cuando acude a Túnez desde París con su novia al entierro de un tío recién fallecido. Los seis días de duelo suponen una desesperada salida del armario de la joven, un volcán de sentimientos  contradictorios entre su madre (la tercera mujer del título) y, aún más el descubrimiento de no pocos secretos familiares relacionados con el muerto: el típico miembro de la familia que siempre salía en un rincón de las fotos, el que tuvo que dejar sus estudios a pesar de ser, según todos,  "el más listo", el que ha muerto en circunstancias violentas  y fue encontrado desnudo, en un incidente, que está investigando la policía. El gay que nunca pudo tirar del  todo el muro de la cerrazón.

Por razones obvias, no son muchas las películas de amor y sexo entre hombres procedentes de países árabes de inmensa mayoría musulmana, como es Túnez. Y entre mujeres, el desierto. De modo que la existencia  de una producción como Tres mujeres traspasa su condición de estimable ejercicio de narración cinematográfica para adentrarse en el terreno de las obras de evidente relevancia social. Además, la exploración  de las discordancias entre el amor familiar y los comportamientos prohibidos está elaborada por Bouzid  de un modo poco convencional.

La prole protagonista parece ajena a la práctica religiosa. El ambiente que se retrata es fundamentalmente laico, la madre de la chica es doctora en medicina y el Túnez de la ciudad costera y turística de Susa parece cualquier lugar moderno de vacaciones. Y sin embargo, la homofobia domina la sociedad ( aún más, el desprecio hacia las lesbianas) y la falta de libertades lleva a la ocultación, a la mentira y, en determinados momentos, a una sordidez en los comportamientos que nunca se visualiza, pero sí se vislumbra.

En su tercer largometraje, Bouzid, que marchó de su país a Francia para estudiar Literatura en la Sorbona, y más tarde también cine, ha compuesto una película que decide apartarse del lugar común para acercarse a las contradicciones de la familia, y hasta de los ideales educativos. Su fusión entre la intriga política, social, y policial, y el drama personal de la joven se debate entre el desarraigo, la huida y el compromiso. La película se exhibe en los cines tunecinos desde el 29 de abril. Y eso sí que es importante.

Javier Ocaña. El País, viernes 22 de mayo de 2026.


domingo, 7 de junio de 2026

Jóvenes y mayores

"Una de las desgracias de nuestro siglo es que las distintas generaciones han dejado de hablar entre sí. Sobre todo la generación nacida ya  después de la Segunda Guerra Mundial tiene la tendencia a encerrarse en sus enclaves, sin mostrar ningún tipo de interés por nadie que no sea de su quinta". Son palabras de Wislawa Szymbrorska extraídas de su estupendo libro Correo literario (Nórdica, 2018). Szymbrorska hacía esta observación en los años 60 del siglo pasado, pero se diría que el tiempo transcurrido no ha hecho más que ratificarla. Entretanto, casi todos hemos tenido oportunidad de constatar  ese desinterés al que ella se refiere, compatible con los antagonismos latentes en eso que se ha dado en llamar la "brecha generacional".

En el trato con los más jóvenes, me percato de que no son pocos los adultos que se resienten, con ofendida susceptibilidad, de su falta de curiosidad. Y es cierto que a menudo ostentan actitudes autosuficientes, cuando no soberbias o condescendientes. Pero no en pocos casos cabe preguntarse  cuánto hay, por debajo de las apariencias, de timidez, de intimidado respeto, incluso de buena educación.

Digo esto recordando, por mi parte, las ocasiones en que he tenido la oportunidad de tratar a personalidades que eran bastante mayores  que yo y con las que no fui capaz de establecer una relación de más confianza, de lo cual me lamento retrospectivamente.

Así, por ejemplo, en los años en que trabajé en la edición de las Obras completas de Nicanor Parra, tuve varios encuentros con él, durante los cuales mantuvimos  largas conversaciones; incluso me alojé más de una vez en su destartalada casa de Las Cruces en la costa del Pacífico. Nuestra relación era cordial, incluso afectuosa, y por mi parte lo escuchaba embelesado cuando él se ponía a hablar mientras navegaba en su memoria oceánica. Sin embargo, no me atrevía  a preguntarle  abiertamente sobre cuestiones  que yo mismo juzgaba que podían ser delicadas, o demasiado personales, o simplemente que, por muy conocidas, suponía que para él era una lata volver sobre ellas.

Algo semejante me pasó luego con Rafael Sánchez Ferlosio, a quien tuve el privilegio de tratar bastante de cerca durante los trabajos de edición de sus ensayos, de sus pecios y de otros libros suyos. En este caso, a mi cautela se sumaba su propia timidez, y el pudor que tanto le dificultaba referirse a asuntos más o menos privados.

Solo demasiado tarde comprendí que fue un lamentable error conducirme con tantos miramientos. Que seguramente mi prudente reserva terminaba por resultar decepcionante. No pretendo sugerir que ni Parra ni Ferlosio ni ningún otros de los escritores de muy  mayor edad que la mía a quienes, venerándoles desde joven, he tenido la suerte de conocer, sintieran la menor necesidad, ni siquiera el impulso de contarme nada, mucho menos de sincerarse conmigo. Por mi parte, la diferencia de edad me impedía aspirar siquiera, pobre de mí, a que se tejiera entre nosotros  algo semejante  a una amistad.

Y por qué no, me digo ahora. Probablemente, ellos esperarían de mí una mayor curiosidad, menos discreción: signos de que podían interesarme aspectos de su vida y de su pensamiento, de su experiencia, no tan circunscritos  a los cuidados de su obra. 

Con frecuencia-sigo diciéndome- son los más jóvenes  los que asumen en sus relaciones con los mayores  una verticalidad  de la que estos apenas tienen conciencia. Se suelen impedir de este modo, debido quizás a un malentendido, cauces de transmisión por los que podrían circular  mucho más fluidamente la memoria y el conocimiento, también el humor  y los afectos, las a menudo insospechadas afinidades. Tantas cosas como uno, conforme envejece, piensa -sin demasiado dramatismo- que habrán de perderse en el tiempo, como lágrimas en la lluvia.

Ignacio Echevarría. Mínima Molestia. El Cultural, 1-5-2026

sábado, 6 de junio de 2026

Los patos ganan la guerra del 'foie-gras' en Nueva York

Tras años de apelaciones y recursos, la encarnizada pero incruenta  guerra del foie-gras  acaba de concluir en Nueva York con la victoria  legal de los animalistas, que se oponen al engorde forzoso de patos y ocas para agrandar su hígado, sobre los criadores de aves defensores de la supervivencia de sus negocios. La ciudad había aprobado en 2019 prohibir la venta del grasiento manjar francés, pero sucesivos recursos de las granjas avícolas habían  el proceso hasta ahora. En el ínterin, los neoyorquinos finolis, esos que cenan ostras con champán y se pirran por una buena baguette o un burdeos auténtico, apuraron con avidez la oferta del hígado graso en brasseries y bistrós, conscientes de que su disfrute tenía los días contados.

Ese canto del cisne (o del pato, mejor dicho) llegó a su fin a mediados de marzo, con la confirmación por parte del tribunal de apelaciones de Nueva York de que la ley adoptada  en 2019 deberá aplicarse so pena de multa de hasta 2.000 dólares a los restaurantes que lo incluyan en sus menús dentro de los límites de la ciudad. Antes que Nueva York, fueron California y Chicago los que desterraron el manjar de sus mesas.

Como si de una ley seca se tratara, algunos neoyorkinos  llegan a bromear, o a especular, en las redes sociales con el contrabando de órganos, cuando no con un alijo de tapadillo, mientras los animalistas celebran el fin de la tortura que supone la alimentación forzosa de las aves hasta que sus hígados llegan a pesar hasta 10 veces más de lo normal; una realidad que los criadores atribuyen a épocas pasadas.

La industria del foie-gras, según los activistas, mata a más de 300.000 patos al año, pero los representantes de las granjas del norte del Estado de Nueva York - en muchos casos, productores únicos en Estados Unidos-, no han dicho su última palabra y es de prever que redoblen sus intentos de bloquear el reglamento de la mano del Departamento de Agricultura y Mercados, que los amparó en el pasado.

Todo en Estados Unidos tiene detrás su correspondiente lobby, y Voters for Animal Rights (votantes por los derechos de los animales), organización  sin ánimo de lucro que se presenta con el lema "construyendo poder político para los animales en Nueva York", ha sido el grupo más activo en la persecución del foie-gras, como abanderado de una coalición de medio centenar de asociaciones animalistas"...

María Antonia Sánchez-Vallejo. El País, sábado 2 de mayo de 2026.

viernes, 5 de junio de 2026

'Muero porque no muero' revive en París

Escena de la obra en el Teatro de la Bastilla.
(Foto: Jean-Louis Fernández)
Ya hay un teatro que se ha rendido ante el texto de Paco Bezerra sobre Teresa de Jesús. El Teatro de la Bastilla de París, un prestigioso centro de titularidad pública, se prepara para el estreno mundial de la obra que fue cancelada por el PP en la Comunidad de Madrid y que tenía previsto su estreno en enero de 2023 en los Teatros del Canal. Muero porque no muero. La vida doble de Teresa se presentará en septiembre (del 16 al 30) en la Bastilla, en un montaje dirigido por Aurelia Lüscher y protagonizado por la polifacética artista Estelle Meyer, antes de iniciar una la larga vida por Francia.

"El texto de Bezerra es de una audacia increíble. ¿Fue Teresa una punki o una santa? Es esa ambigüedad lo que más me fascina de la obra", asegura Lüscher. que añade su extrañeza ante la cancelación. Es escalofriante. Es un texto que expone algo que ya sabemos. Los cuerpos de las mujeres, independientemente de las épocas son violentadas  por el patriarcado; son controladas. Que esto le suceda a una santa  que es extremadamente venerada en España es volver a ponerla en el centro del debate político contemporáneo".

Muero porque no muero es un monólogo protagonizado por una Teresa de Jesús que resucita  en la España de hoy, 500 años después de su muerte, y descubre estupefacta que su cuerpo ha sido descuartizado y repartido por medio mundo, al mismo tiempo se enfrenta a la imagen que tiene de ella la sociedad actual. Desde  julio de 2022, cuando Paco Becerra recibió la llamada de la dirección  de los Teatros del Canal anunciándole que la obra no iba ser programada, el dramaturgo  no ha vuelto a estrenar en España en ningún escenario y tampoco ha sentido las ganas de escribir un texto teatral.

Ahora el estreno de Muero porque no muero en París supone para Bezerra "la victoria del arte sobre el tiempo", "El poder político me censuró. Al final la verdad siempre encuentra su territorio por derecho propio. La integridad no se negocia. Lo que me ha ocurrido a mí es la demostración  de que cuando te mantienes fiel a tu voz, el río de la vida  te devuelve la libertad.  Ya no es necesario que siga señalando a los que me silenciaron porque este estreno en la capital de la cultura les ha derrotado por completo", añade en conversación telefónica.

La producción de Muero porque no muero en París ha sido un impulso personal de la directora de La Bastilla, Claire Dupont. Lüscher, en una entrevista  por correo electrónico reconoce que sabía de la importancia de Santa Teresa dentro de la Iglesia católica. "Sabía que era una mujer de letras, conocida por sus textos  eróticamente apasionados, pero no sabía que era una purista de la fe, una figura fuerte del pensamiento. Fue una gran revolucionaria, también dentro de la Iglesia". asegura la directora, que califica el texto de Bezerra de "increíblemente audaz".

Estelle Meyer es una artista performativa , actriz, autora y cantante. Para ella, Santa Teresa "fue una líder, una pionera, una política que reformó la Iglesia. Su relación con Dios fue desgarradora". La intérprete califica de locura la cancelación de Madrid. "En Francia también la extrema derecha se ha apropiado de Juana de Arco, a la que ahora blande como un símbolo, mientras  que en su época la llevó a la hoguera. No dejemos que los fascistas  se apoderen  de nuestras santas. Tienen que seguir siendo libres y transgresoras".

Rocío García. Madrid. El País, martes 19 de mayo de 2026.

jueves, 4 de junio de 2026

Los versos femeninos del surrealismo

El surrealismo ejerció, como ningún otro movimiento de vanguardia, una poderosa fascinación sobre un gran número de escritoras, pero sus historias se han contado a medias con nombres canónicos, cronologías militantes y una presencia femenina reducida a los márgenes. La llama ebria (Bartebly Editores y La Torre Magnética, 2025) irrumpe en ese escenario con la intención de amplificar voces poco conocidas y, al mismo tiempo, cuestionar los marcos desde los que se lee a las de mayor resonancia.

La poeta Lurdes Martínez (Bilbao, 62 años), quien ha coordinado y prolongado esta antología, explica que el proyecto debe su origen a la infrarrepresentación  de las escritoras en las compilaciones españolas. Propone pensar el movimiento "como un horizonte que avanza" ininterrumpido con la muerte de André Breton . Para ella, "el surrealismo ha tenido una evolución hasta hoy". Y la estructura del libro responde a esa voluntad de continuidad.

La llama ebria se extiende desde la fundación del movimiento, a inicios de los años veinte del siglo pasado, hasta autoras contemporáneas. Reúne a 19 poetas, entre ellas Valentine Penrose, Joyce Mansour, Marianne van Hirtum, Unica Zürn y Penelope Rosemont. Y desplaza la mirada hacia zonas donde el surrealismo sigue siendo, en gran medida, una historia por escribir. Entre las menos conocidas en España aparecen Laurence Iché, Isabelle Meyrelles, Alena Nádvorníkova, Carmen Bruna y Beatriz Hausner. Al privilegiar nombres con poca  circulación, otras quedaron fuera: Alejandra Pizarnik, Olga Orozco y Natalia Correia.

La propuesta es también geográfica. "Un movimiento diseminado por la geografía mundial", apunta Martínez. Desde sus cimientos y más tard, con la posguerra y la diáspora, con su desplazamiento a Estados Unidos y a América Latina. La llama ebria dibuja un mapa que va de París hasta Londres, Praga, Lisboa, Chicago y Buenos Aires. "Hay grupos activos en distintas partes del mundo y autoras que están en ellos", señala Martínez quien forma parte del grupo de Madrid.

A estas dimensiones materiales se añaden  nuevas miradas al lugar de lo femenino en el imaginario surrealista. Conceptos leídos, dice la coordinadora, desde una óptica reductora, como el amour fou (amor loco) o la femme-enfant (mujer-niña), aparecen aquí inscritos en una tradición revolucionaria que aspiraba a la emancipación integral de la artista. "Las propias surrealistas  hablan del movimiento como un espacio de libertad donde eran aceptadas como creadoras", advierte Martínez, crítica con ciertas interpretaciones que, a su juicio, han simplificado el fenómeno y , en ese gesto, han separado a las autoras del propio movimiento. "Se ha reconstruido la idea de un surrealismo machista que relegaba a las mujeres musas", apunta.

El libro, traducido por Eugeni Castro y Jesús García Rodríguez, defiende que no existe  una poesía surrealista femenina en términos formales. La lengua era, en primera instancia, donde poder  experimentar hasta el último límite las posibilidades de ruptura y de juego poético. Y esa exploración era compartida: desde los experimentos iniciales con el automatismo hasta las derivas posteriores -como la alquimia verbal de Marcel Duchamp o Francis Picabia.

Selva Vargas Reátegui. Madrid. El país, sábado, 2 de mayo de 2026.

miércoles, 3 de junio de 2026

Leila Slimani: "La gente vive obsesionada con tener razón"

Leila Slimani en el Museo del Prado.
(Foto: Moeh Atitar/El País)

Leila Slimani pasa días felices en Madrid donde ha disfrutado  de una estancia en el Museo del Prado que le ha permitido conocerlo a fondo para sumergirse sobre un relato sobre este lugar. La autora  francomarroquí, nacida en Rabat hace 44 años, recorre con pasión la sala de las Pinturas Negras de Goya, donde ve a Elon Musk o a Donald Trump en los demonios que aleccionan a las masas. Ganadora del Premio Goncourt, ha rematado la trilogía El país de los otros (Cabaret Voltaire), que aborda las complicaciones  y riquezas de una familia mixta  como la suya, con caminos de ida y vuelta, y extrañamiento entre culturas.

P.- ¿Qué es el Museo de Prado para usted?

R.- Es un lugar excepcional que siempre he amado porque, sea cual sea nuestra lengua o cultura, habla de nosotros. Aquí he podido conocer a muchas personas de distintos colores políticos y todos están orgullosos del Prado. Es universal.

P.- Aquí estamos rodeadas de arte,  pero fuera el mundo se llena de fealdad. ¿Cómo lo vive? 

R.- Siento algo paradójico porque  todas las obras de arte me hablan del mundo, este no es un lugar cerrado. Goya me habla de la violencia, de la estupidez; Velázquez, del poder; Zurbarán, de la guerra; Rubens, de sexualidad, de Dios... Todos los cuadros me hablan del exterior y es interesante mirarlos con las angustias de hoy porque así hay respuesta para ellas.

P.- Hacer belleza de la fealdad es la materia del arte. ¿Qué es lo qué está haciendo hoy?

R.- La belleza existe y se hace por todas partes, el problema es cómo la abordamos, qué lugar, qué importancia, qué respeto le damos. El problema es que populistas como Trump o la ultraderecha digan  que la belleza es elitista, que no es importante, que los artistas están desconectados ... y hay que combatir  esa idea peligrosa. Lo que cuenta para gente como ellos es ganar dinero, ser viral. Pero la belleza sobrevivirá.

P.- Usted se trasladó de Francia a Lisboa hace años y ahí me dijo que París  era "demasiado bello, demasiado grande, demasiado duro, una casa inhabitable". ¿Y Madrid?

R.- ¡Tengo ganas de vivir en Madrid! Es una ciudad increíble. Hay una especie de alegría de vivir  y un arte de vivir que me gusta muchísimo. 

P.- Ha terminado su trilogía familiar. ¿Ha dejado atrás a esos personajes?

R.- Me acompañan porque aún me quedan cuatro cinco países de promoción. He escrito la adaptación del libro para televisión, estoy adaptando Tolstói al teatro y aún reflexiono sobre lo que haré después.

P.- ¿Aún  es atractivo Occidente a pesar de la intolerancia creciente?

R.- Occidente vive un momento muy difícil de declive, de inquietud y a muchos como yo, gente del Sur  que lo hemos visto como un faro y modelo, portador  de valores universales, de apego a la democracia y el progreso nos rompe el corazón y nos da enorme pena lo que está asando. Pero mi  inquietud sobrepasa la cuestión de Occidente. Hoy me inquieta el futuro de nuestra especie, qué va a pasar en los próximos 50 años. Me preocupan mis hijos.

P.- Francia empezó antes que España con el tema de la identidad. ¿Es un problema social?

R.- No, en absoluto  es un problema. Hace 20 años que algunos políticos  se empeñan en convertirlo en un gran problema  y aún no hemos podido encontrar la respuesta. El problema es que el edificio se hunde y los políticos  están mirando una puerta que no funciona bien. No. El problema no es la puerta, sino la fundación de la casa entera.

P.- ¿Hay más intolerancia hoy que cuando usted llegó a Europa?

R.- No, pero hay más radicalidad 

P.- Usted dice: "Mi pluma es mi arma". ¿Y cuál es su lucha?

R.- Luchar contra la estupidez. La gente vive obsesionada  con tener razón, convencida de que la tienen y que no merece la pena hablar, pero hay que restablecer esa posibilidad. Los algoritmos nos encierran cada vez más en la dificultad del diálogo.

Berna González Harbour. Madrid. El País, 5 de mayo de2026.

martes, 2 de junio de 2026

Naomi Lautier, entre el autismo y el mundo del arte

Naomi Lautier. (Imagen: thefusionartgallery.com)

Naomi Lautier (París) tiene 14 años y pinta como si el mundo le hablara en un idioma propio. No hay en su obra un solo gesto aprendido ni una voluntad de encajar en tradiciones reconocibles. Lo suyo nace de otro lugar: una relación directa con lo que ve, lo que siente y lo que necesita expresar. Está dentro del espectro autista y participa en una exposición colectiva en el barcelonés Espacio 123 y después comenzará un periplo que la llevará por una decena de exposiciones individuales por medio mundo.

"Todo empezó con el incidente de la maceta", recuerdan sus padres, Joel  y Alissa Lautier. Vivían en un pueblo  de Barcelona (ahora viven en Málaga, donde charlan con el País en perfecto español) cuando Naomi se puso a pintar una maceta de su piso de alquiler. Luego pasó a pintar una valla de madera y luego... quedó claro que si no encontrábamos lienzos urgentemente, la siguiente exposición  serían las paredes de la casa", ríe su madre. "Ya no era un juego. Era una mirada atenta, casi investigadora", explican.

Pintar dejó de ser una actividad para convertirse en una necesidad: a través del arte Naomi se relaciona con el mundo, y sus padres le han dejado todo el espacio posible ara que se desarrolle como artista. Joel, de 53 años, y Alissa, de 45, han aprendido a acompañar ese proceso sin interferir. "No la compaginamos, nos adaptamos", dicen al hablar de su condición dentro del espectro autista. "El autismo no interfiere con su infancia, la hace diferente, más sutil, más concentrada, a veces más frágil, pero al mismo tiempo sorprendentemente profunda", sostiene el padre.

Naomi trabaja por series, repitiendo motivos que evolucionan con el tiempo: formas complejas formadas por puntos de color , burbujas , frutas, animales. "Hay una lógica propia que no es evidente", explican sus padres. Los animales -ratas, gallos, caballitos de madera -se repiten como símbolos cargados de emoción: "No son solo imágenes. Son portadores de un estado interior", dice Alissa. "Para ella el color es un acontecimiento: un destello, una tensión, una energía que surge en el momento", completa Joel.

No tiene galería que la represente y todo ha sido bajo la tímida iniciativa de su madre y el boca oreja. Lo que ha hecho que, después del viernes, inicie un recorrido internacional que incluye paradas en Málaga, Copenhague, Barcelona, Dubái (con dos espacios expositivos propios en el World Art Dubai, que iba a celebrarse en abril, pero se ha pospuesto a noviembre), Pisa y varias ciudades de Kazajistán y Kirguistán. 

Naomi nunca ha recibido clase de dibujo o pintura, pero antes de que ese lenguaje encontrase el lienzo como territorio principal, hubo un espacio clave en su desarrollo: el taller de arteterapia de Anna Andreu, en Premià de Dalt (Barcelona. Allí llegó con 10 años, en un momento delicado. "Era la primera vez que  su madre  se separaba de ella", recuerda Andreu, en la terraza de una cafetería de su pueblo. "Casi no hablaba español, gritaba mucho", rememora. El trabajo no empezó con la pintura sino con lo táctil: "Lo que le interesaba al principio era la pasta de sal, ella necesitaba amasar, usaba kilos y kilos de harina. "Ríe Andreu. Ella entendió que el acceso al mundo creativo de Naomi pasaba por el cuerpo: "Hacíamos galletas, cosas que se pudieran comer ...al principio pintaba con chocolate ". El taller en el que estuvo Naomi un par de años, funcionaba como un laboratorio abierto...

Jorge Morla. Málaga. El País, miércoles 6 de mayo de 2026

lunes, 1 de junio de 2026

"Couture" Alta costura

Si el estreno hace unos días de El diablo se viste de Prada 2 nos devolvía a la fantasía de la moda, Couture(Alta costura) es el intento de pisar tierra desde el epicentro de esa ilusión: la semana de la alta costura en París. Dirigida por la siempre interesante Alice Winocour, Coture es un drama coral sobre cuatro trabajadoras implicadas en el mismo desfile.

Como en sus dos anteriores películas, las estupendas Próxima (2019) y Memorias de París (2022), Winocour propone un acercamiento al dolor y la soledad de unos personajes femeninos atípicos, pero lo hace desde una mirada que esta vez no logra atravesar la superficie. La historia central es la de Angelina Jolie, en la piel de una directora de cina de terror  y fantástico enferma que aterriza en París para rodar la película Fashion que abrirá el desfile de alta costura de una casa que no se nombra, pero que es Chanel. Pero la película no va de logotipos y flashes, sino de las bambalinas de esa gran ilusión a través de las vidas conectadas  de la directora de cine, una modelo africana recién llegada, una maquilladora profesional  con ambición de escritora y la joven costurera de uno de los vestidos-joya de la colección-.

Couture pretende mostrar  dolores muy distintos. Pero ni el relato del mundo de la alta costura resulta verosímil pese al esfuerzo realista, ni tampoco las derivas del personaje de Jolie. Winocour intenta ir un poco más allá, aunque al final prevalece el manido lugar común del eros-tánatos como respuesta al cáncer. Además Jolie tampoco encuentra el lugar  para la expresión de sus emociones, resulta demasiado fía y rígida.

Elsa Fernández Santos. El País, viernes 8 de mayo de 2026.