Francia busca equilibrar sus cuentas para reducir su abultado déficit y esto incluye y esto incluye cualquier operación que le pueda reportar ingresos, incluida la venta del patrimonio nacional. El Gobierno busca acelerar las transacciones de los bienes inmobiliarios a los que ya no da uso, algunos de ellos de gran valor histórico, susceptibles de ser convertidos en viviendas u oficinas.
Hace unas semanas se firmó el acuerdo para ceder un palacio que era propiedad del Estado desde la Revolución Francesa. Puesto en venta a principios de año, el palacio Saint-Melaine, situado en la ciudad de Rennes (Bretaña) ha pasado a manos de un promotor inmobiliario que va a construir pisos y oficinas. Pertenecía al Estado desde 1793, pero estaba mal conservado e infrautilizado y desde 2019 vacío. Su patio y el edificio están clasificados como monumentos históricos desde 1959.
El Estado francés cuenta con un patrimonio colosal: 200.000 edificios, con 90 millones de metros cuadrados de superficie y un valor de 70.000 millones de euros. Por comparar, Alemania tiene bienes que abarcan 60.000 metros cuadrados.
En una tribuna publicada en La Tribune Dimanche, el diputado Philippe Juvin incidía en la importancia de ceder parte de los activos estatales para reducir la deuda. "La gravedad de nuestra situación financiera debe obligarnos a estudiar en detalle el tren de vida del Estado y el interés que tiene para las administraciones públicas seguir siendo propietarias de edificios a veces poco funcionales o inadaptados".
Muchos de estos inmuebles son difíciles de readaptar y darles otro uso. El del palacio bretón no es el único ejemplo. Desde hace semanas se ha colgado el cartel de "Se vende" a la histórica prisión de Caen, en Normandía. Fue el lugar en que la Gestapo sacrificó a 73 prisioneros, la mayoría de la Resistencia, como represalia tras el desembarco de los aliados de 1944. En el centro de la ciudad, es "uno de los centros penitenciaros más antiguos de Francia", dice el folleto de oferta, disponible en la página web dedicada a la venta del patrimonio estatal (donde no aparece su precio).
"En una circular de diciembre de 2021, el primer ministro (entonces Jean Castex) ordenó a los departamentos que identifiquen los activos del Estado, construidos o no, que estén disponibles y sean aptos para programas de vivienda, en particular pisos sociales, y los pongan a disposición para la venta", dice el documento. Entre los requisitos está "preservar el valor de la memoria del espacio", por ejemplo, mantener los patios y las placas en memoria de los 73 prisioneros masacrados tras el desembarco de Normandía.
Hace unos meses el ex primer ministro François Bayrou ya pidió acelerar la mejor gestión del "colosal" patrimonio del Estado para reducir el excesivo déficit, que en 2025 ha alcanzado el 5'4%, muy lejos de los objetivos del 3% que marca Bruselas para 2029. Tras meses de negociaciones, ahora con Sébastien Lecornu como primer ministro, las cuentas se han aprobado por decreto. El Estado ha logrado vender algunas de sus joyas históricas, aunque no con el resultado esperado.
Raquel Villaécija. París. Negocios El País, domingo 25 de enero de 2026.