domingo, 30 de agosto de 2026

Inicio de la precampaña electoral en Francia

Los siete aspirantes a la presidencia exponen sus planes en un acto en
Roland-Garros. (Teresa Suárez/EFE)

La pista Philippe Chartier suele estar reservada para la fase final del torneo y para los grandes encuentros que se celebran en Roland-Garros. Pero la tarde de ayer abrió sus puertas a lo que podría considerarse una primera ronda de un largo torneo, pero en clave electoral. Los siete principales candidatos a las elecciones presidenciales francesas -la primera vuelta, el próximo 18 de abril -declarados hasta la fecha  respondieron durante dos horas  a las preguntas salidas  de una consulta realizada a más de de a más de 66.000 empresarios sobre sus expectativas  para el próximo  quinquenio en un país ahogado por su deuda pública y atrapado  en las reformas que los distintos gobiernos no han podido completar. 

En la pista central, y era la primera vez que se les veía juntos, se sentaban Gabriel Attal (Renacimiento);Raphael Glucksmann (Place Publique); Jean-Luc Mélenchon (La Francia Insumisa); Édouard Philippe (Horizons); Bruno Retailleau (Los Republicanos); Marine Tondelier (Los Ecologistas) y Marine Le Pen (Reagrupamiento Nacional). Fueron interrogados por cinco dirigentes empresariales en un debate sobre cuestiones económicas organizado por el Movimiento de Empresas de Francia (Medef).

El desafío no era lo mismo para todos los participantes. Algunos jugaban en casa, los más inclinados al poder económico como Philippe o  Retailleau. Otros, más a la izquierda, Tondelier o Mélenchon se conformaron con devolver pelotas desde el fondo de la pista. Y uno, seguramente el exprimer ministro Attal, fue quien más complació a los empresarios con sus propuestas y un certo aire al hoy presidente, Emmanuel Macron, en sus comienzos.

La edad de la jubilación -los candidatos tienen ideas diametralmente opuestas-, la deuda pública, la competencia china, el control del déficit o el modelo de Estado del bienestar estarán sobre la mesa estas elecciones cruciales en las que , más que nunca, la ultraderecha podría llegar al Palacio del Elíseo. Pero sobre todo una cuestión: el poder adquisitivo. Una encuesta de Toluna-Harris Interactive para M6 y RTL sitúa este asunto como la principal prioridad para el 52% de los encuestados, por delante de la sanidad, la inmigración y las pensiones. "Es la clase media que curra la que tiene la sensación de que cada vez se le pide más" protestó Attal.

El debate era la ocasión para tomar el pulso a los candidatos por primera vez. Pero dos de ellos indiscutidos dentro de sus respectivos partidos, sobresalen por encima del resto: Mélenchon y Marine Le Pen. El primero atraviesa un momento de un fuerte impulso. Un sondeo de Harris Interactive para RTL y M6, realizado los días 18 y19 de agosto, lo sitúa en mejor posición que nunca para alcanzar la segunda vuelta. La segunda, después de despejar su futuro, tomando la decisión  de seguir adelante sin tener en cuenta una posible inhabilitación durante la campaña, sigue en cabeza en los sondeos (35% de intención de voto).

La paradoja es que ambos candidatos son los que más incertidumbre generan todavía en el mundo empresarial. El problema de Le Pen sigue siendo el mismo de siempre: su visión de la política y el Estado no termina de encajar con la de los empresarios. Su concepción de una derecha social no convence ... En el caso de Mélenchon volvió a hacerse evidente  que su visión del Estado  y la economía están en las antípodas de la patronal. Asusta...

El resto de los candidatos mide sus fuerzas al ritmo de los sondeos y deberá decidir si continua la carrera electoral. Especialmente los candidatos del centroderecha, que se disputarán una plaza: Attal, Philippe y Retailleau, que mostró su versión más ultraliberal ("el principal problema de Francia es el Estado", dijo para complacer a los empresarios). Los tres, sin embargo, evidenciaron sobre el escenario la dificultad de haber formado parte de los gobiernos de Macron, a quien ahora se achacan todos los males del país...

Daniel Verdú. París. El País, viernes 28 de agosto de 2026.

sábado, 29 de agosto de 2026

Fusión ibérica en París

Exterior del restaurante Arcane 17 en Paris.
(Ed Alcock/Myop)

A medio camino entre el bistró y la taberna, el restaurante Arcane 17 ha conseguido hacerse fuerte en Le Marais, el barrio más creativo y energético de París. Sus fundadores: Pablo Escrivá, Jules Flottes y los hermanos Patrick e Ivánn Laour, buscaron inspiración en la carta 17 del tarot de Marsella para mezclar sin complejos pintxos vascos y tapas catalanas, servidos en un ambiente fresco y poco encorsetado.

El arcano 17 del tarot marsellés es la carta luminosa de la estrella, símbolo del equilibrio, la consistencia y el éxito. Es un arcano que invita a confiar en que el universo estará siempre de nuestro lado. Arcane 17 es también un libro de André Breton escrito en 1944 como último bastión contra el horror de la guerra. La estrella de los arcanos mayores del tarot fue la guía que sirvió a Pablo Escobar para reconstruir los recuerdos de su infancia en San Sebastián, cuando veraneaba con sus abuelos, y ese mismo arcano pareció favorecerlo luego para alquilar un local en una de las esquinas más codiciadas  de Le Marais, con la puerta al número 17 de la calle Charlot.

"Cuando era pequeño pasaba los veranos en España, amaba su cultura y su gastronomía. Quise traer a París una representación  de la comida española, pero hacerlo bien, ponerlo todo bajo una fórmula atractiva. Eso se lo que le conté a Patrick (Laur)y empezamos a buscar local. Vimos muchos y ninguno nos convencía hasta que un día que estaba tomando un café con mi novia por el barrio y me encontré este, justo en la mejor esquina del barrio, vine a ver al dueño y estuvimos negociando casi dos meses hasta que lo conseguí", cuenta Escrivá.

La conversación es animada y el ruido de las copas calienta el ambiente. Arcane 17 es, según los conocedores del universo gastronómico de París, la némesis de la tendencia neomovida que invade los restaurantes de la ciudad, y de la que ya empiezan a estar cansados los parisienses. Aquí las tapas son honestas y el producto es de primera calidad. "Los buenos restaurantes funcionan con comida real, tenemos demasiados sitios en París con mucho hype que viene de la decoración y el interiorismo. Son bellos por fuera pero el servicio es malo. Y creo que el éxito de un restaurante empieza por ahí, esa es la clave. La idea de que la gente va a los restaurantes a ver y a ser visto se ha acabado, la gente lo que quiere es comer bien", apunta Patrick Laur.

No es que en Arcane 17 no se cuide el estilismo y e ambiente. Todo lo contrario porque, según cuentan sus creadores, la idea original  era un restaurante de gastronomía española bien puesto y mejor iluminado. El encargo se lo  hicieron al estudio marsellés Betyle, a quien se pidió fusionar el espíritu de la Ciudad de la Luz con la energía de Barcelona. Pero la combinación  de materiales naturales (cuero, roble macizo) con tubos de acero inoxidable, con un dominio del rojo en todas sus tonalidades, no distrae de la piedra angular del negocio, a cargo  de la chef Sophie Léger, con gran experiencia de restaurantes de Marsella y una destreza excepcional con las brasas, los ahumados y los salazones. "Queremos atraer a un cliente con sensibilidad suficiente para apreciar  la calidad de una materia prima que buscamos y seleccionamos muy bien. Esa es nuestra prioridad  y dar un buen servicio. Puede parecer simple, pero ahora es novedoso en París, añade Laur.

En la idea original de Pablo Escrivá estaban también las casas de comida de Barcelona, con la cocina abierta y la gente de pie en la barra comiendo pequeñas raciones, a menudo de un único ingrediente de altísima calidad. De aquí también sale el reto de reinterpretar el concepto de compartir los platos y reivindicar que una buena comida también puede componerse de platos pequeños para picar entre todos. (...) Para acompañar, Jules Flottes ha creado una bodega que mira al sur, desde Occitania hasta Cataluña.

Cuenta Laur que en París siempre ha habido menos restaurantes españoles que asiáticos o italianos. "De ninguna manera  queremos hacer una caricatura de la gastronomía de España, por eso trabajamos con los mejores proveedores de pescado de Francia, la carne y la charcutería se lo compramos a empresas vascas y estamos en el teléfono  desde primera hora para conseguir el atún más fresco del  mercado, a veces del sur  de Francia ... La buena noticia es que la fusión  de comida vasco-catalana funciona en todas las circunstancias.

Karelia Vázquez. El País Semanal, 26 de julio de 2026.

viernes, 28 de agosto de 2026

París explora los límites de la elegancia

En el desfile de Dior. (Peter White/Getty Images)

En 2026 la moda no avanza por sustitución sino por acumulación. Durante décadas, el sector evolucionó mediante tendencias que reemplazaban a las anteriores. Hoy, sin embargo, la lógica es de consolidación: las firmas no aspiran a reinventar el guardarropa con cada temporada, sino a encontrar fórmulas de éxito -un bolso, un calzado, una silueta, una prenda o un estampado-capaces de durar varios años. Por eso, las colecciones que se han presentado durante las dos primeras jornadas de la semana de la moda de hombre en París, que comenzó el martes en medio de una ola de calor, apuestan por una cierta continuidad.

Sin embargo, que no sea necesario inventar la rueda cada seis meses tampoco equivale a afirmar que todo está inventado. En su tercera colección masculina al frente de Dior, Jonathan Anderson ha dejado constancia de su enorme talento para crear prendas interesantes y, sobre todo, diseños que nadie más está lanzando al mercado. Hay un genuino afán de innovación en dos de los modelos que protagonizaron el primer tramo de su desfile el miércoles: trajes con motivos de raya diplomática o de pata de gallo estampados sobre una gasa finísima, fluida y semitransparente con la consistencia de una blusa. A Anderson le gustan los juegos semióticos, y en esta ocasión plantea varios muy brillantes: hay solapas curvadas de esmoquin integradas en parcas o gabardinas, conjuntos con el patrón de un pijama -incluidos sus ribetes de contraste- elaborados en lona técnica como la ropa de trabajo, gabardinas plisadas a mano, una camisa de lunares que no están estampados sino bordados, o vaqueros rotos de cuyos desgarrones cuelgan delicadísimas cadenas metálicas que simulan la urdimbre deshilachada.

El conjunto es enormemente ingenioso: Anderson invita a fijarse en el valor intrínseco de cada prenda  y los cortes y las tipologías tienen a la vez los pies en la tierra: es ropa sensata  y exquisita combinada con intención de contraste. "Algo muy formal que se desmadeja", explicaba el diseñador en una nota. "Un esmoquin con un vaquero roto, un abrigo de sastrería con bermudas vaqueras de color rosa.

En Louis Vuitton, Pharrell lleva varias temporadas construyendo un legado que, en su desfile del martes por la noche, quedó muy patente. La inspiración era el mundo del surf, pero, de nuevo, lo que se vio sobre la pasarela fue una extraordinaria capacidad de inventiva aplicada al diseño y confección de prendas. En el imaginario de Pharrell coexisten el chándal, la trenca, el cortavientos o la sudadera con el pantalón de trabajo, la bermuda, el esmoquin, el abrigo de piel o el bañador. Lo más destacable probablemente sea su fusión de códigos distintos: llenar la sastrería de códigos deportivos, y dotar de elegancia y refinamiento  a prendas de trabajo o técnicas. El estadounidense plantea juegos con los famosos logos y estampados de la marca, despliega el potencial artesanal de la casa mediante bordados exuberantes o zapatillas deportivas de piel vuelta y construcción minimalista. Hay algo enormemente coherente y cabal en sus trajes de jacquard que se ciñen  la cintura con gomas fruncidas como las de un plumífero, en los trampantojos que dan texturas insólitas a distintos materiales.

Al mismo tiempo, ahora que la cultura -y la moda- se guían por el fandom, pocas imágenes hay más elocuentes que un mono de neopreno o de ciclista estampado íntegramente con el monograma de la firma de lujo más famosa del mundo. Puede que el germen de todas estas ideas ya estuviera en la primera colección para la marca, pero tal vez  ahí éste el mérito: en que Pharrell no está construyendo el imaginario de la marca a base de volantazos, sino de sedimentación y de evolución (...)

A fin,  de cuentas, lo que busca buena parte de los clientes no es tanto una ruptura radical de su estilo o una silueta nueva, sino prendas que haga ilusión vestir. De ahí que Alexandre Mattiussi, el fundador de Ami Paris, explicara que su desfile  no iba tanto de moda como "de ropa, vida, movimiento y felicidad", como afirmaba en la nota de prensa de una colección llena de camisas, trajes, americanas y jerséis ligeros. "Hablamos de la alegría que da vestirse cada mañana", añadió. Sus numerosos clientes le dan la razón. A fin de cuentas, aportar un poco de positividad al día a día parece un objetivo más sensato que una revolución. Especialmente para una industria que sigue sin saber hacia donde se encamina.

Caros Primo. París. El País, viernes 26 de junio de 2026.

jueves, 27 de agosto de 2026

Las hijas de la Bauhaus

Casa Museo de Emilia Pardo Bazán en A Coruña.
Leo con curiosidad el  artículo que publica La Voz de Galicia el 26 de junio sobre las obras llevadas a cabo en la calle de Tabernas 11 de A Coruña, sede de la RAG y de la hasta ahora casa-museo de Emilia Pardo Bazán. Me alegro que por fin exista un horizonte de finalización de las obras que mantienen cerrado el inmueble desde el 2020, por tanto sin huella visible de doña Emilia durante varios años en la que fue su ciudad. Me alegra también que, en palabras del arquitecto, esta obra traiga la luz, la alegría y la vida a una institución de tan rancia estirpe como es una Academia. Sin embargo, no todo van a ser alegrías en este mundo traidor. Leo también la afirmación de que la parte que corresponde a la casa será "menos kitsch". No voy a valorar el uso de ese vocablo, cuyo significado es escurridizo  y de variada consideración.

Aunque me sorprende que se emplee esa palabra (quiero entender como mezcla, pastiche, con cierto afán de desprecio) cuando el propio arquitecto se siente orgulloso de diseñar, para una casa del "casco vello" coruñés, una escalera como la de la ópera de Viena.

También se afirma en el artículo que la casa museo será "menos casa" y ahí es donde saltan todas mis alarmas. No discuto hasta que los vea, el valor ni la propuesta estética de esos atriles de acero y granito que se planean para el nuevo museo, pero no puedo sentir más que una inmensa tristeza por esa decisión  de eliminar todo lo que tenga que ver con el espacio habitado por la escritora.

He visitado muchas casas de escritores y escritoras en toda Europa, por motivos que no vienen al caso, y todas ellas comparten el respeto por el lugar y los objetos personales del artista, además de la voluntad de recreación,  lo más fiel posible, de la vida que tuvo lugar en esas estancias. La reconstrucción de un universo personal y de una época, nos ayudan a comprender , más allá de las páginas de un libro, quién fue ese autor o autora que admiramos.

Los lectores y curiosos que se acercan a la casa de Jane Austen, de Shakespeare o de Victor Hugo lo hacen desde el privilegio de viajar en el tiempo, para respirar e imaginar un espacio compartido, no para ver un libro sobre una peana. Como demuestran la casa de Anna de Ajmátova en San Petersburgo o la de Karen Blixen en Rungsted, por poner solo dos ejemplos, la recreación de una casa  de una escritora es absolutamente compatible con una parte de musealización, digamos, más contemporánea, donde se muestre la obra y los textos de la autora en cuestión.

Proclama el arquitecto, para justificar su apuesta estética, que "todos somos hijos de la Bauhaus". Conviene recordar que esa escuela arquitectónica (contemporánea de doña Emilia, por cierto) marginó e invisibilizó el trabajo de las mujeres, apartándolas de labores arquitectónicas y relegándolas  a tareas consideradas  más "femeninas" como el trabajo textil o la cerámica. En fin, creo que esta especie de "napalm arquitectónico", como dice una querida amiga (biógrafa de Pardo Bazán), diluye e invisibiliza, una vez más, a una gran mujer y una grandísima escritora.

Isabel Parreño Pena. La Voz de Galicia , viernes 17 de julio de 2026.

miércoles, 26 de agosto de 2026

Boris Cyrulnik y la resiliencia

Boris Cyrulnik

Después de una catástrofe, como pudo ser la pandemia, hay tres caminos, explica uno de los forjadores del término resiliencia: seguir como antes, votar a un dictador que promete seguridad o evolucionar y renacer.

Boris Cyrulnik (Burdeos, 1937) asoma por la puerta de uno de los despachos de la editorial francesa que publica su obra. Tiene un gesto extraño, cabizbajo. No es un estado mental, aclara, tiene una tortícolis que apenas le permite despegar la barbilla del pecho. Peo cuando lo hace, sonríe, bromea y mantiene intacta su ironía.

Cyrulnik -quizá eso le ayude a seguir de buen humor pese al dolor- es uno de los padres de la idea de a resiliencia. Etólogo y neuropsiquiatra, ha dedicado su vida a explicar cómo las personas pueden recomponerse después de un trauma  como el que sufrió él mismo una noche, cuando con apenas seis años cuatro oficiales alemanes lo detuvieron por ser judío. Estuvo escondiéndose de la Gestapo los siguientes años  y logró sobrevivir, pero sus padres fueron  deportados a Auschwitz y no los vió nunca más. "Muchas investigaciones como la mía, parten de la propia experiencia", aclara ya acomodado en una butuca.

Cyrulnik ha sido consejero del presidente Enmanuel Macron y presidió la Comisión de los primeros 1.000 días creada por el jefe del Estado a su llegada al Elíseo. Un artefacto administrativo y  consultivo para comprender cómo esa primera etapa de vida afecta de forma irreversible al desarrollo de los niños, a su capacidad para hablar  y para relacionarse  con el mundo. Todo en ese tiempo es esencial, relata, especialmente un contacto con el padre y con la madre lo más prolongado posible para desarrollar la evolución de nuestros vínculos afectivos, una teoría que ha expuesto en Cuando el amor se vuelve apego (Paidós, 2026). Pero Cyrulnik. más allá de su gran resistencia al dolor cervical, tiene también una extraña capacidad para predecir el futuro  basándose en datos científicos que descifran el comportamiento de los más jóvenes. Y esta vez no trae buenas noticias. 

P.- ¿Cómo ha pasado esta canícula?

R.- Mal. Pero al menos donde vivo no hace tanto calor.

P.- Podríamos apelar  a la resiliencia lo que ha hecho falta en algunas casas francesas para soportarla.

R.- El término se inventó justamente para hablar  de lo que ocurría después de una inundación  o un incendio cuando otra forma de vida aparecía. Fueron los agricultores quienes forjaron la palabra a propósito de lo les sucedía  a las flores: cuando hace calor se encierran en sí mismas para evitar la evaporación de la poca agua que tienen, y si esto se prolonga se convierten en una flor con espinas . Esa transformación define la resiliencia.

P.- Parece aplicable a los humanos también.

R.- Por supuesto. Fue la psicóloga Emmy E. Werner la que trasladó ese concepto climatológico o de territorio a la psicología para explicar como los niños traumatizados logran vivir de otra forma después de ese golpe.  

P.-¿Hemos abusado del término?

R.- Sí, claro . Todas las palabras científicas han sufrido un abuso. El concepto ADN, por ejemplo. Cuando alguien dice: "Está en el ADN de la empresa", es todo lo contrario de lo que significa. No conoce la fórmula química que lo define. Ocurre lo mismo con la histeria, que hizo fortuna con Freud, pero que hubo que retirarla de las clasificaciones de enfermedades mentales porque se convirtió en un insulto a las mujeres. Pero la Resiliencia es un concepto sencillo: cómo comenzar un nuevo desarrollo  después de un traumatismo. Después de una catástrofe hay tres caminos. Seguir como antes, no cambiar nada. Otra opción es votar por un dictador que promete seguridad y confianza. Un caudillo que dice: "Yo sé lo que hay que hacer". Y una tercera vía que es el renacimiento. Hoy, lamentablemente, cada vez hay más países autoritarios, sociedades desorganizadas socialmente, violentas, que no saben qué hacer y le dan el poder a un dictador al que eligen en las urnas.(...)

P.- Esa generación que iba a salir tan mejorada de la pandemia se ha vuelto más conservadora y religiosa.

R.- Están ansiosos. Hay demasiados cambios que generan trastornos. La escuela se ha convertido en el lugar que infunde miedo. A mí me salvó, pero hoy a los niños les genera inquietud. Los padres ponen demasiado peso en lo que ocurre ahí, les dicen que si fracasan están acabados. Y así lo convierten en un lugar de angustia. ¿Qué pasa si pierden un año o dos? Nada. Es mucho peor estresar a los niños, angustiarlos, robarles el sueño. Esa angustia  es lo termina  derivando en opciones políticas autoritarias.(...)

P.- Usted habla del apego en su libro y lo distingue del amor.

R.- En neuroimagen y psicología se establece una gran diferencia entre el amor y el apego. El amor es psicológicamente un trueno. Usted no sabe qué hace esa persona en la vida ni cómo se llama, pero le hace feliz. El apego, en cambio, es el amor intenso, prolongado. Y cuando obtenemos imágenes neurológicas vemos que el apartado de la recompensa  está sobreestimulado en esos casos. El apego es el sistema de la memoria, hace falta una estabilidad afectiva para que el niño o la pareja  aprenda a desarrollarlo. Y cuando sucede, tiene un efecto tranquilizador. Y eso, volviendo a la política, hace que no tengamos necesidad de dictadores...

Daniel Verdú. El País, domingo 16 de agosto de 2026.

martes, 25 de agosto de 2026

La firma de Van Gogh, un asunto de autoestima

Firma en diferentes obras del pintor como "Vincent".
(Museo Van Gogh)

Vincent. Así, con su nombre propio, firmaba Van Gogh sus obras. Pero el famoso artista neerlandés no siempre lo hacía, solo aparece en 133 de los 840 cuadros conocidos, y su salud mental y espíritu crítico influyeron en esa decisión. El hallazgo de que a lo largo de diez años de carrera solo puso Vincent en cerca de un 15% de su obra y la relación que guarda esa decisión con las distintas etapas de su vida vertebran  el primer estudio sistemático de la rúbrica del pintor, publicado por el Museo Van Gogh, de Ámsterdam.

Es cierto que fuera de Países Bajos el apellido Van Gogh resulta difícil de pronunciar correctamente, y Vincent era también una forma directa y distintiva de firmar. Sin embargo, el pintor va desgranando diversas razones por las cuales prefiere firmar, o no hacerlo, en las cartas que envía a su hermano Theo, marchante de arte. En una de las misivas, fechada en diciembre de 1883, dice incluso que se siente "bastante diferente" a los demás miembros de su familia. "De hecho", escribe, "no soy un Van Gogh", refiriéndose a que no se identificaba con las ideas tradicionales de su entorno íntimo. En 1884 pone por primera vez su nombre en un cuadro, aunque llevaba ya varios años dedicándose a la pintura. Consideraba que seguía aprendiendo el oficio, de ahí que solo calificase de "estudios" una parte de su producción.

A lo largo de una carrera tan vertiginosa como corta -la etapa considerada hoy profesional de Van Gogh abarca aproximadamente  entre 1880 y 1890, fecha de su muerte-, se confiesa por entregas a Theo acerca de la práctica pictórica. Reflexiona sobre la calidad de su obra y muestra su espíritu crítico y lo duro que era consigo mismo. "En su etapa en Países Bajos (1880-1885), firmaba muy poco. Una vez en París (1886-1888) influido `por sus colegas artistas, esperaba vender más y es posible que firmara con mayor frecuencia", explica por teléfono la investigadora Julia Engelmayer, autora del estudio sobre el autógrofo del pintor. "En base a los datos de esta investigación, parece que hay un nexo entre su propio bienestar y el ritmo de la firma, su nombre aparece con más frecuencia durante su estancia en París y en Arlés", añade. Fue ese un periodo de esperanza y de ganas de exponer y vender.

La salud mental del artista decae poco después  de abandonar  la capital francesa camino del sur. Recala primero en Arlés, donde trata de crear una comunidad de artistas junto a Paul Gauguin. Es una etapa muy productiva , en la que crea  El café de noche (1888) y Los girasoles (1888-1889), entre otros, pero también de una gran tensión emocional: el proyecto artístico no prospera y acaba cortándose la oreja. Se trasladó después a Saint-Rémy-de-Provence, a unos 25 kilómetros  de distancia, y estuvo encerrado un año en un centro psiquiátrico. "Allí su salud mental empeoró y ello debió influir en su autoestima, y aunque pintó 151 obras, firmó muy pocas", señala Engelmayer. Uno de esos cuadros, sin Vincent escrito en una de sus esquinas, fue La noche estrellada.

Van Gogh regresó en 1890 a las cercanías de París en un viaje de más de 700  kilómetros camino de Auvers-sur-Oise. A Theo  le pareció que le sentaría bien estar bajo la supervisión del doctor Paul Gachet, especialista en enfermedades nerviosas y mecenas del movimiento impresionista. Vincent trabajó de manera frenética durante unos 70 días, pero solo firmó dos obras, y de nuevo su salud mental  y su confianza jugaron  un papel a la hora de no hacerlo", continúa Engelmayer. Firmó algunas obras para regalar y también las que se intercambiaba con otros pintores. "Es posible concluir que Van Gogh lo hacía cuando se sentía especialmente orgulloso de un cuadro para exhibir", escribe la investigadora en su trabajo.

Aunque el nombre de Vincent aparece en sus obras en varios colores y posiciones, la variante más frecuente, ya sea clara u oscura, es el rojo. En algunos casos como en Los comedores de patatas (1885), que consideró su primera obra maestra, la firma esta integrada  en el respaldo de una silla a la izquierda de la composición. Hoy es casi imperceptible. En otros cuadros puso su nombre "como un recurso estilístico" dice Engelmayer.

Durante los últimos meses de su vida, mientras estuvo en Auvers-sur-Oise, solo firmó el Retrato de Adeline Ravoux, la hija de la posada donde residió. En otra obra, El jardín de Daubigny, escribió el título como aclarando que se trataba  del jardín  de un pintor importante. "Van Gogh exhibió a veces cuadros que no había firmado, y es posible que no apreciara del mismo modo las piezas que hoy consideramos maestras", reflexiona Engelmayer.

Isabel Ferrer. La Haya. El País, sábado 22 de agosto de 2026.

lunes, 24 de agosto de 2026

"El síndrome de Rembrandt"

¿Qué tiene que ver una pintura de Rembrandt con el cambio climático? Todo, según ese thriller del francés Pierre Schoeller. Su heroína es una física nuclear que ve resquebrajadas sus certezas científicas gracias a la extraña conexión que establece al contemplar un cuadro del pintor holandés en la National Gallery de Londres. 

Puede sonar delirante, pero El síndrome de Rembrandt es un intento interesante de retratar el estado de lúcida locura de una mujer que un día toma conciencia de las consecuencias de sus acciones profesionales. Aunque el arrebato casi místico que experimenta no acaba de cuajar ni como thriller político de baja intensidad ni como drama íntimo sobre las consecuencias personales y familiares de este brusco cambio de rumbo.

La imagen de una amenazadora planta nuclear es de potencia visual innegable. Enfrentarla al personaje interpretado por Camille Cottin  le da una dimensión épica, de David contra Goliat, que la película desarrolla a través una tensión laboral que Schoeller expresa a través de la perplejidad de los personajes secundarios y, sobre todo, de la dinámica de pareja junto a su marido (Romain Duris), compañero en esa central nuclear.

La idea de que un cuadro sea el detonante  de una crisis está llena de posibilidades que la película enuncia, pero quedándose solo en sugerente barniz. Esa pata, la más evocadora, a la vez acaba siendo la más caprichosa de un thriller que construye a una heroína climática a través de la descomposición de su día a día. 

Elsa Fernández Santos. El País, viernes 7 de agosto de 2026.

domingo, 23 de agosto de 2026

Charles de Gaulle conquista la pantalla en una Francia polarizada

La Cruz de Lorena. (Turpin Jean Michel/ Sygma, Getty Images)

La gigantesca Cruz de Lorena, tótem sagrado de los franceses que resistieron a la ocupación nazi durante la Segunda Guerra Mundial, asoma al final de la carretera que atraviesa campos de trigo y viñedos en Champagne. Al fondo, la pequeña Colombey-les-Deux-Églises, con 700 habitantes, a 260 kilómetros de París, la diminuta patria del inmenso general Charles De Gaulle (1890-1970), la única capaz de rivalizar con su obsesivo e incondicional amor a Francia.

La Boisserie, de estancias pequeñas y algo lúgubres, fue construida en una antigua brasserie cuando el  joven militar intuyó que le destinarían a los cuarteles de la región del Grand Est. Necesitaba un lugar tranquilo para criar a su hija Anne, nacida con síndrome de Down y enterrada hoy con sus padres y bajo una lápida blanca en el pequeño cementerio del pueblo, junto a otros vecinos difuntos. "Incluso en eso tuvo una premonición ", señala Freddy, el guía que atiende cada día un flujo de turistas atraídos  por el magnetismo creciente de la figura del padre de la Francia moderna.

Todavía más ahora, tras el estreno en Francia de La batalla de Gaulle, el monumental díptico cinematográfico dirigido por Antonin Baudry y convertido en inesperado éxito de taquilla. Esta semana se ha proyectado  en el Atlàntida de Mallorca, pero aún no tiene fecha de estreno en las salas españolas.

El fundador de la V República, el régimen constitucional sobre el que gravita hoy toda la política francesa a través de esa suerte de monarquía laica, es uno de los pocos asuntos que genera unanimidad en un país profundamente fracturado. "En una época de desilusión con la política, existe una necesidad de auténticos héroes que vuelvan a despertar  el entusiasmo por nuestra visión del mundo", apunta Julian Jackson, autor de Una cierta idea de Francia, la biografía publicada en 2018-nunca traducida al español  -en la que se basa la cinta de Braudy. "Y, aunque el contexto de las películas es distinto del actual, la historia que cuentan, especialmente la segunda, sobre la necesidad de permanecer vigilantes en la defensa de los intereses de la nación, resulta muy pertinente  en el contexto de la relación franco-estadounidense de hoy". 

La audacia, visión de futuro, resistencia y liderazgo de De Gaulle son reivindicados por todos los partidos políticos. Incluso por la extrema derecha , que durante años lo consideró  su bestia negra e intentó asesinarlo  a través del atentado perpetrado por el teniente coronel Jen-Marie Bastien -Thiry el 8 de septiembre de 1961, cuando se dirigía, precisamente  a Colombey-les-Deux Églises. "Ahora reivindican a De Gaulle, pero es una usurpación, no es sincero. Podemos hacer decir a De Gaulle lo que queramos. Si no asumes sus valores no puedes reclamarle. A diferencia de ellos nunca fue antisemita, reaccionario, alguien que rechazase Europa, racista...Es una impostura. Además, la gente que intentó matarle  era próxima a Jean-Marie Le Pen", protesta Jean-Luc Barré, autor de Devenir De Gaulle y coeditor de sus Memorias en la colección de clásicos de La Pléiade.

El mito De Gaulle, que Baudry convierte en una trepidante película de aventuras, se forja entre dos fechas. El 18 de junio de 1940, las tropas nazis entran en París. Pétain, héroe de la Gran Guerra, se dispone a firmar el armisticio. Un militar  de 49 años, desconocido  para el gran público, se marcha a Londres y, desde las ondas de la BBC , llama a los franceses a unirse a él y a resistir. La Francia de Vichy le condena a muerte  y le despoja de la nacionalidad. Cuatro años más tarde  -ahí termina este arco narrativo-, entra en París para proclamar su liberación convertido en héroe e inspiración para las siguientes décadas.

"Hoy De Gaulle sigue representando la idea de la libertad. Pero la libertad necesita la independencia y luchar contra el más fuerte. Da igual si es estadounidense o alemán... Cuando te enfrentas a alguien más poderoso que tú, tienes que estar vigilante si quieres vivir libre. Por eso hoy su figura sigue siendo fundamental", explica el director al teléfono. 

El De Gaulle de Baudry, y de Bérénice Vila, coguionista de la película, se circunscribe a los años de la Segunda Guerra Mundial y se apoya en el retrato que perfiló Jackson de un hombre solo, sin empatía, guiado por una visión  y un irremediable aire quijotesco. "Había algunas biografías, pero demasiado icónicas. Y los iconos no aportaban mucho a lo que queríamos contar", explica Baudry, al otro lado del teléfono  y en manos libres junto a Vila . "La obra de Jackson, es la de un inglés hablando del personaje más importante del siglo XX en Francia, sin referencias al hombre que modeló la República, a la bomba nuclear o a la independencia de Argelia. Nos gustaba ese lado de David contra Goliat. Como Astérix y Obelix, que explican lo que es ser francés en los sesenta : luchar contra la hegemonía cultural romana, o sea la estadounidense. Y ahí volvemos a encontrar un poco lo que era De Gaulle. El proyecto de esta película, que mezcla las vicisitudes en Londres, París y media África (donde realmente se gestó la resistencia militar francesa, de la mano del general Philippe Leclerc) con el análisis histórico de algunos elementos que germinaron 70 años después, comenzó a tomar forma en 2015. Un contexto en el que resonaban todavía las ideas de De Gaulle sobre la soberanía francesa respecto a Estados Unidos. "Lo que De Gaulle proponía sobre las limitaciones de la OTAN en la década de 1960 es extraordinariamente relevante en la actualidad, y ese mismo mensaje ya puede percibirse en sus conflictos con Franklin D. Roosevelt durante la década de 1940", opina Jackson .

Baudry trabajó como diplomático a las órdenes de Dominique de Villepin, cuando dirigía el ministerio de Exteriores francés en 2002, ayudándole en sus discursos. Pero su llegada (con 27 años) coincidió con un profundo cambio en el panorama geopolítico mundial tras los atentados  del 11 de septiembre de 2001  y la inminente invasión de Irak. Francia se enfrentaba  entonces a un dilema eterno que retumba en la política, pero también en la actualidad: alinearse con la posición estadounidense o desafiarla.

La respuesta entonces fue el histórico discurso de Villepin coescrito por Baudry- el 14 de febrero de 2003 en el que expresó la oposición de Francia a una intervención militar en Irak. "La razón por la que trabajé con él fue la misma que me empujó a hacer la película. Aunque ahora todo el mundo esté de acuerdo, entonces fue muy criticado  por las élites francesas. Le ocurrió lo mismo que a De Gaulle, a quien trataron como un loco"

El De Gaulle de Baudry es eso, un Don Quijote que lucha sin apenas apoyos ni medios contra la invasión alemana. "De Gaulle estaba dispuesto a reclutar a cualquier persona para su causa. Le daba igual  si era polaco , judío, francés, apátrida... Por eso, al principio, su gente era de la legión extranjera. 

Baudry ha divido en dos vibrantes partes La batalla De Gaulle. Unos 320 minutos que recorren, a través del complejo personaje, la caída de Francia en los infiernos de Vichy, los años de la Resistencia y el regreso victorioso del general con las tropas aliadas. La primera parte, titulada La Edad de Hierro que concluye en 1942, y Escribo tu nombre -título que hace referencia al poema Libertad de Paul Éluard, publicado clandestinamente ese mismo año- recorre 1943 y 1944.

El general sigue esculpiendo la vida política y la identidad nacional 56 años después de su muerte, el 9 de noviembre de 1970 en Colombey-les-Deux-Églises, donde todo el mundo lo idolatra, pero ya casi nadie  puede decir que le conociera.  Si acaso el señor René Piot , aquel viejo agricultor que le visitó la tarde del 9 de noviembre, pocas horas antes de que un rayo en forma de aneurisma  lo fulminase mientras jugaba al solitario. Hoy Piot tiene una tienda de souvenirs a pocos pasos de esa enorme Cruz de Lorena donde despacha imanes para la nevera con el rostro de aquel hombre al que tomaron por Don Quijote...

Daniel Verdú. Colombey-les-deux-Églises. El País, domingo 2 de agosto de 2026.

sábado, 22 de agosto de 2026

El canal Patrimonio de la Humanidad que cruza el sur de Francia

Nacido para unir el Atlántico y el Mediterráneo, el Canal du Midi divide Toulouse en dos como una ruta de agua, ingeniería,, paseos en flor, museos recién abiertos y sabores que no se olvidan. La antigua senda utilizada junto al canal es hoy una vía perfecta para pedalear. Desde Toulouse hay 50 kilómetros de vía verde hasta Avignonet-Lauragais. Sus fachadas rosas casi siempre acaparan la primera impresión . pero no sería justo decir que son el mayor destello de la ciudad francesa. Entre sus árboles y la quietud del agua pronto deja de parecernos  solo una cara bonita. De repente la ciudad universitaria y aeronáutica, la del ladrillo rosado y las plazas llenas de ambiente, se vuelve más horizontal, más verde, casi fluvial. El Canal du Midi atraviesa Toulouse siguiendo una línea histórica que hoy sigue llenándose de paseos, bicicletas , barcos, esclusas y pequeñas escapadas sin salirse del casco urbano. Hablamos de una obra de ingeniería del siglo XVII que todavía nos pone en bandeja una faceta mucho mas cotidiana de la ciudad.

El sueño de unir dos mares. Su historia empieza con una ambición enorme, que consistía en unir el Atlántico y el Mediterráneo por agua, evitando rodeos marítimos largos y peligrosos. El Canal du Midi forma parte del gran proyecto del Canal des Deux-Mers y alberga una red navegable de 360 kilómetros con 328 obras -esclusas, acueductos, puentes, túneles- realizadas entere 1667 y 1694. La Unesco lo considera una de las grandes hazañas de la ingeniería civil de la era moderna, aunque también noes rebela algo mucho menos técnico.

Un sueño de agua firmado por un recaudador de sal. Pierre-Paul Riquet no se conformó con resolver el trasporte de agua y embarcaciones, sino más bien cuidó la estética del trazado y su integración en el paisaje hasta convertir aquella infraestructura en una obra de arte. Siglos después, esa sensibilidad aún sigue mejorando la vida cotidiana de sus habitantes, donde el canal regala sombra, vegetación y un espacio tranquilo donde caminar, pedalear o simplemente sentarse junto al agua. De la biografía de Riquet hay algún dato que nadie se esperaba. Porque antes de convertirse en el nombre inseparable del canal, fue comerciante y recaudador de la gabela, el impuesto sobre la sal. No era un ingeniero "de escuadra y cartabón", sino un hombre con dinero, contactos, obsesión y una pregunta que llevaba siglos rondando a reyes y comerciantes... ¿Cómo hacer pasar  barcos entre dos mares a través del sur de Francia? El gran problema no era excavar, sino alimentar de agua una vía situada en un punto tan alto. Riquet encontró la respuesta en la cadena montañosa  de Montagne Noire y diseñó un sistema  para captar agua de varios arroyos, almacenarla y conducirla  hasta el Seuil de Naurouze, el punto más elevado del canal.

La historia tiene además su parte amarga,  y es que Riquet murió en Toulouse el 1 de octubre de 1680, agotado y endeudado, solo unos meses antes de ver el canal lleno de agua. Por suerte, su hijo Jean-Mathias continuó la obra y la navegación se abrió poco después. Durante mucho tiempo se llamó Canal Royal du Languedoc, porque nació bajo Luis XIV, y solo tras la Revolución francesa adoptó el nombre de Canal du Midi.

Beatriz Jarauta. Viajes National Geographic, 16 de agosto de 2026.

viernes, 21 de agosto de 2026

El prototipo gallego del nuevo acelerador del CERN atrae a 130 empresas y entidades.

La sede del Instituto Galego de Física de Altas Enerxías  (IGFAE) acogió una jornada informativa para que empresas y entidades  conocieran el proyecto que pretende crear desde Galicia un prototipo del futuro acelerador de partículas de la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN). Más de 130 compañías se sumaron al acto, en el que el director del IGFAE, Carlos Salgado, acompañado del ingeniero electrónico Antonio Fernández, explicaron el reto tecno lógico que supondría la construcción  de la infraestructura científica. 

El futuro colisionador circular (FCC) será un anillo subterráneo de 91 kilómetros entre Suiza y Francia destinado a acelerar partículas a velocidades próximas a la luz, con el objetivo de responder a grandes incógnitas de la física. La instalación, tres veces mayor que la del actual, movilizará más de 18.500 millones de euros. Galicia aspira a participar  en el proyecto  a través de una consulta previa al mercado impulsada por el Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI), dependiente del Ministerio de Ciencia, y la Xunta, que buscan identificar  empresas capaces de diseñar  un prototipo de una de las piezas. La supervisión científica correrá a cargo del IGFAE, colaborador del CERN, instituto que considera que Galicia se encuentra bien posicionada  para formar parte de un reto científico histórico.

A la jornada no faltó el conselleiro de Educación Ciencia, Universidades y FP, Román Rodriguez, que destacó  que "é un orgullo para a nosa I+G+i que Galicia poida estar presente neste desafío mundial". Es una buena noticia contar    con un número tan importante de empresas, muestra del interés que despierta en el sector esta iniciativa". Entre las compañías que acudieron al encuentro las había especializadas  en diferentes campos, como el electromagnetismo, mecánica de precisión, metrología y alineamiento, robótica y automatización y control, simulación avanzada o integración  y validación.

La consulta preliminar al mercado servirá para conocer el grado de desarrollo de tecnologías novedosas y relevantes en el ámbito de los colisionadores de partículas. Las firmas interesadas tienen hasta el 9 de julio para presentar sus propuestas. El contrato para crear un prototipo se centrará en una parte denominada celda de arco, la unidad básica que se repetirá a lo largo de las zonas de curvas del colisionador. Aunque el prototipo representará solo una parte de la estructura final, servirá para homologar a las compañías que podrían fabricar una réplica de 2.000 unidades para el FCC.

Sntiago. La Voz de Galicia, miércoles 24 de junio de 2026.

jueves, 20 de agosto de 2026

Un homenaje a Borges en la ciudad "más propicia a la felicidad"

En el homenaje a Borges ante su tumba en Ginebra. (Luís Horcajada/Atrevia)

Ginebra conmemora las cuatro décadas de la muerte del escritor. "¿Que Borges?", responde una mujer  en una calle de Ginebra. "Me suena". Y así varios que pasean por los alrededores  del Cementerio de los Reyes. Sin saber que a escasos metros descansa uno de los grandes de la literatura universal. Donde la mañana de ayer, sobre su tumba se colocaron cuarenta flores amarillas. Una por cada año desde que murió el autor argentino en esta ciudad suiza hace cuatro décadas. 

"¿En cuál de mis ciudades moriré?", se preguntó alguna vez Borges. En Ginebra, Montevideo, Austin, Nara o Buenos Aires", esta última donde nació y vivió muchos años , aunque siempre dijo sentirse "un forastero". Al final fue en la primera, el 14 de junio de 1986. Marcos Liyo, de Conjurados -una asociación  dedicada a difundir la vida y obra de Borges-, comenzó el homenaje por la tarde frente a la tumba del escritor con ¿qué será del caminante fatigado...? Un grupo de personas va recitando poemas en francés y en español del escritor.

Al finalizar cada lectura los asistentes se despiden acariciando la lápida. El escritor Roberto Alifano  se apoya en el bastón que Borges le regaló. Le siguen Raúl Tola, director de la Cátedra Vargas Llosa, y Alejandro Vaccaro, biógrafo del autor, quien lee El remordimiento: "He cometido el peor de los pecados que un hombre puede cometer. No he sido feliz", escribió Borges tres años después de la muerte de su madre".

No sorprende, por tanto, que Borges descanse en este reservado e histórico cementerio. él mismo escribió que, de todas las ciudades del planeta, de todas las diversas e íntimas patrias que uno busca y merece, Ginebra le parecía "la más propicia a la felicidad". Fue aquí  donde se le relevaron  los idiomas -el francés, el alemán y el latín-, así como el amor, la amistad, la humillación y "la nostalgia de Buenos Aires", ciudad en la que más tarde se consagraría en la literatura.

El filántropo y autor argentino Alejandro Roemmers señala que Ginebra representa "algo especial para Borges". La ciudad "vio crecer al joven escritor ". "Aquí leyó y descubrió la intelectualidad", dice. De modo que hubo en algún momento "dos Borges", cuenta a este diario en un lujoso hotel a orillas del Ródano, un día antes del homenaje. El primero era un "Borges íntimo que, por los usos y costumbres de la época o por timidez, no podía expresar su mundo interior". Después asegura Roemmers, pudo hacerlo "poco a poco" en su obra a lo largo de su vida", convirtiéndose en una de las grandes mentes del siglo XX.

Ambas versiones del escritor "conviven de cierto modo" en Borges. Roemmers y el escritor y biógrafo de Borges Alejandro Vaccaro presentaron el sábado en la Maison Rousseau et Littérature, a escasos metros  de la casa  donde Borges murió, un catálogo que recopila 30.000 documentos -entre manuscritos, correcciones, cartas y objetos- del patrimonio borgeano. Roemmers espera que el archivo "termine en un lugar adecuado en Buenos Aires y que sea abierto al público".

La literatura se completa "cuando alguien la lee", afirma Roemmers. "Por eso es importante que Borges no quede solamente como una figura notable o una marca, sino acercarla a la gente para que lo conozca de verdad,  que lo lea". 

En menos de media hora se leyeron  delante de la tumba los poemas reparados para el homenaje y, al finalizar, cada asistente tomó una rosa amarilla, en honor a uno de los poemas de Borges y porque, al final de sus días, era el único color que su ceguera la permitía distinguir.

Queda para muchos la duda de si el gran autor de la literatura universal deseaba que sus restos permanecieran  en Ginebra. Para Vaccaro en su obra estaba más que claro: en un poema  expresó que el destino de sus cenizas sería la Recoleta, en Buenos Aires, junto a los suyos. Sea cual sea su destino final, Borges escribió que siempre volvería a Ginebra, "quizá después de la muerte del cuerpo".

Alan García Loza. Ginebra. El País, 15 de junio de 2026.

miércoles, 19 de agosto de 2026

Jacqueline Bisset. Premio en el festival de cine histórico de Zaragoza

Jacqueline Bisset en el Festival de cine de
Zaragoza.
Jacqueline Bisset (Weybridge, Inglaterra, 81 años) está en España  después de tanto tiempo  que casi ni se acuerda. Ha ido el fin de semana a Zaragoza para recoger un premio a su trayectoria en el festival  Saraqusta, especializado en cine histórico. "Si conseguía pronunciarlo bien dos veces pensé que encontraría el camino para llegar", confiesa. Y lo ha hecho. A Bisset le han dado el galardón  por un currículo lleno de personajes históricos  inolvidables. La que fuera actriz de Truffaut, Huston o Polanski ha sido desde Josephine Bonaparte a Jackie Kennedy. Pero ni en el discurso al recoger el galardón ni en la entrevista tiene ganas de hablar de cine... Con su mirada verde mar insondable, unos vaqueros, deportivas y un pañuelo que podría pasar por palestino, explica el por qué.

P.- Hacía mucho que no venía a España.

R.- Sí, ya ni me acuerdo. Para mí España es placer y yo no viajo por placer. Todos mis viajes son de trabajo. Pero no había estado nunca en Zaragoza, y pensé que era una oportunidad para ver algo nuevo. Y también comerme una de esas tortillas españolas, con patatas y huevos, ¡que me encantan! Aunque confieso que después de decir que sí, tuve un momento de estrés. Siempre voy sola, nunca he tenido secretaria ni asistente, así que tengo que hacérmelo yo misma. Este trabajo hay que tomárselo en serio.

P.- Al recoger el premio, prefirió hablar de la vida antes que de su trabajo, el cine. ¿Por qué?

R.- Es así como soy. Creo que para la gente es increíblemente aburrido que les hablemos solo de cine, es lo que hacen en Hollywood, y me aburren soberanamente. Las películas son fantasías, y me gusta hablar de cosas reales, de las catástrofes humanas que están sucediendo, de las grandes empresas que dirigen nuestras vidas  o de la gente terrible que ofrece cosas contra el cáncer que no funcionan. Hay mucha gente sufriendo y soy consciente de eso.

P.-¿Se refiere a la salud, usted que cuidó  durante décadas  a su madre, enferma de esclerosis, o a la política? ¿O a todo un poco?

R,- Tengo cierto instinto cuando hablo con la gente. Soy capaz de detectar cómo andan de salud, si sufren, si necesitan consuelo. Veo que la gente necesita hablar de sus sentimientos, pero si todo el mundo habla y nadie escucha, esto no funciona. Yo puedo escuchar . Lo aprendí de mi padre. La gente necesita consuelo emocional. Veo también mucho dolor y pobreza en el mundo, y frente a todo eso, el cine me parece a veces irrelevante. Es verdad que se puede contar en las películas, pero no es suficiente  para ayudar a la gente. Y me acaba pareciendo trivial, aunque hablemos de películas muy importantes.

P.- ¿Esa conciencia le viene de su educación?

R.-Sí, sin duda. Llegué tarde al cine porque mis padres no tenían televisión, y sí muchos libros. Mi madre se interesaba por el arte, la danza, y creo que tuve una buena educación, estricta y nada consentida. Estoy muy contenta con ella, aunque luego me permito cosas como venir a este festival  y que me consientan un poquito.

P.- Británica de nacimiento, con madre francesa, usted encarna Europa y sigue defendiendo sus valores. ¿Cómo vivió el Brexit?

R.- Fue un gran error. Echaron a gente de diferentes países que trabajaba y aportaba, y ahora no tienen un servicio de salud que funcione correctamente y necesitan a la gente. Yo personalmente disfrutaba siendo parte de Europa. Ahora no sé cuál será el resultado de todo esto, pero ni el Reino Unido ni otros países europeos lo están pasando bien. Lo que está sucediendo co esas barcas pequeñas en el Mediterráneo es simplemente terrible.

P.- ¿Se refiere a las pateras que acaban tragadas por el mar cuando la gente se arriesga por una vida mejor?

R.- Llevar a la gente a esa desesperación es un crimen, y no sé cuál es la solución, pero sí sé que la mezcla de todos es muy positiva. No puedes vivir en tu pueblecito siempre, el mundo es grande y diferente. Pero la infelicidad que se está originando en torno a este tema de la emigración me resulta desesperadamente triste. ¿Y dicen que lo de la integración no funciona? Yo he tenido parejas de distintos países: un francocanadiense, luego un judío francomarroquí, después un ruso  (se refiere  al bailarín  Alexander Godunov), y más tarde conocí a un turco... Y al final el absorber todas esas culturas ha sido realmente bueno para mí. ¿Por qué hay esta lucha? ¿De qué demonios va esto? 

P.- Reside en Los Ángeles, pero Estados Unidos no es que esté mejor. ¿Qué piensa de la política de Donald Trump?

R.- Es un narcisista, no entiendo su elección. Solo le importa su propia situación, busca algún tipo de adoración, elogios, y esa obsesión la lleva más allá de su propia vida. La gente paga un precio muy alto por ello. No puede mantener  sus estados de ánimo en orden, así que solo espero que aspire a construir algo mejor a largo plazo. Aunque ahora mismo no lo veo, me gustaba más Biden.

P.- El Me Too nació en Estados Unidos. ¿Cree que después de este movimiento hay más igualdad para las mujeres en el cine?

R.- No lo sé, tengo sentimientos muy fuertes sobre estos temas y no quiero discutirlos porque siempre acaban criticándome. Creo que tiendo a ponerme del lado de los hombres porque muchas mujeres no entienden la vida psicológica de ellos, y también hay mujeres que están demasiado desesperadas por llamar la atención. Doy gracias a Dios de no haber estado expuesta  a ese tipo de comportamientos, pero también lo relaciono con que me criaron con con firmeza y yo me he alejado de ese tipo de situaciones. Hay que saber dónde pones cada pie. De eso es responsable cada uno.

P.- Hablando de responsabilidad, ¿Qué le parece la inteligencia artificial y la posibilidad de que pudiera salir en una película sin interpretarla?

R.- Me da miedo. La gente es codiciosa y siempre hay quien está interesado en aprovecharse de los demás. En ese aspecto me asusta el futuro. Me gustaría dejar mi historia a mi familia y espero que la IA no me la estropee...

Eva Pérez Sorribes. Zaragoza. El País, domingo 3 de mayo de 2026.

martes, 18 de agosto de 2026

Godard, Benjamin y la autopsia del siglo XX

Cuaderno de montaje de Le Livre d' image. (Jean-Luc Godard, 2018)

Jean-Luc Godard. La fraternidad de las metáforas. La Virreina. Barcelona. Hasta el 4 de octubre.

La exposición arranca con un guiño a Barcelona a través de las secuencias de Film Socialisme (2010). En ella, Jean-Luc Godard (París 1930-Rolle, Suiza, 2022) cartografía seis puntos del Mediterráneo para explicar el nacimiento  y la decadencia de la civilización. El viaje se inicia  en Egipto, en el pasado más remoto, y se clausura en Barcelona, erigida aquí como símbolo de una revolución social la de 1936, que fracasó. Para el cineasta, la capital catalana encarna la última utopía de Europa, el último rincón  donde se luchó  activamente por cambiar el rumbo del mundo. 

Sin embargo, esta Barcelona godarniana está edificada con materiales tan diversos como desconcertantes, hibridando la ficción,  el documento y la historia del arte. Godard no se limita a mostrar postales turísticas o estampas de la urbe actual; rescata imágenes de archivo  con milicianos desfilando por las calles y fragmentos de L'Espoir (Sierra de Teruel), película  dirigida por André Malraux en plena contienda que relata su experiencia combatiente en el frente de Aragón.

En esta amalgama material reside precisamente La fraternidad de las metáforas que da título a la muestra: las imágenes aisladas, tomadas  de una en una, carecen de sentido; solo al asociarse  y confrontarse revelan su verdadero significado. La intención de entrelazar fragmentos de películas, pintura clásica, publicidad  y documentales es, fundamentalmente, la de gestar  metáforas visuales críticas.

 Tras este potente prólogo, la exposición propone un recorrido lineal y cronológico por el Godard más político y comprometido socialmente. Aunque coexisten muchos "Godards", la muestra fija  su atención en la dimensión militante a través de películas, entrevistas, archivos, dosieres y reportajes fotográficos de rodajes. Pese a la densidad  y el volumen de las piezas, el itinerario se mantiene nítido.

Aquí emergen sus referentes esenciales, como André Malraux y la guerra civil española, junto a detalles reveladores: algunos de los cámaras con los que trabajó eran reporteros de guerra, una elección lógica si se entiende que Godard concibió el cine, desde sus orígenes como un arma de combate político. El recorrido señala temprano su interés por los conflictos armados (Le Petit SoldatLes Carabiniers, sus dos películas más polémicas), su militancia en la extrema izquierda al calor del Mayo del 68, su precoz investigación  en la tecnología audiovisual buscando alternativas al cine convencional y su sensibilidad  hacia causas  como la palestina  o las guerras  de Yugoslavia. Es el mapa de un activista volcado en el compromiso social  que dispara  imágenes en lugar de balas. 

Sin embargo, el verdadero salto cualitativo de su indagación formal y política se aborda en los capítulos finales de la muestra, donde la noción  de "la fraternidad de las metáforas" estalla en su máxima expresión. El epicentro de esta tesis es Histoires du cinéma (1988-1998), una monumental reflexión sobre el siglo XX a través de las imágenes. (...) Sin embargo, es la figura de Walter Benjamin  la que resulta imprescindible para descodificar esta "fraternidad" godarniana. Para Benjamin, el pasado no es una línea recta ni un relato cerrado; él proponía la "imagen dialéctica": el choque eléctrico entre una imagen del pasado y otra del presente que, al asociarse, generan una iluminación crítica. Eso mismo hace Godard: convierte el montaje  en una forma pura de pensamiento.

El siglo XX alumbró al cine con una promesa utópica: la de ser el único arte capaz de registrar la verdad e introducir una dimensión ética en la mirada humana. Pero el cine murió -a ojos de Godard- alrededor de la década de los cuarenta, cuando fue incapaz de documentar el horror  de la barbarie nazi, capitulando para transformarse en una industria del olvido, el entretenimiento y el simulacro. El legado tardío de Godard no es una celebración,  sino la autopsia de una gran melancolía: el acta de defunción del cine y el fin de las utopías.

Acaso el proyecto político de Histoire(s) du cinéma -entendido como una toma de conciencia ante la perversidad de las imágenes, como un imperativo a decir "no" a la primera imagen que nos presentan y como puro pensamiento crítico- haya fracasado. Y tal vez hoy tan solo quede la sugestión de unas imágenes hipnóticas y una pirotecnia de efectos; es decir, pura estética y ausencia de crítica. En este escenario, sin duda, Godard se estremecería en su tumba. 

Jaume Vidal Oliveras. El Cultural , 10-7-2026. 

lunes, 17 de agosto de 2026

"La violinista" gana en el festival d'Annecy

La coproducción entre Singapur, España e Italia La violinista, de Raúl García y el singapurense Ervin Han, ganó el Cristal, el premio principal del festival de Annecy (Francia) el más famoso y prestigioso dedicado al cine de animación. Es la primera vez que una película española gana el galardón principal desde que Annecy empezó en 1960. 

La violinista sigue a un joven reportero español que investiga la procedencia de un viejo violín, descubre las enredadas vidas de dos amantes. Sus nombres eran Kai y Fei, dos jóvenes violinistas en 1941 cuyos sueños se ven truncados por la invasión japonesa de Malasia durante la II Guerra Mundial. Kai se une a la Resistencia, prometiendo a Fei que volverá, pero desaparece, a partir de entonces, pasa los siguientes 20  años en búsqueda de su colega por todo el sudeste asiático. Este premio supone un nuevo reconocimiento a la exitosa carrera de Raúl García, considerado uno de los directores, productores y animadores más influyentes y respetados en la historia de la animación  española e internacional. García fue el primer animador español (europeo) en entrar a trabajar  en los prestigiosos Walt Disney Animation Studios, a principios de los años noventa -tras trabajar en ¿Quién engañó a Roger Rabbit?- donde vio vida a clásicos modernos como La bella y la bestia, Aladdin, El rey león, El jorobado de Notre Dame, Hércules y Pocahontas. Tras su salida del estudio, dirigió El lince perdido (2008), premio Goya al mejor largometraje.

El País. Madrid, lunes 29 de junio de 2026.

domingo, 16 de agosto de 2026

La tumba de Machado es el espejo de España

Un niño recita versos de Antonio Machado durante los actos populares en el
44º  aniversario de la muerte del poeta en Collioure. EFE

Hace unas semanas, la República francesa se vistió de gala para celebrar una de las liturgias memoriales a través de las cuales más se gusta: los restos del historiador Marc Bloch -miembro de la resistencia contra la ocupación nazi-entraron en el Panteón. Si alguien quiere sentir la potencia de la memoria democrática como una evolución cívica de los rituales religiosos, debe de visitar aquel edificio de estética neoclásica y ambición arquitectónica de eternidad. España no existe un lugar igual. Imposible. No disponemos de un relato consensuado que permita identificar los grandes hombres y mujeres que encarnen para la inmensa mayoría aquello que nos significa como comunidad política. La Ley de Memoria democrática se atascó como una fractura  de los pactos convivenciales de la Transición y aún no sabemos  qué hacer con el mausoleo del horror del Valle de los Caídos. Seguramente por ello el mejor lugar donde puede estar aquel hombre bueno en el buen sentido de la palabra , sea en el pequeño pueblo costanero de Collioure. Como testimonio del drama del exilio. La tumba de Antonio Machado es un espejo que ilumina los problemas de España con su memoria. Así se desprende del valioso y documentado ensayo  de historia cultural que ha escrito el profesor Antonio Niño.

En setiembre de 1938, en la gran revista de la intelectualidad  republicana que fue Hora de España, Macado reseñó un estudio monumental: Erasmo y España, de Marcel Bataillon. El conocimiento del erasmismo  substanciaba una tradición liberal a la que Machado se sentía inscrito. Esa tradición, como al poeta, la desterró el franquismo. Durante la dictadura, Bataillon fue el principal responsable de la dignificación de los restos de Machado. La principal aportación del libro es la exploración del archivo del hispanista francés, que, con la confianza del hermano José Machado, asumió una misión: no permitir que los restos de Machado volviesen a una España sin democracia incluso durante la Transición, como evidencia su correspondencia con Alfonso Guerra. 

Machado fue enterrado en Collioure el 23 de febrero de 1939. El arco temporal que analiza Antonio Niño alcanza desde ese instante  de honda emotividad hasta la visita oficial  al cementerio  que hizo Pedro Sánchez  como presidente en 2019- y que boicoteada por el independentismo catalán más grotesco-. A lo largo de estos 80 años, en especial durante la dictadura , aquel lugar de memoria fue también un territorio de batalla cultural porque Machado, por su ejemplaridad  y por su poesía , fue adquiriendo una sólida ejemplaridad  en el imaginario que explica la España del siglo XX. Tanto la Real Academia como diversos ministerios de la dictadura  (Fraga también, claro) activaron mecanismos intelectuales  y jurídicos para reintegrar a Machado en su proyecto nacional. No coló, gracias a Bataillon. Diversos grupos del exilio, a lo largo del tiempo  en la lógica  de la Guerra Fría, fueron construyendo  la gramática del mito  y el orden  de una liturgia  cuya función era la legitimación  de diversas posiciones antifranquistas. El año clave fue 1959 con la peregrinación  de los poetas del medio siglo -ese episodio merecía más desarrollo-. Aquella jornada los niños de la guerra dieron un paso al frente  para hacerse con el control  del sistema literario y quisieron escenificarlo honrando la memoria de Machado.

sábado, 15 de agosto de 2026

Emerge el claustro medieval del monasterio de San Zoilo

Ménsula donde se aprecia la decoración de estilo románico. (Cluny Ibérica)
"En el siglo XII, este edificio era un lugar increíble en el Camino de Santiago: aquí se armaron caballeros, se realizaron  juramentos, se pactaron bodas...". El profesor José Luis Senra  enumera entre la objetividad  y la fascinación, algunos de los hitos que marcaron la historia del monasterio de San Zoilo ( Carrión de los Condes, Palencia), epicentro del poder de Cluny en la península Ibérica en la Edad Media. El declive de esta orden que revolucionó la vida cultural europea y las reformas que se llevaron a cabo en el siglo XVI borraron la huella de aquel esplendor. "¿Ahora que es San Zoilo? Ahora no es nada", lamenta el catedrático del Arte en la Universidad Complutense de Madrid. Aquel silencio comenzó a romperse en los noventa con los primeros estudios y hallazgos arqueológicos. Ahora, la localización y restauración de varios capiteles del desparecido claustro del edificio románico -que se exponen en la muestra Bajo claustro, en el monasterio, hasta noviembre- permiten conocer un poco más los sitios más deslumbrantes (y olvidados) de la España medieval.

Hasta finales del siglo pasado solo un elemento recordaba el origen medieval del monasterio: una ventana románica, que se veía desde la carretera, rompía la estética renacentista que ha llegado a nuestros días. "Lo que sorprende es que nadie  se había preocupado por lo que había detrás de aquella ventana", afirma, intrigante, Senra. Cuando el investigador "abrió" aquella especie de puerta al pasado descubrió un espacio poco habitual en la arquitectura hispana. Una capilla en alto tras la ventana que encajaba a la perfección con la obsesión de los monjes cluniacenses por habilitar lugares para sus celebraciones litúrgicas. La construcción de un hotel a principios de los noventa ya había permitido recuperar elementos inesperados, como la portada románica de la iglesia. Aquel descubrimiento se sumaba a las esculturas y fragmentos románicos que se conservaban desde antiguo en el cenobio, sin que nadie se hubiese parado nunca a analizarlos.

"En muchas ocasiones, el patrimonio está esperando a que lo busquemos , y San Zoilo es un paradigma en eso", asegura el arquitecto técnico Zoilo Perrino, la persona que quizá mejor conozca  el historial de hallazgos en las últimas cuatro décadas. El más reciente se produjo  por puro azar. En 2021, las obras para canalizar el agua de la lluvia  en el patio del actual claustro renacentista precisaron de una excavación: "Bajo los pilares actuales comenzaron a aparecer unos sillares sospechosos, con formas en los bordes como de tener un tallado", relata el arquitecto técnico. Debajo del claustro actual estaban enterradas las piedras , a modo de relleno del original, de estilo románico. 

Del estudio documental o el análisis histórico a la arqueología. Peo aquí José Luis Senra se muestra escéptico, porque "de lo que estamos hablando es de invertir en la España vacía, y hoy todo tiene que ser en Madrid, Barcelona o Valencia". Parecen más optimistas Zoilo Perrino y la asociación Cluny Ibérica, que trabajan  para que los sitios cluniacenses sean declarados patrimonio mundial por la Unesco. "Quizá falta atender a estos lugares que están en la periferia". Solo así se podrá recuperar el pasado de uno de los lugares más influyentes en la España de los siglos XI y XII, hoy casi invisible.

José María Sadia. El País, jueves 23 de julio de 2026.

Los restos del antiguo claustro rescatados se quedaron en el monasterio. La asociación Cluny Ibérica asumió su restauración con el apoyo económico de instituciones públicas. Casi cinco años después de la excavación, los vestigios recuperados se exponen por primera vez en una de las salas. "En los capiteles hay predominancia de motivos vegetales y después figurados ya sean animales, como leones, además de representaciones humanas".

"Da la sensación de que la construcción del claustro comenzó con una calidad intermedia, pero nunca súper", sostiene cauteloso, Senra. "No apunta hacia Silos, que es una cosa excepcional", zanja, pero concede que las galerías  de San Zoilo fueron "de primera generación, es decir, de las más antiguas registradas en la actual Castilla y León. "De esos claustros, no hay tantos", valora. La explicación de esa escasez reside en la pérdida, casi absoluta  de la huella material de Cluny en nuestro país. La orden francesa tuvo su apogeo en los siglos XI y XXII y el deterioro de la red de monasterios que habían impulsado fue extraordinario. "Los edificios  se fueron dejando a su suerte y muchos llegaron al final de la Edad Media en estado crítico", analiza Senra. Lo más sorprendente es que la reconstrucción de la iglesia de San Zoilo sería posible gracias a la información  que ofrece otro templo palentino que también perteneció a Cluny: "No me cabe duda de que San Martín de Frómista, considerado hoy un icono del románico europeo, es un reflejo de San Zoilo, que fue su matriz", plantea el catedrático, avanzando la sugerente hipótesis en la que trabaja en la actualidad.

viernes, 14 de agosto de 2026

El peor de los futuros sube a escena en Aviñón

El patio de honor del Palacio de los Festivales, en Aviñón. DR
El festival celebra sus 80 años con una programación atravesada por el auge del extremismo, la violencia de género, la contaminación y la amenaza de la IA. Tal vez el recuerdo más poderoso de la 80ª edición del Festival de Aviñón sea el primero. En el escenario de piedra medieval del Palacio de los Papas, los intérpretes de Maldoror  cambiaban de edad, nacionalidad e idioma con naturalidad pasmosa, perseguidos por cámaras que ampliaban sus caras en pantallas gigantes hasta revelar el menor temblor. "El español no termina de cuajar pero lo conseguiremos", bromeaba Julien Gosselin, el director que inauguró el certamen hace dos semanas, sobre un reparto capaz de pasar del francés al inglés, el alemán , el italiano, el portugués brasileño y el castellano.

"El Palacio de los Papas es un espacio difícil, incluso cruel. Es tan impresionante  y hermoso que puede aplastar al espectáculo. Hay que enfrentarse a él con gestos muy simples o con una dimensión monumental", decía poco después del estreno. Gosselin escogió, por supuesto, la segunda opción : una obra de cinco horas de duración que se interroga  sobre la naturaleza del mal.

Una década después de presentar  en Aviñón  una adaptación  de 11 horas y media de 2666 , el director regresa a Bolaño inspirándose en Estrella distante y La literatura nazi en América, además de en los poemas de Lautréamont, precursor de los surrealistas. En el centro de su relato aparece Carlos Wieder, poeta, piloto de la dictadura chilena, asesino y fotógrafo de sus víctimas, un artista  que convierte la barbarie  en una forma estética . La función se abre con una larga sucesión  de interrogatorios a escritores nazis ficticios o a personas que aseguran haberlos conocido. Casi todo es inventado, aunque se parezca demasiado a la realidad.

Con esta propuesta Gosselin se pregunta qué vuelve tan seductor al fascismo. "En la literatura de Bolaño hay una dimensión  libidinal o erótica que permite comprender su pode de seducción, justo cuando percibimos de nuevo ese deseo enfermizo por el fascismo", afirma el director. Su teatro  no pretende tranquilizar , porque su responsable no entiende esta forma artística como un refugio apolítico: "No podemos dedicarnos a proteger al público, porque acabamos infantilizándole y reduciendo su capacidad de pensar".

La mayoría de las obras vistas en Aviñón, que llega a su fin  mañana, responden a su misma consigna . El certamen  ha estado atravesado por obras sobre la guerra, la violencia , el racismo, las agresiones sexuales, la contaminación , la enfermedad y la amenaza  de la inteligencia artificial. "El teatro habla de la sociedad y sus problemas desde hace 25 siglos. Antígona era una rebelde que moría  para cuestionar el orden establecido", afirma su director, el portugués  Tiago Rodrigues, al frente  del principal festival de artes escénicas de Europa desde 2022.(...)

Por primera vez, las mujeres han sido mayoría en la programación. En el tramo final del certamen, ese mundo en ruinas que dibujaban todas las obras adquirió un tono más burlesco o absurdo con Everything Must Go, del veterano colectivo británico Forced Entertainment, una de esas propuestas que dividen al público: provocó ovaciones, pero también una avalancha de abandonos  antes del final. Seis actores matan el tiempo en un bar  preapocalíptico mientras cambian de peluca y vestuario, transportan cajas de botellas  y ejecutan otras acciones absurdas. Los actores sincronizan sus gestos con voces artificiales, como si la inteligencia artificial se hubiera apoderado de sus cuerpos. Detrás varias pantallas  escupen fragmentos  de catástrofes, competiciones deportivas y videos de gatitos, como una versión escénica de un feed en cualquier red social.

Álex Vicente. Aviñón. El País , viernes 24 de julio de 2026.

jueves, 13 de agosto de 2026

"La amistad de Wáng Wei" Claude Roy

Claude Roy.

Claude Roy (París,1915-1997) fue tantas cosas -viajero, narrador, ensayista, crítico, periodista y traductor de poesía china- que subrayar su condición de poeta puede parecer reduccionista. Pero es que lo fue, al final y por encima de todo. 

Miembro de la élite cultural parisina, hombre cercano a la familia y la editorial Gallimard, amigo de Octavio Paz-hizo posible el encuentro que derivó  en el poema multilingüe Renga y fue la persona en que Paz pensó inicialmente como autor , antes de que el testigo pasará a Jacques Roubaud, otro gran poeta mal conocido entre nosotros-, Roy tuvo una vida apasionante que satisfizo su hambre de experiencias  y conocimientos, pero terminó siendo un poeta sabio, sereno, alguien a quien leemos porque nos reconcilia con la vida sin escamotearnos sus zonas más duras o sombrías.

Es una cuestión de tono, y el tono -lo sabemos-no se puede fingir: es una emanación natural de la persona, de su forma de ser y estar en el mundo, que es como decir la escritura.

Roy escribió poemas desde joven, pero en los últimos quince años de su vida -que son los que cubre esta antología personal de Martín López Vega-, a partir de la publicación de À la lisière du temps (1984), hizo de la poesía el eje creativo de su día a día. No es casualidad que este florecimiento tardío coincidiera con su dedicación al diario: seis volúmenes que se cuentan entre lo mejor que ha dado el género y que siguen siendo una lectura memorable.

Roy aborda el instante y lo abre en dos como una fruta, sacando con avidez su jugo, rebañando sin agotarlo todo su caudal de ecos y sugerencias.

Y es o que hace en los poemas, que son calidoscopios sensoriales que recogen la riqueza de los alimentos terrestres y la pone a bailar sobre la página. Roy es un poeta de las cosas y enlaza con Prévert y hasta con Apollinaire en su cercanía enamorada de la fisicidad y las superficies del mundo. (...)

Poeta chino, lo llama  el editor y traductor  López-Vega, y no sin motivo, pues la poesía y la literatura chinas tuvieron un peso enorme en su formación y sensibilidad, y hay en este libro huellas abundantes en forma de versión , guiño u homenaje explícito. Con todo, Roy es también y ante todo un poeta francés del siglo XX por su condición de testigo de un siglo convulso, que él ha vivido de cerca, a veces en primera línea (fue tanquista en la Segunda Guerra Mundial). Roy define la política como "la pesadilla de la historia" y su poesía registra en ese momento, en su vejez , en el que aparta la mirada  del pasado para disfrutar de la naturaleza, del vuelo de los pájaros, del colorido del jardín, de los cambios de luz y estación, etc.

Con todo, uno percibe que esa "pesadilla" está ahí detrás, latente, capaz de irrumpir en cualquier momento y arruinar el idilio.La poesía, más que un baluarte, es la sonrisa que todo lo concilia.

 Jordi Doce. El Cultural, 17-7-2026.