viernes, 20 de marzo de 2026

Rosalía hace del escenario un templo en el inicio de su gira

Prometía  éxtasis y no decepcionó. Rosalía comenzó el lunes la  de Lux en Lyon (Francia), donde la catalana rindió al público con un viaje ecléctico que por momentos fue teatral como un ballet y a ratos desenfrenado como una fiesta electrónica en una iglesia abandonada. Con la orquesta situada en el corazón del pabellón LDLC Arena, la artista ocultó herméticamente  su puesta en escena hasta el último segundo antes del espectáculo, cuando unas compuertas de madera dejaron salir a su equipo portando una enorme caja blanca.

De ella salió Rosalía como una frágil muñeca bailarina que espera a que le den cuerda, para dar verdaderamente inicio al concierto de la misma manera que empieza Lux: con Sexo, violencia y llantas y Reliquia. Danzando sobre sus punteras, el ballet fue el hilo conductor de los primeros temas, también todos ellos de su último disco, hasta transformar la atmósfera en algo más lírico con Mio Cristo Piange  Diamanti, en la que Rosalía cambió el tutú por un velo y se transfiguró en una suerte de María Callas.

Frente a este inicio más delicado, el shock llegó con la wagneriana Berghaín, para la que apareció con unos cuernos demoníacos  de plumas negras, a juego con la versión remezclada  del que fue el primer sencillo Lux que termina convirtiéndose en una rave desenfrenada. El disco protagonista de la gira tan solo cedió a partir de ahí algo de terreno para dar paso a otros éxitos de su discografía, en especial de su hermano mayor, Motomami, empezando por Saoko, pusieron la fiesta. 

Con La fama y el público ya entregado, Rosalía recordó que era su primera vez actuando en Lyon, mientras que el espectáculo pasaba a alternar los ritmos urbanos de temas como La Combi Versace con los sonidos más de raíz que encarnaron temas como De madrugá o El redentor.

Uno de sus admiradores anónimos tuvo, además, la suerte de quedarse con ella para acompañarla a un confesionario, donde la estrella española le pidió que admitiera sus pecados. El le contó la venganza  que le había orquestado a su expareja tras descubrir que lo engañaba. "Lo que te encontraste es lo que se conoce como un perla", le soltó Rosalía para dar paso al tema homónimo del último disco. En Sauvignon blanc hizo honor al nombre de la canción bebiéndose una copa de vino sentada en el piano, antes de dar paso con su melodía a uno de los momentos más mágicos de la noche, envuelta en brillos y acompañada  por los cientos de linternas  de móviles que se encendieron en las gradas.

Rosalía no quiso tampoco dejar de mezclarse con los mortales mientras interpretaba Dios es un stalker, caminando entre los fans -muchos vestidos de blanco para la ocasión e incluso con  coronillas teñidas en el pelo- hasta llegar al centro del recinto para situarse en el medio de la orquesta Heritage, que ya la acompañó en su reciente actuación  en los premios BRIT. Allí, en pie, como el corazón palpitante del pabellón, se quedó para interpretar  La rumba del perdón yCUUUUuuuuuute, una descarga que de nuevo transformó el lugar en una rave electrónica sobre todo al fundirse con una versión  de Sweet Dreams (Are Made of This) de Eurythmics. 

Sin Bad Bunny cantó La noche de anoche, en una versión algo más romántica y dramatizada por la orquesta que la original, antes de dar paso al éxtasis de Bizcochito y Despechá, que ya iban marcando el final de la noche. Novia robot  y Focu 'ranni, sin embargo, concluyeron el espectáculo para dejar claro que esta era la noche de Lux, pero el bis para despedirse del público fue una impresionante Magnolias, con Rosalía sola sobre el escenario para culminar el éxtasis.

Nerea González. Lyon /EFE. La Voz de Galicia, miércoles 8 de marzo de 2026.

jueves, 19 de marzo de 2026

"El revés del fuego"

La filósofa y psicoanalista Anne de Dufourmantelle invita al lector a entrar  en el juego de este thriller para resolverlo, para darle un sentido íntimo y personal. Alexeï, el Orfeo que nos ocupa, parte en un viaje dislocado en el tiempo por Róterdam, Nueva York la extinta  Kushka, el contorno del Sena, un imaginario Vouchenko y Rusia como linaje simbólico. Parece buscar a su Eurídice, desaparecida en un crimen, pero como en el mito no la lleva delante, la arrastra detrás. Se mueve por geografías difíciles de acotar. Aunque los mapas digan lo contrario, los lugares también pertenecen al terreno de lo mental, hay psicogeografía en ellos. Todo en esta trama evoca al misterio, nos invita a participar de un juego que siempre necesita normas, a veces evidentes, otras solo intuidas. Reconciliarse con lo oculto es un acto revolucionario en una sociedad -aún la actual- donde la exigencia de la transparencia y la falacia de la autenticidad ponen una luz ficticia en lo que solo puede verse en lo oscuro.

El misterio y el Elogio del riesgo (2011) fueron temas indisociables de la carrera de Anne de Dufourmantelle (1964-2017). Llevando la teoría del cuerpo hasta el extremo, la autora murió salvando a unos niños en la playa de Saint-Tropez. Desde entonces su bibliografía traducida al español son perlas difíciles de encontrar. Filósofa y psicoanalista de profesión, da herramientas al lector para que trabaje con su subconsciente  y construya su recorrido. La lógica nunca encontrara una vía recta, sus medios son el rodeo y la tangente, que permiten desviarse del sentido único y volver a pensar. La novela policíaca, en este caso, es ideal como espejo del psicoanálisis y la necesidad de atar cabos para dar sentido a una vida. Las personas, como detectives en sí mismos, vuelven al lugar del crimen -del trauma o de la herida- hasta que logran resolverlo, darle un sentido  íntimo y personal. Los vacíos  son una oportunidad necesaria para ocuparlos con la propia imaginación. Y lo mejor que puede ofrecer un thriller es convertir al lector en cómplice.

En esta tesitura, acompañamos al protagonista, Alexeï, a la consulta de una psicoanalista durante 12 días, en los que se encorseta a contar su historia en presente, destapando cada descubrimiento tal cual lo vivió. Bajo la pregunta "¿la trama que sigues es suficiente o hay algo más?, todos los personajes  se desdoblan en detectives a criminales a la vez, perjudicados o perjudicadores. "Las descripciones son contradictorias, nunca estamos en el mismo evento. El verdadero testigo no existe ". En este punto, existen  preguntas más importantes que la verdad. Una de las que lanzan las editoras de Nocturna es:¿cuáles de nuestras lealtades voluntarias  son las que van dejando a un cuerpo sin vida?

Esta cuestión nos lleva tanto a temas sociopolíticos de férrea actualidad como los archivos prohibidos de Epstein -que encuentra su cruda mimesis en la novela-, como al poso cultural que la alimenta, repleto de referencias a películas como El resplandor (1980), de Stanley Kubrick, o Quieto, muere o resucita (1990) de Vitali Kanevsky, y las obras literarias de Dostolevski, las partituras de Bach o el fotógrafo alemán Roman Vishniac, entrando en las tumbas madriguera de la población judía de la Segunda Guerra Mundial. El lector como el mismo Orfeo, nunca podrá mirar la verdad a la cara. Como recogía Maurice Blanchot, en su propio análisis del mito de Eurídice, si te atreves a enfrentar lo tangible, te muestra su parte más inconsistente. Un consejo que no solo  puede aplicarse aquí.

Aida Camprubí Hinojosa. Babelia. El País, sábado 28 de febrero de 2026.

El revés del fuego. Anne Dufourmantelle. Traducción de Karina Macció y Allegra Trentalance Macció, Nocturna, 2025.

miércoles, 18 de marzo de 2026

"Ser negro es la sensación de ser muy visible a la vez que hipersensible"

La filósofa Nadia Yala Kisukidi.

Tras 15 años en el mundo académico, la filósofa Nadia Yala Kisukidi (Bruselas, 47 años) está considerada como uno de los referentes del pensamiento africano contemporáneo. Es autora entre otros, de Dialogue trasantlique (Diálogo trasatlántico) y del ensayo  Bergson ou l'humanité créatrice (Bergson o la humanidad creadora). Ha editado el volumen Afrocentricités (Afrocentricidades) y escribe en el volumen Colonisations. Notre histoire (colonización, nuestra historia. Ninguno de sus libros ha sido traducido al español. En la actualidad enseña literatura francesa y pensamiento crítico en la Universidad de Nueva York (NYU), ciudad  adonde llegó hace un año con su pareja y su hija, sin decidir  aún cuánto tiempo se quedará.

Hija única de un congolés exiliado durante la dictadura de Mobuto Sese Seko y una franco italiana, la infancia de esta filósofa congoleña-francesa estuvo marcada por los sentimientos  ambivalentes que le produjo  la diáspora de su padre: el deseo persistente de volver y la conciencia de que ese regreso, muchas veces no llega a materializarse. Para Kisukidi, quienes viven en la diáspora tienen un don divino, el de vivir en dos lugares a la vez, mientras que su esencia  está ligada a un lugar físico distinto  al que habitan. Creció creyendo que volvería al Congo  con su familia al acabar el régimen dictatorial, pero aquella idea terminó  por desvanecerse  con la muerte de su padre. De esa experiencia, que concentra la complejidad de la diáspora y el retorno  que constantemente se pospone, hablará en su próximo libro, que se publica este año en Francia. 

La conversación transcurre por las calles de un Nueva York nevado, a-14 grados, hasta llegar a la sala de juntas  de la Maison Française, un edificio del siglo XVIII perteneciente  a NYU, reconvertido en centro cultural. Allí repasa su trayectoria y comenta su participación el 18 de febrero en Black Urbanités, unas jornadas  coorganizadas por el CCCB y el Macba en  Barcelona, donde abordará  la posibilidad de recuperar utopías tan pertinentes como el pensamiento decolonial. Se muestra,  sobre todo, cauta. Por momentos, esquiva. Es muy consciente de que es una persona racializada y que ha llegado a EE-UU como inmigrante en un momento dramáticamente convulso para las minorías.

P.- Dentro de poco visita España para participar en una conversación sobre nuevos imaginarios negros en la ciudad.

R.- Quiero hablar de archivos utópicos que han caído en el olvido y visibilizar que en el siglo XX África era un laboratorio de utopías e insurrección del que nadie se percató pese a que África desarrolló este ejercicio de imaginación radical durante más de un siglo. De ahí surgió una de las utopías más relevantes: la decolonización. La utopía no está muerta, no ha desaparecido. Es más, es muy necesaria ahora que nos volvemos a enfrentar al imperialismo y hemos de alimentar nuestros sueños de independencia. Hay que leer a Lumumba (líder independista y primer ministro del Congo),  Eboussi Boulaga (filósofo camerunés), Mongo Beti (escritor camerunés).

P.- Sigue defendiendo la laetitia africana, la reafirmación de la vida  y la alegría pese a la tragedia de la historia.

R.- Me posicionó contra la melancolía teórica, no quiero confundir el no-ser con el ser. En la actualidad hay tanta fascinación por la derrota, por las ruinas, por corroborar cómo el mundo que compartimos se derrumba, que a veces esa obnubilación no nos permite ver los pequeños movimientos de resistencia. Rechazar la melancolía es rechazar la prominencia del no-ser y alienarse con las fuerzas que se pretenden combatir .

P.- No se trata de adoptar un positivismo forzado, sino de recuperar poder sin anclarse en la victimización.

R.- Eso es. Yo no estoy contenta con este momento histórico, pero presto atención a lo que está vivo. Por poner un ejemplo, durante las elecciones de 2018 en la República Democrática del Congo (RDC) se dieron un cúmulo de circunstancias que incluían conflictos armados de las milicias y propagación del ébola, y, en algunas zonas como en Beni, se les prohibió a los ciudadanos votar, considerando que hacerlo podía poner en peligro sus vidas. Y aquí surge la historia de resistencia: la gente se organizó por su cuenta para crear una votación simbólica, aún sabiendo que sus votos  no serían contabilizados oficialmente. Los ciudadanos  decidieron hacer una demostración  de lo que es la democracia ante el poder como una forma de decir "si a ustedes no les importa, a nosotros sí, porque existimos". A este acto yo lo llamo revolución, aunque durase solo un día  y creo que debe darse a conocer. La laetitia africana tiene mucho que ver con cultivar la habilidad de ser capaces de identificar estos gestos de resistencia, que son recursos clave para recuperar nuestra fuerza.

P.-Ha escrito mucho sobre la disociación que produce el racismo.

R.- Es la sensación de ser muy visible a la vez que hiperinvisible porque la gente no nos ve como una persona con deseos, ve nuestra raza, la negritud. El racismo no son solos los insultos, sino también las jerarquías de poder  fundadas mediante mentiras. Existimos porque somos el producto  de la imaginación del otro, que nos inventan  continuamente desde una mirada racista. Hablo de cómo se ríen de nosotros, de los monos, de los plátanos. Las personas racializadas tenemos que hacer un esfuerzo  para reapropiarnos de nuestro cuerpo. Decir que los negros somos humanos, no monstruos; somos seres civilizados, no animales de la selva; somos hermosos, no feos. La otra opción  es optar por escaparnos de este mundo...

Ana Vidal Egea. Ideas. El País, domingo 1 de febrero de 2026

martes, 17 de marzo de 2026

Tráfico de cráneos en las guerras de Flandes

Los 12 cráneos decorados de Martioda, en el Museo de Bellas Artes de Álava.
(Tolo Balaguer/ Alamy Stock Photo)
Una investigadora traza la ruta de cientos de calaveras decoradas con telas que llegaron a España desde Alemania.  Cuando Aintzane Erkizia asumió el encargo de estudiar una serie de cráneos decorados con elementos textiles que se guardaban en una iglesia de Martioda (Álava, 35 habitantes), la historiadora no imaginaba el cambio que daría su vida. "Lo que he descubierto es como un filón de oro", reconoce. En 2020 se enfrentó a estos extraños huesos conservados en el antiguo conjunto palaciego de los Hurtado de Mendoza -que había adquirido la Diputación de Álava- y comprobó que apenas había datos  que ayudasen a entender aquellas reliquias: de dónde venían, cuál era su significado y, sobre todo, que hacían allí. "En la historia del arte siempre estudiamos los retablos pero se nos olvidan los textiles", se lamenta la historiadora. Sin embargo, cinco años de investigación, repetidas consultas  a diversos archivos en toda Europa y sucesivos viajes a ciudades como Bruselas o Colonia le han permitido dar las primeras respuestas a estas preguntas. Las "cabecitas" conectan el pequeño pueblo alavés con el ingente tráfico de estos testimonios registrado en la Europa de los siglos XVI y XVII y revelan, además, "un mundo artístico hecho por mujeres" en aquel tiempo que ahora Erquizia trata de visibilizar.

El primero de los datos que ayudó a la profesora de la Universidad del País Vasco a documentar los vestigios de Martioda estaba inscrito en las cabezas: "Martyrum Tebaeorum", describe. Aquello remitía a los mártires tebanos, es decir, a una legión de soldados romanos de origen egipcio que fueron ajusticiados en el siglo III por defender su fe cristiana. Así que en realidad los cráneos estaban apuntando a devociones tan populares en la Europa medieval como esta de los soldados tebanos, o la de Santa Úrsula de Colonia  y las 11.000 vírgenes. A la espera de nuevas pistas la investigadora viajó a la ciudad alemana "centro mundial de reliquias", para entrevistarse  con los responsables de la basílica donde  la mártir está enterrada junto a más de 900 supuestas cabezas de las jóvenes que la acompañaban cuando, según el mito, fueron asesinadas en el siglo IV  o V. 

Aunque fue otra referencia la que permitió dar un paso adelante en la búsqueda. Gracias a su testamento, se sabía que el militar vasco Juan de Necolalde "se había traído a España unas santas cabezas de Bruselas en 1647". La investigadora dio, en el Real Instituto de Patrimonio Real de Bélgica, con una serie de calaveras envueltas en textiles procedentes de un convento, vinculadas también a Santa Úrsula. "Se parecían a las de Martioda, pero eran diferentes", precisa.

Consciente de que estaba más cerca del origen, Erquizia programó una estancia en la cercana Universidad de Lovaina, que le permitió intercambiar datos con profesores locales y, sobre todo, rastrear los pueblos de la zona en busca de vestigios similares. Hasta que un día, gracias a un contacto personal, dio con un hallazgo prácticamente definitivo. "Las reliquias tienen unos sellos de autentificación hechos en cera que suelen caer con el tiempo, pero en las cabezas de Martioda, casualidades de la vida, todavía se conservan", relata. "En Melsbroek, un pequeño pueblo al lado de Bruselas, encontré uno de esos sellos exactamente igual a los del pueblo alavés". revela .

Erquizia cree que los textiles se confeccionaron entre 1605 y 1640, pero el examen por radio carbono arroja un dato sorprendente: los cráneos que están debajo son muy anteriores, datan del siglo III. Es decir, que apuntan a las necrópolis de época romana de ciudades alemanas como Colonia o Tréveris, donde se extrajeron los restos humanos en la Edad Media par fabricar piezas vinculadas a devociones como la de Sant Úrsula o los mártires tebanos. Poco después, en los siglos XVI y XVII, se impulsó la popularidad de objetos como los de Martioda en toda Europa, donde el catolicismo trataba de proteger a sus santos frente a la Reforma protestante. Así que estos lugares se convirtieron en el epicentro del tráfico de huesos sagrados en todo el continente.

Había "una enorme demanda de reliquias por parte de la nobleza española, porque le daba mucho prestigio" ante su monarquía, "baluarte del catolicismo",  precisa. Ahora bien, ¿cómo llegaron finalmente hasta el país? Durante las guerras de Flandes, los soldados se trajeron cientos de eses objetos, quizá miles. "La monarquía y la iglesia tenían un aparato burocrático perfectamente organizado para asumir una cantidad brutal de huesos", aclara Erquizia, quien explica que esta situación  dio pie  a "una trama gigantesca de transporte masivo desde Alemania hasta los palacios españoles, vía Flandes".  "Se juntó el hambre con las ganas de comer", concluye.

Me estoy dando cuenta de que las cabezas de Colonia y de Tréveris son una tipología artística en sí misma creada por las monjas de varios convento alemanes", analiza Erquizia. Estos textiles se relevan como "unas labores primorosas  que fueron realizadas por mujeres, por monjitas" que hablan de "los deseos y las expectativas de la sociedad de la época". Lo curioso es que la historiadora  he reunido  numerosos testimonios similares, dispersos por todo el país: "Llevo recopiladas ya más de 150 cabezas en poco tiempo", confirma. La historiadora impulsa  una "red europea" para intercambiar datos y llegar al fondo del asunto. Además del Real Instituto de Patrimonio Cultural de Bélgica, ha contactado con la Fundación Abbeg de Berna (Suiza), que estudia textiles históricos, o con el Instituto de Ciencias de la Restauración de Colonia.

José María Sadia. Madrid. El País, martes 24 de febrero, 2026.

lunes, 16 de marzo de 2026

"Hasta la montaña" Una historia de romance pastoril

Tenemos a un joven publicista de Montreal en crisis que abandona Canadá y se cae por la Provenza al pie de los Alpes franceses. Lo deja todo  y se empeña en partir de cero metido a pastor de ovejas. Se compra unos cuantos libros de lance con la idea de conocer un sector que, además, está a la baja y sin relevo generacional. En su periplo por buscar trabajo conoce a una funcionaria de Empleo, apasionada de la filosofía, a la que seduce  en su objetivo de irse a la montaña en busca de paz y tranquilidad, aunque ella se incorporará más tarde. Es de suponer que el rito iniciático será duro, desagradable, a veces inhumano, sin renunciar a su lado idílico. Conviene anotar que el guion de la directora canadiense Sophie Desrape (1973) recrea el libro autobiográfico (ahora integrado en la industria audiovisual, abandonada su labor ganadera después de una década) de Mathyas Lefebure D'où viens-tu, berger? (2024), lo que le da al filme un valor añadido en verosimilitud, sumado al hecho de rodarse en los mismos parajes.

Como es natural el urbanita Mathyas provocará extrañeza en los paisanos y tardará en cogerle el tranquillo no solo al oficio, también a las renuncias y sacrificios que supone ponerse al frente de un rebaño de 800 cabezas y un fiel border collie. Un proceso semejante vivirá du compañera.

Hasta la montaña da lo que promete, es una trama-río con la gente en primer plano y sometida (caso de los ganaderos) a los vaivenes de la propia existencia, tomando pastillas o vino tinto, y reduciendo la política en cuanto a las normas  que dictan los burócratas, casi siempre  de espaldas a los afectados. Queda muy claro que la vida pastoril tiene de bucólica lo que la literatura pinta, pero vivir en soledad pasa sus facturas, junto a los elementos, las enfermedades bovinas e incluso el lobo y las polémicas que genera. Súmese un agradecido encanto entre naíf  y romántico, que de paso lamina estereotipos.

Miguel Anxo Fernández. La Voz de Galicia, viernes 27 de febrero de 2026.

domingo, 15 de marzo de 2026

Rachida Dati cesa como ministra para tratar de conquistar la alcaldía de París

Rachida Dati. (Teresa Suárez/ Agencia EFE)
Rachida Dati ha dejado su cargo de ministra de Cultura para concentrarse en la campaña electoral  para las elecciones municipales porque quiere convertirse en la próxima alcaldesa de París. Hasta ahora se había resistido a abandonar su cargo en el Gobierno, pero sus adversarios no han cesado de criticarla por ese doble puesto de ministra y aspirante a la alcaldía de la capital gala.

La candidatura de Dati está apoyada tanto por Los Republicanos (derecha) como el MoDem centroderecha), uno de los partidos que forman parte del Gobierno, y según los sondeos obtendría el 30% de los votos en la primera vuelta, que tendrá lugar el 15 de marzo, a solo dos puntos del candidato de la izquierda, Emmanuel Grégoire (32%). Según este sondeo de Ifop publicado el domingo, Dati ganaría en casi todas las combinaciones posibles en la segunda vuelta.

"París es para mí el compromiso de mi vida. Tengo la energía, la determinación y la voluntad necesarias  para transformar la ciudad  y acometer los desafíos a los que se enfrenta", señaló Dati en un comunicado. Nadie pone en duda la determinación  y la obstinación de la exministra de Cultura, que ha sido de las pocas personas que ha sobrevivido a todos los cambios del Gobierno desde enero de 2024, y ello  a pesar de los cargos  de corrupción que pesan sobre ella y por los que será juzgada en otoño.

Cuando llegó a Cultura dijo que se iría envuelta en aplausos, pero la realidad  es más modesta. Ella ha puesto de relieve  la preservación del patrimonio y el acceso a la cultura en los territorios rurales, así como el mantenimiento del presupuesto de Cultura. Pero sus detractores destacan los recortes en la financiación de la creación  o de los espectáculos en vivo subvencionados, lo que pone en peligro los empleos. Y, sobre todo, su mandato queda marcado a fuego por los problemas que ha arrastrado el Louvre: con el robo de las joyas de la Corona, las goteras y las huelgas intermitentes del personal. La nueva ministra de Cultura es Catherine Pégard, la antigua presidente del castillo de Versalles.

A. Serena. París. La Voz de Galicia , viernes 27 de febrero de 2026.

sábado, 14 de marzo de 2026

Irán, el país que Occidente conoció a través del cine

Durante décadas, las películas de esa nacionalidad  han mostrado su cultura. Hoy muchos directores viven exiliados. Cuando se instauró la República Islámica en Irán en 1979, esa dictadura  que hoy se tambalea decidió, encomendándose al islamismo radical que defendían, que de su cine desaparecerían las mujeres y el amor. Pero a la vez pensaron que el cine podía ser un arma ideológica de consumo interno antioccidental y una herramienta propagandística en festivales internacionales. En ausencia de prensa libre, en cambio, la explosión  creativa de esa filmografía ha servido para que el resto del mundo comprendiera la falta de libertades que ahoga Irán, que ha acabado con los principales cineastas farsíes exiliados por Europa. Incluso Mohammad Rasoulof, en redes sociales, ha celebrado la muerte del máximo líder de su nación, el ayatola Jameneí. Uno de los países más cultos del mundo -con un prestigioso museo de cine en Teherán- sufre , de nuevo, otra ola de destrucción.

Durante décadas el cinéfilo mundial ha asistido asombrado a una explosión creativa fílmica iraní que ha superado cualquier cortapisa. Si no se dejaban contar historias femeninas y de amor, se usaba a niños como protagonistas y así construir alegorías a prueba de censores. El primer nombre conocido y el que alcanzó el estrellato fue el fallecido Abbas Kiarostami (1940-2016): a inicios de los noventa ya se había proyectado su cine en Europa y en 1996 ganó la Palma de Oro con El sabor de las cerezas. Antes de la Revolución  había trabajado en el Centro para el Desarrollo intelectual de Niños y Jóvenes Adultos, donde fundó el departamento de cine. Kiarostami solía rodar en tono de fábula subrayado por la ambigüedad de lo narrado: fue su estilo, sí, pero también la mejor manera de regatear la sombra de los ayatolás.(...)

El director iraní Jafar Panahi rodando en el taxi la película Taxi Teherán.

De los cineastas mundiales activos, solo Panahi ha ganado la Palma de Oro de Cannes (Un simple accidente), el Oso de Oro de Berlín (Taxi Teherán, rodada a escondidas en un taxi con él conduciendo un vehículo) y el León de Oro de Venecia (El círculo). Él ha pasado en diferentes ocasiones por la cárcel, porque desde 2010 ha estado en cualquier evento  o manifiesto  antigubernamental. Incluso lo detuvieron en 2022 en la puerta de la prisión de Evin cuando preguntaba por la situación de otros dos , Mohammad Rasoulof y Mostafa Aleahmad.

A través del cine de Panahi  es como mejor se puede conocer el Irán actual: En El círculo (2000) habla del sexismo en su país; en Fuera de juego (2006) contaba cómo las mujeres se colaban  en los estadios de fútbol para disfrutar  como espectadoras de ese deporte; en Esto no es una película (2011), Tres caras (2018) y Los osos no existen (2022) encarnaba a su alter ego para explicar como puede hacer cine por encima de las persecuciones.

Durante el pasado Cannes, donde ganó la Palma de Oro, Panahi, que se había saltado una prohibición de filmar, dijo a El País: "Volveré a casa. Puede que te suene raro, pero más se está jugando el pueblo iraní. Lo más importante es nuestro país y lograr su libertad. Hagamos que llegue ese momento juntos, un momento en que nadie se atreva a decirnos qué debemos vestir  ni qué debemos o no hacer". Llevaba décadas sin salir de Irán (sus filmes salían escondidos en pendrives), y, sí, al final retornó. Salió de nuevo hace cuatro meses para la campaña  de los Oscar, y ahora su retorno parece imposible, nuevamente condenado por "propaganda contra el sistema". Prometió volver tras la ceremonia de los Oscar del día 15, en la que  Un simple accidente compite por Francia.(...)

El director ha hablado  estos días en redes sociales. En su Instagram ha escrito en una publicación después de la muerte de Jamenei: "Es sin duda la figura más odiada de la historia contemporánea de Irán". Y en otra posterior expresaba su esperanza de un cambio político: "El pueblo iraní desea el derecho a determinar su destino y este deseo de cambio político ya no puede ser reprimido...

Hay más, muchos más cineastas iraníes perseguidos en su país o en el exilio. En París, como Mitra Farahani, Ebrahimi, la dibujante y cineasta Marjane Satrapi (Persépolis). Está acabando su nueva película el dos veces ganador del Oscar (por Nader y Simin, una separación y El viajante ) Asghar Farhadi. Es probable que en Cannes estrene Historias paralelas, con un reparto francés -Isabelle Hupert, Virginie Efira, Vincent Cassel y Catherine Deneuve-. Por ahora tampoco ha hablado, pero hasta Farhadi ha acabado a miles de kilómetros de Teherán añorando su país. Hace tres años contaba a este diario: "Luchamos contra las restricciones, creamos a pesar de las dificultades y de las cortapisas. Eso sí, cuanto más aumenta la presión, luchamos más fuerte. De una manera u otra, batallamos por hacer cine" Veremos qué cine queda tras la guerra.

Gregorio Belinchón. Madrid. El País, miércoles 4 de marzo de 2026.

viernes, 13 de marzo de 2026

Danza africana que denuncia y fascina

Escena del espectáculo Cion: Requiem of' Ravel's Boléro.

Cion: Requiem of Ravel's Boléro funciona casi como un musical. La danza contemporánea de los diez bailarines es capital. Pero también lo es la música a capela de cuatro intérpretes en escena. Además hay una historia, varias, inspiradas en la novela Formas de morir, de Zakes Mda, aunque no se narren de manera clásica (cosa que se agradece). Para añadir lecturas a los grandes asuntos que desmenuza este Requiem (muerte, exilios, racismo) está la realidad del mundo en que vivimos, con esa insólita supremacía blanca occidental y matona que lo somete todo, y que añade vigencia a esta obra del coreógrafo sudafricano Gregory Maqoma estrenada en 2017. 

Un lamento a oscuras, que poco a poco se convierte en cántico mientras se va haciendo la luz, inicia el espectáculo. Y esa transformación  o paso de un lugar a otro sobresale en la obra porque el tránsito entre escenas es una constante y la plasticidad armónica con la que tiene lugar  es asombrosa. Hay una gran capacidad de abordaje  de la muerte y el dolor sin estridencias, a través de músicos y bailarines. Unos y otros beben del isicathamiya, un canto tradicional sudafricano a capela que implica cierta gestualidad. El cruce entre la mítica melodía del Bolero de Ravel y las voces de los cuatro cantantes rebosa delicadeza y virguería cada vez que el juego musical aparece.

Ubicada en un cementerio minimalista, apenas apuntado por las cruces repartidas en escena, la danza de este Requiem brota con esa misma organicidad que riega toda la propuesta, aunque esconda toda la técnica del mundo. Danza contemporánea, danza ingoma (con esas pisadas fuertes, originaria del pueblo zulú), aires de street dance y popping... emergen y se deshacen sin fractura entre los cuerpos de los 10 bailarines.

No hay arriesgados descubrimientos ni desafíos en este espectáculo, pero sí pulcritud, oficio y talento artístico que te llevan en volandas por un viaje espiritual y poderosos de identidad africana. La poca presencia de la danza contemporánea de África en las carteleras  occidentales es otra buena razón para no perdérselo.

Mercedes L. Caballero. El País, Babelia, sábado 7 de febrero de 2026. Teatros del Canal. Madrid. Hasta el 7 de febrero.

jueves, 12 de marzo de 2026

"Koljòs" Una inmensa novela rusa

Después de publicar Una novela rusa, donde desvelaba el pasado colaboracionista de su abuelo, Emmanuel Carrère (París, 1957) estuvo dos años sin hablar con su madre. Hélène Carrère  d'Encausse -historiadora de gran prestigio, secretaria vitalicia de la Academia Francesa, enlace oficioso entre Rusia y Europa y, según dijo Macron en su funeral de Estado, con su proverbial grandilocuencia, "encarnación de la República francesa"- pensaba que el libro de su hijo ( impúdico en muchos sentidos) arruinaría su imagen, cosa que por supuesto, no ocurrió.

Pero según el escritor francés, había algo más: su madre, en el fondo, despreciaba su obra, pues, como académica orgullosa de su método científico, no aprobaba el uso de la primera persona ("para ella era el comienzo del "apoltronamiento") ni el modo en que su hijo abordaba las cosas de Rusia. A aquella rusa exiliada, "nunca le hizo gracia que fuera su tierra a armar mis follones de siempre". Se refería, claro, a sus documentales, como el de Kotelnich; a Limónov, a Una novela rusa.  La madre de Carrère era hija de príncipes rusos y aristócratas georgianos. Estaba emparentda con una dama de honor de la última emperatriz, con un regicida, al menos, y con un general prusiano; una prima suya, Salome Zurabishvili, ha sido la primera mujer en dirigir Georgia. Toda la familia materna de Carrère, por ambas ramas, llegó a Francia después de la Revolución. Lo habían perdido todo, incluida una villa de verano en la Toscana, antigua propiedad de los Médici donde recibían aristócratas de toda Europa  durante el verano; Cósima Wagner era, por poner un ejemplo, una habitual de la casa. A los Von Pelken, la familia de su abuela materna, les ocurrió lo que a tantos nobles rusos - lo mismo que a la familia de Nabokov, que retrató con precisión ese mundo del exilio ruso, que vivía, "en medio de la indigencia material y el lujo intelectual", en novelas como La dádiva-, que en su versión modélica terminaban, ellos, los condes, convertidos en taxistas, y ellas, las princesas, planchando a domicilio. A la abuela de Carrère, según cuenta su nieto, la educaron seis institutrices de nacionalidades distintas que "se turnaban para hablar a los niños los lunes en alemán, los martes en ruso, los miércoles en italiano, los jueves en inglés, los viernes en francés y los sábados en español (el domingo libraban)".

En el espejo que le pone delante su hijo, Hélène Carrère d'Encausse aparece como un sofisticado producto de todo eso. Estricta, aunque amorosa; trabajadora, inteligente, cruel; inflexible en cuestiones morales, ultraderechista a ratos, una de las últimas putinistas de Occidente (negó hasta el último momento, por escrito, en la tele, en la radio, la posibilidad  de una invasión en Ucrania: "Putin es un hombre que atiende a razones"; más tarde, significativamente diría: " Este señor Zelenski es muy arrogante"), admiradora de Houellebecq y de Brasillach, amiga del fascista Bardèche. Carrère, mientras su madre se moría, ya estaba tomando notas. Em algún momento reconoce, con ese gesto inhumano de gran escritor, las ganas de hacer un libro, adelantándose a los efectos que tal o cual desenlace pudieran tener en él. El resultado, con todo, justifica el empeño. Alejado de cualquier intención hagiográfica, el escritor ha culminado en Koljòs, su última obra, uno de los relatos más hermosos sobre una madre que se hayan escrito en los últimos años...

Alberto Gordo. El Cultural, 20-2-2026.

miércoles, 11 de marzo de 2026

Pierre Lemaître: "Grandes promesas" .Entrevista.

Pierre Lemaître en el Instituto Francés de Barcelona, el 26 de febrero.
(Foto: KIKE RINCON)

Al entrar en la finca que el novelista Pierre Lemaître tiene en la Dordoña francesa, uno recuerda que Montaigne tenía su castillo  no muy lejos de aquí. Pero los dominios del  autor más vendido en Francia  en la actualidad son muy distintos: Lemaître, ecologista convencido, está reforestando su extenso bosque con una docena  de diferentes  especies de árboles "para ver cual de ellas resiste mejor el cambio climático" y se ha construido un huerto en el espacio que los propietarios anteriores tenían la piscina. Sale a saludar con sus perros, dos juguetones labradores. Lemaître vive aquí hace solo unos años, junto a su hija y su esposa Pascaline, quien le convenció, tras décadas de ser un escritor inédito, de que enviara libros a alguna editorial.

P.- Su mujer tenía razón, ¿no? Ha ganado el Goncourt, es número 1 en ventas.

R.- Vengo de una familia obrera en la que algunas cosas eran posibles y otras no. Eso nos ha enseñado Bourdieu: en cada clase social hay cosas posibles y otras no. por ejemplo, yo habría podido ser actor o músico. Pero, escritor, nunca, eso era lo más alto de la jerarquía cultural y para un obrero era un horizonte inalcanzable-

P.- ¿Y cómo rompió esa barrera mental?

R.-Escribía novelas desde los 25 años y mi primer libro publicado es del 2006 cuando tenía 55. Pascaline me animó a enviarlo a editoriales, hice 22 montones de fotocopias, los envié... y tuve 22 cartas de rechazo. Ella muy tranquila me dijo: "Se equivocan". Al poco, uno de los 22 cambió de opinión . Así que me casé con ella inmediatamente, a una mujer así no se la deja escapar.

P.-Publica "Grandes promesas" (Salamandra/Bronura), culminación de la tetralogía sobre la familia . Junto a su trilogía anterior compone un fresco de buena parte del siglo XX.

R.- Voy a retratarlo todo, empecé con la Primera Guerra Mundial y acabaré en la siguiente trilogía con la caída del Muro de Berlín . Es sabido que el siglo XX empieza en 1914 y termina en 1989.

P.- Aquí habla de la corrupción inmobiliaria.

R.- El dinero, el engaño, el poder la corrupción son grandes temas. Vengo de la novela policíaca y no diría que el corruptor trabaja para el bien de la literatura, pero en muchas historias son los corruptos los que insuflan vida a los otros personajes. La corrupción se consume como la pasión o el sexo, es irascible. Hay una segunda razón: soy un feroz anticapitalista y creo que todas la malversaciones financieras están indisolublemente ligadas al ADN, al código genético del capitalismo.

P.- Pero si las cosas iban bien en su novela.

R.- En Francia esos años se llaman las Treinta Gloriosas. Del final de la Segunda Guerra Mundial a 1975, se vivió  el período álgido del capitalismo, bastante increíble, todo parecía funcionar bien: subía el nivel de los estudios, los trabajadores compraban pisos, electrodomésticos, coche, no había desempleo, funcionaba el ascensor social  y la meritocracia. La familia Pelletier, mis protagonistas, simbolizan todo eso pero, junto a ellos, incluyo a los excluidos, los expropiados, los desgraciados, los inmigrantes, los pequeños campesinos.

P.- Refleja el gran cambio del urbanismo de París que hoy conocemos.

R.- Me centro en la construcción de algo similar a una obra de arte: la gran circunvalación, la ronda, porque el gran símbolo de esa época es el coche, sinónimo de independencia, éxito, huida, marcador de clase.

P.- ¿Tantas familia fueron expulsadas de ese modo de sus pisos?

R.- Sí, cuando se construye una obra de ingeniería importante, se despeja  el terreno. Es fácil echar a los pobres a la calle, los ricos resisten a los abusos del poder, pero los pobres no tienen los medios para ello. (...)

P.-El periodismo que refleja es el equivalente a las redes sociales de hoy?

R.- En aquella época nace la prensa sensacionalista, los periódicos exhiben la vida privada de las personas, surgen los paparazzi. La competencia entre tabloides los lleva a inventar  historias . Empieza a surgir la idea de que la verdad es una opción entre otras, que una información falsa también es información. Y sobre este modelo se erigirán no solo el sistema de las redes sociales, sino también cierta política, como la de Donald Trump, quien considera que la verdad  es en función  de quien l a pronuncia y quien la cree. Ya en los años 50 surge esta idea en los periódicos amarillos.

P.- ¿Y ahora? 

R.- Para terminar esta serie sobre el siglo XX voy  a abordar el período que va de la primera crisis del petróleo en 1973 hasta un poco después de la caída del Muro de Berlín. La tercera generación de la familia Pelletier. Serán do, tres o cuatro novelas más. Luego ya podré morirme tranquilo.

Xavier Ayén Pasamonte. La Vanguardia. Barcelona, 3-3-2026.

martes, 10 de marzo de 2026

La Catedral de Burgos muestra la inspiración divina de Picasso

La exposición Picasso. Raíces bíblicas en la Catedral de Burgos.

Una exposición reúne 44 obras del artista malagueño en la se puede observar la influencia religiosa en su trabajo. Pablo Ruiz Picasso (1881-1973) fue educado de niño en un entorno profundamente católico. La Biblia fue con frecuencia fuente de inspiración para expresar su visión del mundo. Aunque en la madurez el artista malagueño se rebeló contra la religión, sus pinturas, dibujos y esculturas mantuvieron un diálogo constante con la tradición. Así lo muestra Picasso. Raíces bíblicas, una exposición que reúne 44 obras del autor en la Catedral de Burgos.

Nada en el arte de Picasso "es puro", al contrario "es muy híbrido", cuenta la comisaria de la muestra Paloma Alarcó, jefa del área de Conservación de Pintura Moderna  del Museo Nacional Thyssen -Bornemisza. "La exposición, que incluye pinturas, dibujos y esculturas, no pretende hablar de un arte religioso en Picasso", explica, sino que propone un recorrido  a través de seis capítulos que muestran la presencia de la iconografía cristiana en su obra.

La exhibición inaugurada por la reina Sofía, abre con el episodio Educación, cuando Picasso tenía 15 años y aprendía del pintor de temas sagrados José Garnelo Alda. Una de las pinturas es El monaguillo (1896), un niño vestido con sotana y sobrepelliz durante una liturgia católica. Los símbolos religiosos permanecerán en su obra posterior. "El artista reinterpreta estas imágenes para recrear sus propias narrativas en un escenario moderno profano, a veces con fines biográficos, otras simplemente experimentales, o para pronunciar determinados aspectos de la historia", señala Alarcó.

Le sigue el episodio Maternidad. Cuando nació su hijo, el pintor  se embarcó en una dinámica de representación de la madre. Su esposa Olga Khokhlova, posó a menudo para retratos en los que aparecía como una Virgen con el niño en brazos. "Esa era la forma de expresar amor en Picasso", cuenta el nieto del pintor Bernard Ruiz Picasso, delante de la pintura Maternidad (1921). Este cuadro recuerda a las representaciones clásicas de la Virgen con Jesús, donde María aparece sentada con el niño en el regazo. En este caso es la abuela de Bernard sosteniendo a su padre recién nacido  en un momento de serena ternura. 

La calavera. "Según se va haciendo el mundo más dramático", apunta Alarcó, "empieza a tomar mucha más importancia la calavera", en la obra del malagueño. En Vanitas se aborda la naturaleza muerta. "Aquí aparece la calavera como símbolo de muerte", abunda.

Después llega la sala "más violenta", según la comisaria: Gólgota (en arameo: lugar de la calavera). Se refiere a la colina a las afueras de Jerusalén donde fue crucificado Jesucristo. Muchas crucifixiones tienen una clavera a los pies, una simbología que se utiliza en momentos de dolor personal", recuerda la comisaria. En el caso del pintor sucede  cuando Carles Cassagemas, amigo íntimo suyo, se suicida y le pinta tres o cuatro retratos muerto como un Cristo ensangrentado.

La quinta sala, Vera Icon, reúne las pinturas donde el retratado desaparece por esa trama geométrica del cubismo, Cabeza de un hombre (1971) resume ese estilo. El artista abandonó las expectativas  tradicionales de representación, reconfigurando, fragmentado y enmascarando sus rostros. La sala final está dedicada  a la época "más política". En 1942 y 1943, en plena ocupación nazi de París, Picasso empieza a pensar en una imagen que "pueda aportar una idea de salvación en una Europa en guerra", afirma Alarcó- Creó una serie de dibujos de un hombre con un cordero en brazos, como alegoría de la paz evocando la imagen del "buen pastor", cristiano, y que modelaría posteriormente en yeso en una escultura monumental y luego trasladó al metal fundido. La exposición también presenta una serie de palomas creadas en el mismo periodo. Una de ellas , La Paloma en vuelo, fue elegida para el cartel de la Paz de esa época.

"Es cierto que hay una contradicción entre su vida, su práctica y su manera de pensar", reflexiona Alarcó, sobre el artista. "Creo que tenía preocupaciones espirituales, no necesariamente religiosas.

Alan García Loza. Burgos. El País, martes 3 de marzo de 2026.

lunes, 9 de marzo de 2026

"La Residencia" La asistente corrosiva

Otra película que explota el filón de las inteligencias artificiales. Con la IA hasta en la tostadora, era cuestión de tiempo  que el cine volviera a subirse a la ola, para que unos vean venir a Skynet y otros simplemente disfruten del susto. En La residencIA  (sí, con esa IA final em mayúscula, como decidido en una reunión de marketing), seguimos a Clarissa, escritora bloqueada que se va a una comunidad artística ultratecnológica. Allí conoce a Dalloway, su asistente virtual, que pronto pasa de musa digital a presencia inquietantemente invasiva. El título original Dalloway es más elegante, más literario y el español elige un juego de palabras tan obvio que casi da ternura.

La sombra de 2001: una odisea en el espacio (1968) es alargada. Como HAL, Dalloway comienza siendo servicial y termina generando una duda corrosiva sobre quién controla a quién. Pero donde Kubrick ofrecía una reflexión filosófica de la conciencia y el libre albedrío, aquí apenas rasca la superficie. La paranoia de Clarissa -agravada por el recuerdo  de su hijo y su obsesión con los últimos días de Virginia Wolf- prometía  un conflicto psicológico potente , sin embargo, el guion introduce subtramas (una organización clandestina que no lleva a nada ) sin impacto real. Visualmente, el entorno moderno y aséptico refuerza el aislamiento, aunque la puesta en escena es demasiado funcional para generar inquietud. Cécile de France sostiene el relato con un registro contenido y vulnerable, pero el desarrollo dramático limita su viaje.

Al final esta película no puede evitar convertirse en un Black Mirror (2011-2025) de marca blanca que se resume en que dependemos de la tecnología más de lo que admitimos. Entre el thriller psicológico y la advertencia tecnológica, se queda en tierra de nadie. Interesante como premisa y correcta en ejecución, sin más.

Álvaro F. Veleiro. La Voz de Galicia, viernes 27 de febrero de 2026.

domingo, 8 de marzo de 2026

La agonía de Francia, 85 años después

Manifestación en Paris contra el linchamiento de Quentín Deranque.
(Stephane Mahe/Reuters)

Siempre que Francia entra en combustión conviene regresar a Chaves Nogales (Sevilla, 1897-Londres, 1944). Paradigma moral del humanismo español de la primera mitad del siglo XX, acaso junto a Unamuno y Clara Campoamor. En A sangre y fuego (1937) defendió la democracia frente a todos los totalitarismos y, renuente a las lógicas tribales, denunció las atrocidades de ambos bandos con una lucidez que le costó morir solo y en el ostracismo. Pero es en La agonía de Francia (1941) donde disecciona el colapso de la Tercera República francesa. Donde retrata una sociedad civil aburguesada y sin el mínimo espíritu de sacrificio necesario para defender los valores que antaño había abanderado. "Antes Hitler que Blum", rezaba un infame lema colaboracionista, en referencia al ministro socialista judío Léon Blum.

Casi un siglo después echamos de menos a Chaves Nogales. Decíamos ayer que su linaje moral lo mantienen Cercas, Pérez Reverte, Muñoz molina, Aramburu, Trapiello: autores libérrimos que solo responden ante sus libros y sus lectores. Como el periodista sevillano que ya nos advirtió, Francia es una bomba de relojería. Los indepedes decían que al procés le faltaba un muerto que a Dios gracias no llegó. Bien, pues Francia ya tiene el suyo: Quentin Deranque, activista ultra, católico y nacionalista de 23 años. Linchado la semana pasada en Lyon  durante una pelea en un acto de una eurodiputada franco-palestina. Los detenidos son los mastines de la Jeune Garde, la kale borroka de Mélenchon. Pocos personajes hay más tóxicos en la política europea. Diez años lleva ya en el machito de Francia Insumisa, partido que controla sin democracia interna, con pugnas constantes de sus críticos y un caudillismo  mesiánico: "La República soy yo", le dijo a los policías que llegaron  a registrar la sede de la formación. Mélenchon y Le Pen galopan en el mismo caballo de Troya de Putin. Ya conocen la teoría de la herradura: los extremos se tocan. Rechazo a la OTAN, retórica antiestadounidense, oposición frontal al apoyo a Ucrania. Como ahora Le Pen está en el banquillo,-despunta Bardella y Mélenchon lidera la violencia callejera-, ha hecho fortuna una frase  del editorialista de Le Point Olivier Giesbert: "Los cuernos del diablo han cambiado de cabeza".

Esa degradación se asienta sobre una profunda erosión. Francia se aferra a una grandeur que ya no existe. La retirada del Sahel el año pasado puso fin a décadas de Françafrique, una política colonial, extractiva y corrupta culpable de buena parte de las actuales tensiones migratorias.

Con un orgullo por otro lado encomiable, los franceses se refugian en un idioma menguante, en un ensimismamiento que se refleja en el mundo de la política internacional y los negocios. Como el propio Chaves dice, a lo largo de la historia el vecino galo siempre se ha preparado para librar la guerra anterior. Pero sobre todo, Francia vuelve a ser le país enfermo del que nos advirtió el reportero sevillano. Incapaz durante décadas de integrar a sus inmigrantes, confinados en banlieues donde no entra un policía blanco. Y aquí conviene recordar un dato contraintuitivo, que nos debería enorgullecer: Francia tiene un 14% de población nacida en el exterior. España acaba de superar el 20% con todas las dificultades y retos que sin duda tenemos.

Falta un año para una nueva batalla final: Francia después de Macron. Europa volverá a contener la respiración para que no venga el lobo. Pero la manada es cada día más fuerte y el rebaño está cada vez más cercado.

Tomás García Morán.Cartas Atlánticas. La Voz de Galicia, sábado 21 de febrero de 2026.

sábado, 7 de marzo de 2026

La "grandeza de Francia" era esto

La ruta de los castillos del valle del río Loira es probablemente el mejor recorrido para experimentar lo que De Gaulle definió como la grandeur de Francia. Reune la arquitectura renacentista más fastuosa y zonas de vinos blancos de fama mundial con un espacio natural abrumador y extremadamente cuidado. Además los labradores locales venden directamente sus productos agropecuarios, con lo que el nivel gastronómico es difícil de igualar. Dominan los pescados de río, los quesos de cabra, los espárragos de Sologne, las lentejas verdes, la trufa negra o la archiconocida tarta Tatin (de manzanas invertida). La mejor opción es llegar al aeropuerto de Orly -también queda cerca el de Nantes- y a partir de ahí seguir la ruta sin prisas. Son más de un centenar  de castillos y casas señoriales y la entrada media ronda los 20 euros. Todos merecen la pena, pero estos son algunos de los fundamentales.

Château de Chambord.- El más impresionante. 

Château de Chambord

El castillo más emblemático del valle sorprende  por su monumentalidad y su arquitectura inspirada en el genio de Leonardo de Vinci. Su diseño en torno a una escalera de doble hélice, obra del propio Leonardo, y su silueta coronada por más de 300 chimeneas que lo convierten en un lugar único. Pasear por sus salones permite comprender la ambición de Francisco I, de quien fue refugio de caza y quien quiso que Chambord fuera un símbolo de poder. Una ruta en bicicleta por el coto forestal que lo rodea es la culminación  perfecta de la visita  y la única forma  de hacerse una idea de la inmensidad real.

Château de Chenenceau.- El castillo de las damas.

Conocido como el castillo de las damas, Chenanceau se alza elegantemente sobre el río Cher gracias a su sorprendente galería construida sobre un puente. Su historia está marcada por mujeres influyentes, como Diana de Poitiers y Catalina de Médici, que lo transformaron  en un centro de refinamiento y poder. El interior conserva una decoración exquisita y una colección de arte sobresaliente, mientras que los jardines ofrecen uno de los paseos más románticos del valle. Su reflejo sobre el agua es una de las imágenes más icónicas de la ruta.

Château Royal d'Amboise.- La tumba de Leonardo da Vinci.

Dominando el Loire desde el alto, este castillo combina fortaleza medieval y palacio renacentista. Su importancia se debe, entre otras cosas, a que fue residencia de varios reyes  franceses y es el lugar donde reposan los restos de de Leonardo da Vinci, en la capilla de Saint-Hubert. Desde sus terrazas se obtiene una de las panorámicas más memorables del valle. Además, la visita a Amboise se complementa perfectamente con la cercana mansión de Clos-Lucé donde el maestro italiano pasó sus últimos años.

Château de Blois. Escenario de un asesinato.

Este castillo es un verdadero tratado de arquitectura francesa. En sus fachadas se mezclan el gótico, el Renacimiento y el clasicismo, fruto de las sucesivas  ampliaciones impulsadas por los monarcas que lo habitaron. Fue escenario de intrigad políticas, como el asesinato del duque de Guisa, lo que añade dramatismo a la visita. Destacan su escalera monumental, los apartamentos reales y el museo alberga varias colecciones. Blois además, es una ciudad agradable para pasear tras conocer su castillo.

Château de Cheverny. Totalmente amueblado.

Cheverny ofrece una experiencia distinta: es un castillo totalmente amueblado que nunca ha dejado de estar habitado, lo que permite imaginar la vida cotidiana de la nobleza. Sus interiores destacan por su elegancia y por el perfecto estado de conservación. E castillo también es famoso por haber inspirado Moulinsart, la residencia del capitán Haddock en los cómics de Tintín.

Château d'Azay-le-Rideau. Flotando sobre el río Indre.

Este castillo parece flotar sobre las aguas del del río Indre, que abrazan su isla  y reflejan su delicada arquitectura renacentista. Azay-le-Rideau destaca por su equilibrio perfecto entre elegancia y sobriedad. Sus cubiertas puntiagudas, su fachada ornamentada y sus interiores restaurados permiten apreciar la influencia italiana en el Renacimiento francés. Pasear por el parque que lo rodea es una experiencia tranquila y contemplativa. Se trata de un jardín de paisaje parecido a un parque inglés dominado por su colección botánica de una época en la que importar árboles  como cedro del Atlas, ciprés calvo o secuoyas de América denotaba estatus.

J. V. Lado. La Voz de Galicia, sábado 28 de febrero de 2026.

viernes, 6 de marzo de 2026

9Louro conquista Bruxelas y confirma su momento dorado en el festival Emigrason

El rapero de Muros 9Louro triunfó en la sala Tricoterie de Bruxelas antes de hacerlo, dentro de dos semanas, en la sala Capitol de Santiago. A su actuación, encargada de cerrar la primera jornada del festival Emigrason, sirvió para confirmar la celebrada posición como uno delos referentes del música gallega de raíz urbana, abierta a múltiples influencias. Martín Louro es un artista que combina un rap casi confesional, con ritmos que de repente se mezclan en sonoridades latinas, creando una efervescencia que contagia a todo el público. La respuesta de la sala fue inmediata: coros, saltos, explosión de pogo y una entrega total. El entusiasmo se disparó cuando Xanma Louro, su hermano y cantante de The Rapants, apareció en el escenario para unirse a la fiesta y cantar con él, poniendo un final perfecto al recital. 

Antes de su actuación, el público tuvo ocasión de descubrir a Paloma Paloma, una artista compostelana que está preparando su primer disco. Adelantó algunos de los temas del mismo. Su pop acústico transmite intimidad. Ella misma explica en una de sus canciones que desea que la música suene como cuando la interpreta en su habitación, sin artificio ni distracciones. En unos meses podremos escucharla pasada por el filtro del estudio.

Con todo quien más impacto causó en la jornada inaugural fue Fer, conocido por ser la mitad del dúo Berto y que trajo al festival su propuesta en solitario. No fue un concierto al uso. Cantando directamente a la cámara (tras él  una pantalla dejaba ver lo que esta filmaba), el músico desplegó su pop inclasificable, hecho de giros inesperados. Recreó los temas de Una historia (2024) con una puesta en escena performativa en la que oculto tras una máscara, combinó bailes inspirados en TikTok, movimientos teatrales e incluso se arrastró por el suelo al estilo Aitana.

Este primer bocado de festival, centrado en los artistas emergentes, continuó con La Rueda de la Hermandad Gallega en Suiza, en una "foliada" que llenó el espacio de música popular y baile. La noche terminó con  la sesión de Duendeneta DJ'S, que durante tres horas hicieron bailar a todo el mundo con un set de temas en gallego: desde Os Resentidos hasta The Rapants, pasando por clásicos y novedades que pusieron la sala patas arriba. 

Javier Becerra. Bruxelas. Enviado especial. La Voz de Galicia, domingo 1 de marzo de 2026.

jueves, 5 de marzo de 2026

"Grandes promesas" de Pierre Lemaître.

El libro.

A menudo comparado con Alexandre Dumas, Pierre Lemaître culmina con Grandes promesas la exitosa y monumental saga dedicada a la familia Pelletier y Los años gloriosos, un proyecto que, desde su inicio con El ancho mundo ha conquistado a cientos de miles de lectores.

En esta entrega el autor vuelve a deslumbrar con una novela que combina historia, emoción, y suspense con una naturalidad y una fuerza narrativa poco comunes, y que sitúa su obra entre las más ambiciosas de la ficción contemporánea.

Todo comienza con un incendio, un bebé... y un jabalí. Un inicio fulgurante que abre paso a un país en plena transformación, donde las obras que redefinen París conviven con la lenta erosión del mundo rural. En este entorno cambiante, la familia Pelletier afronta decisiones que ponen a prueba  afectos y aspiraciones. François, Jean, Colette, Philippe avanzan por años de prosperidad aparente, marcados por un progreso que deslumbra tanto como inquieta. Y fiel, a su manera, el gato Joseph continúa ahí, vigilante, como si supiera que, entre los Pelletier, un secreto sombrío, arrastrado desde un hecho irreparable y largamente oculto, está a punto de salir a la luz.

Con su dominio del ritmo, la emoción y la ironía, Pierre Lemaître guía a los Pelletier hacia un desenlace inesperado, trazado con una precisión que mantiene la tensión viva hasta la última página.

Literaturasnoticias. Sábado 21 de febrero de 2026.

miércoles, 4 de marzo de 2026

Cees Nooteboom, viajero incansable de la memoria europea

Cees Nooteboom
Cees Nooteboom, uno de los escritores más importantes de los Países Bajos, falleció a los 92 años, según confirmó su editorial, De Bezije Bij. El autor, que tuvo mucho éxito en el extranjero con sus relatos de viajes, cubrió todos los géneros literarios hasta muy avanzada edad, y residía parte del año en su casa de Menorca. Autor de reportajes,  diarios, colecciones de relatos, ensayos, crítica y de arte y, por supuesto, novelas, se consideraba sobre todo poeta. En especial, porque la poesía en su lengua no suele ser de las más traducidas. Colaboró con El País en diversas ocasiones.

Nacido en La Haya como Cornelis Johannes Jacobus María Nooteboom en 1933, fue enviado a colegios religiosos en otras ciudades como Venray y Eindhoven. Su educación católica se reflejará luego en su obra, y después de trabajar en una oficina al terminar la educación secundaria, descubrió en la veintena su afición por los viajes y la escritura. Su primera novela Philip y los demás es de 1955. Unos años después debutó en la poesía con Los muertos buscan un hogar. Con su relato de la revolución húngara de 1956 inició una serie de reportajes que combinaba con los poemas y la novela. Su obra más famosa titulada Rituales, retrata la década de los sesenta en Ámsterdam a través de unos personajes que afrontan de manera distinta y dolorosa la existencia. Nooteboom sonaba con frecuencia para el Premio Nobel de Literatura , y se ocupó  hasta el último momento  de ordenar su legado literario. En 2004 , ganó el premio P.C.Hooft.

A su primera pareja, la cantante neerlandesa Liesbeth List, le escribió letras para sus canciones. La fotógrafa Simone Sassen, con la que vivió hasta su muerte, tomaba las imágenes de sus libros. Con ella ha pasado la última etapa de su vida en Menorca, según los medios neerlandeses.

En un correo electrónico, Isabel Clara Lorda, la traductora al español  de sus últimos 15 libros , publicados por Siruela, reconoce estar desconsolada por su muerte. "Ha estado presente en mi vida desde la infancia y fue amigo de mis padres", señala. La también exdirectora del Instituto Cervantes en Utrecht recuerda que se reencontraba con Nooteboom "en Amsterdam, Menorca o Barcelona, cuando se daba la ocasión". Como él llevaba un tiempo enfermo, la última vez que se comunicaron fue el año pasado. "Me llamó para felicitarme por mi cumpleaños", cuenta. Dice que después ya fue muy difícil  hablar con él. "Solo pude hacerlo con Simone", explica.

La traductora desvela que la publicación  de todos sus artículos sobre España, desde los años cincuenta a la actualidad, "está prevista para este verano y el título también previsto, será España interminable. Crónicas de un viajero, con Siruela. Y admite, al haber vertido al español su obra: "Esto ha hecho que de alguna manera  me haya apropiado  de su pensamiento, de su voz, de su ironía, de su amor por nuestra tierra".

Con la obra de Nooteboom sucedió algo curioso: mientras en su tierra los críticos eran poco benévolos, era galardonado a menudo en el extranjero. Ganó el Premio Europeo de Literatura  y el Premio Estatal Austríaco de Literatura Extranjera. Aunque pudiera ofenderse en algún momento, aceptó las críticas sin dejarse intimidar, y en una entrevista publicada  en 1998 por el rotativo NRC, respondió lo siguiente: "Escribir es, al fin y al cabo, mortalidad aplazada.

Isabel Ferrer. La Haya. El País, jueves 12 de febrero de 2026.

martes, 3 de marzo de 2026

Hoda Afshar, obsesión por la mujer velada

Hoda Afshar. (Foto: Diana Pfmamatter)

Coincidiendo con la clausura de su exposición en el parisino Musée du Quai Branly, la artista iraní Hoda Afshar  inaugura su primera individual en Madrid. Aunque no es totalmente desconocida en nuestro país, ya que participó en el festival Getxophoto en 2021, justo cuando se iniciaba la difusión de su trabajo en Europa, esta exposición centrada en su último proyecto, The Fold es una excelente ocasión para conocer a una artista cuyo compromiso político ha incentivado el refinamiento formal  de su producción  y cuando sus obras forman parte ya des prestigiosas colecciones como las del Victoria and Albert Museum de Londres, el MoMA de Nueva York y la Getty Mueum Collection en Los Ángeles. Además de los más prestigiosos y numerosos museos e instituciones en Australia, donde Afshar emigra en 2007, tras licenciarse en Bellas Artes en la especialidad de fotografía en Teherán, trabajando primero como reportera en Sidney y continuando después su formación  en Melbourne, donde imparte clases en la universidad. Dos décadas viajando, desde las instantáneas del fotoperiodismo a la fotografía documental y hasta su decantación conceptual, durante las que la artista no ha dejado  de interesarse por los alienados en la marginalidad, por la representación de género incluida su exploración queer o por los perseguidos a causa  de su denuncia ante la corrupción y la injusticia...

Es la primera vez que Hoda Afshar trabaja sobre un archivo colonial, compuesto por miles de fotografías  realizadas por el médico psiquiatra Gaëtan Gatian de Clérambault en Marruecos entre 1918 y 1919, que reflejan una obsesión: los drapeados en los jaiques, largas piezas de varios metros de algodón, seda o lana, utilizados por las mujeres, que cubrían el cuerpo por completo de la cabeza a los tobillos. Un descubrimiento a partir  del recorte automático  de las imágenes, al descargarlas del archivo en línea del museo Quai de Branly, y que podemos  ver en la triple proyección de diapositivas. Como fijación, respecto a la tradición orientalista, primero pictórica y luego fotográfica, tildada con razón  de erótica hasta la vejación, es una auténtica rareza. Y, sin embargo, como se va desvelando en el vídeo, no por ello menos deshumanizadora y fetichista.

A través de una cuidada puesta en escena que, tras una bella ambientación, se sirve a modo de escenografía de un fondo desplegado en espejos, inspirado en la conocida escena de La dama de Shanghái de Orson Welles, cinco personajes, algunos académicos especializados en arte y psicoanálisis, textiles orientales y museología distópica, van deconstruyendo la figura de Clérambault, que se suicidó al quedarse ciego, y la motivación de su fetichismo, posiblemente hundido en el funeral de su hermana velada cuando solo tenía cinco años. Se discurre sobre la falta de consentimiento de aquellas mujeres, muchas de espaldas, cuando el psiquíatra robó sus imágenes. Además refiere la importancia en la historia del arte del drapeado y el concepto de pliegue bajo una óptica sensorial y emocional  deleuziana. Al final, se aborda la metodología archivista colonial y su epistemología  y supone una completa reapropiación  crítica de un legado visual obsesionado con la mujer velada.

Y siendo todo esto de mucho interés, sin embargo, lo más relevante es cómo Afshar juega visualmente en cada una de las intervenciones, combinando las diferencias de las actuaciones, sus expresiones faciales y corporales y las gesticulaciones de manos, con las diversas posibilidades que le ofrece el montaje de las múltiples imágenes espejadas en distintos enfoques y planos, que disfrutamos  a través de veintiséis minutos de proyección.

Porque, sin duda, nos hallamos ante una pieza ya capital en esta abundante y controvertida iconografía que, todavía viva, continua en el debate social. Recurrente en perspectivas identitarias y a menudo simplificadas  en imágenes militantes, incisivas, pero, en el peor de los casos, también banales, la imagen del velo, su utilización o prohibición, sigue vigente  en la encrucijada entre Oriente y Occidente, donde con frecuencia olvidamos que el pañuelo o tocado como prenda femenina ha sido imprescindible hasta épocas recientes y todavía cuenta con reminiscencias, por ejemplo, como la mantilla en la celebración tradicional de Semana Santa.

El velo, esgrimido como símbolo de la resistencia frente al desvelamiento de la conquista imperialista y colonial, pero impuesto por el Estado con medios coercitivos, en definitiva, simboliza ideologías contrapuestas que en ambos casos instrumentalizan los cuerpos de las mujeres islámicas. A modo de una tercera vía, The Fold contribuye a desenredar esa historia  de dominaciones propias y ajenas.

Rocío de la Villa. El Cultural, 30-1-2026. Hoda Afshar. The Fold. La Casa Encendida. Madrid.

domingo, 22 de febrero de 2026

El adiós de Hidalgo en París

Anne Hidalgo. ( Benoit Tessier/Reuters)

El adiós de Hidalgo en París marca la gran batalla municipal de Francia en Marzo. La alcaldesa de la capital no se presentará a unas elecciones que, a un año de las presidenciales, darán pistas sobre la dirección del país y las alianzas de los partidos.

Anne Hidalgo (San Fernando, Cádiz, 66, años) aparece sonriente en la antecámara de su gran despacho en la Alcaldía de París, a orillas del Sena, donde la ciudad  encuentra su principal frontera. Saluda uno a uno al grupo de periodistas que ha convocado a comer para despedirse después de 12 años como jefa del Gobierno de la ciudad. "Hola, ¿qué tal estás?, saluda a El PAÍS, recordando sus orígenes españoles y la doble nacionalidad que ostenta.

Hidalgo, nacida en una familia que emigró por motivos económicos a Francia en los años sesenta, ha sido alcaldesa de París desde 2014. Hace unos meses decidió que no se presentaría a las elecciones que se celebrarán en marzo y en las que votarán 34.875 municipios. No es que la acompañase un clamor popular. El desgaste en los últimos tiempos -acosada por la agresiva oposición  de la actual ministra de Cultura y aspirante a la Alcaldía, Rachida Dati- y la cólera de los detractores a sus grandes reformas de movilidad han sido evidentes. Quiere cambiar, desconectar, demostrar que es útil en otros campos, apunta durante una larga comida.

La batalla por París, en manos de los socialistas desde 2001, está completamente abierta y puede marcar la campaña de las presidenciales de 2027. En la probeta política se mezclarán las consecuencias  de posibles alianzas entre los grupos de izquierda y de derecha. Y sobre todo, la posibilidad de hacerse con un foco mediático y político de primer orden, como es la capital, a un año exactamente de unos comicios presidenciales en los que la ultraderecha tiene más posibilidades que nunca  de llegar al Palacio del Elíseo. 

El candidato socialista y representante de la unión de izquierdas (sin La Francia Insumisa), Emmanuel Grégoire, actual adjunto a la alcaldesa, encabeza los sondeos con un 30% de apoyos. La conservadora Rachida Dati (apoyada por Los Republicados y MoDem), vieja contendiente de Hidalgo en la Alcaldía, le sigue con un 24%. Pero si no es capaz de lograr el apoyo  suficiente en el Consejo Municipal, podría recurrir a una suerte de alianza encubierta con la extrema derecha  de Sara Knafo, la nueva estrella mediática del mundo ultra que ya se sitúa en torno al 11% (con un 10% y es posible pasar a la segunda vuelta).

Knafo es eurodiputada y esposa de Éric Zemmour, fundador del partido ultraderechista  Reconquista!. En el Parlamento Europeo se sienta y vota  junto al partido ultra alemán AFD. "Es un peligro para Francia y estoy muy sorprendida  de que la prensa  contribuya  a fabricar a este personaje. La invitan al telediario de TF1 para anunciar su candidatura. Gracias a este tipo de cosas pasará el 10% y estará en el segundo turno. Y logrará escaños. Pero luego votará por Rachida Dati en el Consejo Municipal", lamenta Hidalgo. 

París podría convertirse así en un laboratorio en un laboratorio para la unión de las derechas en Francia. En este caso, sin embargo, el partido de Zemmour tiene más apoyo que el Reagrupamiento Nacional de Marine Le Pen, mucho más implantado fuera de París y representado en la capital por Thierry Mariani, un candidato sin demasiado nervio. "Creo que Dati tiene ese apoyo en la cabeza. Pero hay una parte de la derecha republicana que no lo aceptará. El problema es que Knafo puede votar por ella en el Consejo sin formalizar ninguna alianza. Es lo que creo que sucederá", vaticina.

La era Hidalgo ha dejado una huella profunda en la ciudad. Amada por unos y detestada por otros, la realidad es que París es hoy una capital mucho más verde (los niveles de contaminación han bajado un 50%), transitable y habitable (700.000 personas lo hacen en el parque de alojamiento social) pese a los problemas que el turismo y la subida de precios están provocando en la vivienda. "Es algo contra lo que hemos luchado, pero el Ayuntamiento tiene herramientas limitadas. Mire ahí, ¿ve? Solo en la Isla de San Luis hay mil alojamientos turísticos. Es un problema, por supuesto. Claro que se ha despoblado el centro y tiene un impacto en los servicios. Pero hay que revertirlo", dice mostrando desde la ventana los edificios del otro lado del Sena...

Daniel Verdú. Paris. El País, jueves 19 de febrero de 2026.

Leer y tejer no publicará los artículos habituales durante la semana del 23 de febrero al 1 de marzo. Esperamos retomar las publicaciones el martes 3 de marzo.

sábado, 21 de febrero de 2026

Los trenes de borrascas dejan a Europa anegada

Observan el rio Garona en Toulouse, trás las fuertes lluvias.
 (Foto: Ed Jones)
Diversas zonas de España, Francia y Portugal permanecen en alerta por las constantes lluvias. La sucesión de temporales inunda estos días  el sur de Europa. Las borrascas constantes, desde Goretti hasta Oriana, han propiciado la acumulación  de agua  en diversas zonas de España, Portugal y Francia, donde la situación es crítica.

En la Península, puntos como Grazalema recuperan poco a poco la normalidad. Ayer, 11 días después de haber sido evacuados, los vecinos comenzaron  a regresar a la localidad. Algunos  emocionados por volver a sus casas, aseguraron antes los medios de comunicación que esperaban que el pueblo pudiera superar la catástrofe. Sin embargo, aunque las condiciones hayan mejorado  en Andalucía, parte del país sigue en vilo. La crecida del Duero, agravada por las lluvias de las últimas semanas, el aporte de sus diversos afluentes y el deshielo  acelerado  por la subida de las temperaturas, mantiene  a 84 personas  desalojadas de sus casas. La mayoría, 78 se encuentran el localidad  de Puente Duero, perteneciente a Valladolid. Además, el riego de desbordamiento  amenaza a una decena de puntos en las provincias  de Soria, Valladolid, Zamora y Burgos. En esta última, cerca de Aranda , llaman la atención las imágenes  del monasterio de Santa María de la Vid, declarado bien de interés cultural en 1991, completamente inundado.

El temporal no afecta únicamente a la Península. Francia lleva treinta días bajo alertas rojas  y naranjas. En la sucesión de borrascas, la región de Bretaña fue la primera afectada, pero la alerta se traslada ahora al suroeste. El río Garona, desbordado, ha inundado localidades cercanas a Burdeos, done el agua ha anegado carreteras y viviendas. La tormenta Nils ha causado cinco muertos en el país, y los medios franceses ya definen la situación como histórica.

En Portugal, el riego por inundaciones está en su nivel más bajo desde el 28 de enero, pero las consecuencias  de las borrascas que han azotado el país perduran durante meses, como ya han reconocido las autoridades. La principal infraestructura que conecta Oporto y Lisboa está interrumpida: la autopista A1 estará cortada hasta nuevo aviso a su paso por Coimbra y, como alternativa, los conductores deberán usar la IP-3, La IC-2 o la A-14. También la línea ferroviaria del norte se ha visto afectada y solo funcionan los trenes de larga distancia entre Oporto y Lisboa. Por otra parte, continúa suspendida la circulación en la línea del Duero, mientras  que el servicio Celta, entre Vigo y Oporto, sí está operativo. El Gobierno ha activado varios planes de recuperación para hacer frente a las pérdidas millonarias que se registran en agricultura, industria y bienes personales. Los vientos de más de 200km/hora han destrozado la red eléctrica de la zona central del país, y  más 20.000 hogares siguen sin luz. Al menos 8.200 familias han solicitado ayudas para reconstruir sus viviendas. El temporal  deja miles de heridos y desplazados y 16 víctimas mortales, y ya se considera uno de los más dañinos en la historia reciente de Portugal.

Brais Suárez/C.Novo. Redacción La Voz de Galicia, martes 17 de febrero de 2026.