
Guillaume Diop. (Imagen: D.R, Instagram G. Diop)
Hay comentarios y miradas que funcionan como un puntero láser para hacer sentir a alguien que no pertenece, que siempre será un intruso. Haga lo que haga. Trabaje lo que trabaje o tenga el talento que tenga. En el caso del pequeño Guillaume Diop (París 26 años), que entró con 12 años a la escuela del Ballet de la Ópera de París, el puntero incidía en "los defectos que suelen señalarse a los bailarines negros y mestizos: muslos gruesos, trasero con volumen y pies planos. A Diop que a los cuatro años se coló en la clase de baile de su hermana y se quedó colgado de la danza, llevaban toda la vida machacándole con las tres maldiciones. Hasta que se lo creyó: su cuerpo debía de estar bajo vigilancia y corrección. Por otra parte, que hacía él allí , en el Ballet de la Ópera, donde nunca se había visto un Romeo o un príncipe Sigfrido que no fueran caucásicos. Hasta su padre, nacido en Senegal y empleado de Aeroméxico, se lo hizo ver (su madre es francesa y trabaja como funcionaria en el Ayuntamiento de Gennevilliers, al noroeste de París).
Los príncipes negros no habían triunfado nunca en los más de tres siglos de vida de esta institución. Y no lo harían hasta 2021, fecha en la que Diop fue llamado a sustituir con una semana de preaviso a un lesionado Germain Louvet para el Romeo del ballet de Rudolf Nureyev.
Y aquí empieza el giro de esta historia porque Guillaume Diop, es el primer bailarín no blanco en conseguir el estatus de étoile en el Ballet de la Ópera de París, el rango más alto de la compañía, que suele otorgarse tras años de carrera y siguiendo una rigurosa jerarquía. Diop fue nominado para danseur étoile en 2023, saltándose el orden imperante durante 350 años.
Sin embargo, a los 16 años, después de tres años en la escuela pensaba dejarlo todo. Fue su primer profesor, Marc Du Bouaÿs, quien le propuso vivir "otro tipo de experiencia". Concretamente hacer un intensivo en una gran compañía de danza moderna, la Alvin Ailey School de Nueva York. En el verano de 2016 cruzo el Océano. En Manhattan descubrió de golpe que "todo el mundo podía bailar". A nadie parecía preocuparle el color de su piel, ni sus rizos, ni el volumen de sus músculos. Vio por primera vez a bailarines profesionales negros en una compañía, y empezó a pensar que quizá un príncipe racializado también sería posible en el ballet. "En aquella escuela había más libertad en la forma de los cuerpos, en la manera de vestirse y de bailar, incluso en las expresiones de las caras. Curiosamente eso me devolvió al ballet. Pude haberme quedado en Alvin, pero intuí que era importante volver a París", recuerda casi 10 años después.
Con 18 años ingresó finalmente en el Ballet de la Ópera de París, una de las instituciones más prestigiosas y elitistas del mundo de la danza. En octubre de 2020 Alexander Neef fue nombrado director de la Ópera parisiense. Meses más tarde, en 2021, Aurélie Dupont ocupó la dirección de la compañía de ballet. Fue ella quien decidió que Diop, todavía quadrille, reemplazara a la gran figura lesionada que debía interpretar Romeo(...)
Diop recordará toda su vida el día que lo nombraron étoile. Fue en Seúl al final de una actuación tal y como dista la tradición. Nadie se lo esperaba. Con la diferencia horaria, despertó a toda la familia en París con la noticia. "El ascenso relámpago de un bailarín radiante", titulo Le Monde . "Me sorprendió, yo no era el primer bailarín y ese era el paso obligatorio para ser étoile, fue una gran alegría. Creo que lo estuve celebrando un mes (...)
-.¿Está cómodo con la carga de ser un símbolo o está deseando pasar página?
-. Aún lo llevo bien porque sé lo importante que es para todos, no solo para la gente de mi color. Represento a toda una generación por la manera en que me visto y enfrento las cosas y a la que ha llegado el mensaje de que es posible saltarse las jerarquías , saltarse un nivel para llegar a lo más alto. Creo que interesa que, a pesar de mi edad, ame el repertorio del ballet clásico. Esa dualidad gusta a todos también a mí (...)
Entre sus proyectos está abrir una escuela de ballet en Senegal, en la aldea de su familia. "Enseñaré la técnica de la escuela francesa pero de otro modo porque en el perfeccionismo y la exigencia de esta carrera se pierde la alegría de bailar. Habría que recuperarla para dejar de ver la danza como un trabajo. Por muy duro que sea, siempre se puede encontrar alegría en el baile". El proyecto no es inmediato pero es una de sus obsesiones.
Los bailarines del Ballet de la Ópera de París se retiran a los 42 años, ¿qué va a hacer entonces? para Diop una carrera corta noes un drama. Todo lo contrario. "Es una suerte ser un bailarín. A los 42 puedes empezar de nuevo. Es como tener dos vidas y que la otra te esté esperando a la vuelta de la esquina".
Karelia Vázquez. El País Semanal, 11 de abril de 2026.




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