
Uno de los procesos al que se somete la fabricación
del denim. (Ximena y Sergio)
Los pantalones, creados en 1873 como ropa de trabajo resistente para los mineros, son, según Bedat, fundadora del think tank New Standard Institute, la prenda de vestir más común en los armarios contemporáneos. Como promedio y según Fashion United, las mujeres tienen siete pares, y los hombres, seis. La producción de un vaquero requiere casi seis mil litros de agua. Esto equivale a 70 duchas de 10 minutos o a 937 descargas en el retrete que se consumen en el cultivo del algodón y en los procesos del teñido y lavado que se repiten durante todo el proceso.
Varias marcas de moda llevan décadas intentando rehabilitar la reputación del denim, pero cambiar hábitos y procesos muy implantados en la industria ha resultado más difícil de lo que parecía. Javier Goyeneche, fundador y presidente de Ecoalf, que se ha alzado a la aventura de hacer un vaquero sostenible, dice que varias compañías le habían propuesto crear una licencia de Ecoalf, para denim. Pero lo que solían proponernos no nos compensaba. No tenemos necesidad de abrir nuevas líneas si no suponen un paso adelante en la sostenibilidad", cuenta desde sus oficinas ubicadas en el imponente número 1 de la Gran Vía de Madrid. Asegura Goyeneche que viendo la filosofía de su marca no encajaba en ninguno de los proyectos de vaqueros limpios que estaban en marcha, en 2021 se propusieron imaginar cómo sería el vaquero según Ecoalf. Pensaron desde la materia prima hasta los acabados y patronajes. "Si al final del proceso hubiera tenido la sensación de que no estábamos aportando algo valioso a la industria, no hubiéramos lanzado el denim", asegura. La línea que se compone de un vaquero masculino, dos femeninos y varias camisas, llega a sus tiendas y corners del Corte Inglés en un momento en que la prenda vive un momento dorado. En 2024 el mercado global del denim tenía un valor de 86.700 millones de dólares, y se cree que para 2030 superará los 121.000 millones de dólares, beneficiándose del agotamiento del chándal y las prendas deportivas, que alcanzaron su popularidad máxima en la pandemia.
El denim ha recuperado su condición de zeigeist y ha retornado a las alfombras rojas -Julia Roberts y Amanda Seyfried los llevaron en el festival de cine de Venecia-; Ha vuelto a renacer en monumentales campañas publicitarias con nombres como Lady Gaga para Gap; y apareció en la portada de septiembre de Vogue, donde Emma Stone defendía un jean firmado por Louis Vuitton. No es mal momento para apostar por una línea de vaqueros.
El denim de Ecoalf estaba programado para salir casi medio año después, pero el camino a la sostenibilidad, si se emprende en serio, está plagado de tropezones y malentendidos.
El primer problema llegó cuando un proveedor les coló una hebra de poliéster. Era 2023 y descubrieron una fibra T-400, sintética y con elastano en el tejido. "Paramos la producción porque queríamos hacerlo todo con fibras naturales y seguimos buscando", recuerda Sohn. En la feria Pitti Uomo les presentaron a Gigi Caccia, fundador de Pure Denim. "Fue una bendición, nos dio confianza porque había desarrollado el denim más sostenible del mundo. Le encargamos otra vez las telas ".
La meticulosidad de la firma española alcanza los bolsillos interiores de los vaqueros y todas las etiquetas y los hilos. Ángela Pérez Calleja, responsable de innovación y desarrollo de materiales, examinó el mercado hasta que encontró a Coats, una compañía experta en hilos de coser. "Había desarrollado un proceso de circularidad de los hilos, y buscábamos uno de algodón resistente para usarlo en tejido denim y que garantizara la durabilidad de la prenda" explica...
Karelia Vázquez. El País Semanal, 17 de abril de 2026.



















