domingo, 29 de marzo de 2026

Lionel Jospin, un político constante y efectivo

El ex primer ministro socialista francés Lionel Jospin  falleció a los 88 años de edad. Jefe del Gobierno con el presidente  de centroderecha Jacques Chirac entre 1997 y 2002 fue el hombre de las 35 horas laborales. Respetado y admirado hoy por su capacidad de diálogo, se erigió también en símbolo de la cohabitación, ese modelo de gobierno en el que el presidente de la República, entonces Chirac, y su primer ministro Jospin, pertenecían a partidos distintos. Ocurrió entre 1997 y 2002, los años en los que Francia comenzaría un cambio social y político imparable. Luego fue dos veces candidato socialista a la elección presidencial. Hasta que su último intento terminó  en un desastre frente a la ultraderecha, cuyas consecuencias siguen impregnando hoy la sociedad francesa.

Jospin fue un un político constante y efectivo. Redujo la jornada laboral, amplió la asistencia sanitaria gratuita e introdujo las uniones civiles, que otorgaban a las parejas no casadas -tanto homosexuales como heterosexuales- los mismos derechos que a las casadas. Aunque era un político progresista, abogó por la austeridad y vendió más activos estatales que cualquiera de sus predecesores, un término miedo  resumido en su eslogan: "Sí a la economía de mercado, no a la sociedad de mercado".

Pese a sus esfuerzos, nunca se ganó el cariño  de los votantes. Su actitud seria, unida a su matrimonio con la filósofa Sylvaine Agacinski, alimentó la imagen de un primer ministro formal y reservado, más cómodo con la burocracia que con las emociones que emanaban de la política en esos años.

Su ascenso político acabo el 21 de abril  de 2002, cuando la izquierda cayó en la primera vuelta contra Jean-Marie Le Pen, líder del Frente Nacional (FN), un partido fundado por exmiembros de la SS y deudor de un inventario de viejos rencores que echaban raíces en Vichy y el colaboracionismo con los nazis. La derrota fue la antesala de una época en la que el FN, convertido luego en Reagrupamiento Nacional (RN), pasaría a ser la primera fuerza política del país.

Jospin fue contestado y, a veces, vilipendiado mientras ejercía la política. Pero ahora el reconocimiento a su figura es unánime. En declaraciones a France Info, el líder del Partido Socialista, Oliver Faure le designó como un maestro. "Todos pertenecemos a esa generación  que se forjó  con Jospin, con la izquierda plural. Y fue él quien nos apoyó con su bondad. Fue él quien participó  en cada lucha y quien fue un referente, un modelo a seguir", declaró.(...)

Reservado y de convicciones firmes, Jospin deja la imagen de un dirigente que cumplió a rajatabla el papel que le fue asignado, fiel a una cierta idea del Estado y del servicio público. Sin floritura. Su vida, forjada  entre grandes logros y una caída tan cruel como definitoria de un tiempo, es un reflejo nítido de las esperanzas y las crisis que ha atravesado la izquierda  francesa en el cambio de siglo.

Daniel Verdú. El País, martes 24 de marzo de 2026.

sábado, 28 de marzo de 2026

París Contemporáneo. Un paseo por el distrito 13

La vida real de una ciudad dista cada vez más de la imagen que el visitante se lleva de ella. Las zonas históricas y en general los centros urbanos están cada vez más disfrazados  para reforzar  los estereotipos con que llegamos, pero cada vez más lejos de lo que la ciudad es en realidad. 

Gare de Austerlitz.

No es lo mismo entrar en París a través de la bulliciosa Gare du Nord que de la solitaria y apartada Gare de Austerlitz. No es lo mismo el alboroto multicultural del décimo distrito que la tranquilidad y amplitud, mucho más silenciosas y asépticas, del decimotercero. Ambas son el reflejo de dos tipos de París, el más y el menos visitado. Pero este último tiene cada vez más que decir como alternativa para quien busque una oferta cultural diferente, arquitectura contemporánea de primer nivel y largos paseos  en zonas ajardinadas y sin masificaciones.

El Sena. Las orillas se transforman. El decimotercero distrito parisino tiene frontera con el quinto (se distribuyen en el plano de la ciudad en forma de espiral), y están unidos en el Sena. Basta seguir el curso del río para percibir como las orillas se van transformando: las apretadas calles dejan paso a amplios jardines y, en uno de ellos, nos encontramos el Museo de Escultura al Aire Libre, con obras de artistas  como Sorel Etrog, Marta Colvin o Nicolas Schöffer que descansan bajo los sauces llorones.

Arquitectura. La Biblioteca Nacional. Como otra escultura, a pocos minutos andando, está la pasarela de Simone de Beauvoir, que se enreda sobre sí misma  para cruzar el río hacia el emblema  de este barrio: la Biblioteca Nacional de François Mitterrand. El complejo, de cuatro rascacielos en forma de L , es obra del arquitecto francés  Dominique Perrault, que crea una de las plazas  más extrañas de París: una especie de selva  que refresca la vista desde las salas de lectura, entre cuatro torres acristaladas  que enmarcan  los ángulos  de un gigantesco rectángulo. El lugar es muy concurrido  tanto por estudiantes  como por jóvenes  que practican deportes urbanos en las terrazas y escalinatas.

Refugio artístico. Les frigos. También siguiendo el curso del río llegamos a Les Frigos, un pequeño edificio industrial que, desde su construcción en 1921 hasta la década de los sesenta, se utilizo como almacén refrigerado para la compañía de trenes  París Orléans, pero donde ahora se alojan los talleres y galerías de varias docenas de artistas. Las reformas fueron mínimas, como demuestran el estado semi abandonado del edificio -recuerda a una casa okupa- o las puertas frigoríficas que aún separan algunas salas. Desde 1981, decenas de artistas encontraron aquí un refugio en el que trabajar y cooperar y, aunque no es fácil acceder a sus oficinas, sí podemos reservar  mesa en Aiguillage, una galería con restaurante que ocupa el único bajo abierto al público.

Moda. Integrada a la cultura. El distrito se ha revitalizado con la construcción de la Ciudad de la Moda y el Diseño, un edificio de aspecto Hig-tech trasnochado, cuya fachada crece directamente desde el Sena. Desde hace varios años cuenta con el Instituto Francés de la Moda y con Art Ludique, un museo recreativo que incluye exposiciones de cómics, animación y videojuegos.

Espacios verdes. El parque Kellerman. Además de la ribera del Sena, hay otras espacios verdes como el parque Kallerman o la la plaza de Italia. Esta última  es, por una parte, el origen medieval del barrio y, por otra, el punto desde el que la ciudad se expandió hacia el sureste, y donde se concentra la mayor oferta gastronómica y de ocio.

Un museo. el Instituto del Mundo Árabe. En su frontera con el centro, el decimotercer distrito nos deja en el Instituto del Mundo Árabe, un espectacular museo de tres plantas, salas de espectáculos y un restaurante libanés en la terraza, cuyo diseño impulsó la carrera  del arquitecto francés Jean Nouvel. Sus fachadas acristaladas y su imponente volumen son capaces de acoger juegos geométricos que regulan, según la luz y el viento, un mosaico de figuras móviles, en alusión  a las celosías de una mezquita.

La Voz de Galicia, sábado, 21 de marzo de 2026.

viernes, 27 de marzo de 2026

Houellebecq, profeta de la decadencia, vuelve a estar afinado

Visionario, distópico y polémico, Michel Houellebecq está más allá del bien y del mal. O al menos, lo parece: su público abarca todo el arco ideológico, sus novelas importan tanto a sus lectores apasionados como a sus detractores. Pero el escritor francés también está más allá de lo literario: lo descubrimos como eventual participante en performances artísticas (junto al colectivo Masbedo), actor competente (El secuestro de Michel Houellebecq, Near death experience, Thalasso) solvente intérprete musical.

En este último campo se enmarca su nuevo trabajo, Souvenez-vous de l'homme (Acordaos del hombre), álbum grabado a medias con el músico Frédéric Lo que verá la luz el viernes  bajo el sello francés independiente  Modulor: El título guarda relación -quizá casual- con el de su anterior disco el electrónico Présence humaine (Tricatel, 2000), grabado con Bertand Burgalat, en la época productor y arreglista de Nick Cave. Contenía canciones como Playa blanca (alusión  a un escenario de su relato Lanzarote y la narración en modo recitado, Célibataires (Solteros). Con aquel repertorio  paseó su escuchimizada figura y su voz gainsbourgiana  por programas de televisión de su país, y llegó a actuar en el Festival de Benicàssin. Con este disco ya ha anunciado una gira francesa que incluye  10 noches en el teatro La Scala de París en mayo.

El gusto de Houellebecq por los estudios  de grabación no es nuevo ni extraño. Empezó con Le sens du combat (El propósito de la lucha), disco de poemas grabados  en 1996 para France Culture Radio -"yo formó parte de una corriente de poesía que está hecha para ser leída en público", dijo entonces-, y posteriormente  otro en el mismo rango llamado Établissement d'un ciel d'alternance (Establecimiento de un cielo de alternancia) en 2007. "Durante el siglo XIX y principios del XX hubo una gran concentración de poetas magníficos, como Rimbaud, Baudelaire, Mallarmé, Apollinaire... pero a mediados del siglo XX la poesía perdió su función. El talento lírico se desplazo  a la canción  y por eso no hay grandes poetas  del siglo XX", dijo en aquella época argumentando su gusto por la música.

Pero ese gusto también le cuadra estéticamente  a su personaje. En otra colaboración con el cantante de Téléphone Jean Louis Aubert, ya en 2014, se ve a Houellebecq flaco y despeluchado, con reminiscencias a Albert Pla, y con algo de Leonardo Panero, al menos en su modo  de liquidar paquetes de tabaco y perder la mirada. Su aspecto consumido también tenía algo de Iggy Pop. Y esto no resultó casual : en 2017 se hicieron tan amigos el francés y el padre del punk que este recitó en su disco Préliminares un largo fragmento de La posibilidad de una isla, novela que el de Michigan encontró "de intenso placer y similar" a su propia experiencia, y que definitivamente inspiró aquel álbum afrancesado.(...)

Si, como conviene José Carlos Rodrigo, autor del reciente ensayo Michel Houellebecq.La corrosión de lo humano (Ediciones del Subsuelo), todo autor tiene un proyecto, el del galo es "inmortalizar la soledad de la existencia" desde cualquier medio de comunicación de masas, incluido, claro, la música. En novelas, ensayos, películas y discos, el francés es el mismo cronista incómodo, profeta de la decadencia de Europa (no: de todo Occidente).

Bruno Galindo. Madrid. El País, martes 3 de marzo de 2026.

jueves, 26 de marzo de 2026

La vida de Amélie Nothomb brilla en la pantalla grande

"Little Amélie", nominada al Oscar a mejor película de animación, nos abre las puertas a una de las obras cumbres de la escritora. Dicen que los haikus hay que leerlos dos veces: la primera, para conocerlos, y la segunda, para comprenderlos. Si lo pensamos bien, estos pequeños poemas japoneses tienen mucho que ver con la obra de Amélie Nothomb. La escritora belga nacida en Kobe (Japón) condensa su depuradísima prosa escogiendo las palabras precisas. Y también  a Amélie le pasa un poco como a los haikus, que siempre compensa revisitarlos. 

Sucede, por ejemplo,  con su corta novela autobiográfica  Metafísica de los tubos (Anagrama), que tiene un planteamiento inicial un tanto desconcertante, pero que después cobra sentido cuando uno entiende de qué va la obra. Por eso la segunda vez no se lee  con los mismos ojos.

Lo bueno es que ahora podemos revivirla mientras comemos palomitas gracias a la fiel adaptación  al cine de esta curiosa pero poderosísima historia. En el filme de animación, además, es mucho más fácil comprender desde el primer momento que bajo ese título tan sesudo -Metafísica de los tubos- se esconde simplemente la vida de una niña peculiar -Little Amélie-. Rebautizar el filme es un acierto y una declaración de intenciones: lo que busca  la adaptación a la gran pantalla es democratizar la historia -un poco rara- de esta niña que va descubriendo su lugar en el mundo.

Una niña que, ya desde que nace, contiene en su pequeña cabecita tanta sabiduría como un adulto. Vaya, tanto es así que se denomina a sí misma Dios. "Dios era la satisfacción absoluta. Nada deseaba, nada esperaba, nada percibía, nada rechazaba y por nada se interesaba", dice Amélie sobre su yo recién nacida. Tan clarividente era ella que la realidad le resultaba aburrida y había decidido pasar sus dos primeros años de vida sin inmutarse, sin mover un solo dedo. "Mis padres tenían tres hijos: un niño, una niña y un vegetal". 

Pero todo cambia un día en el que Amélie -o Dios- despierta, comienza a sentir, a padecer y a descubrir los placeres de la vida: "Fue entonces cuando nací, a la edad de dos años y medio, en febrero de 1970, en las montañas del Kansai y en el pueblo de Shukugawa, ante la mirada de mi abuela, por obra y gracia del chocolate blanco.

Pero esta premisa sobre la niña-dios superdotada es solo un excéntrico y divertido empaque. En el fondo de lo que Nothomb quería dejar huella era de esa infancia que la vincularía siempre a Japón. Y gracias a Little Amélie podemos entender mejor por qué la escritora cayó profundamente enamorada del país de los cerezos .

La animación vibrante y tierna, pone de relieve los hermosísimos paisajes  que vieron crecer a Nothomb; y la narración  dirigida por Maïlys Vallade y Liane-Chohan, es incluso más disfrutona que la obra original, más accesible, y le da más fuerza si cabe a esos personajes secundarios que llenan de detalles la vida de la pequeña. Todo sin dejar de lado  el humor y la retranca belga que caracterizan a la escritora.

Quizás por eso ha sido nominada a los Óscar, los Globos de Oro, a los César y los Bafta al mejor largometraje de animación  y recibió el año pasado el Premio del Público en San Sebastián. Ahí es nada.

Belén Araújo. Fugas. La Voz de Galicia, viernes 13 de febrero de 2026.

miércoles, 25 de marzo de 2026

Olivier Assayas: "Putin puso en marcha el motor de la deriva autoritaria actual"

Olivier Assayas. (Foto: Pier Marco Tacca)

A lo largo de su carrera, Olivier Assayas (París, 1955) ha retratado a varias figuras políticas controvertidas, como Ilich Ramírez Sánchez en Carlos (2010) y el quinteto de espías conocidos como los Cinco de Cuba en La red avispa (2019). Ahora en El mago del Kremlin que llega a las salas este viernes, pone el foco en el ascenso de Vladimir Putin (Jude Law), aupado por su ideólogo en la sombra Vladislav Surkov (Paul Dano). La diferencia con respecto a las precedentes es que el realizador francés sintió aquellas como películas históricas, donde más allá del velo político, palpitaban historias humanas. Aquí desentraña  la reinvención del poder en la era moderna y sus derivadas en el totalitarismo actual.

P. ¿El poder es siempre sexi?

R.- Yo nunca he intentado presentarlo así. Más bien he querido mostrar su crueldad, pero cada cual es libre de sentirse seducido por la brutalidad. Lo que me apasionó del libro homónimo de Guliano da Empoli que hemos adaptado es que habla del poder de una manera novedosa, sincrónica con las mutaciones profundas y perturbadoras de nuestro tiempo.

P.- Después de una película tan instructiva, ¿comprende mejor la geopolítica actual?

R.- Lo que he aprendido es que Putin  puede hacer  exactamente lo que ha anunciado  que hará. Sus objetivos estratégicos son simples: restaurar la zona de influencia  de la antigua Unión Soviética. No soy un experto en política, pero sé que, si algún día quisiera invadir los países bálticos, podría hacerlo en dos horas. Técnicamente no disponemos de los medios para oponernos. Eso está muy presente en Letonia, donde precisamente rodamos.

P.- A Surkov le han llamado tanto el poeta del poder como el Rasputín de Putín. ¿Cuál cree que lo describe mejor ?

R.- Yo aludiría al Mago de Oz: alguien que da miedo, que parece controlarlo todo, pero que en realidad opera tras una cortina de humo y es todo apariencia. Cuando empecé a trabajar en el guion con Emmanuel Carrère, quisimos reflejar la sombra de Surkov. No buscábamos que Paul Dano lo imitará, sino que queríamos analizar lo que representa  intelectualmente.

P.-Desde su punto de vista, ¿en que medida se aproximan sus dinámicas a las de Donald Trump?

R.- Es difícil comparar personalidades tan distintas. Sabemos lo mucho que se ha alejado de la democracia la Rusia de Putin, y lo que él ha puesto en marcha es el motor  de la deriva autoritaria actual. Cada vez hay más dirigentes que construyen su estrategia a partir de ideas que se forjaron en ese entorno. Es como un software que en un momento dado,  se volvió libre, al que todo mundo tiene acceso. Me aterra ver cómo el sistema estadounidense se descompone ante nuestros ojos. Y me preocupa especialmente la debilidad  de la oposición. Siempre he tenido aversión por Donald Trump, pero no imaginaba hasta qué punto iría tan lejos a la hora de asumir una lógica que puede clasificarse de "putinista".

P.- A diferencia del maniqueísmo de la política de bloques, aquí el bien y el mal se confunden.

R.- No creo en la ambigüedad del mal. El mal es el mal, pero quien lo encarna es un ser humano. Y no se puede deshumanizar a nadie, porque entraríamos en el terreno de la mentira. Tuve muy presente a George Orwell durante el rodaje: él decía que temía encontrarse con sus enemigos y apreciarlos.

P.- ¿Tuvo entre sus referencias cinematográficas alguna película de la Guerra Fría?

R.- Puede parecer paradójico, pero pensaba  en El ascenso de Luis XIV  (1966) de Roberto Rossellini, ya que las técnicas contemporáneas de propaganda se construyen sobre modelos parecidos a los que utilizó el Rey Sol para consolidar su poder. (...)

P.- El mago del Kremlin muestra el momento posterior a la disolución de la Unión Soviética, caótico pero lleno de esperanza.

R.- No soy especialista en Rusia, pero estuve allí a principios de los noventa y conocí a jóvenes estudiantes llenos de fe en el futuro. Luego su esperanza fue aplastada por el poder 'putinista'.

P.- ¿Queda algo de esperanza?

R.- Siempre hay esperanza, pero Rusia es un país donde se asesina a opositores y se practica la censura. No se respira libertad. Pero, aunque ahora asistimos a lo peor, también puede surgir algo bueno que hoy tampoco imaginamos...

Begoña Donat. El Cultural, 6-3-2026.

martes, 24 de marzo de 2026

El CGAC explora los espacios como reflejo de las tensiones históricas

De pronto, en el cubo blanco del CGAC (Centro Galego de Arte Contemporánea) se abre una puerta a la National Gallery, una imagen en la que todo parece real, excepto porque se trata de una pintura, un trampantojo. Y porque sobre las paredes no cuelga ni un solo cuadro. La obra pertenece  a "Ante a ley", la exposición individual de Lluis Hortalà (Olot , 1959) que explora en el museo santiagués la arquitectura como expresión de poder, de la facultad de juzgar y de la ley.

Lo hace a través de trampantojos -pinturas que parecen realidad, pero que son apenas imágenes- y realidades (como las cadenas que aguardan a sostener algún cuadro) que en un primer momento parecen pintura sin serlo. De eso habla también "Ante a lei", del arte como un espejo de la historia y de la arquitectura como un reflejo de las tensiones  que se han vivido en sus espacios a través de museos como el Louvre, la National Gallery y el Prado, así como la sala donde se celebraron los juicios de Nuremberg.

La sala 700 (Sala Mollien) del Louvre.

"Guillotina -el primero de los tres capítulos que conforman el recorrido- nació de la idea del museo como guillotina", explica Hortalà. Lo hace frente a una reproducción del zócalo de la sala 700 del Museo del Louvre, la sala donde está La balsa de la Medusa. En los extremos dos chimeneas rococó de Madame du Barry. El Louvre fue, de hecho, una guillotina. Un antes y un después en la concepción del museo, que, con su apertura dejaba de ser un espacio de privilegio para convertirlo en un lugar de educación de la ciudadanía. De eso, de la concepción misma de los museos habla también esta exposición, en la que en varias ocasiones se habla de las ausencias, una consideración sobre en qué se convierte un museo  cuando no hay pinturas en él, pero también en una reflexión  desde una perspectiva más personal. Un pensamiento sobre la muerte.

El segundo capítulo -aunque en realidad todos se mezclan en las salas de una exposición que no es lineal- tiene reminiscencias con un cuento de Kafka, ese en el que un campesino le pide al guardián  que lo deje atravesar una puerta y nunca lo consigue. "Cuando fui a la National Gallery, ya enfermo, quería hacer fotos de ese interior. Cuando llegué encontré la puerta cerrada. De alguna manera fue una reflexión  sobre que yo había estado al borde de la muerte. Esa puerta cerrada estuvo dos años en el Thyssen, al lado de un Tintoretto. Lo cuenta Santiago Olmo, comisario de la exposición, mientras Lluís Hortalà cavila sobre la dificultad del elemento autobiográfico en la obra artística.

El tercer capítulo  es un espejo. El reflejo del lugar exacto donde comenzó el mundo que ha existido hasta ahora. El proyecto sobre la sala 600 del tribunal de Nuremberg ve por primera vez la luz  y en el espacio doble del CGAC -"tantos años después y continuamos descubriendo ángulos nuevos", decía el secretario general de Cultura, Anxo Lorenzo- como recordatorio del instante  en el que se abrieron las cortinas de las ventanas  de la sala, símbolo de que se había creado una ley internacional, legítima y unánime, que hoy está en entredicho. Eso, enfrentado a la pintura de una puerta imponente  que sirvió tanto para imponer la ley nazi como para revertir las barbaridades que se cometieron.

Tamara Montero. Santiago. La Voz de Galicia, sábado 28 de febrero de 2026. 

lunes, 23 de marzo de 2026

"Imaxinaria" acoge un concurso de 38 cortos de animación que festeja a Sylvain Chomet

Sylvain Chomet.

La cuarta edición del Festival Internacional  de Animación Afundación Imaxinaria levanta el telón en A Coruña -donde estará abierta  hasta el 15 de marzo- con un programa que presenta la mayor apuesta internacional, y también la mayor presencia gallega, de su corta pero pujante historia.

El programa que acoge la sede coruñesa de Afundación  ofrece al público la oportunidad  de ver en pantalla grande  obras de gran altura  artística como los largos metrajes Decorado de Alberto Vázquez -que codirige el certamen  y que con ese título se alzó  el pasado fin de semana con su quinto Goya-, y Arco, película realizada por el dibujante francés Ugo Bienvenu, que está producida por Natalie Portman  y que figura entre los filmes  nominados al Oscar a la mejor animación. también se proyectará La jeune fille qui pleurait des perles, de Cris Lavis y Maciek Szczerbowski, candidata al Óscar al mejor cortometraje de animación. Los organizadores  han designado al cineasta francés Sylvain  Chomet como padrino de esta nueva edición del festival, al que acudirá  para recibir el homenaje de los aficionados y charlar con el público  acompañando el pase de algunos de sus filmes. La sección oficial  a concurso de Imaxinaria  está compuesta por 38 cortometrajes de animación  (doce estrenos en España, tres estrenos en Galicia  y un estreno europeo) organizados en diversos bloques.  Todas las películas, que proceden de 18 países, fueron producidas en 2025. En la selección  figuran también dos cortometrajes gallegos: El cuerpo de Cristo de Bea Lema (A Coruña, 1985), y Lucus de David Fidalgo (Lugo, 1989)

El festival se estructura a lo largo de cinco jornadas e incluye sesiones de sección oficial, actividades intergeneracionales  con invitados internacionales y espacios temáticos como Na retina, Radar Galicia, Foco singular y el nuevo Foco Indie.

Esta edición  centrará además su mirada de forma específica en Sylvain Chomet (Maisons Lafffite, 1963), uno de los grandes realizadores de las últimas décadas. Con su estilo distintivo que combina una estética retro detallista, con narrativas cargadas de nostalgia y humor visual, acumula cuatro nominaciones a los Oscar, un Bafta y un César y el gran premio del Festival de Annecy. Chomet dará el día 12 una charla  con motivo de la proyección Bienvenidos a Belville (2003). Y el 14 , el público podrá asistir  a una clase magistral  de Chomet  y al posterior pase de La extraordinaria vida de Marcel Pagnol (2025). El domingo 15, acompañando la ceremonia  de homenaje, se proyectará el corto de 1997 La vieille dame et les pigeons (La anciana y las palomas).

Alberto Mahía. A Coruña. La voz de Galicia, jueves 5 de marzo de 2026.

domingo, 22 de marzo de 2026

Ni tierra de leones ni excepcional

Como si de un reino exótico se tratara, cuando en 1840 viajó por España, Gautier aseguró que visitarnos era "una empresa  peligrosa y novelesca". Mientras a Juan Valera le preguntaban si era tierra de leones. Sin embargo, el tiempo ha demostrado que, pese a la propaganda franquista, España no es tan diferente. El historiador Nigel Townson  publica ahora un volumen para demostrarlo. Spain is not different .   

Con el tiempo hasta los más conspicuos detractores de España han tenido que aceptar  que ni África empieza en los Pirineos ni nuestra Inquisición fue más cruel  que la del resto de Europa ni la colonización española es comparable en sadismo a la desalmada belga en el Congo... Tampoco somos el país de la siesta y el baile (¿quién puede permitírselo con la jornada intensiva?), ni por nuestras calles corretean felices los toreros o las flamencas y manolas, salvo en el carnaval y en muy señaladas fiestas.

No, somos semejantes al resto de Europa que aburrimos, especialmente en el período al que el hispanista Nigel Townson  (Kent, 1959) dedica su último libro, este corrosivo Spain is not different (Espasa) que analiza nuestro pasado reciente, desde el Desastre del 98 hasta el año 2000. Nos hemos acostumbrado a vernos históricamente  como una anomalía, como un fracaso, pero, para empezar, Townson rechaza el pesimismo del 98, que consideraba que una de las causas del Desastre era el hecho de que España, con su agricultura estancada y su escasa industria, estaba "muy por detrás de Europa". ¡Ni mucho menos!, proclama Townson: la agricultura se diversificó y contribuyó a equilibrar la balanza comercial. Tampoco podía considerarse un fracaso el sector industrial, dado que tuvo un crecimiento constante y sostenido.

Solemos pensar que en 1898 España vivió la pérdida de los últimos restos de su Imperio como una tragedia única que cuestionó sus más hondos cimientos políticos, éticos, sociales y culturales, pero, ay, tampoco en esto fuimos excepcionales.

Portugal vivió en 1890 como una tragedia el fracaso de su imperio transcontinental en África, frustrado por Gran Bretaña y Bélgica, y del mismo modo, a finales del XIX, Italia vio naufragar su imperio africano. Nosolo fue la primera vez en la era contemporánea  que un ejército  africano aplastaba  a uno europeo, sino que, en palabras de Townson, "la vergonzosa derrota dio lugar a una conciencia de inferioridad nacional ". Y aún más traumático fue el final del sueño griego de integrar en un Estado -nación a todos los griegos  que vivían fuera de sus fronteras, dispersos en su mayoría  por tierras del Imperio otomano...

Aunque se cree que fue Manuel Fraga quien inventó el eslogan Spain is different, Townson señala que en realidad su origen se remonta a los años 40 , cuando el régimen franquista quiso subrayar el "excepcionalismo español", haciendo más humillante el abismo que separaba la retórica imperialista de la realidad de un país "incapaz de superar sus propias deficiencias". (...)

Mientras la España oficial pugnaba por conquistar a europeos y estadounidenses, la otra, la que combatía en la clandestinidad, tampoco era distinta de la del resto del mundo. La diferencia fundamental era que el objetivo de los españoles era sustituir el sindicato oficial del Estado por uno de su elección, algo que algunos daban por sentado.

Tras la Transición, período en que el mundo volvió a asombrarse  del nuevo "milagro español" de tolerancia y modernidad. Occidente se ha ido uniformizando gracias en parte a las redes y a los medios de comunicación. Las peculiaridades nacionales se han desdibujado en todo el mundo. aunque aún haya quien  dude de si nuestro país está al sur de México o, como en los tiempos de Juan Valera, se pregunte si se pueden cazar leones en España.

Nuria Azancot. El Cultural , 6-2-2026. 

sábado, 21 de marzo de 2026

Los Cassegrain nos reciben en sus talleres a dos horas de París.

Philippe Cassegrain, en el centro, con sus hijos Olivier, Sophie y Jean.

A dos horas largas de tren desde la estación Montparnasse de París está la ciudad de Segré. Allí se levanta desde 1959 la manufactura de Longchamp. Entonces era un taller modesto pero hoy trabajan aquí 420 empleados distribuidos en 60.000 metros cuadrados de acero y vidrio. Hay otros cuatro centros de producción en Francia. Pero en Segré se producen en exclusiva los bolsos, cinturones y pequeños artículos de cuero. También el bolso My pliage signature, uno de los descubrimientos pospandemia más extraordinarios de la generación Z. 

Longchamp es de las pocas marcas de alta gama que sigue en manos de la familia fundadora, los Cassegrain. Ahora están al mando los nietos del fundador: Jean Cassegrain en el CEO; Sophie Delafontaine, la directora creativa, y Olivier Cassegrain que vive en Nueva York, dirige las tiendas de Estados Unidos. En 2020 los hijos de Jean entraron en el negocio, y en 2024 lo hizo la hija de Sophie. Así que la cuarta generación se prepara  para que la marca continúe en casa. Longchamp se proclama "orgullosamente familiar". Y, en palabras de su CEO, aunque carece del poder de un gran conglomerado, las ventajas merecen la pena. "Somos libres porque no estamos condicionados por indicadores financieros a corto plazo. Tenemos la libertad de invertir  para la próxima generación en lugar de para el próximo trimestre. Nuestro proceso de toma de decisiones es rápido y somos más ágiles que una empresa grande". Sophie está de acuerdo: "Ser independientes nos permite asumir riesgos y mantener viva la creatividad".

Longchamp nos ha invitado a Segré, su centro neurálgico. Aquí van tomando cuerpo y volumen los bocetos que llegan del departamento creativo de París con la aprobación de Sophie. "Estamos  concentrados en crear buenos diseños porque es lo que resuena fuertemente con las generaciones más jóvenes que buscan estilo, pero sobre todo autenticidad y calidad", explica la directora creativa.

David Burgel, director de la manufactura, es el encargado de mantener el legado y la sabiduría de la casa. La familia confía en él para formar a los nuevos artesanos. "Está entrando gente muy joven a la vez que se van retirando otros  que han pasado entre 20 y 40 años en la compañía", explica mientras nos enseña  cómo se controla la calidad de las pieles que se emplearán en Le Roseau, un bolso emblemático de la marca que tiene  más de 30 años. "Hemos convertido en artesanos a trabajadores  que venían de otros mundos, algunos eran esteticistas, otros vendían flores, y aquí hemos hecho de ellos grandes marroquineros". Antes de intervenir por primera vez  en cualquier proceso de un bolso, cada operario debe haber sido entrenado al menos dos meses, aunque un entrenamiento completo puede durar un año. Se les prepara para todas las operaciones  y se les cuida  haciéndole rotar  a diario para evitar las lesiones que pudieran ocasionar la repetición de gestos y movimientos.(...)

Desde 2007 la marca tiene el sello Entreprise Patrimoine Vivant, una etiqueta oficial que distingue a las empresas francesas que mantienen un savoir faire de nivel excepcional. El patrimonio marroquinero de Longchamp tiene siete décadas que garantiza la precisión. Sus artesanos son maestros del ahorro, minimizan los desechos y aprovechan al máximo el material. Usan una cortadora digital que garantiza la precisión y reduce los errores. Gracias a la integración  de los procesos artesanales y las nuevas tecnologías han podido reducir los residuos de cuero  en un 15% (...) 

Hoy Longchamp cuenta con 400 boutiques en todo el mundo y tres cuartas partes de sus ventas  son directas al consumidor. Además del imbatible Le Pliage, que según la plataforma Lyst ha aumentado la demanda en un 68% anual  en los últimos 15 años, bolsos como Le Roseau con su distintivo cierre de bambú, están entre los superventas de la casa. Cassegrain , tercer CEO de la compañía  en casi 80 años supo desde muy pequeño que este y no otro sería su trabajo. El directivo  piensa que la gran ventaja competitiva de la marca es una virtud para estos tiempos: "Somos felices y damos color. Nuestro mensaje es optimista y eso ha gustado a nuestros clientes  en una época  en que muchas marcas  han optado por la oscuridad, la seriedad y la frialdad."

Karelia Vázquez. El País Semanal, 27 de febrero de 2026. 

viernes, 20 de marzo de 2026

Rosalía hace del escenario un templo en el inicio de su gira

Prometía  éxtasis y no decepcionó. Rosalía comenzó el lunes la  de Lux en Lyon (Francia), donde la catalana rindió al público con un viaje ecléctico que por momentos fue teatral como un ballet y a ratos desenfrenado como una fiesta electrónica en una iglesia abandonada. Con la orquesta situada en el corazón del pabellón LDLC Arena, la artista ocultó herméticamente  su puesta en escena hasta el último segundo antes del espectáculo, cuando unas compuertas de madera dejaron salir a su equipo portando una enorme caja blanca.

De ella salió Rosalía como una frágil muñeca bailarina que espera a que le den cuerda, para dar verdaderamente inicio al concierto de la misma manera que empieza Lux: con Sexo, violencia y llantas y Reliquia. Danzando sobre sus punteras, el ballet fue el hilo conductor de los primeros temas, también todos ellos de su último disco, hasta transformar la atmósfera en algo más lírico con Mio Cristo Piange  Diamanti, en la que Rosalía cambió el tutú por un velo y se transfiguró en una suerte de María Callas.

Frente a este inicio más delicado, el shock llegó con la wagneriana Berghaín, para la que apareció con unos cuernos demoníacos  de plumas negras, a juego con la versión remezclada  del que fue el primer sencillo Lux que termina convirtiéndose en una rave desenfrenada. El disco protagonista de la gira tan solo cedió a partir de ahí algo de terreno para dar paso a otros éxitos de su discografía, en especial de su hermano mayor, Motomami, empezando por Saoko, pusieron la fiesta. 

Con La fama y el público ya entregado, Rosalía recordó que era su primera vez actuando en Lyon, mientras que el espectáculo pasaba a alternar los ritmos urbanos de temas como La Combi Versace con los sonidos más de raíz que encarnaron temas como De madrugá o El redentor.

Uno de sus admiradores anónimos tuvo, además, la suerte de quedarse con ella para acompañarla a un confesionario, donde la estrella española le pidió que admitiera sus pecados. El le contó la venganza  que le había orquestado a su expareja tras descubrir que lo engañaba. "Lo que te encontraste es lo que se conoce como un perla", le soltó Rosalía para dar paso al tema homónimo del último disco. En Sauvignon blanc hizo honor al nombre de la canción bebiéndose una copa de vino sentada en el piano, antes de dar paso con su melodía a uno de los momentos más mágicos de la noche, envuelta en brillos y acompañada  por los cientos de linternas  de móviles que se encendieron en las gradas.

Rosalía no quiso tampoco dejar de mezclarse con los mortales mientras interpretaba Dios es un stalker, caminando entre los fans -muchos vestidos de blanco para la ocasión e incluso con  coronillas teñidas en el pelo- hasta llegar al centro del recinto para situarse en el medio de la orquesta Heritage, que ya la acompañó en su reciente actuación  en los premios BRIT. Allí, en pie, como el corazón palpitante del pabellón, se quedó para interpretar  La rumba del perdón yCUUUUuuuuuute, una descarga que de nuevo transformó el lugar en una rave electrónica sobre todo al fundirse con una versión  de Sweet Dreams (Are Made of This) de Eurythmics. 

Sin Bad Bunny cantó La noche de anoche, en una versión algo más romántica y dramatizada por la orquesta que la original, antes de dar paso al éxtasis de Bizcochito y Despechá, que ya iban marcando el final de la noche. Novia robot  y Focu 'ranni, sin embargo, concluyeron el espectáculo para dejar claro que esta era la noche de Lux, pero el bis para despedirse del público fue una impresionante Magnolias, con Rosalía sola sobre el escenario para culminar el éxtasis.

Nerea González. Lyon /EFE. La Voz de Galicia, miércoles 8 de marzo de 2026.

jueves, 19 de marzo de 2026

"El revés del fuego"

La filósofa y psicoanalista Anne de Dufourmantelle invita al lector a entrar  en el juego de este thriller para resolverlo, para darle un sentido íntimo y personal. Alexeï, el Orfeo que nos ocupa, parte en un viaje dislocado en el tiempo por Róterdam, Nueva York la extinta  Kushka, el contorno del Sena, un imaginario Vouchenko y Rusia como linaje simbólico. Parece buscar a su Eurídice, desaparecida en un crimen, pero como en el mito no la lleva delante, la arrastra detrás. Se mueve por geografías difíciles de acotar. Aunque los mapas digan lo contrario, los lugares también pertenecen al terreno de lo mental, hay psicogeografía en ellos. Todo en esta trama evoca al misterio, nos invita a participar de un juego que siempre necesita normas, a veces evidentes, otras solo intuidas. Reconciliarse con lo oculto es un acto revolucionario en una sociedad -aún la actual- donde la exigencia de la transparencia y la falacia de la autenticidad ponen una luz ficticia en lo que solo puede verse en lo oscuro.

El misterio y el Elogio del riesgo (2011) fueron temas indisociables de la carrera de Anne de Dufourmantelle (1964-2017). Llevando la teoría del cuerpo hasta el extremo, la autora murió salvando a unos niños en la playa de Saint-Tropez. Desde entonces su bibliografía traducida al español son perlas difíciles de encontrar. Filósofa y psicoanalista de profesión, da herramientas al lector para que trabaje con su subconsciente  y construya su recorrido. La lógica nunca encontrara una vía recta, sus medios son el rodeo y la tangente, que permiten desviarse del sentido único y volver a pensar. La novela policíaca, en este caso, es ideal como espejo del psicoanálisis y la necesidad de atar cabos para dar sentido a una vida. Las personas, como detectives en sí mismos, vuelven al lugar del crimen -del trauma o de la herida- hasta que logran resolverlo, darle un sentido  íntimo y personal. Los vacíos  son una oportunidad necesaria para ocuparlos con la propia imaginación. Y lo mejor que puede ofrecer un thriller es convertir al lector en cómplice.

En esta tesitura, acompañamos al protagonista, Alexeï, a la consulta de una psicoanalista durante 12 días, en los que se encorseta a contar su historia en presente, destapando cada descubrimiento tal cual lo vivió. Bajo la pregunta "¿la trama que sigues es suficiente o hay algo más?, todos los personajes  se desdoblan en detectives a criminales a la vez, perjudicados o perjudicadores. "Las descripciones son contradictorias, nunca estamos en el mismo evento. El verdadero testigo no existe ". En este punto, existen  preguntas más importantes que la verdad. Una de las que lanzan las editoras de Nocturna es:¿cuáles de nuestras lealtades voluntarias  son las que van dejando a un cuerpo sin vida?

Esta cuestión nos lleva tanto a temas sociopolíticos de férrea actualidad como los archivos prohibidos de Epstein -que encuentra su cruda mimesis en la novela-, como al poso cultural que la alimenta, repleto de referencias a películas como El resplandor (1980), de Stanley Kubrick, o Quieto, muere o resucita (1990) de Vitali Kanevsky, y las obras literarias de Dostolevski, las partituras de Bach o el fotógrafo alemán Roman Vishniac, entrando en las tumbas madriguera de la población judía de la Segunda Guerra Mundial. El lector como el mismo Orfeo, nunca podrá mirar la verdad a la cara. Como recogía Maurice Blanchot, en su propio análisis del mito de Eurídice, si te atreves a enfrentar lo tangible, te muestra su parte más inconsistente. Un consejo que no solo  puede aplicarse aquí.

Aida Camprubí Hinojosa. Babelia. El País, sábado 28 de febrero de 2026.

El revés del fuego. Anne Dufourmantelle. Traducción de Karina Macció y Allegra Trentalance Macció, Nocturna, 2025.

miércoles, 18 de marzo de 2026

"Ser negro es la sensación de ser muy visible a la vez que hipersensible"

La filósofa Nadia Yala Kisukidi.

Tras 15 años en el mundo académico, la filósofa Nadia Yala Kisukidi (Bruselas, 47 años) está considerada como uno de los referentes del pensamiento africano contemporáneo. Es autora entre otros, de Dialogue trasantlique (Diálogo trasatlántico) y del ensayo  Bergson ou l'humanité créatrice (Bergson o la humanidad creadora). Ha editado el volumen Afrocentricités (Afrocentricidades) y escribe en el volumen Colonisations. Notre histoire (colonización, nuestra historia. Ninguno de sus libros ha sido traducido al español. En la actualidad enseña literatura francesa y pensamiento crítico en la Universidad de Nueva York (NYU), ciudad  adonde llegó hace un año con su pareja y su hija, sin decidir  aún cuánto tiempo se quedará.

Hija única de un congolés exiliado durante la dictadura de Mobuto Sese Seko y una franco italiana, la infancia de esta filósofa congoleña-francesa estuvo marcada por los sentimientos  ambivalentes que le produjo  la diáspora de su padre: el deseo persistente de volver y la conciencia de que ese regreso, muchas veces no llega a materializarse. Para Kisukidi, quienes viven en la diáspora tienen un don divino, el de vivir en dos lugares a la vez, mientras que su esencia  está ligada a un lugar físico distinto  al que habitan. Creció creyendo que volvería al Congo  con su familia al acabar el régimen dictatorial, pero aquella idea terminó  por desvanecerse  con la muerte de su padre. De esa experiencia, que concentra la complejidad de la diáspora y el retorno  que constantemente se pospone, hablará en su próximo libro, que se publica este año en Francia. 

La conversación transcurre por las calles de un Nueva York nevado, a-14 grados, hasta llegar a la sala de juntas  de la Maison Française, un edificio del siglo XVIII perteneciente  a NYU, reconvertido en centro cultural. Allí repasa su trayectoria y comenta su participación el 18 de febrero en Black Urbanités, unas jornadas  coorganizadas por el CCCB y el Macba en  Barcelona, donde abordará  la posibilidad de recuperar utopías tan pertinentes como el pensamiento decolonial. Se muestra,  sobre todo, cauta. Por momentos, esquiva. Es muy consciente de que es una persona racializada y que ha llegado a EE-UU como inmigrante en un momento dramáticamente convulso para las minorías.

P.- Dentro de poco visita España para participar en una conversación sobre nuevos imaginarios negros en la ciudad.

R.- Quiero hablar de archivos utópicos que han caído en el olvido y visibilizar que en el siglo XX África era un laboratorio de utopías e insurrección del que nadie se percató pese a que África desarrolló este ejercicio de imaginación radical durante más de un siglo. De ahí surgió una de las utopías más relevantes: la decolonización. La utopía no está muerta, no ha desaparecido. Es más, es muy necesaria ahora que nos volvemos a enfrentar al imperialismo y hemos de alimentar nuestros sueños de independencia. Hay que leer a Lumumba (líder independista y primer ministro del Congo),  Eboussi Boulaga (filósofo camerunés), Mongo Beti (escritor camerunés).

P.- Sigue defendiendo la laetitia africana, la reafirmación de la vida  y la alegría pese a la tragedia de la historia.

R.- Me posicionó contra la melancolía teórica, no quiero confundir el no-ser con el ser. En la actualidad hay tanta fascinación por la derrota, por las ruinas, por corroborar cómo el mundo que compartimos se derrumba, que a veces esa obnubilación no nos permite ver los pequeños movimientos de resistencia. Rechazar la melancolía es rechazar la prominencia del no-ser y alienarse con las fuerzas que se pretenden combatir .

P.- No se trata de adoptar un positivismo forzado, sino de recuperar poder sin anclarse en la victimización.

R.- Eso es. Yo no estoy contenta con este momento histórico, pero presto atención a lo que está vivo. Por poner un ejemplo, durante las elecciones de 2018 en la República Democrática del Congo (RDC) se dieron un cúmulo de circunstancias que incluían conflictos armados de las milicias y propagación del ébola, y, en algunas zonas como en Beni, se les prohibió a los ciudadanos votar, considerando que hacerlo podía poner en peligro sus vidas. Y aquí surge la historia de resistencia: la gente se organizó por su cuenta para crear una votación simbólica, aún sabiendo que sus votos  no serían contabilizados oficialmente. Los ciudadanos  decidieron hacer una demostración  de lo que es la democracia ante el poder como una forma de decir "si a ustedes no les importa, a nosotros sí, porque existimos". A este acto yo lo llamo revolución, aunque durase solo un día  y creo que debe darse a conocer. La laetitia africana tiene mucho que ver con cultivar la habilidad de ser capaces de identificar estos gestos de resistencia, que son recursos clave para recuperar nuestra fuerza.

P.-Ha escrito mucho sobre la disociación que produce el racismo.

R.- Es la sensación de ser muy visible a la vez que hiperinvisible porque la gente no nos ve como una persona con deseos, ve nuestra raza, la negritud. El racismo no son solos los insultos, sino también las jerarquías de poder  fundadas mediante mentiras. Existimos porque somos el producto  de la imaginación del otro, que nos inventan  continuamente desde una mirada racista. Hablo de cómo se ríen de nosotros, de los monos, de los plátanos. Las personas racializadas tenemos que hacer un esfuerzo  para reapropiarnos de nuestro cuerpo. Decir que los negros somos humanos, no monstruos; somos seres civilizados, no animales de la selva; somos hermosos, no feos. La otra opción  es optar por escaparnos de este mundo...

Ana Vidal Egea. Ideas. El País, domingo 1 de febrero de 2026

martes, 17 de marzo de 2026

Tráfico de cráneos en las guerras de Flandes

Los 12 cráneos decorados de Martioda, en el Museo de Bellas Artes de Álava.
(Tolo Balaguer/ Alamy Stock Photo)
Una investigadora traza la ruta de cientos de calaveras decoradas con telas que llegaron a España desde Alemania.  Cuando Aintzane Erkizia asumió el encargo de estudiar una serie de cráneos decorados con elementos textiles que se guardaban en una iglesia de Martioda (Álava, 35 habitantes), la historiadora no imaginaba el cambio que daría su vida. "Lo que he descubierto es como un filón de oro", reconoce. En 2020 se enfrentó a estos extraños huesos conservados en el antiguo conjunto palaciego de los Hurtado de Mendoza -que había adquirido la Diputación de Álava- y comprobó que apenas había datos  que ayudasen a entender aquellas reliquias: de dónde venían, cuál era su significado y, sobre todo, que hacían allí. "En la historia del arte siempre estudiamos los retablos pero se nos olvidan los textiles", se lamenta la historiadora. Sin embargo, cinco años de investigación, repetidas consultas  a diversos archivos en toda Europa y sucesivos viajes a ciudades como Bruselas o Colonia le han permitido dar las primeras respuestas a estas preguntas. Las "cabecitas" conectan el pequeño pueblo alavés con el ingente tráfico de estos testimonios registrado en la Europa de los siglos XVI y XVII y revelan, además, "un mundo artístico hecho por mujeres" en aquel tiempo que ahora Erquizia trata de visibilizar.

El primero de los datos que ayudó a la profesora de la Universidad del País Vasco a documentar los vestigios de Martioda estaba inscrito en las cabezas: "Martyrum Tebaeorum", describe. Aquello remitía a los mártires tebanos, es decir, a una legión de soldados romanos de origen egipcio que fueron ajusticiados en el siglo III por defender su fe cristiana. Así que en realidad los cráneos estaban apuntando a devociones tan populares en la Europa medieval como esta de los soldados tebanos, o la de Santa Úrsula de Colonia  y las 11.000 vírgenes. A la espera de nuevas pistas la investigadora viajó a la ciudad alemana "centro mundial de reliquias", para entrevistarse  con los responsables de la basílica donde  la mártir está enterrada junto a más de 900 supuestas cabezas de las jóvenes que la acompañaban cuando, según el mito, fueron asesinadas en el siglo IV  o V. 

Aunque fue otra referencia la que permitió dar un paso adelante en la búsqueda. Gracias a su testamento, se sabía que el militar vasco Juan de Necolalde "se había traído a España unas santas cabezas de Bruselas en 1647". La investigadora dio, en el Real Instituto de Patrimonio Real de Bélgica, con una serie de calaveras envueltas en textiles procedentes de un convento, vinculadas también a Santa Úrsula. "Se parecían a las de Martioda, pero eran diferentes", precisa.

Consciente de que estaba más cerca del origen, Erquizia programó una estancia en la cercana Universidad de Lovaina, que le permitió intercambiar datos con profesores locales y, sobre todo, rastrear los pueblos de la zona en busca de vestigios similares. Hasta que un día, gracias a un contacto personal, dio con un hallazgo prácticamente definitivo. "Las reliquias tienen unos sellos de autentificación hechos en cera que suelen caer con el tiempo, pero en las cabezas de Martioda, casualidades de la vida, todavía se conservan", relata. "En Melsbroek, un pequeño pueblo al lado de Bruselas, encontré uno de esos sellos exactamente igual a los del pueblo alavés". revela .

Erquizia cree que los textiles se confeccionaron entre 1605 y 1640, pero el examen por radio carbono arroja un dato sorprendente: los cráneos que están debajo son muy anteriores, datan del siglo III. Es decir, que apuntan a las necrópolis de época romana de ciudades alemanas como Colonia o Tréveris, donde se extrajeron los restos humanos en la Edad Media par fabricar piezas vinculadas a devociones como la de Sant Úrsula o los mártires tebanos. Poco después, en los siglos XVI y XVII, se impulsó la popularidad de objetos como los de Martioda en toda Europa, donde el catolicismo trataba de proteger a sus santos frente a la Reforma protestante. Así que estos lugares se convirtieron en el epicentro del tráfico de huesos sagrados en todo el continente.

Había "una enorme demanda de reliquias por parte de la nobleza española, porque le daba mucho prestigio" ante su monarquía, "baluarte del catolicismo",  precisa. Ahora bien, ¿cómo llegaron finalmente hasta el país? Durante las guerras de Flandes, los soldados se trajeron cientos de eses objetos, quizá miles. "La monarquía y la iglesia tenían un aparato burocrático perfectamente organizado para asumir una cantidad brutal de huesos", aclara Erquizia, quien explica que esta situación  dio pie  a "una trama gigantesca de transporte masivo desde Alemania hasta los palacios españoles, vía Flandes".  "Se juntó el hambre con las ganas de comer", concluye.

Me estoy dando cuenta de que las cabezas de Colonia y de Tréveris son una tipología artística en sí misma creada por las monjas de varios convento alemanes", analiza Erquizia. Estos textiles se relevan como "unas labores primorosas  que fueron realizadas por mujeres, por monjitas" que hablan de "los deseos y las expectativas de la sociedad de la época". Lo curioso es que la historiadora  he reunido  numerosos testimonios similares, dispersos por todo el país: "Llevo recopiladas ya más de 150 cabezas en poco tiempo", confirma. La historiadora impulsa  una "red europea" para intercambiar datos y llegar al fondo del asunto. Además del Real Instituto de Patrimonio Cultural de Bélgica, ha contactado con la Fundación Abbeg de Berna (Suiza), que estudia textiles históricos, o con el Instituto de Ciencias de la Restauración de Colonia.

José María Sadia. Madrid. El País, martes 24 de febrero, 2026.

lunes, 16 de marzo de 2026

"Hasta la montaña" Una historia de romance pastoril

Tenemos a un joven publicista de Montreal en crisis que abandona Canadá y se cae por la Provenza al pie de los Alpes franceses. Lo deja todo  y se empeña en partir de cero metido a pastor de ovejas. Se compra unos cuantos libros de lance con la idea de conocer un sector que, además, está a la baja y sin relevo generacional. En su periplo por buscar trabajo conoce a una funcionaria de Empleo, apasionada de la filosofía, a la que seduce  en su objetivo de irse a la montaña en busca de paz y tranquilidad, aunque ella se incorporará más tarde. Es de suponer que el rito iniciático será duro, desagradable, a veces inhumano, sin renunciar a su lado idílico. Conviene anotar que el guion de la directora canadiense Sophie Desrape (1973) recrea el libro autobiográfico (ahora integrado en la industria audiovisual, abandonada su labor ganadera después de una década) de Mathyas Lefebure D'où viens-tu, berger? (2024), lo que le da al filme un valor añadido en verosimilitud, sumado al hecho de rodarse en los mismos parajes.

Como es natural el urbanita Mathyas provocará extrañeza en los paisanos y tardará en cogerle el tranquillo no solo al oficio, también a las renuncias y sacrificios que supone ponerse al frente de un rebaño de 800 cabezas y un fiel border collie. Un proceso semejante vivirá du compañera.

Hasta la montaña da lo que promete, es una trama-río con la gente en primer plano y sometida (caso de los ganaderos) a los vaivenes de la propia existencia, tomando pastillas o vino tinto, y reduciendo la política en cuanto a las normas  que dictan los burócratas, casi siempre  de espaldas a los afectados. Queda muy claro que la vida pastoril tiene de bucólica lo que la literatura pinta, pero vivir en soledad pasa sus facturas, junto a los elementos, las enfermedades bovinas e incluso el lobo y las polémicas que genera. Súmese un agradecido encanto entre naíf  y romántico, que de paso lamina estereotipos.

Miguel Anxo Fernández. La Voz de Galicia, viernes 27 de febrero de 2026.

domingo, 15 de marzo de 2026

Rachida Dati cesa como ministra para tratar de conquistar la alcaldía de París

Rachida Dati. (Teresa Suárez/ Agencia EFE)
Rachida Dati ha dejado su cargo de ministra de Cultura para concentrarse en la campaña electoral  para las elecciones municipales porque quiere convertirse en la próxima alcaldesa de París. Hasta ahora se había resistido a abandonar su cargo en el Gobierno, pero sus adversarios no han cesado de criticarla por ese doble puesto de ministra y aspirante a la alcaldía de la capital gala.

La candidatura de Dati está apoyada tanto por Los Republicanos (derecha) como el MoDem centroderecha), uno de los partidos que forman parte del Gobierno, y según los sondeos obtendría el 30% de los votos en la primera vuelta, que tendrá lugar el 15 de marzo, a solo dos puntos del candidato de la izquierda, Emmanuel Grégoire (32%). Según este sondeo de Ifop publicado el domingo, Dati ganaría en casi todas las combinaciones posibles en la segunda vuelta.

"París es para mí el compromiso de mi vida. Tengo la energía, la determinación y la voluntad necesarias  para transformar la ciudad  y acometer los desafíos a los que se enfrenta", señaló Dati en un comunicado. Nadie pone en duda la determinación  y la obstinación de la exministra de Cultura, que ha sido de las pocas personas que ha sobrevivido a todos los cambios del Gobierno desde enero de 2024, y ello  a pesar de los cargos  de corrupción que pesan sobre ella y por los que será juzgada en otoño.

Cuando llegó a Cultura dijo que se iría envuelta en aplausos, pero la realidad  es más modesta. Ella ha puesto de relieve  la preservación del patrimonio y el acceso a la cultura en los territorios rurales, así como el mantenimiento del presupuesto de Cultura. Pero sus detractores destacan los recortes en la financiación de la creación  o de los espectáculos en vivo subvencionados, lo que pone en peligro los empleos. Y, sobre todo, su mandato queda marcado a fuego por los problemas que ha arrastrado el Louvre: con el robo de las joyas de la Corona, las goteras y las huelgas intermitentes del personal. La nueva ministra de Cultura es Catherine Pégard, la antigua presidente del castillo de Versalles.

A. Serena. París. La Voz de Galicia , viernes 27 de febrero de 2026.

sábado, 14 de marzo de 2026

Irán, el país que Occidente conoció a través del cine

Durante décadas, las películas de esa nacionalidad  han mostrado su cultura. Hoy muchos directores viven exiliados. Cuando se instauró la República Islámica en Irán en 1979, esa dictadura  que hoy se tambalea decidió, encomendándose al islamismo radical que defendían, que de su cine desaparecerían las mujeres y el amor. Pero a la vez pensaron que el cine podía ser un arma ideológica de consumo interno antioccidental y una herramienta propagandística en festivales internacionales. En ausencia de prensa libre, en cambio, la explosión  creativa de esa filmografía ha servido para que el resto del mundo comprendiera la falta de libertades que ahoga Irán, que ha acabado con los principales cineastas farsíes exiliados por Europa. Incluso Mohammad Rasoulof, en redes sociales, ha celebrado la muerte del máximo líder de su nación, el ayatola Jameneí. Uno de los países más cultos del mundo -con un prestigioso museo de cine en Teherán- sufre , de nuevo, otra ola de destrucción.

Durante décadas el cinéfilo mundial ha asistido asombrado a una explosión creativa fílmica iraní que ha superado cualquier cortapisa. Si no se dejaban contar historias femeninas y de amor, se usaba a niños como protagonistas y así construir alegorías a prueba de censores. El primer nombre conocido y el que alcanzó el estrellato fue el fallecido Abbas Kiarostami (1940-2016): a inicios de los noventa ya se había proyectado su cine en Europa y en 1996 ganó la Palma de Oro con El sabor de las cerezas. Antes de la Revolución  había trabajado en el Centro para el Desarrollo intelectual de Niños y Jóvenes Adultos, donde fundó el departamento de cine. Kiarostami solía rodar en tono de fábula subrayado por la ambigüedad de lo narrado: fue su estilo, sí, pero también la mejor manera de regatear la sombra de los ayatolás.(...)

El director iraní Jafar Panahi rodando en el taxi la película Taxi Teherán.

De los cineastas mundiales activos, solo Panahi ha ganado la Palma de Oro de Cannes (Un simple accidente), el Oso de Oro de Berlín (Taxi Teherán, rodada a escondidas en un taxi con él conduciendo un vehículo) y el León de Oro de Venecia (El círculo). Él ha pasado en diferentes ocasiones por la cárcel, porque desde 2010 ha estado en cualquier evento  o manifiesto  antigubernamental. Incluso lo detuvieron en 2022 en la puerta de la prisión de Evin cuando preguntaba por la situación de otros dos , Mohammad Rasoulof y Mostafa Aleahmad.

A través del cine de Panahi  es como mejor se puede conocer el Irán actual: En El círculo (2000) habla del sexismo en su país; en Fuera de juego (2006) contaba cómo las mujeres se colaban  en los estadios de fútbol para disfrutar  como espectadoras de ese deporte; en Esto no es una película (2011), Tres caras (2018) y Los osos no existen (2022) encarnaba a su alter ego para explicar como puede hacer cine por encima de las persecuciones.

Durante el pasado Cannes, donde ganó la Palma de Oro, Panahi, que se había saltado una prohibición de filmar, dijo a El País: "Volveré a casa. Puede que te suene raro, pero más se está jugando el pueblo iraní. Lo más importante es nuestro país y lograr su libertad. Hagamos que llegue ese momento juntos, un momento en que nadie se atreva a decirnos qué debemos vestir  ni qué debemos o no hacer". Llevaba décadas sin salir de Irán (sus filmes salían escondidos en pendrives), y, sí, al final retornó. Salió de nuevo hace cuatro meses para la campaña  de los Oscar, y ahora su retorno parece imposible, nuevamente condenado por "propaganda contra el sistema". Prometió volver tras la ceremonia de los Oscar del día 15, en la que  Un simple accidente compite por Francia.(...)

El director ha hablado  estos días en redes sociales. En su Instagram ha escrito en una publicación después de la muerte de Jamenei: "Es sin duda la figura más odiada de la historia contemporánea de Irán". Y en otra posterior expresaba su esperanza de un cambio político: "El pueblo iraní desea el derecho a determinar su destino y este deseo de cambio político ya no puede ser reprimido...

Hay más, muchos más cineastas iraníes perseguidos en su país o en el exilio. En París, como Mitra Farahani, Ebrahimi, la dibujante y cineasta Marjane Satrapi (Persépolis). Está acabando su nueva película el dos veces ganador del Oscar (por Nader y Simin, una separación y El viajante ) Asghar Farhadi. Es probable que en Cannes estrene Historias paralelas, con un reparto francés -Isabelle Hupert, Virginie Efira, Vincent Cassel y Catherine Deneuve-. Por ahora tampoco ha hablado, pero hasta Farhadi ha acabado a miles de kilómetros de Teherán añorando su país. Hace tres años contaba a este diario: "Luchamos contra las restricciones, creamos a pesar de las dificultades y de las cortapisas. Eso sí, cuanto más aumenta la presión, luchamos más fuerte. De una manera u otra, batallamos por hacer cine" Veremos qué cine queda tras la guerra.

Gregorio Belinchón. Madrid. El País, miércoles 4 de marzo de 2026.

viernes, 13 de marzo de 2026

Danza africana que denuncia y fascina

Escena del espectáculo Cion: Requiem of' Ravel's Boléro.

Cion: Requiem of Ravel's Boléro funciona casi como un musical. La danza contemporánea de los diez bailarines es capital. Pero también lo es la música a capela de cuatro intérpretes en escena. Además hay una historia, varias, inspiradas en la novela Formas de morir, de Zakes Mda, aunque no se narren de manera clásica (cosa que se agradece). Para añadir lecturas a los grandes asuntos que desmenuza este Requiem (muerte, exilios, racismo) está la realidad del mundo en que vivimos, con esa insólita supremacía blanca occidental y matona que lo somete todo, y que añade vigencia a esta obra del coreógrafo sudafricano Gregory Maqoma estrenada en 2017. 

Un lamento a oscuras, que poco a poco se convierte en cántico mientras se va haciendo la luz, inicia el espectáculo. Y esa transformación  o paso de un lugar a otro sobresale en la obra porque el tránsito entre escenas es una constante y la plasticidad armónica con la que tiene lugar  es asombrosa. Hay una gran capacidad de abordaje  de la muerte y el dolor sin estridencias, a través de músicos y bailarines. Unos y otros beben del isicathamiya, un canto tradicional sudafricano a capela que implica cierta gestualidad. El cruce entre la mítica melodía del Bolero de Ravel y las voces de los cuatro cantantes rebosa delicadeza y virguería cada vez que el juego musical aparece.

Ubicada en un cementerio minimalista, apenas apuntado por las cruces repartidas en escena, la danza de este Requiem brota con esa misma organicidad que riega toda la propuesta, aunque esconda toda la técnica del mundo. Danza contemporánea, danza ingoma (con esas pisadas fuertes, originaria del pueblo zulú), aires de street dance y popping... emergen y se deshacen sin fractura entre los cuerpos de los 10 bailarines.

No hay arriesgados descubrimientos ni desafíos en este espectáculo, pero sí pulcritud, oficio y talento artístico que te llevan en volandas por un viaje espiritual y poderosos de identidad africana. La poca presencia de la danza contemporánea de África en las carteleras  occidentales es otra buena razón para no perdérselo.

Mercedes L. Caballero. El País, Babelia, sábado 7 de febrero de 2026. Teatros del Canal. Madrid. Hasta el 7 de febrero.

jueves, 12 de marzo de 2026

"Koljòs" Una inmensa novela rusa

Después de publicar Una novela rusa, donde desvelaba el pasado colaboracionista de su abuelo, Emmanuel Carrère (París, 1957) estuvo dos años sin hablar con su madre. Hélène Carrère  d'Encausse -historiadora de gran prestigio, secretaria vitalicia de la Academia Francesa, enlace oficioso entre Rusia y Europa y, según dijo Macron en su funeral de Estado, con su proverbial grandilocuencia, "encarnación de la República francesa"- pensaba que el libro de su hijo ( impúdico en muchos sentidos) arruinaría su imagen, cosa que por supuesto, no ocurrió.

Pero según el escritor francés, había algo más: su madre, en el fondo, despreciaba su obra, pues, como académica orgullosa de su método científico, no aprobaba el uso de la primera persona ("para ella era el comienzo del "apoltronamiento") ni el modo en que su hijo abordaba las cosas de Rusia. A aquella rusa exiliada, "nunca le hizo gracia que fuera su tierra a armar mis follones de siempre". Se refería, claro, a sus documentales, como el de Kotelnich; a Limónov, a Una novela rusa.  La madre de Carrère era hija de príncipes rusos y aristócratas georgianos. Estaba emparentda con una dama de honor de la última emperatriz, con un regicida, al menos, y con un general prusiano; una prima suya, Salome Zurabishvili, ha sido la primera mujer en dirigir Georgia. Toda la familia materna de Carrère, por ambas ramas, llegó a Francia después de la Revolución. Lo habían perdido todo, incluida una villa de verano en la Toscana, antigua propiedad de los Médici donde recibían aristócratas de toda Europa  durante el verano; Cósima Wagner era, por poner un ejemplo, una habitual de la casa. A los Von Pelken, la familia de su abuela materna, les ocurrió lo que a tantos nobles rusos - lo mismo que a la familia de Nabokov, que retrató con precisión ese mundo del exilio ruso, que vivía, "en medio de la indigencia material y el lujo intelectual", en novelas como La dádiva-, que en su versión modélica terminaban, ellos, los condes, convertidos en taxistas, y ellas, las princesas, planchando a domicilio. A la abuela de Carrère, según cuenta su nieto, la educaron seis institutrices de nacionalidades distintas que "se turnaban para hablar a los niños los lunes en alemán, los martes en ruso, los miércoles en italiano, los jueves en inglés, los viernes en francés y los sábados en español (el domingo libraban)".

En el espejo que le pone delante su hijo, Hélène Carrère d'Encausse aparece como un sofisticado producto de todo eso. Estricta, aunque amorosa; trabajadora, inteligente, cruel; inflexible en cuestiones morales, ultraderechista a ratos, una de las últimas putinistas de Occidente (negó hasta el último momento, por escrito, en la tele, en la radio, la posibilidad  de una invasión en Ucrania: "Putin es un hombre que atiende a razones"; más tarde, significativamente diría: " Este señor Zelenski es muy arrogante"), admiradora de Houellebecq y de Brasillach, amiga del fascista Bardèche. Carrère, mientras su madre se moría, ya estaba tomando notas. Em algún momento reconoce, con ese gesto inhumano de gran escritor, las ganas de hacer un libro, adelantándose a los efectos que tal o cual desenlace pudieran tener en él. El resultado, con todo, justifica el empeño. Alejado de cualquier intención hagiográfica, el escritor ha culminado en Koljòs, su última obra, uno de los relatos más hermosos sobre una madre que se hayan escrito en los últimos años...

Alberto Gordo. El Cultural, 20-2-2026.

miércoles, 11 de marzo de 2026

Pierre Lemaître: "Grandes promesas" .Entrevista.

Pierre Lemaître en el Instituto Francés de Barcelona, el 26 de febrero.
(Foto: KIKE RINCON)

Al entrar en la finca que el novelista Pierre Lemaître tiene en la Dordoña francesa, uno recuerda que Montaigne tenía su castillo  no muy lejos de aquí. Pero los dominios del  autor más vendido en Francia  en la actualidad son muy distintos: Lemaître, ecologista convencido, está reforestando su extenso bosque con una docena  de diferentes  especies de árboles "para ver cual de ellas resiste mejor el cambio climático" y se ha construido un huerto en el espacio que los propietarios anteriores tenían la piscina. Sale a saludar con sus perros, dos juguetones labradores. Lemaître vive aquí hace solo unos años, junto a su hija y su esposa Pascaline, quien le convenció, tras décadas de ser un escritor inédito, de que enviara libros a alguna editorial.

P.- Su mujer tenía razón, ¿no? Ha ganado el Goncourt, es número 1 en ventas.

R.- Vengo de una familia obrera en la que algunas cosas eran posibles y otras no. Eso nos ha enseñado Bourdieu: en cada clase social hay cosas posibles y otras no. por ejemplo, yo habría podido ser actor o músico. Pero, escritor, nunca, eso era lo más alto de la jerarquía cultural y para un obrero era un horizonte inalcanzable-

P.- ¿Y cómo rompió esa barrera mental?

R.-Escribía novelas desde los 25 años y mi primer libro publicado es del 2006 cuando tenía 55. Pascaline me animó a enviarlo a editoriales, hice 22 montones de fotocopias, los envié... y tuve 22 cartas de rechazo. Ella muy tranquila me dijo: "Se equivocan". Al poco, uno de los 22 cambió de opinión . Así que me casé con ella inmediatamente, a una mujer así no se la deja escapar.

P.-Publica "Grandes promesas" (Salamandra/Bronura), culminación de la tetralogía sobre la familia . Junto a su trilogía anterior compone un fresco de buena parte del siglo XX.

R.- Voy a retratarlo todo, empecé con la Primera Guerra Mundial y acabaré en la siguiente trilogía con la caída del Muro de Berlín . Es sabido que el siglo XX empieza en 1914 y termina en 1989.

P.- Aquí habla de la corrupción inmobiliaria.

R.- El dinero, el engaño, el poder la corrupción son grandes temas. Vengo de la novela policíaca y no diría que el corruptor trabaja para el bien de la literatura, pero en muchas historias son los corruptos los que insuflan vida a los otros personajes. La corrupción se consume como la pasión o el sexo, es irascible. Hay una segunda razón: soy un feroz anticapitalista y creo que todas la malversaciones financieras están indisolublemente ligadas al ADN, al código genético del capitalismo.

P.- Pero si las cosas iban bien en su novela.

R.- En Francia esos años se llaman las Treinta Gloriosas. Del final de la Segunda Guerra Mundial a 1975, se vivió  el período álgido del capitalismo, bastante increíble, todo parecía funcionar bien: subía el nivel de los estudios, los trabajadores compraban pisos, electrodomésticos, coche, no había desempleo, funcionaba el ascensor social  y la meritocracia. La familia Pelletier, mis protagonistas, simbolizan todo eso pero, junto a ellos, incluyo a los excluidos, los expropiados, los desgraciados, los inmigrantes, los pequeños campesinos.

P.- Refleja el gran cambio del urbanismo de París que hoy conocemos.

R.- Me centro en la construcción de algo similar a una obra de arte: la gran circunvalación, la ronda, porque el gran símbolo de esa época es el coche, sinónimo de independencia, éxito, huida, marcador de clase.

P.- ¿Tantas familia fueron expulsadas de ese modo de sus pisos?

R.- Sí, cuando se construye una obra de ingeniería importante, se despeja  el terreno. Es fácil echar a los pobres a la calle, los ricos resisten a los abusos del poder, pero los pobres no tienen los medios para ello. (...)

P.-El periodismo que refleja es el equivalente a las redes sociales de hoy?

R.- En aquella época nace la prensa sensacionalista, los periódicos exhiben la vida privada de las personas, surgen los paparazzi. La competencia entre tabloides los lleva a inventar  historias . Empieza a surgir la idea de que la verdad es una opción entre otras, que una información falsa también es información. Y sobre este modelo se erigirán no solo el sistema de las redes sociales, sino también cierta política, como la de Donald Trump, quien considera que la verdad  es en función  de quien l a pronuncia y quien la cree. Ya en los años 50 surge esta idea en los periódicos amarillos.

P.- ¿Y ahora? 

R.- Para terminar esta serie sobre el siglo XX voy  a abordar el período que va de la primera crisis del petróleo en 1973 hasta un poco después de la caída del Muro de Berlín. La tercera generación de la familia Pelletier. Serán do, tres o cuatro novelas más. Luego ya podré morirme tranquilo.

Xavier Ayén Pasamonte. La Vanguardia. Barcelona, 3-3-2026.

martes, 10 de marzo de 2026

La Catedral de Burgos muestra la inspiración divina de Picasso

La exposición Picasso. Raíces bíblicas en la Catedral de Burgos.

Una exposición reúne 44 obras del artista malagueño en la se puede observar la influencia religiosa en su trabajo. Pablo Ruiz Picasso (1881-1973) fue educado de niño en un entorno profundamente católico. La Biblia fue con frecuencia fuente de inspiración para expresar su visión del mundo. Aunque en la madurez el artista malagueño se rebeló contra la religión, sus pinturas, dibujos y esculturas mantuvieron un diálogo constante con la tradición. Así lo muestra Picasso. Raíces bíblicas, una exposición que reúne 44 obras del autor en la Catedral de Burgos.

Nada en el arte de Picasso "es puro", al contrario "es muy híbrido", cuenta la comisaria de la muestra Paloma Alarcó, jefa del área de Conservación de Pintura Moderna  del Museo Nacional Thyssen -Bornemisza. "La exposición, que incluye pinturas, dibujos y esculturas, no pretende hablar de un arte religioso en Picasso", explica, sino que propone un recorrido  a través de seis capítulos que muestran la presencia de la iconografía cristiana en su obra.

La exhibición inaugurada por la reina Sofía, abre con el episodio Educación, cuando Picasso tenía 15 años y aprendía del pintor de temas sagrados José Garnelo Alda. Una de las pinturas es El monaguillo (1896), un niño vestido con sotana y sobrepelliz durante una liturgia católica. Los símbolos religiosos permanecerán en su obra posterior. "El artista reinterpreta estas imágenes para recrear sus propias narrativas en un escenario moderno profano, a veces con fines biográficos, otras simplemente experimentales, o para pronunciar determinados aspectos de la historia", señala Alarcó.

Le sigue el episodio Maternidad. Cuando nació su hijo, el pintor  se embarcó en una dinámica de representación de la madre. Su esposa Olga Khokhlova, posó a menudo para retratos en los que aparecía como una Virgen con el niño en brazos. "Esa era la forma de expresar amor en Picasso", cuenta el nieto del pintor Bernard Ruiz Picasso, delante de la pintura Maternidad (1921). Este cuadro recuerda a las representaciones clásicas de la Virgen con Jesús, donde María aparece sentada con el niño en el regazo. En este caso es la abuela de Bernard sosteniendo a su padre recién nacido  en un momento de serena ternura. 

La calavera. "Según se va haciendo el mundo más dramático", apunta Alarcó, "empieza a tomar mucha más importancia la calavera", en la obra del malagueño. En Vanitas se aborda la naturaleza muerta. "Aquí aparece la calavera como símbolo de muerte", abunda.

Después llega la sala "más violenta", según la comisaria: Gólgota (en arameo: lugar de la calavera). Se refiere a la colina a las afueras de Jerusalén donde fue crucificado Jesucristo. Muchas crucifixiones tienen una clavera a los pies, una simbología que se utiliza en momentos de dolor personal", recuerda la comisaria. En el caso del pintor sucede  cuando Carles Cassagemas, amigo íntimo suyo, se suicida y le pinta tres o cuatro retratos muerto como un Cristo ensangrentado.

La quinta sala, Vera Icon, reúne las pinturas donde el retratado desaparece por esa trama geométrica del cubismo, Cabeza de un hombre (1971) resume ese estilo. El artista abandonó las expectativas  tradicionales de representación, reconfigurando, fragmentado y enmascarando sus rostros. La sala final está dedicada  a la época "más política". En 1942 y 1943, en plena ocupación nazi de París, Picasso empieza a pensar en una imagen que "pueda aportar una idea de salvación en una Europa en guerra", afirma Alarcó- Creó una serie de dibujos de un hombre con un cordero en brazos, como alegoría de la paz evocando la imagen del "buen pastor", cristiano, y que modelaría posteriormente en yeso en una escultura monumental y luego trasladó al metal fundido. La exposición también presenta una serie de palomas creadas en el mismo periodo. Una de ellas , La Paloma en vuelo, fue elegida para el cartel de la Paz de esa época.

"Es cierto que hay una contradicción entre su vida, su práctica y su manera de pensar", reflexiona Alarcó, sobre el artista. "Creo que tenía preocupaciones espirituales, no necesariamente religiosas.

Alan García Loza. Burgos. El País, martes 3 de marzo de 2026.