No es gimnasia sencilla leer a Michel Houellebecq (isla de Reunión, Francia,70 años) y mucho menos entrevistarlo. A la voz tenue y cavernosa y al gesto serio y cabizbajo se une la retahíla de arponazos contra cas todo lo que se mueve , marca de la casa. Su oscuridad conceptual .destilada con elvado magisterio literario en páginas llenas de soledad y amargura, sexo desabrido, antifeminismo y antiislamismo en canal y vocación anarcoide en títulos como Sumisión, Plataforma, Las partículas elementales o Aniquilación, se resume en los versos de Combat toujours perdant , su último libro. En esta última conversación, con motivo de du presencia en el Ja! Festival de Literatura y Arte con humor de Bilbao, expone algunas de sus controvertidas profesiones de fe.
P.- Ya que estamos en un "festival de humor y literatura", quería preguntarle por eso, por el humor. ¿Hasta qué punto lo considera útil como instrumento literario? En sus libros lo hay aunque a menudo sea cruel. R.- Sí, el humor puede ser muy cruel. Pero la verdad es que sigo preguntándome qué es el humor. Ni estoy tan convencido de que abunde en mis libros.
P.- Hay ráfagas aunque sea puro sarcasmo...R.- Hay ironía y no es lo mismo, pienso. Pienso que el humor es ironía dirigida contra uno mismo autocrítica, autoparodia, burla... mientras que lo mío, a nivel literario es otra cosa, más agresiva. Siempre va contra algo, contra alguien. No necesariamente contra personas concretas, sino contra formas de actuar, de hablar, de ser, contra cosas ridículas. Y eso no sé si es exactamente humor.
P.- ¿Usted está en sus libros o, por el contrario, coloca a personajes que hagan de parapeto y le permitan huir? R.- Estar presente en la obra es lo que literariamente hay que perseguir... pero no todos los escritores lo logran. Estar presente es expresarse sin filtros, sin jugar un rol, sin fingir.
P.- ¿Cómo seguir contando cosas nuevas? ¿No está ya todo contado, escrito, pintado, compuesto? R.- No. Hay fenómenos nuevos que justifican seguir escribiendo, seguir contando cosas que antes no existían y hoy sí.
P.- A menudo ha reflejado en sus libros la trepidante y a veces inquietante velocidad de la evolución tecnológica. Ahora casi no hablamos de otra cosa que la inteligencia artificial. ¿Le interesa como tema literario? R.- Mi problema con la IA es que no la entiendo, no sé nada de ella, ni cómo funciona ni cómo está hecha, así que incluso me cuesta hablar de mi relación con ella. No llego ni a saber en qué consiste. Y eso me jode.
P.- ¿ Detrás de esa aparente literatura suya de la oscuridad, el caos y el desorden se esconde una forma ordenada, metódica y precisa de pensar y escribir? R.- Me sorprende usted con eso de caótico.
P.-¿Por que? R.- No sé exactamente que ve de caótico en mis historias
P.- La angustia, el desequilibrio y la soledad de ciertos personajes, la locura de ciertas situaciones... R.-Mmmm...
P.- Perdone pero a veces su lector -aunque le esté maravillando el relato-siente la necesidad de que acabe de una vez. Y esto es un cumplido... R.- Es curioso, nunca me lo había planteado así...
Borja Hermoso. Bilbao . El País, sábado 31 de octubre de 2026.
La segunda parte de esta entrevista se publicará el próximo miércoles, 3 de noviembre.
















