Los Nabís : De Bonnard àVuillard. Fundación Catalunya La Pedrera. Barcelona Hasta el 28 de Junio.
Un regalo. Esta exposición es como un regalo cuyo atractivo es el de presentar un puñado de piezas míticas de difícil acceso al público autóctono. Acaso la exposición no aporta ninguna sorpresa, no es de aquellas que implican una revisión, no es una exposición de tesis. Y tampoco era de esperar: se trata simplemente de una muestra de celebración autocomplaciente que persiste y continúa una leyenda, la leyenda de los denominados Nabís.
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| El Talismán de Paul Sérusier (1888). |
Las teorías sobre el color de Gauguin, los ensayos de Paul Sérusier motivaron el entusiasmo de los jóvenes de la Academia Julian que empezaron a reunirse, a discutir sobre las nuevas ideas y a realizar exposiciones conjuntas a partir de 1888 hasta hacia 1900 en que se dispersaron. Se autodenominaron Nabís, derivación del hebreo neviin, profetas. A pesar de sus diferencias, los Nabís se mantuvieron unidos en torno a la idea de un arte esencialmente decorativo.
¿Pero qué representan exactamente los Nabís? A falta de una explicación mejor, la exposición se articula a partir de un relato temático, entre otros capítulos: "La vida parisina", "Teatro, música, espectáculos". "Simbolismo. Entre esoterismo, sueño y misticismo". "Paisajes y jardines". "La decoración moderna"... Pero no sabríamos decir si estos núcleos se podrían aplicar a modo de comodín, a otras manifestaciones como podía ser igualmente el impresionismo.
El subtítulo de la exposición es significativo, De Bonnard a Vuillard, ya que estos son los pintores que han alcanzado más proyección y fortuna crítica de los Nabís. No compartimos el entusiasmo generalizado por Bonnard. De él se ha dicho que descubre la vida secreta de la ciudad, que revela situaciones inadvertidas y no vistas en el espacio público. Lamentamos no advertir estas cualidades : para nosotros, Bonnard resulta una derivación del impresionismo, los tópicos placeres de la vida parisina, el bullicio, la calle, el espectáculo. Vuillard es otro universo; con razón se ha clasificado de pintura intimista. El mejor Vuillard es el de pequeño formato - y en La Pedrera se exhiben buenos ejemplos- Se trata de lugares cotidianos, pero transformados en poesía y cargados de efectos psicológicos a causa de ambigüedades ópticas, una suerte de tejido pictórico con el que construye el espacio, que posee la virtud de hacer emerger o desaparecer los personajes.
No es extraño que se haya mencionado a Jean Édouard Vuillard como un equivalente de Stéphane Mallarmé, precisamente, por la disolución de la materialidad, o a Marcel Proust, por el mundo de ensueño, entre colores y olores, que evoca. En fin, este puñado de obras a las que nos referíamos antes posee suficiente potencia y fuerza para contrarrestar la debilidad del relato curatorial.
Jaume Vidal Oliveras. El Cultural, 27-3-2026.







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