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| Lucía Iglesias. |
-¿Cómo recuerda aquel Werther en el 2009 con aquel coro infantil de la OSG ?
-Conservo un precioso recuerdo del Werther de Graham Vick, marcó un antes y un después en mi vida. Me enamoré de la ópera desde dentro y descubrí mi verdadera pasión. Luego entré en el coro de la Orquesta Sinfónica de Galicia del que formé parte diez años, y comencé mis estudios en el conservatorio. Mi formación se orientó a ser cantante de ópera. No sé que habría sido de mi vida de no haber formado parte de aquel Werther.
-Ahora debuta como Sophie en la misma ópera. ¿Un punto de inflexión en su carrera?
-Más que un solo punto de inflexión, mi carrera ha sido una evolución constante. En los últimos seis años, mis compromisos como solista han ganado peso, encadenando debuts significativos en Italia, España, EE. UU. Sophie es el inicio de una nueva etapa. Está presente en todos los actos, con dos arias y dúos con todos los roles principales. Es mi primer papel protagonista en un gran teatro de España; es un honor que confíen en mí para un reto de estas características, especialmente siendo una artista joven. Estoy muy agradecida al equipo de ABAO.
-¿Qué se lleva de la experiencia?
-El privilegio de trabajar con compañeros fantásticos que derrochan pasión por la ópera, te apoyan y hacen que el trabajo parezca un juego. Esa atmósfera es fundamental, ya que la ópera, es, ante todo, trabajo en equipo. Además, a pesar de ser la solista más joven, me he sentido valorada y querida por todos. Es un auténtico lujo trabajar así.
-¿Ha tenido suficientes oportunidades en su tierra?
- Me siento muy orgullosa de decir que a mis 25 años he debutado en A Coruña, Santiago y Vigo, las tres ciudades con asociaciones operísticas. Aunque en Galicia no hay tanta oferta como en otras comunidades, me haría muchísima ilusión hacer un debut importante en mi tierra. (...)
¿Con qué sueña?
- Intento no obcecarme con roles o escenarios soñados. Nunca imaginé que a los 24 años debutaría en el Teatro Real o que a los 25 cantaría por primera vez en América. Es la prueba de que el trabajo da sus frutos. No tuve más apoyo en mi carrera que un estudio constante y riguroso, un proceso que me apasiona. Mi sueño es cantar ópera por muchos años . Hay roles para los que me siento preparada, sobre todo Rossinis y Donizettis bufos. Mozart será importante en los próximos años y este junio haré mi primera ópera barroca en Hispanoamericana. Ojalá esta Sophie me abra las puertas a hacer más ópera francesa. Un sueño a largo plazo es Manon, de Massenet o Lucía di Lammermoor, de Donizetti.
Hugo Álvarez Domínguez. La Voz de Galicia, jueves, 22 de enero de 2026.



















