Con el tiempo hasta los más conspicuos detractores de España han tenido que aceptar que ni África empieza en los Pirineos ni nuestra Inquisición fue más cruel que la del resto de Europa ni la colonización española es comparable en sadismo a la desalmada belga en el Congo... Tampoco somos el país de la siesta y el baile (¿quién puede permitírselo con la jornada intensiva?), ni por nuestras calles corretean felices los toreros o las flamencas y manolas, salvo en el carnaval y en muy señaladas fiestas.
No, somos semejantes al resto de Europa que aburrimos, especialmente en el período al que el hispanista Nigel Townson (Kent, 1959) dedica su último libro, este corrosivo Spain is not different (Espasa) que analiza nuestro pasado reciente, desde el Desastre del 98 hasta el año 2000. Nos hemos acostumbrado a vernos históricamente como una anomalía, como un fracaso, pero, para empezar, Townson rechaza el pesimismo del 98, que consideraba que una de las causas del Desastre era el hecho de que España, con su agricultura estancada y su escasa industria, estaba "muy por detrás de Europa". ¡Ni mucho menos!, proclama Townson: la agricultura se diversificó y contribuyó a equilibrar la balanza comercial. Tampoco podía considerarse un fracaso el sector industrial, dado que tuvo un crecimiento constante y sostenido.
Solemos pensar que en 1898 España vivió la pérdida de los últimos restos de su Imperio como una tragedia única que cuestionó sus más hondos cimientos políticos, éticos, sociales y culturales, pero, ay, tampoco en esto fuimos excepcionales.
Portugal vivió en 1890 como una tragedia el fracaso de su imperio transcontinental en África, frustrado por Gran Bretaña y Bélgica, y del mismo modo, a finales del XIX, Italia vio naufragar su imperio africano. Nosolo fue la primera vez en la era contemporánea que un ejército africano aplastaba a uno europeo, sino que, en palabras de Townson, "la vergonzosa derrota dio lugar a una conciencia de inferioridad nacional ". Y aún más traumático fue el final del sueño griego de integrar en un Estado -nación a todos los griegos que vivían fuera de sus fronteras, dispersos en su mayoría por tierras del Imperio otomano...
Aunque se cree que fue Manuel Fraga quien inventó el eslogan Spain is different, Townson señala que en realidad su origen se remonta a los años 40 , cuando el régimen franquista quiso subrayar el "excepcionalismo español", haciendo más humillante el abismo que separaba la retórica imperialista de la realidad de un país "incapaz de superar sus propias deficiencias". (...)
Mientras la España oficial pugnaba por conquistar a europeos y estadounidenses, la otra, la que combatía en la clandestinidad, tampoco era distinta de la del resto del mundo. La diferencia fundamental era que el objetivo de los españoles era sustituir el sindicato oficial del Estado por uno de su elección, algo que algunos daban por sentado.
Tras la Transición, período en que el mundo volvió a asombrarse del nuevo "milagro español" de tolerancia y modernidad. Occidente se ha ido uniformizando gracias en parte a las redes y a los medios de comunicación. Las peculiaridades nacionales se han desdibujado en todo el mundo. aunque aún haya quien dude de si nuestro país está al sur de México o, como en los tiempos de Juan Valera, se pregunte si se pueden cazar leones en España.
Nuria Azancot. El Cultural , 6-2-2026.



















