martes, 5 de mayo de 2026

Jesús Mari Lazkano , disputar lo sublime

Jesús Mari Lazkano. Natura fugit. Museo Universidad de Navarra. Pamplona.

 Comisarios: Valentín Vallhonrat e Ignacio Miguéliz. Hasta el 16 de agosto.

Jesús Mari Lazkano (Bergara, 1960) cataliza a través de su proyecto de animación, Natura fugit, una historia que conecta otras historias del arte, de la fotografía, del antropoceno y de la política. La del arte se remonta  al momento en que Caspar David Friedrich pinta, hacia 1824, Región de alta montaña, motivado por un dibujo de las montañas en torno al Mer de glace en Chamonix, realizado por su amigo Carl Gustav Carus. El primero nunca estuvo en un macizo alpino. Su pintura perteneció a las colecciones de la National galerie de Berlín  desde 1920, pero desapareció tras la toma de la ciudad alemana en 1945 por el ejército ruso. Encontrar esta referencia se convirtió  en una indagación enigmática en su búsqueda de imágenes relativas al Mer de Glace.

Otras historias se anudan a la anterior y le llevan a la copia de la pintura desaparecida que se le atribuye a Carus y que Lazkano pone en duda. Esa obra, copiada en 1824, se conserva en el Museo Folkwang de Essen, Alemania, y se presenta replicada en esta muestra. Todos estos acercamientos para recrear la imagen del glaciar  de entonces se complementan con una fotografía que encontró en la colección del MUN: el woodburytipo de S.Thompson, Mer de glace, h. 1875, que representa la vista hacia las Grandes Jorasses en Chamonix. La fotografía de paisaje y la pintura se encuentran de nuevo en esta investigación artística.

Otras referencias del imaginario suscitado por ese paisaje célebre le llevaron a trabajos de artistas como Wlliam Turner, Ruskin, Viollet-le-Duc o los hermanos Lumière. Esa inmersión apasionada, antes de acometer sus propios dibujos al natural, se completó con una prolija documentación sobre grabados, fotografías, primeras filmaciones y carteles turísticos. La herencia del paisaje asociado al romanticismo alemán. con Friedrich como figura ejemplar de la sublimación y empatía con la naturaleza, se cita a través de dos de sus pinturas más célebres: Caminante frente al mar de nubes (1817-1018) y El mar de hielo (1823-1824). El propio Lazkano se presenta como el caminante mítico de Friedrich en su documental, mirando el paisaje.

Otra historia conecta ese legado imaginario con la lenta desaparición de los glaciares, que vendría a ser un índice de la crisis ecológica. Y Lazkano como avezado alpinista, ha recorrido en diferentes momentos el glaciar Mer de Glace en el entorno del Mont Blanc y ha podido constatar su paulatina degradación. Calcula que, desde 1875 hasta nuestros días, la cota de ese glaciar ha descendido unos 120 metros, y la catástrofe continúa. No resulta extraño que en su filme de animación -de 22 minutos, con casi 3.000 dibujos- relate una deriva distópica: el Mer de Glace aparece amenazado por un modelo de industrialización que degrada la naturaleza...

Este artista, que tanto ha perseverado en la pintura de paisajes en un diálogo multiforme con las herencias clásicas y modernas, nos ofrece ahora una memoria visual y ética de un paisaje en trance de desaparecer. Por ello no podemos dejar de pensar que su proyecto  ofrece una cabaña para preservarlo desde un telos melancólico y crítico. Poesía y política así emergen anudadas  para nuestra recepción...

Fernando Golvano. El Cultural, 10-4-2026.

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