viernes, 1 de mayo de 2026

"Las gratitudes" toma la palabra en el teatro

Escena de Las gratitudes en el Teatro de La Abadia en Madrid.

Las gratitudes,  la exitosa novela de la francesa Delphine de Vigan,  llegó a España en la pandemia. Era 2021 y la historia de una mujer septuagenaria que, desde una residencia de mayores, se aferra ala urgencia de dar las gracias  antes de que la afasia le arrebate las palabras, tocó fibras especialmente sensibles en ese momento. Se coló rápidamente  en la lista de los más vendidos y hasta hoy no la ha abandonado.

Entre los miles de sus incipientes lectores estaba Juan Carlos Fisher, director teatral peruano que en los últimos años  trabaja a menudo en producciones españolas, entre ellas la exitosa Prima Facie, protagonizada por Victoria Luengo. "Me traspasó completamente. El mundo cambió y el agradecimiento por estar vivo y por que la gente alrededor  esté contigo se volvió muy importante", cuenta. Comenzó a trabajar en un proyecto que se encuadra en dos tendencias  teatrales actuales: la adaptación de novelas de éxito a los escenarios y la representación  de la fragilidad y la muerte. El montaje se estrenó el 9 de abril y permanecerá en escena hasta el 10 de mayo.

Su intención era "condensar el espíritu del texto original ". No era difícil encontrar en él un aire escénico, reflejado en los diálogos y la evolución dramática de la protagonista. Michka, la anciana con afasia y deterioro cognitivo, atraviesa en escena la progresiva pérdida del lenguaje. Comienza confundiendo algunas palabras, con momentos que incluso tienen humor, y termina sin poder pronunciarlas. Uno de esos papeles que son regalos para los actores. "Desde que la leí, dije: "Este personaje  es para mí ", cuanta Gloria Muñoz quien la encarna. Me atrajo por esa necesidad que tenía de comunicarse antes de perder las palabras y quedarse incluso sin el pensamiento. Exige un gran trabajo interno".

La puesta en escena de Fisher  potencia la sensación de pérdida de memoria  metiendo  a su protagonista en una escenografía cuadrada y blanca, con efectos de sonido leimotif  y cortes abruptos en la iluminación y las escenas, como para ayudar a la sensación  de pensamiento amputado. A Michka la acompañan Marie y Jérôme (Macarena Sanz y Rómulo Assereto), una joven  a quien  la mujer cuidaba de niña y el logopeda que la ayuda con el habla. Ambos observan el conflicto desde dos puntos de vista con fuertes resonancias hoy: la vida en una residencia de ancianos y la relación entre las distintas generaciones. Quizá ese trasfondo explica el éxito sostenido entre los lectores jóvenes. Se ha convertido en un fenómeno en las redes sociales, con reseñas  y recomendaciones de los creadores de contenido con más seguidores. Y es que Marie se enfrenta a dilemas habituales de las personas de su edad. "Por una parte, la tristeza de estar perdiendo  a alguien  al que quieres muchísimo  y por otra la complicidad del cuidado", explica Sanz. Una batalla entre "no convertirse en paternalista" y la necesidad de cuidar a esa persona  y a la vez querer estar en su vida".

La muerte y la fragilidad humanas son dos temas centrales en la historia del teatro, pero esta temporada han abundado. Una tendencia que para Marifé Santiago, poeta, filósofa y miembro del Instituto de Teatro de Madrid, puede encontrar  sus raíces en la pandemia: "El trauma aflora tarde o temprano, y solo hacer el duelo limpia. En el teatro se tiene una experiencia común, con posibilidad de vivir el sueño o la pesadilla en comunidad. Que el teatro esté hablando de los vínculos, de agradecer, del duelo, del renacer que cada día es vivir, es volver a su esencia limpiadora. Quita prejuicios, temores e idolatrías", señala.  

Rodrigo Naredo. Madrid. El País, jueves 9 de abril de 2026.

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