miércoles, 7 de enero de 2026

Y Dios...creó a Brigitte Bardot

La belleza diabólica de la Juliette de Et Dieu ...créa la femme (Y dios creó a la mujer), cuya danza voluptuosa alimentó los sueños húmedos de los adolescentes españoles. La mujer que hizo pecar a media España: así titula una publicación la noticia de la muerte de Brigitte Bardot. El planteamiento se me antoja falso. Mi generación, reprimida por los catecúmenos del nacional-catolicismo, no cayó por esa cita en la tentación de la carne: lo impidieron los censores, los curas y demás pretorianos de nuestra moral. Y Dios creó a la mujer se estrenó en Francia a finales de  1956. Un lustro antes de que las suecas y los bikinis poblasen nuestras playas  y los seiscientos rodasen por las carreteras. Mayo del 68 y sus proclamas de libertad sexual todavía no asomaban en el horizonte. La película secuestrada en la aduana por la censura, tardó quince años en llegar alas pantallas españolas. Para entonces, 1971, la cinta estaba marchita, reseca: había perdido buena parte de su zumo erótico. Y los jóvenes comenzaban a acercarse a la taquilla -la del tren- para viajar a Perpiñán, no tanto  ya en busca del mito  Bardot como ansiosos por bailar el último tango en París o disfrutar del imperio de los sentidos.

La llegada de la femme se retrasó 15 años, pero el estruendo del fenómeno Bardot llegó a nuestros lares con puntualidad británica. La censura española se había mostrado impotente para silenciar e invisibilizar el mito. Resulta curioso observar como los mitos se cuelan en las tijeras del censor. Apenas semanas después  del estreno de Et Dieu... créa la femme, este periódico hablaba veladamente de la escandalosa película, que nadie había visto, y del desnudo de su protagonista , "la Eva más joven del cine mundial". El deseo insinuado. Desde ese momento, las noticias de la rutilante estrella proliferan en La voz de Galicia. "Brigitte Bardot, la actual bomba del cine francés", "Brigitte y su asno": fotografía de la actriz, abrazada a un asno, durante un rodaje en España. El productor Mike Todd pretende reunir a Brigitte Bardot, Sofía Loren, Gina Lollobrigida y Elizabeth Taylor en Don Quijote. Los anunciantes se suman a la construcción del mito y el cine París  anuncia "la película que usted esperaba ver de Brigitte Bardot":no, no se trata de la femme, que aún debe esperar once años más, sino de Babette se va a la guerra.

La leyenda se consolida y, en cierto momento, el mito cambia de signo. La frontera la dibuja un ensayo de André Maurois, "El mito de Brigitte Bardot", publicado por La Voz. Brigitte no es inmoral: es amoral. La libertad derriba tabúes. Se niega a ser un "objeto": es un "sujeto pensante". Jean Renoir cree que salió de un cuadro de su padre, pero Fellini destaca más sus dotes de actriz que sus "cualidades esculturales":"En una sola película ella podía interpretar  diez personajes diferentes". Simone de Beauvoir la considera una pionera del feminismo: "Conquista, con su desprecio por los artificios femeninos, el derecho a la igualdad con los hombres". La icono es una iconoclasta. Lo certifican sus aforismos de Mon BBcédaire, con una sentencia a modo de epitafio: "La libertad es ser uno mismo, incluso cuando resulta incómodo".

Fernando Salgado. La Voz de Galicia, martes, 30 de diciembre de 2026.

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