lunes, 2 de noviembre de 2026

"Hope"

Hope es un espectáculo bestial. En este caso, de trepidante y furiosa acción ante la amenaza aniquilidora de unos seres muy extraños. El título no hace ninguna alusión  a ninguna esperanza, sino al nombre del pueblo que un día amanece literalmente patas arriba cuando una fuerza ingobernable lo destruye todo. La primera hora de Hope, que empieza con el jefe de policía local a pocos kilómetros del pueblo  examinando a una res destrozada por las garras de un animal desconocido, es una delirante persecución sin respiro dentro del laberinto de calles, tiendas, oficinas y mercados del pueblo destruido. Un ejemplo asombroso del arte del exceso.

Cuando Hope se presentó en el pasado Festival de Cannes hasta su cartel emitía una adrenalina especial. La imagen en contrapicado de un jinete y un caballo blanco galopando despavoridos con un hombre enganchado  a la montura en un bosque verde y cerrado remitía a la idea de huida y la aventura en un sentido puro y primitivo. 

La película generó cierta controversia en el certamen francés por estar dentro de la sección oficial  a concurso. Se trata de una super producción millonaria  -la película más cara de la historia de una industria tan desarrollada como la surcoreana- cuyo final no se resuelve ya que se supone que es el inicio de una trilogía de ciencia ficción. Pero más allá de disquisiciones sobre el lugar adecuado para su programación dentro del escaparate de un festival, se trata de una película de acción excepcional que lleva al límite  la interpretación asiática del género. El director surcoreano Na Hong-jin, que en sus anteriores películas ya dejó pruebas  de sus dotes para thriller salvaje, dirige y escribe  su cuarto largometraje y el resultado es tan histérico como gozoso. Hope mete en su trituradora todo tipo de ingredientes, logrando  una singular polifonía de ciencia ficción apocalíptica, wéstern  y thriller. (...)

En esa sofisticada maquinaria, los que salen peor parados son los monstruos mutantes. Ellos son el elemento más secreto, el avance de algo más grande  que aún está por llegar, y cuando aparecen dejan un sabor desigual. No todas las criaturas en esta desenfrenada fantasía son iguales. Su naturaleza  es el enigma de una carrera frenética y vertiginosa que merece la pena disfrutar.

Elsa Fernández Santos. El País, viernes 30 de octubre de 2026.

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