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| Casa Museo de Emilia Pardo Bazán en A Coruña. |
Aunque me sorprende que se emplee esa palabra (quiero entender como mezcla, pastiche, con cierto afán de desprecio) cuando el propio arquitecto se siente orgulloso de diseñar, para una casa del "casco vello" coruñés, una escalera como la de la ópera de Viena.
También se afirma en el artículo que la casa museo será "menos casa" y ahí es donde saltan todas mis alarmas. No discuto hasta que los vea, el valor ni la propuesta estética de esos atriles de acero y granito que se planean para el nuevo museo, pero no puedo sentir más que una inmensa tristeza por esa decisión de eliminar todo lo que tenga que ver con el espacio habitado por la escritora.
He visitado muchas casas de escritores y escritoras en toda Europa, por motivos que no vienen al caso, y todas ellas comparten el respeto por el lugar y los objetos personales del artista, además de la voluntad de recreación, lo más fiel posible, de la vida que tuvo lugar en esas estancias. La reconstrucción de un universo personal y de una época, nos ayudan a comprender , más allá de las páginas de un libro, quién fue ese autor o autora que admiramos.
Los lectores y curiosos que se acercan a la casa de Jane Austen, de Shakespeare o de Victor Hugo lo hacen desde el privilegio de viajar en el tiempo, para respirar e imaginar un espacio compartido, no para ver un libro sobre una peana. Como demuestran la casa de Anna de Ajmátova en San Petersburgo o la de Karen Blixen en Rungsted, por poner solo dos ejemplos, la recreación de una casa de una escritora es absolutamente compatible con una parte de musealización, digamos, más contemporánea, donde se muestre la obra y los textos de la autora en cuestión.
Proclama el arquitecto, para justificar su apuesta estética, que "todos somos hijos de la Bauhaus". Conviene recordar que esa escuela arquitectónica (contemporánea de doña Emilia, por cierto) marginó e invisibilizó el trabajo de las mujeres, apartándolas de labores arquitectónicas y relegándolas a tareas consideradas más "femeninas" como el trabajo textil o la cerámica. En fin, creo que esta especie de "napalm arquitectónico", como dice una querida amiga (biógrafa de Pardo Bazán), diluye e invisibiliza, una vez más, a una gran mujer y una grandísima escritora.
Isabel Parreño Pena. La Voz de Galicia , viernes 17 de julio de 2026.
