martes, 8 de septiembre de 2026

Ouka Leele aún brilla en el Olimpo rosa

Ouka Leele en una imagen de 2010. (Gorka Legarcegi)

Sin duda es la exposición del verano. Fresquita y chisporroteante, excelentemente montada, sorprende al no volver a incidir de nuevo sobre lo ya sabido. La movida madrileña se articula aquí alrededor del sol apagado hace cuatro años de Ouka Leele -es decir, Bárbara Allende (1957-2022), quien tomó su nombre precisamente de una estrella que imaginó El Hortelano en un dibujo y que, por cierto, está en la exposición  bajo el título  Europa Requiem (Ouka Leele),  de 1977. Dos años de trabajo le ha llevado a Julio Pérez Manzanares, su comisario, desarrollar esta historia  un tanto periférica  y lateral, ya que evita los lugares comunes de la Movida para llevarnos, a través de una plaza llena de columnas rosa fucsia empolvado, a sus raíces mitológicas de la ciudad de Madrid. De hecho la pieza que vertebra todo es la famosa fotografía  de Leele en la Cibeles, Rappelle-toi Bárbara (1987).

"Entonces preparé  todo un trabajo con dibujos, textos... y me fui a ver al alcalde de Madrid, que ese momento era Barranco. Hice tres manzanas de bronce porque en la historia de Ovidio hay tres manzanas de oro. Le conté la idea y me dijo que le apetecía muchísimo, que incluso podía parar el tráfico, lo que yo quisiera", cuenta la propia artista en un testimonio recogido en el texto comisarial del catálogo, también interesante  y con un emocionante texto de su hija, María Rosenfeldt, impreso en papel rosa. La fotografía es un homenaje a Madrid que replantea los vínculos entre gestión política y arte, con la nostalgia de una sinergía que fue  y que, por qué no, podría volver a ser.

La entrada a la exposición, además, apetece. Animal Studio (Javi Jiménez Iniesta) ha creado una gran plaza rosa, a medio camino  entre La Muralla roja  de Ricardo Bofill y una arquitectura como de un Giorgio de Chirico metafísico y pop. En sus hornacinas hay, una en cada entrada, cinco televisores  de tubo catódico que muestran fragmentos del famoso programa  La edad de oro con entrevistas a los artistas que protagonizan la planta cero. La arquitectura efímera es estupenda, declinando con maestría las complicaciones de un espacio  tan connotado y complejo como es Alcalá 31.(...)

El espectador puede disfrutar de más de cien  -estupendas y bien seleccionadas- piezas que releen lo mitológico como un lugar fundacional  en la Movida y en la Nueva figuración Madrileña. Un anclaje temático que, más allá  de una excusa, bucea en los orígenes y en la entidad de nuestra cultura occidental (en concreto la madrileña) como una construcción natural. Mezcla géneros como la fotografía , la pintura, la publicidad, el diseño o el cuadro mitológico, pero, sobre todo, explora la ingente fuente  de creatividad que alimentó la pintura de esa época, hija de una opresora dictadura  en la que empapaban  sus ansias de libertad. 

María Marco. El Cultural, 10-7-2026.

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