jueves, 10 de septiembre de 2026

"Foto por privado"

Simon Chevrier (Saint-Nazaire, 1992) ha entrado en la literatura como un nuevo héroe de la sexualidad literaria, como un Genet posmoderno o una Catherine Millet de última generación, involucrando las aplicaciones de citas gays  en su relato. Foto por privado ha recibido el Premio Goncourt a la primera novela. En casi 20 años es la primera vez que el Goncourt premia una obra queer: Estamos ante un texto de autoficción. El autor cuenta su historia a partir de sus datos biográficos y ficciona personajes y hechos cercanos a su experiencia. Chevrier ha declarado que el libro es autobiográfico, al menos en un 30%. Los críticos franceses han saludado esta  primera novela como la obra de un prometedor "gran autor". Habrá que esperar.

Grindr es una aplicación de citas en línea para hombres homosexuales; utiliza la geolocalización para detectar a posibles compañeros que se encuentran cerca. En teoría, grindr no permite transacciones económicas, pero en la práctica puede haber intercambio de dinero por sexo. El narrador de Foto por privado, un desmotivado estudiante, usuario de Grindr, acaba prostituyéndose para sobrevivir y para evadirse de la enfermedad terminal de su padre. Relata sus encuentros con un tono impersonal, observando todo desde fuera. Una impresión de automatismo sexual ronda las escenas más carnales. Intuimos que todo lo narrado ocurre mecánicamente. La promiscuidad es el camino de borrar un encuentro frustrado con uno nuevo. "Cuando una ruptura con un hombre se concreta (...) me conozco en Grindr y encuentro a otro en media hora (...) Y en cuanto reaparece la sensación de vacío, abro Grindr otra vez y busco al próximo chico con quien restregarme". no estamos ante el sexo lúdico de Miller, o el desesperado y marginal de Genet; este es un sexo despegado y olvidable.

La amenaza  de las enfermedades sexuales gravita sobre el protagonista; la pandemia del Covid, la incertidumbre ante su futuro laboral, el desamor y la enfermedad del padre, aparecen como cataclismos de los que hay que escapar con un frenesí sexual descrito con frialdad clínica. El autor ha dicho que su escritura es "directa pero no voyeur ni grosera". Las escenas sexuales son crudas  y se solventan con un puñado de datos sexuales descriptivos y neutros. Con una estructura de vasos comunicantes, pasamos de un acto sexual a la muerte del padre. "Todavía no he decidido cómo me vestiré para su funeral. Primero he pensado en ropa que no me gustaría volver a ponerme, para no impregnarla de recuerdos que me traigan ese día ala memoria". Las marcas de calzado y de ropa, muestran una inequívoca pertenencia del escritor a su generación. La admiración por Annie Ernaux, a quien cita en el libro, sobrevuela el texto, pero donde Ernaux es profunda, Chevrier juega a la ligereza...

Lourdes Ventura. El Cultural, 15-5-2026.

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