Nunca una parte tan importante del catálogo de una editorial francesa la había abandonado en masa por una cuestión política. O de gestión, según se vea. Los firmantes subrayan en el comunicado: "Una vez más, Vincent Bolloré dice(...):"Estoy en mi casa y hago lo que quiero", despreciando a quienes publican, a quienes acompañan, editan, corrigen, fabrican, difunden y distribuyen nuestros libros. Y despreciando a quienes nos leen". Los autores señalan en el documento que "rechazan "ser los rehenes de una guerra ideológica para imponer el autoritarismo en toda la cultura y los medios".
El grupo Vivendi -propietario de un 11,79% de acciones de Prisa, editora de El País-tomó la decisión de despedir a Nora el miércoles. Le remplazará Jean-Cristophe Thierry, presidente y director general de Louis Hachette Group. Nora prefirió no responder a este periódico sobre su marcha, cuyos motivos todavía no han sido aclarados.
El detonante que señalan varios autores consultados lo contó Le Nouvel Obs, sería una solicitud realizada el 11 de abril por Arnaud Lagardère, presidente de Hachette Livre, para que Olivier Nora aceptara en su catálogo una obra firmada por Nicolas Diat, editor en Fayard del escritor y polemista Philippe de Villiers o de Jordan Bardella, presidente del Reagrupamiento Nacional. El objeto de la disputa se titula Roma, objeto de amor , un relato de viaje que debía haberse publicado en Fayard en marzo en 2023, pero que finalmente nunca apareció, y acabó en la mesa de Nora. Este se habría negado a publicar la obra en Grasset, Lo que habría precipitado su caída. La portavoz de la editorial ha declinado la petición de este periódico de ofrecer su versión.
Uno de los aceleradores de este culebrón político/cultural fue la contratación del escritor Boualem Sansal por parte de Grasset. El autor premio Goncourt y encarcelado en Argelia durante un año por sus ideas políticas, abandonó hace un mes Gallimard por motivos poco claros que apuntaban a discrepancias ideológicas. La traumática ruptura desembocó en su inesperado fichaje por Grasset. "La política cuando se reduce a la búsqueda del poder, es un veneno para la edición. El control ideológico y las consignas electorales asfixian la vida editorial. Amenazan a los autores, a los equipos a los lectores, y eso es lo que no supe hacer entender a Boualem Sansal par mi gran pesar", lamentó el editor Antoine Gallimard en una tribuna en Le Monde.
Sansal ya se había convertido en uno de los nuevos faros de la extrema derecha por sus ideas contra la supuesta islamización de Francia y había desfilado por los platós y portadas de algunos medios como Journal du Dimanche o Valeurs Actuelles, propiedad de Vivendi. Su incorporación al catálogo de Grasset generó las primeras fricciones con Nora.
El grupo empresarial ya transformó la histórica Fayard en una editorial que impulsa a líderes y figuras de la derecha o extrema derecha, como Jordan Bardella o Éric Zemmour, Nicolas Sarkozy, Philippe Villiers o el cardenal ultraderechista Robert Sarah. En aquella ocasión fue Sophie de Closets la editora despedida. Un nuevo éxodo de autores se anuncia también en Fayard después que partieran unos 40 tras el despido de Closets en 2022.
En la primera reunión del grupo de autores de Grasset, según explicó Le Monde, se dieron los primeros pasos para una "acción colectiva", un procedimiento judicial en el que todos demandarían conjuntamente para recuperar sus derechos. "No queremos que nuestras ideas, nuestro trabajo sean de su propiedad. Hoy tenemos algo en común: nos negamos a ser rehenes de una guerra ideológica que pretende imponer el autoritarismo en toda la cultura y los medios", señalan en el comunicado.
Daniel Verdú. París. El País, viernes 17 de abril de 2026.

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