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| El patio de honor del Palacio de los Festivales, en Aviñón. DR |
"El Palacio de los Papas es un espacio difícil, incluso cruel. Es tan impresionante y hermoso que puede aplastar al espectáculo. Hay que enfrentarse a él con gestos muy simples o con una dimensión monumental", decía poco después del estreno. Gosselin escogió, por supuesto, la segunda opción : una obra de cinco horas de duración que se interroga sobre la naturaleza del mal.
Una década después de presentar en Aviñón una adaptación de 11 horas y media de 2666 , el director regresa a Bolaño inspirándose en Estrella distante y La literatura nazi en América, además de en los poemas de Lautréamont, precursor de los surrealistas. En el centro de su relato aparece Carlos Wieder, poeta, piloto de la dictadura chilena, asesino y fotógrafo de sus víctimas, un artista que convierte la barbarie en una forma estética . La función se abre con una larga sucesión de interrogatorios a escritores nazis ficticios o a personas que aseguran haberlos conocido. Casi todo es inventado, aunque se parezca demasiado a la realidad.
Con esta propuesta Gosselin se pregunta qué vuelve tan seductor al fascismo. "En la literatura de Bolaño hay una dimensión libidinal o erótica que permite comprender su pode de seducción, justo cuando percibimos de nuevo ese deseo enfermizo por el fascismo", afirma el director. Su teatro no pretende tranquilizar , porque su responsable no entiende esta forma artística como un refugio apolítico: "No podemos dedicarnos a proteger al público, porque acabamos infantilizándole y reduciendo su capacidad de pensar".
La mayoría de las obras vistas en Aviñón, que llega a su fin mañana, responden a su misma consigna . El certamen ha estado atravesado por obras sobre la guerra, la violencia , el racismo, las agresiones sexuales, la contaminación , la enfermedad y la amenaza de la inteligencia artificial. "El teatro habla de la sociedad y sus problemas desde hace 25 siglos. Antígona era una rebelde que moría para cuestionar el orden establecido", afirma su director, el portugués Tiago Rodrigues, al frente del principal festival de artes escénicas de Europa desde 2022.(...)
Por primera vez, las mujeres han sido mayoría en la programación. En el tramo final del certamen, ese mundo en ruinas que dibujaban todas las obras adquirió un tono más burlesco o absurdo con Everything Must Go, del veterano colectivo británico Forced Entertainment, una de esas propuestas que dividen al público: provocó ovaciones, pero también una avalancha de abandonos antes del final. Seis actores matan el tiempo en un bar preapocalíptico mientras cambian de peluca y vestuario, transportan cajas de botellas y ejecutan otras acciones absurdas. Los actores sincronizan sus gestos con voces artificiales, como si la inteligencia artificial se hubiera apoderado de sus cuerpos. Detrás varias pantallas escupen fragmentos de catástrofes, competiciones deportivas y videos de gatitos, como una versión escénica de un feed en cualquier red social.
Álex Vicente. Aviñón. El País , viernes 24 de julio de 2026.

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