Miembro de la élite cultural parisina, hombre cercano a la familia y la editorial Gallimard, amigo de Octavio Paz-hizo posible el encuentro que derivó en el poema multilingüe Renga y fue la persona en que Paz pensó inicialmente como autor , antes de que el testigo pasará a Jacques Roubaud, otro gran poeta mal conocido entre nosotros-, Roy tuvo una vida apasionante que satisfizo su hambre de experiencias y conocimientos, pero terminó siendo un poeta sabio, sereno, alguien a quien leemos porque nos reconcilia con la vida sin escamotearnos sus zonas más duras o sombrías.
Es una cuestión de tono, y el tono -lo sabemos-no se puede fingir: es una emanación natural de la persona, de su forma de ser y estar en el mundo, que es como decir la escritura.
Roy escribió poemas desde joven, pero en los últimos quince años de su vida -que son los que cubre esta antología personal de Martín López Vega-, a partir de la publicación de À la lisière du temps (1984), hizo de la poesía el eje creativo de su día a día. No es casualidad que este florecimiento tardío coincidiera con su dedicación al diario: seis volúmenes que se cuentan entre lo mejor que ha dado el género y que siguen siendo una lectura memorable.
Roy aborda el instante y lo abre en dos como una fruta, sacando con avidez su jugo, rebañando sin agotarlo todo su caudal de ecos y sugerencias.
Y es o que hace en los poemas, que son calidoscopios sensoriales que recogen la riqueza de los alimentos terrestres y la pone a bailar sobre la página. Roy es un poeta de las cosas y enlaza con Prévert y hasta con Apollinaire en su cercanía enamorada de la fisicidad y las superficies del mundo. (...)
Poeta chino, lo llama el editor y traductor López-Vega, y no sin motivo, pues la poesía y la literatura chinas tuvieron un peso enorme en su formación y sensibilidad, y hay en este libro huellas abundantes en forma de versión , guiño u homenaje explícito. Con todo, Roy es también y ante todo un poeta francés del siglo XX por su condición de testigo de un siglo convulso, que él ha vivido de cerca, a veces en primera línea (fue tanquista en la Segunda Guerra Mundial). Roy define la política como "la pesadilla de la historia" y su poesía registra en ese momento, en su vejez , en el que aparta la mirada del pasado para disfrutar de la naturaleza, del vuelo de los pájaros, del colorido del jardín, de los cambios de luz y estación, etc.
Con todo, uno percibe que esa "pesadilla" está ahí detrás, latente, capaz de irrumpir en cualquier momento y arruinar el idilio.La poesía, más que un baluarte, es la sonrisa que todo lo concilia.
Jordi Doce. El Cultural, 17-7-2026.

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