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| Escena de la ópera Carmen el el Palau de les Arts de Valencia. (Imagen: Palau de les Arts) |
Una escritura orquestal, que pulula con modificaciones de color a lo largo y ancho de toda la partitura, que, como resaltaba el director Georges Prêtre, está, curiosamente, toda ella basada en piani y pianissimi, enmarcados en ciertos pasajes violentos. Hay que subrayar e insistir en que, a pesar de todos los contrastes, frecuentemente muy acusados, la partitura es extraordinariamente límpida, algo que brilla sobre todo en los interludios, como el del tercer acto, tan aparentemente simple de principio a fin.
Un conglomerado que ama el director de escena norteamericano Ted Huffman, recientemente nombrado el mandamás del Festival de Aix-en-Provence, que ha construido para las representaciones de esta ópera en el Palau de les Arts de Valencia (días, 2, 4, 7, 10, 12, 15 de octubre) una aproximación que trata de reconciliar la belleza y la ligereza de la forma con la brutal historia de un feminicidio. "Creo que debemos reimaginar y reevaluar la psicología de unos personajes tan conocidos para renovar nuestra comprensión de por qué actúan como lo hacen. En Don José nos encontramos con un fenómeno demasiado familiar: un hombre cuya violencia (física y psicológica) hacia su pareja es tolerada durante demasiado tiempo, lo que conduce a la tragedia. Bizet cuenta su historia desde el principio, desde el primer coqueteo, lo que nos permite ser testigos de toda la relación y seguir, a lo largo del tiempo, la manera en que la necesidad de Don José de controlar y poseer a Carmen lo lleva a matarla".
Evidentemente, Huffman ha leído y valorado la novela de Prosper Merimée en la que se basa el libreto de la y comprobó que este había sido muy suavizado por sus autores. "Había razones históricas para esto. L'Opéra-Comique de París quería piezas que pudiera vender a su público, por lo que insistió en un enfoque cómico y en añadir el personaje de Micaela para incluir a una figura femenina más virtuosa en contraste con Carmen". En cuanto al empleo y la aceptación del estereotipo, tan socorrido en la ópera, el regista lo tiene claro, pues afirma que el buen drama es más universal y más sólido: en el escenario podemos alcanzar la verdad más fácilmente sin necesidad de realismo. Carmen me parece radicalmente contemporánea en muchos aspectos , pero ante todo en la forma en que evita entrar en relaciones románticas monógamas tradicionales. Tiene amantes cuando y como quiere, a veces solapándolos".
¿Y hasta qué punto es "el elemento español" realmente esencial para su visión? Una cuestión nada fácil para Huffman, que nos dice que él no es español, pero tampoco lo eran ni Bizet ni sus libretistas. Escribieron sobre una idea de España en lugar de una realidad. "Así que diría que sí, que esta idea es importante para la historia, al menos en nuestra producción, pero, en última instancia, España se utiliza como un fondo pintoresco". Son ideas que nos pueden acercar al núcleo de la ópera, como hasta cierto punto y desde presupuestos y planteamientos muy distintos, trató de hacer en su día Calixto Bieito con su puesta en escena situada en las tierras y los tiempos de la Legión española en África...
Arturo Reverter. El Cultural, 2-10-2026.

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