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| Cristina Branco |
Ante ellos improvisó un repertorio con algunos de los grandes nombres de la canción de intervençao, aquel movimiento que combatía la represión con guitarras y poemas, como Sergio Godinho y José Afonso, además de varios fados de su admirada Amalia Rodrigues. Dio dos conciertos en una sala donde solo cabían 100 personas. La grabación de aquellas dos sesiones, realizadas por el Círculo de Cultura portuguesa, se convirtió en su primer disco, Cristina Branco in Holland, agotado a las pocas horas de salir en noviembre de 1997. El idilio holandés solo acababa de empezar. La carrera musical de Cristina Branco, también.
Al año siguiente publicó Murmurios, su primer disco de estudio grabado por un sello holandés especializado en músicas del mundo, un género que entonces hervía, y distinguido en Francia como mejor álbum del género. Paradójicamente aquella carrera cada vez más consolidada en el extranjero era casi desconocida en Portugal.
"Hoy en día ya no ocurre pero en mis primeros 15 años muchos portugueses me decían que habían conocido mis discos a través de amigos holandeses o franceses, era algo recurrente. Hoy me conocen en mi país, aunque creo que despierto menos empatía que en el extranjero. Digo esto porque mis conciertos fuera se agotan y aquí no es tan habitual". Una excepción ha sido su reciente lleno en la Casa da Música de Oporto.
Aunque suscita especial interés en Holanda, Francia y Alemania, Branco ha llevado su música hasta Nueva Caledonia o Japón. "Es un misterio por qué son las mujeres las que llevan el fado por el mundo. Los hombres tienen más dificultades en entrar en mercados internacionales. La única explicación plausible que encuentro es que las personas entiendan que el fado es una música materna, ligada a la tierra y a la visceralidad, más femenina. No se me ocurre otra porque hay cantantes masculinos geniales", afirma.
La fadista acaba de publicar Mulheres de Abril, el disco número 19 de una carrera donde también hay frecuentes incursiones fuera del fado. Vuelve a José Afonso y regresará a Países Bajos en la gira internacional que la llevará a 22 ciudades europeas -ninguna, de momento, en España.
En este disco, Branco zanja asuntos pendientes desde que publicó Abril, el primer disco armado solo con letras de José Afonso hace casi una década. Y en ese rastreo acabo escogiendo los temas dedicados a las mujeres, "omnipresentes" en el repertorio del cantautor. Admite que es su disco más político. Porque ella es más política. "Son tiempos más adversos, pero yo también he madurado y soy una persona más consciente", afirma. La maternidad la empuja hacia ese lado. "Siento cada vez más la necesidad de interceder por mis hijos y hacerles ver que todavía se puede vivir en un mundo razonable. Es una misión cívica que yo no tenía a los 30 años porque no estaba preparada", reflexiona...
Terixa Constenla. Lisboa. El País, lunes 12 d enero de 2026.



















