El Instituto Pasteur, cuyo origen se encuentra en los descubrimientos de Louis Pasteur (1822-1895), como su nombre indica, al que con justicia se aplica el título de"benefactor de la humanidad". Gracias a su teoría del origen microbiano de algunas enfermedades, fue fundador de lo que terminó denominándose microbiología. Además, su aportación a la vacunación moderna -que tuvo su manifestación más conocida cuando en 1885 le llevaron un niño de nueve años, Joseph Meister, que había sido mordido por un perro rabioso, y al que trató y curó- fue lo que le conduciría a la creación del Instituto Pasteur.
La difusión del método de vacunación de Pasteur fue tal que, en 1907, al menos 51 institutos, distribuidos por Europa, Asia, América y África, utilizaban ya vacunas contra la rabia. En Francia se promovió muy pronto una suscripción pública para la construcción de un instituto, que dirigido por Pasteur, continuase los trabajos de búsqueda y desarrollo de nuevas vacunas. Superados los dos millones de francos (100.000 donados por el príncipe zarista Alejandro III), en noviembre de 1888 se inauguró en París -con la presencia del presidente de la República Marie François Sadi-Canot- la sede del "Institut Pasteur", en el que, por cierto, se encuentra la tumba del gran científico, ya que su familia quiso que sus restos reposasen allí y no en el Panteón, como les ofreció el gobierno francés. El propio Pasteur contribuyó al bienestar futuro del centro, al establecer que los derechos por la venta en Francia de las vacunas descubiertas en el laboratorio fuesen para el instituto. Pronto este se convirtió en uno de los centros de referencia mundial en la investigación biomédica.
Las técnicas médicas de Pasteur se extendieron pronto a otros países. El primer Instituto Pasteur fuera de Francia se creó en Saigón en 1889 y en 1893 se establecieron dos más, uno en Túnez y otro en Vietnam, a los que siguieron muchos otros: Argel (1910), Atenas (1920), Teherán (1921), Dakar (1924), y Casablanca (1928). En la actualidad su red mundial la forman 32 centros en 27 países.
En su apasionante autobiografía, "La estatura interior" (Tusquets,1989), François Jacob (1920-2013), Premio Nobel en Fisiología o Medicina en 1965, galardón que compartió con Anfré Lwoff y Jacques Monod, investigadores del Instituto Pasteur como él, recordó la emoción que sintió cuando le ofrecieron una beca para entrar allí en octubre de 1949. "El Instituo Pasteur era la meca de la biología. La sede de incontables descubrimientos. El laboratorio de los investigadores de prestigio". Por entonces, el Laboratorio que continúa siendo una entidad privada, aunque junto a aportaciones personales, lo apoye el Gobierno francés, se había diversificado cubriendo un amplio rango de especialidades biomédicas. En la actualidad está formado por departamentos de Biología celular e infección, Biología estructural y química. Biología computacional, Desarrollo y biología de células madre, Genomas y genética, Inmunología, Microbiología, Micología, Neurociencia, Parásitos y vectores de insectos, Salud global y virología. Una lista de especialidades que muestra a una buena institución, que reúne a científicos de habilidades diferentes pero complementarias en busca de un fin común. En este caso, la salud.
Mirando al futuro, el instituto ha establecido un Plan Estratégico 2030 que resume como sigue: "En vista de los muchos riesgos para la salud humana, tales como enfermedades infecciosas, resistencia a los antibióticos, envejecimiento, cambio climático, enfermedades inflamatorias crónicas, cánceres (que afectan cada vez más a las personas jóvenes) y enfermedades neurovegetativas, el Instituto Pasteur pretende reforzar su papel como la organización mundial líder en comprender y combatir estas enfermedades hasta 2030." Un buen resumen del mundo en que vivimos y el que viene.
José Manuel Sánchez Ron . El Cultural, 23-1-2026.


















