viernes, 13 de febrero de 2026

La voz como instrumento

Anna Mouglalis.

Anna Mouglalis lleva 25 años siendo famosa por lo que dice, lo que no calla y como lo dice. Actriz, modelo, activista política y ahora cantante de rock. De España?", pregunta Anna Mouglalis (Fréjus, 47 años) con una sonrisa y fumando. "España es el único país al que me mudaría... Tenéis Vox, pero políticamente el mundo es un desastre", añade de la actriz cuya voz profunda, que le intentaron dulcificar el año pasado, intimida hasta que se torna cálida por sus respuestas directas. De padre griego y madre francesa, su carrera se lanzó en 2000 cuando Claude Chabrol  la escogió  como antagonista de Isabelle Huppert en Gracias por el chocolate. Dos años después Karl Lagerfeld también la escogió personalmente como imagen de Chanel. "Siempre elegía los ángulos más extraños de mí, me ayudó en mi carrera... Recuerdo al principio  que un director  me dijo  que si estaba  con Chanel  ya no era una actriz.. Y le contesté: "Mi independencia financiera no te concierne". "Ese director era famoso por elegir actrices con las que se casaba", dice con sorna. "El dinero nos da libertad a las mujeres, gracias a eso he podido elegir proyectos sin que le faltara comida a mi hija".

Logró su libertad a base de decir no "a muchos papeles de mujeres misteriosas", apunta, que le ofrecían solo por su voz que, por otro lado, nunca le ha dado miedo utilizar para comprometerse políticamente. Denunció a Jacques Doillon  en 2024 por conducta sexual inapropiada, es habitual verla en manifestaciones y asegura estar involucrada  en poner freno a la inteligencia artificial en su oficio. De la amenaza de la IA va precisamente su nueva película, La residencIA (en cines, el 27 de febrero), en la que una artista interpretada por Cécile de France) se rebela contra esa tecnología. "Como deberíamos hacer todos", salta Mouglalis. "Soy muy activa en esta lucha porque no quiero que copien mi voz, ni me reproduzcan cuando muera. Este avance tecnológico es un desastre climático, todo el mundo lo sabe pero no quiere verlo, porque todos los medios y las redes están en manos de multimillonarios...vivimos una pandemia de ideas de extrema derecha, de deshumanización y de ignorancia". ¿Y cómo intenta combatirla? "Haciendo solo lo que quiero hacer. La fama nunca me ha interesado. Pero todo se reduce al poder", explica. "Es un frágil equilibrio en el que la única forma de avanzar es tener una ética muy clara. Yo ahora tengo una banda de rock, Draga, formada solo por mujeres. Canto, y me da felicidad".

Irene Crespo. Smoda. El País,  2 de enero de 2026.

No hay comentarios:

Publicar un comentario