martes, 3 de febrero de 2026

Boltanski y Messager, zapatos desparejados

Annette Messager, Ensemble AM-CB, 2022, Instalación zapatos.
(Imagen del Centre Pompidou de Málaga: cortesía de
 A. Messager y Marian Goodman Gallery)

Meses después de la muerte de Christian Boltanski (1944-2021, París), Annette Messager (nacida en 1943 en Berck, Francia) realiza la pieza Ensemble AM-CB en homenaje a su vida en común: un círculo con zapatos desparejados de ambos que parecen perseguirse hasta el infinito, aunque las punteras de algunos se enfrentan entre sí. La imagen condensa el propósito de esta exposición, que representa un diálogo inédito entre dos figuras fundamentales del arte contemporáneo.

Messager y Boltanski, que llevaban dos años coincidiendo  en inauguraciones, se conocieron en el Salon de Mai en 1970. A partir del flechazo expusieron juntos en algunas colectivas pero pronto decidieron  separar su vida privada  de sus trayectorias artísticas. Con razón, Messager temía que le colgaran el rol de musa, novia y luego esposa del artista. De hecho, la carrera  del autodidacta Boltanski despegó muy pronto: en 1972 ya se había incorporado  a la influyente  galería Sonnabend y participó en la mítica y entonces controvertida documenta5 comisariada por Harald Szeemann. El camino de Messager, que ya había ganado un premio de fotografía y realizado algunos cursos de grabado en la Escuela de Artes Decorativas, como para la mayoría de artistas mujeres, fue más trabajoso  y solo a finales de la década de los años ochenta obtuvo el reconocimiento internacional. que culminó veinte años más tarde con el León de Oro en la 51ª Bienal de Venecia.

Al margen del interés por desvelar esta relación, ocultada y poco conocida en nuestro país, y mostrar resonancias entre lo pesado y lo ligero en sus respectivas trayectorias, esta exposición muestra una treintena de obras singulares. Algunas tempranas y casi inéditas, otras raras e inesperadas, y grandes y muy destacas instalaciones, realizadas a partir  de 1968 hasta 2022, la mayoría de la ingente colección Pompidou. Un conjunto brillante cuyo recorrido persuade de los vasos comunicantes entre ambos, quizás en detrimento  del feminismo  de Messager  que ha quedado algo desdibujado.

Pertenecieron a la misma generación, crecieron a la sombra del existencialismo francés y compartieron la emergencia  de las mitologías cotidianas de Roland Barthes, la poética de la descripción de objetos  en el nouveau roman de Alain Robbe-Grillet y la pasión archivista y enumerativa  de Georges Perec. Referencias literarias, aunque en la entrevista incluida en el catálogo, Messager confirme las declaraciones de Boltanski, que no leía y prefería ver la televisión, siempre más interesado en la imagen fotográfica  que Messager incluiría en sus obras.

Mientras ella fue propensa a utilizar materiales blandos y textiles, a ambos les fascinaban los dispositivos de álbumes, vitrinas, cajas y compartimentos para recrear sus visiones de la existencia  en una suerte de atomización.

En cuanto a temas, identidad, memoria, la fragilidad de la vida y el juego entre lo íntimo y lo colectivo son algunas de las preocupaciones comunes que laten desde sus primeros libros de artista  y luego siguieron estimulando su rivalidad en ese pacto de artistas que les prohibía visitarse en sus respectivos estudios y hablar de las obras que estaban  produciendo mientras almorzaban. 

La correspondencia es perfecta en una colaboración  que realizaron excepcionalmente en 1976 para un museo de Bonn: el mural fotográfico Las imágenes modelo de Boltanski junto al mosaico La felicidad ilustrada, con dibujos coloreados de Messager, hacen patente  el interés de ambos por la banalidad de la imagen en la época de los medios de masas. Con su estilo amateur, son premonitorios de su multiplicación exponencial en las redes sociales de nuestro tiempo.

Pero también la sintonía es muy cercana formalmente en piezas muy significativas  de finales de los 80, cuando ya las dos pisan fuerte y con voz propia. El Monumento que Boltanski realiza tras la muerte de su padre, a modo de altar y realizado con materiales pobres, papel, hierro y bombillas, marca una inflexión en su trayectoria, cuando la iluminación se convierte en un elemento fundamental de su vocabulario emocional. De igual manera, remite esa iconografía religiosa Mis votos de Messager, un círculo firmado con multitud de fotografías  suspendidas  en cuerdas con fragmentos del cuerpo, a modo de exvotos del deseo...

Annette Messager y Christian Boltanski. Centro Pompidou. Málaga. Comisaria:Annalisa Raimundo. Hasta el 6 de abril

Rocío de la Villa. El Cultural, 23-1-2026.

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