jueves, 5 de febrero de 2026

En busca de Chaix, el maquis anónimo

Hervé  Le Tellier delante del grabado en piedra con el nombre André Chaix.
(Imagen: Hélène Pambrun/Paris Macht)

Poco antes del éxito de La anomalía, Hervé Le Tellier se empeñó  en encontrar una "casa natal" en la que poder "inventarse unos orígenes". Cuando la encontró vio grabado en un muro un nombre desconocido: André Chaix. Era un joven maquis muerto a los 20 años tras una emboscada nazi. Y decidió contar su historia.

Periodista, editor, matemático, lingüista y narrador, nada en Hervé Le Tellier (Parí, 1957) es aburrido ni convencional. Acostumbrado a romper todas las reglas, especialmente las literarias, es miembro del grupo de experimentación  vanguardista OuLiPo desde 1992 y lo preside desde 2019. Editor de Raymond Queneau y autor de culto  gracias a su veintena de obras  (Justicia, Todas las familias felices... ), en 2020 ganó el premio Goncourt por La anomalía ( Seix Barral, 2021), un thriller especulativo donde evaluaba el comportamiento humano ante la posibilidad de encontrarnos cara a cara con nuestro doble. 

La anomalía lo cambió todo. Deslumbró a los lectores y a la crítica y se convirtió en el segundo Goncourt  más vendido de la historia, con más de un millón  setecientos mil ejemplares. Casi al mismo tiempo y mucho más divertido que asombrado por el éxito de su búsqueda, Le Tellier encontró la casa "natal" de sus sueños  en la aldea  de La Paillette, en Monjoux, cerca de Dieulefit. Refugiado allí  de la pandemia, un motorista enmascarado le llevaba puntualmente las pruebas de imprenta de La anomalía cuando  vio  por azar  un enigmático nombre grabado  en piedra frente a su nuevo hogar y decidió descubrir quién  era ese tal André Chaix.

En ese año de tiempo suspendido en la nada que fue 2020, Le Tellier vio también cerca de su casa  un monumento "en memoria de los niños  de Monjoux muertos para la patria". Debió de pasar cien veces junto al monumento hasta que, de nuevo por azar, se detuvo  y encontró, entre los siete héroes homenajeados, un nombre que parecía acosarle: Chaix, André (mayo de 1924 - agosto de 1944), y supo al fin que era el de un joven  miembro de la resistencia muerto a los veinte años. Lo cierto es que Chaix casi se convirtió en obsesión, pues de inmediato  supo que quería contar su historia, pero sin concesiones a la ficción  ni inventar nada, así que en una cajita fue archivando todo lo que tenía  que ver con la vida del héroe (fotos con su novia, Simone, con su familia, escritos, cartas, postales, octavillas y carteles). También la fotografía de una placa que le envió un amigo y que desvela el final de su historia: "Aquí, en Grignan, el 22 de agosto de 1944 un destacamento de FTP (Franco Tiradores y Partisanos (sic), fuerza que aglutinaba a las organizaciones armadas que dependían del Partido Comunista) del tercer destacamento Morvan se topó con una columna de tanques alemanes. Durante el enfrentamiento murieron siete jóvenes combatientes(...) No lo olviden quienes pasen por aquí ". Uno de ellos era Chaix.

El padre de André , Jean (2900-1983) era panadero en La Paillete y su madre se llamaba Marcelle (1903-1993). Tenían también un hijo menor, Marcel, nacido en 1924, cuyos descendientes dieron todo lo que conservaban de su tío abuelo para una exposición sobre héroes anónimos de la Resistencia, un material único que los organizadores dejaron a Le Tellier. Allí encontró su certificado de trabajo como aprendiz de Céramiques de Dieulefit, un recorte de diario que anunciaba su funeral el 12 de octubre 1949, cartas enviadas a sus padres y fotos, muchas fotos, montando a caballo, esquiando, junto a Simone, su primer y último amor, que aunque dos años más tarde se casó Con Lucien Jouve, siempre conservará  un sobre púrpura con una docena de retratos de André que custodiará su hija  como si de un secreto familiar se tratara. Le Tellier contempla sus retratos e imagina la voz del joven , admira su porte y le encuentra cierto parecido con Jean Gabin o incluso con Marlon Brando, un chico normal, rubio, sonriente y lleno de sueños. Cree Le Tellier que no estaba afiliado al Partido Comunista, y que se unió al maquis para combatir a los nazis. Su muerte, tras caer en una emboscada y ser ametrallado su convoy por una autometralladora  de la 11 división Panzer  n o fue inmediata. Con gravísimas heridas y una pierna desgarrada, fue trasladado al hospital de Valréas, adonde acudieron sus padres a velarle. Murió la noche del 23 de agosto de 1944.

Nuria Azancot. El Cultural, 23-1-2026.

No hay comentarios:

Publicar un comentario