viernes, 6 de febrero de 2026

Cuando la moda resuelve el problema

Pelagia Kolotouros. (Foto: Jason Sean Weiss-BFA)

Cuando hace tres años, Pelagia Kolotouros (Nueva York, 53 años) entró por primera vez a los enormes archivos de Lacoste, lo primero que le llamó la atención no fue la patente del polo de 1933, ni los primeros cocodrilos diseñados por Robert George hace ya un siglo (la marca fue la primera en bordar un símbolo sobre la ropa a modo de logo) : "Fue la raqueta. Inventó la de acero, más ligera que la de madera, y además creó un sistema  en el grip que absorbía la vibración del golpe. Era pura resolución de problemas. Ahí me di cuenta de que esta marca va de eso, de aportar soluciones", cuenta la diseñadora por video llamada. Nacida y criada en Queens, Kolotouros lleva, como tanta gente, conviviendo con la marca del cocodrilo desde la infancia: "Después de clase, iba al parque  porque mis padres trabajaban. Y ahí estaban siempre unos niños jugando al tenis con camisetas que llevaban pequeños animales. De pequeña me parecía muy intrigante", rememora. Si Lacoste la eligió para sustituir a Louise Trotter como directora creativa  fue por su trayectoria anterior. Kolotouros siempre ha estado ligada a las prendas técnicas, ha diseñado para North Face o Adidas, entre otros, y, precisamente por eso, lo que más le sorprendió de la marca francesa fue aquella raqueta: "No era consciente al principio de esto. Pero al trabajar en marcas de este tipo mi pensamiento como diseñadora  es ese: qué problema estoy resolviendo y para quién. Todas esas firmas están  muy centradas en la relación entre el producto y su uso. Así que supongo que traje  esta lógica conmigo".DICE

El reto de Kolotouros es combinar ese pragmatismo con una estética propia  de las pasarelas y, en concreto, con ese estilo profundamente francés que aún  sigue dominando en Lacoste. "Llegar a París fue estresante al principio", dice. "Al final la cultura francesa lo impregna todo, de la idea de elegancia a la forma de trabajar, está en cada objeto. Cuando llegué me fascinó el fular, porque aquí lo usa todo el mundo, pero en Estados Unidos no, así que lo introduje a mi manera en mi primera colección y ahora está en todas", Cada vez que comienza a diseñar, pasa con su equipo  un día entero rebuscando en el archivo, "normalmente no empezamos por prendas sino por imágenes  de René Lacoste  que nos inspiran algo", explica. Su último desfile, celebrado el pasado febrero en París, convertía la pasarela en un vestuario, esa especie  de umbral entre la cancha y el mundo exterior, que es justo lo que Kolotouros  quiere reflejar en sus propuestas. Ella lo llama 'herencia tecnológica. "Por ejemplo, tenemos un tejido que es lana por un lado y por el otro una membrana impermeable. Tiene el componente de la lana por un lado  y te da esa sensación  de sastrería clásica, pero el interior es técnico. Es la integración de esos dos mundos", explica. "A veces es el material a veces el corte, lo importante es que sea ligero y haga fácil el movimiento que lleva". 

Kolotouros tiene una prenda favorita a la hora de diseñar :"La falda de tenis. El plisado nos puede parecer más o menos bonito, pero se nos olvida que está hecho para que las mujeres pudieran moverse. El diseño que no pasa de moda siempre es el que resuelve un problema", opina. Este pasado año, además de la estética asociada con este deporte se ha convertido en una de las tendencias urbanas más relevantes, con marcas de todo tipo apuntándose al polo y al plisado...

Pelagia Kolotouros es consciente de que es una de las pocas excepciones en un mundo de hombres vistiendo a mujeres, es decir, una de las pocas mujeres al frente de una gran marca. Cuando comenta varias veces durante la conversación  que su intención es hacer "ropa real  para una persona normal", conecta directamente con una tradición de diseñadoras que han introducido en las pasarelas ideas como la comodidad o el movimiento, que pueden parecer comunes , pero no lo son en absoluto  cuando se repasan las colecciones... Lo cierto es que es una de las pocas diseñadoras que se puede encontrar  a alguien  vistiendo su ropa tanto en oficinas, fiestas y supermercados sin distinción. "Lo pienso mucho, porque no quiero perder de vista  esa idea. Es una responsabilidad  pensar que estás haciendo  una prenda  en la que la gente va a invertir  para ponérsela mucho tiempo, pero para mí esa es mi meta de este trabajo". 

Leticia García. Smoda. El País, 31 de enero de 2026.

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