domingo, 13 de septiembre de 2026

Francia estrena un curso sin móviles

Macron charla con estudiantes el primer día de clasa. (Guillaume Horcajuelo/
Pool-EFE)

Francia vivió ayer un inicio de curso histórico. Unos 11,6 millones de estudiantes de primaria, de secundaria y de bachillerato regresaron a las aulas en una jornada marcada por la entrada en vigor de la prohibición del móvil en los institutos. Pese a no ser el primer Estado en legislar en la misma dirección, su decisión ha sido una de las que más expectación e interés internacional ha generado en los últimos meses. Aprobada a mediados de julio y promulgada a finales de agosto, la medida se enmarcaba en un paquete legislativo cuyo objetivo era vetar las redes sociales a los menores de 15 años. Aunque el Consejo Constitucional -el equivalente galo al Tribunal Constitucional español- paralizó el bloqueo a las plataformas, mantuvo intacta la prohibición de los móviles en los institutos.

La iniciativa amplía un marco normativo ya existente. Los smartphones están prohibidos en las escuelas infantiles, en las de primaria y en los centros de primer ciclo  de secundaria desde 2018. Emmanuel Macron  aprovechó los actos de inicio de curso para ratificar su postura: "Los teléfonos y las redes sociales distraen a los estudiantes a la hora de formarse y de aprender cosas que les permitan ser ciudadanos libres", sentenció el presidente ante el alumnado de un instituto de la región de Occitania.

 No todos los centros obligaron ayer a los alumnos a dejar los teléfonos en casa. La ambigüedad en la formulación de la ley anticipa una puesta en marcha compleja: "Los procedimientos para implementar esta prohibición y las excepciones a ella se determinarán según el reglamento interno de la escuela, de acuerdo con su proyecto". Tanto el profesorado como los sindicatos señalan  este párrafo como el principal foco de conflicto, ya que permite cierta flexibilidad en la aplicación. La ley fija el veto de forma general, pero delega en el consejo escolar de cada centro la tarea de concretar la letra pequeña.

Los centros deberán delimitar las excepciones en las que se autoriza el uso del teléfono -por ejemplo, para pagar el comedor-, además de estipular las sanciones para quienes incumplen la norma. Dado que la ley permite que cada centro adapte la prohibición a sus necesidades, los planteamientos son diversos. Mientras que algunos permiten a los alumnos que lleven el móvil  apagado y guardado en la mochila, otros los obligan  a depositarlo  en una caja para entrar al aula.

Además, como los cambios en el reglamento requieren el visto bueno del consejo escolar, que se constituye a principio de curso, se prevé que la aplicación efectiva de la medida se retrase en la mayoría de los centros. "No hay un solo instituto que haya aprobado la prohibición del móvil  el 30 de junio y que pueda aplicarla ya. Es totalmente imposible", advirtió a Le Figaro Jerôme Fournier, secretario nacional del sindicato docente Se-Unsa. "Necesitaremos varias semanas para cambiar las normas. Los directores pueden enviar un correo a los padres informándoles  de la prohibición, pero aclarando que el uso del móvil seguirá permitido  hasta que se modifique el reglamento interno", explicó el ministro de Educación, Édouard Geffray, en una rueda de prensa.

C. Novo. La Voz de Galicia, miércoles 2 de septiembre del 2026.

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