jueves, 19 de febrero de 2026

El pensador viajero y liberal. Alexis de Tocqueville

Alexis de Tocqueville. /EP

Con admiración, Ortega y Gasset observa que en la obra de Alexis de Tocqueville no halla "una sola expresión de nostalgia". En efecto, los grandes ensayos políticos del segundo se mantienen como témpanos de clarividencia y de sobriedad en el siglo de los ardientes  aspavientos románticos. ¿Se mantuvo siempre ajeno al morbo senil de la nostalgia el hombre Tocqueville? En la biografía intelectual Alexis de Tocqueville. Un liberal único, Eduardo Nolla acude en numerosas ocasiones a la correspondencia. Pues bien ahí pescó: "Si los inteligentes  conservadores y escritores de antaño resucitaran no creo que les sorprendieran tanto el vapor, el gas,  como la inercia de la sociedad moderna y la mediocridad de los libros contemporáneos".

En fin, Tocqueville era humano. Nolla nos ha contado además otras cosas de aquel aristócrata demócrata con mala suerte con el clima en los viajes por mar. Nuestro simpático magistrado francés nació en 1805 y murió en 1859. Por el lado paterno (se destaca aquí  la interesante figura paterna, Hervé de Tocqueville), Alexis se vincula  con la "nobleza guerrera normanda". Por parte de madre (nieta del guillotinado político Malesherbes), con la "nobleza de toga" (P:16). Existe también un vínculo(mucho más vago) con Chateaubriand, por quien el biografiado sentía poco interés.

En verdad, tres trabajos (que por cierto obtuvieron éxito editorial) le han valido a Tocqueville el título de clásico y aun de profeta secular. Son La democracia en América, parte I; La democracia en América parte II (se iba a titular este La influencia de la igualdad  sobre las ideas y los sentimientos de los hombres, fue el editor quien convenció al autor  de aprovechar el tirón del anterior trabajo y bautizarlo como una continuación) y El Antiguo Régimen y la Revolución. Datan, respectivamente , de 1835 , 1840 y1857.

Nolla dedica más de la mitad del libro al proyecto norteamericano. Se extiende en los nueve meses que pasó Tocqueville en el Nuevo Mundo acompañado de su inseparable amigo, el también  aristócrata Gustave de Gaumont con la excusa de investigar las filosofías carcelarias al otro lado del Atlántico (lo cual cristaliza en Sobre el sistema penitenciario en los Estados Unidos y su aplicación en Francia). Nolla da cuenta de su erudición al respecto (tradujo y anotó La democracia hace más de quince años) acudiendo a numerosas fuentes. Urde un relato tan informado como ameno. Podemos  ver toda una serie de acontecimientos viajeros y de conversaciones  reflejados en el ensayo de 1835....

Ahora bien él permanecerá siempre atento a las transmigraciones de la vida pública  de su propia nación: desde la Monarquía de Julio hasta la Segunda República y desde ahí al Segundo Imperio. Estudios y discursos políticos atestiguan la tarea del diputado. "Era un liberal raro", escribe Nolla, y "un centroizquierdista todavía más extraño". Tras bregar  con socialistas, legitimistas etc. este defensor  de una noción de igualdad democrática templada por el espíritu de libertad individual, abandonó el debate. Se puso con un libro sobre la Revolución del 89, donde se reflejarían las inquietudes suscitadas en la más reciente del 48. ¿No habría merecido El Antiguo Régimen  y la Revolución más páginas?

Álvaro Cortina. El Cultural,  30-1-2026.

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