viernes, 13 de marzo de 2026

Danza africana que denuncia y fascina

Escena del espectáculo Cion: Requiem of' Ravel's Boléro.

Cion: Requiem of Ravel's Boléro funciona casi como un musical. La danza contemporánea de los diez bailarines es capital. Pero también lo es la música a capela de cuatro intérpretes en escena. Además hay una historia, varias, inspiradas en la novela Formas de morir, de Zakes Mda, aunque no se narren de manera clásica (cosa que se agradece). Para añadir lecturas a los grandes asuntos que desmenuza este Requiem (muerte, exilios, racismo) está la realidad del mundo en que vivimos, con esa insólita supremacía blanca occidental y matona que lo somete todo, y que añade vigencia a esta obra del coreógrafo sudafricano Gregory Maqoma estrenada en 2017. 

Un lamento a oscuras, que poco a poco se convierte en cántico mientras se va haciendo la luz, inicia el espectáculo. Y esa transformación  o paso de un lugar a otro sobresale en la obra porque el tránsito entre escenas es una constante y la plasticidad armónica con la que tiene lugar  es asombrosa. Hay una gran capacidad de abordaje  de la muerte y el dolor sin estridencias, a través de músicos y bailarines. Unos y otros beben del isicathamiya, un canto tradicional sudafricano a capela que implica cierta gestualidad. El cruce entre la mítica melodía del Bolero de Ravel y las voces de los cuatro cantantes rebosa delicadeza y virguería cada vez que el juego musical aparece.

Ubicada en un cementerio minimalista, apenas apuntado por las cruces repartidas en escena, la danza de este Requiem brota con esa misma organicidad que riega toda la propuesta, aunque esconda toda la técnica del mundo. Danza contemporánea, danza ingoma (con esas pisadas fuertes, originaria del pueblo zulú), aires de street dance y popping... emergen y se deshacen sin fractura entre los cuerpos de los 10 bailarines.

No hay arriesgados descubrimientos ni desafíos en este espectáculo, pero sí pulcritud, oficio y talento artístico que te llevan en volandas por un viaje espiritual y poderosos de identidad africana. La poca presencia de la danza contemporánea de África en las carteleras  occidentales es otra buena razón para no perdérselo.

Mercedes L. Caballero. El País, Babelia, sábado 7 de febrero de 2026. Teatros del Canal. Madrid. Hasta el 7 de febrero.

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