Desde la primera prueba piloto hace ya dos años, todo fue sobre ruedas, y el principal artífice es el presidente de la Fundación Excelencia y creador de la idea, Javier Martí. Inicialmente temía por la reacción del público, pero el tiempo ha respaldado su apuesta positivamente, todo ello unido a la calidad de los arreglos realizados a los temas electrónicos y de pop seleccionados para el repertorio. "En el espectáculo se da protagonismo a ambas partes, la sinfónica y la electrónica, y se establece un juego muy interesante", detalla. Habitualmente DJ Symphonic suele girar entre cinco localizaciones principales: Milán, Ginebra, Lisboa, Oporto y el próximo abril llegarán a Londres.
Curiosamente, la disposición de los profesionales es muy similar a la de un concierto de música sinfónica al uso, con los intérpretes en sus habituales posiciones. Todo con la variación de que en una posición elevada, cerca de los instrumentos de percusión, está el disyóquey. "se integra todo desde el principio, es como si como si el disyóquey fuera un instrumento solista más de este conjunto", asegura, a la vez que cifra en millones de visitas las que reciben los vídeos del proyecto en redes sociales. Para Martí, la ventaja de esta exposición en internet es que provoca que el público "ya sepa a que se enfrenta y ya esté animado, y durante el espectáculo la gente baila y salta como en un concierto de pop".
Uno de los escenarios más inusuales por el tipo de música donde han llevado la función es el madrileño Teatro Real. "Cuidando la música, los detalles, y sabiendo lo que se quiere hacer en cada momento, nos acercamos a miles de personas que quizás nunca hayan visto una orquesta clásica en directo. A partir de ahí se inicia un camino que no se sabe donde termina", arguye. Para él es especial cuando el director anima al público y se da la vuelta para invitar a aplaudir y disfrutar, lo que "hace que el concierto vaya cogiendo dinamismo". Los instrumentos que componen todo lo que rodea DJ Symphonic son los de la Royal Film Orchestra, de la mano de músicos europeos: desde violines, chelos y contrabajos hasta oboes, clarinetes, flautas, fagots, trompas, trompetas, tubas y piano.
Los espectadores son tanto niños como adultos, aglutinando el patio de butacas a varias generaciones en un encuentro sin barreras que pretende que la gente desconecte de su realidad durante unas horas. Asimismo la Royal Film Orchestra volverá el 8 de marzo a la ciudad herculina para un nuevo espectáculo que abordará clásicos de los años ochenta y noventa.
Amara Santos. Redacción. La Voz de Galicia, miércoles 14 de enero de 2026.

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