lunes, 9 de marzo de 2026

"La Residencia"La asistente corrosiva

Otra película que explota el filón de las inteligencias artificiales. Con la IA hasta en la tostadora, era cuestión de tiempo  que el cine volviera a subirse a la ola, para que unos vean venir a Skynet y otros simplemente disfruten del susto. En La residencIA  (sí, con esa IA final em mayúscula, como decidido en una reunión de marketing), seguimos a Clarissa, escritora bloqueada que se va a una comunidad artística ultratecnológica. Allí conoce a Dalloway, su asistente virtual, que pronto pasa de musa digital a presencia inquietantemente invasiva. El título original Dalloway es más elegante, más literario y el español elige un juego de palabras tan obvio que casi da ternura.

La sombra de 2001: una odisea en el espacio (1968) es alargada. Como HAL, Dalloway comienza siendo servicial y termina generando una duda corrosiva sobre quién controla a quién. Pero donde Kubrick ofrecía una reflexión filosófica de la conciencia y el libre albedrío, aquí apenas rasca la superficie. La paranoia de Clarissa -agravada por el recuerdo  de su hijo y su obsesión con los últimos días de Virginia Wolf- prometía  un conflicto psicológico potente , sin embargo, el guion introduce subtramas (una organización clandestina que no lleva a nada ) sin impacto real. Visualmente, el entorno moderno y aséptico refuerza el aislamiento, aunque la puesta en escena es demasiado funcional para generar inquietud. Cécile de France sostiene el relato con un registro contenido y vulnerable, pero el desarrollo dramático limita su viaje.

Al final esta película no puede evitar convertirse en un Black Mirror (2011-2025) de marca blanca que se resume en que dependemos de la tecnología más de lo que admitimos. Entre el thriller psicológico y la advertencia tecnológica, se queda en tierra de nadie. Interesante como premisa y correcta en ejecución, sin más.

Álvaro F. Veleiro. La Voz de Galicia, viernes 27 de febrero de 2026.

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