
Tenemos a un joven publicista de Montreal en crisis que abandona Canadá y se cae por la Provenza al pie de los Alpes franceses. Lo deja todo y se empeña en partir de cero metido a pastor de ovejas. Se compra unos cuantos libros de lance con la idea de conocer un sector que, además, está a la baja y sin relevo generacional. En su periplo por buscar trabajo conoce a una funcionaria de Empleo, apasionada de la filosofía, a la que seduce en su objetivo de irse a la montaña en busca de paz y tranquilidad, aunque ella se incorporará más tarde. Es de suponer que el rito iniciático será duro, desagradable, a veces inhumano, sin renunciar a su lado idílico. Conviene anotar que el guion de la directora canadiense Sophie Desrape (1973) recrea el libro autobiográfico (ahora integrado en la industria audiovisual, abandonada su labor ganadera después de una década) de Mathyas Lefebure D'où viens-tu, berger? (2024), lo que le da al filme un valor añadido en verosimilitud, sumado al hecho de rodarse en los mismos parajes.
Como es natural el urbanita Mathyas provocará extrañeza en los paisanos y tardará en cogerle el tranquillo no solo al oficio, también a las renuncias y sacrificios que supone ponerse al frente de un rebaño de 800 cabezas y un fiel border collie. Un proceso semejante vivirá du compañera.
Hasta la montaña da lo que promete, es una trama-río con la gente en primer plano y sometida (caso de los ganaderos) a los vaivenes de la propia existencia, tomando pastillas o vino tinto, y reduciendo la política en cuanto a las normas que dictan los burócratas, casi siempre de espaldas a los afectados. Queda muy claro que la vida pastoril tiene de bucólica lo que la literatura pinta, pero vivir en soledad pasa sus facturas, junto a los elementos, las enfermedades bovinas e incluso el lobo y las polémicas que genera. Súmese un agradecido encanto entre naíf y romántico, que de paso lamina estereotipos.
Miguel Anxo Fernández. La Voz de Galicia, viernes 27 de febrero de 2026.
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