miércoles, 4 de marzo de 2026

Cees Nooteboom, viajero incansable de la memoria europea

Cees Nooteboom
Cees Nooteboom, uno de los escritores más importantes de los Países Bajos, falleció a los 92 años, según confirmó su editorial, De Bezije Bij. El autor, que tuvo mucho éxito en el extranjero con sus relatos de viajes, cubrió todos los géneros literarios hasta muy avanzada edad, y residía parte del año en su casa de Menorca. Autor de reportajes,  diarios, colecciones de relatos, ensayos, crítica y de arte y, por supuesto, novelas, se consideraba sobre todo poeta. En especial, porque la poesía en su lengua no suele ser de las más traducidas. Colaboró con El País en diversas ocasiones.

Nacido en La Haya como Cornelis Johannes Jacobus María Nooteboom en 1933, fue enviado a colegios religiosos en otras ciudades como Venray y Eindhoven. Su educación católica se reflejará luego en su obra, y después de trabajar en una oficina al terminar la educación secundaria, descubrió en la veintena su afición por los viajes y la escritura. Su primera novela Philip y los demás es de 1955. Unos años después debutó en la poesía con Los muertos buscan un hogar. Con su relato de la revolución húngara de 1956 inició una serie de reportajes que combinaba con los poemas y la novela. Su obra más famosa titulada Rituales, retrata la década de los sesenta en Ámsterdam a través de unos personajes que afrontan de manera distinta y dolorosa la existencia. Nooteboom sonaba con frecuencia para el Premio Nobel de Literatura , y se ocupó  hasta el último momento  de ordenar su legado literario. En 2004 , ganó el premio P.C.Hooft.

A su primera pareja, la cantante neerlandesa Liesbeth List, le escribió letras para sus canciones. La fotógrafa Simone Sassen, con la que vivió hasta su muerte, tomaba las imágenes de sus libros. Con ella ha pasado la última etapa de su vida en Menorca, según los medios neerlandeses.

En un correo electrónico, Isabel Clara Lorda, la traductora al español  de sus últimos 15 libros , publicados por Siruela, reconoce estar desconsolada por su muerte. "Ha estado presente en mi vida desde la infancia y fue amigo de mis padres", señala. La también exdirectora del Instituto Cervantes en Utrecht recuerda que se reencontraba con Nooteboom "en Amsterdam, Menorca o Barcelona, cuando se daba la ocasión". Como él llevaba un tiempo enfermo, la última vez que se comunicaron fue el año pasado. "Me llamó para felicitarme por mi cumpleaños", cuenta. Dice que después ya fue muy difícil  hablar con él. "Solo pude hacerlo con Simone", explica.

La traductora desvela que la publicación  de todos sus artículos sobre España, desde los años cincuenta a la actualidad, "está prevista para este verano y el título también previsto, será España interminable. Crónicas de un viajero, con Siruela. Y admite, al haber vertido al español su obra: "Esto ha hecho que de alguna manera  me haya apropiado  de su pensamiento, de su voz, de su ironía, de su amor por nuestra tierra".

Con la obra de Nooteboom sucedió algo curioso: mientras en su tierra los críticos eran poco benévolos, era galardonado a menudo en el extranjero. Ganó el Premio Europeo de Literatura  y el Premio Estatal Austríaco de Literatura Extranjera. Aunque pudiera ofenderse en algún momento, aceptó las críticas sin dejarse intimidar, y en una entrevista publicada  en 1998 por el rotativo NRC, respondió lo siguiente: "Escribir es, al fin y al cabo, mortalidad aplazada.

Isabel Ferrer. La Haya. El País, jueves 12 de febrero de 2026.

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