domingo, 17 de mayo de 2026

Flandes amplía el foco

'My Window' (entre 1921-1930), obra de Jenny Montigny, en la exposición 
retrospectiva del Museo de Bellas Artes de Gante.

La reivindicación  de las artistas del Siglo de Oro flamenco centra la completísima  programación  cultural del año en Flandes con tres exposiciones  que amplían el foco de la historia del arte. Además la apertura del centro Brusk en Brujas se une a las visitas imprescindibles  en la región (Bruselas, Ostende, Malinas, Lovaina...), tanto en museos  como al aire libre. Y, siempre, dispuestos a redescubrir a los maestros  flamencos in situ. 

Paso a las maestras flamencas.- Tres exposiciones  reivindican a las pintoras del Siglo de Oro que la historia del arte  oficial  había ignorado hasta hace poco. A la magnífica y completa visión  de Inolvidables se une la retrospectiva dedicada a Jenny Montigny, ambas en el Museo de Bellas Artes de Gante. Por su parte, la Casa Snijder&Rockox en Amberes se centra en la figura de Catharina van Hemessen  y en el taller fundado por su padre.

En la Historia del Arte que hemos heredado, la pintura flamenca aparece como un territorio esencialmente masculino. Tres exposiciones en muesos belgas coinciden ahora  en la revisión de ese relato para entender la pintura flamenca como un ecosistema en el que las mujeres no fueron una anomalías, sino agentes con voz propia.

Amberes, ciudad portuaria forjada por siglos de comercio, rutas internacionales y una tradición artística que aún hoy  puede recorrerse entre iglesias y antiguos barrios mercantiles, tiende un puente  entre la grandeza del pasado  y la vitalidad  urbana actual. En esta ciudad se prepara Van Hemessen Father. The Antwerp Workshop of Jan and Catharina van Hemessen, exposición  que podrá visitarse  del 15 de octubre de 2026 al 31 de enero de 2027 en la Casa Snijders & Rockox y que recupera la dinámica  de un taller familiar clave durante el Renacimiento de la ciudad. 

La muestra desplaza la mirada  hacia el estudio  como espacio de creación compartida, donde los hijos crecían entre pigmentos y pinceles y el aprendizaje  formaba parte de la vida cotidiana. Dentro de esta genealogía familiar emerge la figura de Catherina van Hemessen como la primera artista profesional de los Países Bajos en un ámbito profundamente masculinizado.

Catharina van Hemessen destacó por su refinamiento  y determinación , así como por sus obras  de pequeño formato, en las que combina una notable maestría técnica junto a una inusual  profundidad psicológica. La artista, elogiada, en vida ha llegado incluso a eclipsar en reconocimiento a su propio padre; Guicciardini  y Giorgio Vasari celebraron su trabajo y, hacia 1556 se trasladó a España para integrarse en el entorno de María de Hungría. 

La muestra reúne  una cuidada selección  de sus retratos  y escenas religiosas, suficientes para entender  que la familia  puede ser un ecosistema creativo, reivindicar  el papel de la mujer en el arte  y resituar  Amberes como uno de los grandes laboratorios culturales del Renacimiento.

María Cantó. El Cultural, 8-5-2028.

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