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| 'My Window' (entre 1921-1930), obra de Jenny Montigny, en la exposición retrospectiva del Museo de Bellas Artes de Gante. |
Paso a las maestras flamencas.- Tres exposiciones reivindican a las pintoras del Siglo de Oro que la historia del arte oficial había ignorado hasta hace poco. A la magnífica y completa visión de Inolvidables se une la retrospectiva dedicada a Jenny Montigny, ambas en el Museo de Bellas Artes de Gante. Por su parte, la Casa Snijder&Rockox en Amberes se centra en la figura de Catharina van Hemessen y en el taller fundado por su padre.
En la Historia del Arte que hemos heredado, la pintura flamenca aparece como un territorio esencialmente masculino. Tres exposiciones en muesos belgas coinciden ahora en la revisión de ese relato para entender la pintura flamenca como un ecosistema en el que las mujeres no fueron una anomalías, sino agentes con voz propia.
Amberes, ciudad portuaria forjada por siglos de comercio, rutas internacionales y una tradición artística que aún hoy puede recorrerse entre iglesias y antiguos barrios mercantiles, tiende un puente entre la grandeza del pasado y la vitalidad urbana actual. En esta ciudad se prepara Van Hemessen Father. The Antwerp Workshop of Jan and Catharina van Hemessen, exposición que podrá visitarse del 15 de octubre de 2026 al 31 de enero de 2027 en la Casa Snijders & Rockox y que recupera la dinámica de un taller familiar clave durante el Renacimiento de la ciudad.
La muestra desplaza la mirada hacia el estudio como espacio de creación compartida, donde los hijos crecían entre pigmentos y pinceles y el aprendizaje formaba parte de la vida cotidiana. Dentro de esta genealogía familiar emerge la figura de Catherina van Hemessen como la primera artista profesional de los Países Bajos en un ámbito profundamente masculinizado.
Catharina van Hemessen destacó por su refinamiento y determinación , así como por sus obras de pequeño formato, en las que combina una notable maestría técnica junto a una inusual profundidad psicológica. La artista, elogiada, en vida ha llegado incluso a eclipsar en reconocimiento a su propio padre; Guicciardini y Giorgio Vasari celebraron su trabajo y, hacia 1556 se trasladó a España para integrarse en el entorno de María de Hungría.
La muestra reúne una cuidada selección de sus retratos y escenas religiosas, suficientes para entender que la familia puede ser un ecosistema creativo, reivindicar el papel de la mujer en el arte y resituar Amberes como uno de los grandes laboratorios culturales del Renacimiento.
María Cantó. El Cultural, 8-5-2028.

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