Ya nada será después igual. E incluso el cine de ahora, sea de vanguardia, experimental o ácrata, tiene su origen en una década a la que Richard Linklater (Houston, Texas, 1960) rinde culto a la manera más atractiva: reviviendo a muchos de aquellos nombres propios -buscando parecidos razonables-, recreando interiores y exteriores del filme, o la redacción del mítico cuaderno amarillo en el número 146 de los Campos Elíseos. Con rigor ambiental y en blanco y negro.
Desfilan Truffaut, Chabrol, Rhomer, Rivette, Sadoul y tantos otros, como el cámara Raoul Coutard y el productor Georges de Beauregard, desesperado por las maneras anárquicas de trabajar Godard -sin guion previo, solo con notas a pie de rodaje- y filmando en las calles de París mientras los peatones no disimulan su curiosidad. Suculencia servida en bandeja de plata por el muy cinéfilo Linklater, con Guillaume Marbeck y Zoey Deutch convincentes en las pieles de Jean-Paul Belmondo y Jean Seberg.
Miguel Anxo Fernández. La Voz de Galicia, sábado 10 de enero de 2026.

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