En una escuela sometida al ultranacionalismo y al culto extremo al líder, tras un sorteo con inquietantes reminiscencias a filmes de supervivencia extrema como Los juegos del Hambre, a Lamia le toca el encargo de preparar la tarta del presidente, bajo amenaza de castigos severos si no cumple su cometido. De manera que, sin apenas recursos, nieta y abuela se desplazan a la ciudad para conseguir los ingredientes necesarios: azúcar, levadura, huevos y harina.
Al menos eso piensa Lamia, porque lo que pretende su abuela es dejarla al cargo de la dueña de un restaurante, ya que ella está muy enferma. Sin embargo, la niña piensa que es por las complicaciones de la tarta por lo que quieren deshacerse de ella, se escapará y tratará de reunir por su cuenta los ingredientes, iniciando un peligroso viaje de iniciación.
Galardonada con la Cámara de Oro del Festival de Cannes, que premia la mejor ópera prima de todas las secciones, La tarta del presidente es la primera película del director Hansan Hadi, quien vivió su infancia en Irak durante los años que retrata la película, aunque hoy esté afincado en Nueva York . Sin embargo, el cineasta ha querido rodar en su país de origen con técnicos locales y ha conseguido colarse en la shortlist de los Oscar a película internacional, algo que la cinematografía iraquí nunca había logrado. (...)
La propuesta remite al drama social en la tradición del neorrealismo italiano, sin que aporte nada demasiado novedoso, y por mucho que la puesta en escena trate de ser realista, la impresión que genera el filme es la de ser una bienintencionada mirada occidental sobre la realidad iraquí pasada. La peripecia de Lamia también esta plagada de personajes sin escala de grises y de casualidades demasiado oportunas, todo en pos de tocar la fibra del espectador. En esa empresa, en la que se muestra eficaz -pese a todas las trampas- a tenor de su éxito en festivales y críticas destaca más el buen hacer de los actores naturales, tanto los adultos como los infantiles, lo mejor del filme de Hansi Hadi.
Javier Yuste. El Cultural, 6-2-2026.

No hay comentarios:
Publicar un comentario