No es fácil llevar a escena el complejo mundo que habita entre los bien definidos personajes que se mueven entre bambalinas. Lo va a intentar Marta Pazos, una regidora que ha mostrado en los últimos años una gran personalidad y un raro talento para describir y definir caracteres y situaciones. Para ella, explica a El Cultural, Le nozze funciona "como un auténtico parque de atracciones escénico, donde conviven el enredo, el deseo, la comedia y también una tensión social muy clara. Me interesa precisamente esa mezcla: lo festivo, lo amoroso, lo político".
Su mirada se sitúa en la época de Beaumarchais, autor del texto que dio lugar al libreto de Da Ponte, el siglo XVIII, "aunque" -nos dice Pazos- "un siglo XVIII imaginado, filtrado por la mirada contemporánea. He construido un universo versallesco y muy pictórico, alejado de la reconstrucción histórica. No me interesa tanto reproducir una época como trabajar con su esencia. En ese sentido, la escenografía funciona como metáfora visual: Los diferentes pisos del castillo del Conde de Almaviva representan la estructura social, con sus jerarquías y tensiones. Es un espacio simbólico donde todo sucede".
Interesante es su mirada sobre los personajes: cada uno es un universo singular. Hay un eje de mujeres que habitan una red en la que están unidas. He trabajado con la idea de que todas ellas son como ingredientes dentro de una misma receta escénica: cada una tiene un sabor (dulce, picante, amargo, intenso...), una textura , una energía propia y actúan en una acción en la que todo concurre al mismo tiempo". "Es -continúa- una ópera bufa, divertida, vertiginosa, pero también lleva a los personajes al límite emocional" y para unificar y diferenciar al tiempo, Pazos maneja el color como algo que centra este rico menú: "Es un elemento estructural, no decorativo"
Arturo Reverter. El Cultural, 29-5-2026.

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