viernes, 19 de junio de 2026

Las bodas de Fígaro más coloristas

Llega al Teatro del Liceu (14 representaciones del 4 al 21 de junio) una nueva producción de esa obra maestra, una las óperas más perfectas de la historia que es Las bodas de Figaro de Mozart, estrenada en 1786. Todo funciona en ella como un reloj... viviente, en el que no hay nada mecánico. La narración equilibrada, bien ensamblada, fluida -que discurre a lo largo de cuatro actos de parecida duración-, en la que brillan tanto la melodía como los factores armónicos y constructivos, la certera pintura de personajes, finamente caracterizados, el humor directo y el erotismo que todo lo perfuma, hacen de esta ópera un prodigio que ha de ser analizado rigurosamente y expuesto con refinamiento y, sobre todo, naturalidad, sin énfasis, sin gangas de una falsa expresividad, sin retóricas. Ha de servir las premisas del arte de canto del propio Mozart.

No es fácil llevar a escena el complejo mundo que habita entre los bien definidos personajes que se mueven entre bambalinas. Lo va a intentar Marta Pazos, una regidora que ha mostrado en los últimos años  una gran personalidad  y un raro talento para describir y definir  caracteres y situaciones. Para ella, explica a El Cultural, Le nozze funciona "como un auténtico parque de atracciones escénico, donde conviven el enredo, el deseo, la comedia y también una tensión social muy clara. Me interesa precisamente esa mezcla: lo festivo, lo amoroso, lo político".

Su mirada se sitúa  en la época de Beaumarchais, autor del texto que dio lugar al libreto de Da Ponte, el siglo XVIII, "aunque" -nos dice Pazos- "un siglo XVIII imaginado, filtrado por la mirada contemporánea. He construido un universo versallesco y muy pictórico, alejado de la reconstrucción histórica. No me interesa tanto reproducir una época como trabajar con su esencia. En ese sentido, la escenografía funciona como metáfora visual: Los diferentes pisos del castillo del Conde de Almaviva representan la estructura social, con sus jerarquías y tensiones. Es un espacio simbólico donde todo sucede".

Interesante es su mirada sobre los personajes: cada uno es un universo singular. Hay un eje de mujeres que habitan una red en la que están unidas. He trabajado con la idea de que todas ellas son como ingredientes dentro de una misma receta escénica: cada una tiene un sabor (dulce, picante, amargo, intenso...), una textura , una energía propia y actúan en una acción en la que todo concurre al mismo tiempo". "Es -continúa- una ópera bufa, divertida, vertiginosa, pero también lleva a los personajes al límite emocional" y para unificar y diferenciar al tiempo, Pazos maneja el color como algo que centra este rico menú: "Es un elemento estructural, no decorativo"

Arturo Reverter. El Cultural, 29-5-2026.

No hay comentarios:

Publicar un comentario