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| Edgar Morin. (Le Monde/ Olivier Metzger) |
Morin nació en París como Edgar Nahoum, hijo de judíos sefardíes procedente de Tesalónica (Grecia), el autor proclamaba su identidad múltiple de español, italiano (por parte de madre), francés y europeo. Estudió Historia, Geografía y Derecho. "Hasta sus últimos días se mantuvo atento al mundo, a los demás y a las grandes cuestiones humanas que nutrieron su pensamiento", declaró su esposa, Sabah Abouessalam Morin. "Hoy el vacío que deja es inmenso. Pero su valentía, su fidelidad a las personas y las ideas, su exigencia moral y su esperanza siguen acompañándonos", añadió.
Desde la década de 1950 desarrolló su actividad investigadora en diversas instituciones académicas francesas, especialmente en el Centro Nacional para la Investigación Científica (CNRS). A lo largo de su carrera publicó más de una veintena de libros sobre sociología, cultura, política, conocimiento y complejidad. Algunos con tanta actualidad todavía como aquel Rumor de Orléans, un ensayo sobre una falsa historia que se propagó en 1969 según la cual jóvenes mujeres desaparecían en los probadores de ciertas tiendas de ropa, eran drogadas y luego enviadas a redes internacionales de prostitución. Todo era infundado. Un bulo, posverdad antes de que ese prefijo tuviera sentido en nuestro mundo. Pero el caso adquirió una dimensión especial porque las tiendas señaladas compartían una característica: estaban regentadas por comerciantes judíos. Por eso el fenómeno se considera un ejemplo clásico de bulo antisemita y teoría conspirativa.
Además de filósofo y sociólogo, Morin fue un intelectual comprometido con los grandes debates de su tiempo: el antifascismo, la crítica al estalinismo, la descolonización, la ecología, la globalización y la defensa de un humanismo renovado. Incluso fue el inventor de la denominación yeyé en dos artículos aparecidos en Le Monde en julio de 1963, en los que el sociólogo analizaba el fenómeno Salut les copain, encarnado por el propio Jonhy Halliday y una generación de músicos como Claude François, Dick Rivers avec les Chats Sauvages o Françoise Hardy.
Aunque durante décadas fue una figura marginal en parte de la universidad francesa, su influencia se extendió internacionalmente, especialmente en América Latina. Hasta sus últimos años siguió publicando, interviniendo en debates públicos y defendiendo la necesidad de una "insurrección de las conciencias" basada en la fraternidad, la cooperación y la esperanza...
Daniel Verdú. París. El País, domingo, 31 de mayo de 2026.

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