miércoles, 19 de agosto de 2026

Jacqueline Bisset. Premio en el festival de cine histórico de Zaragoza

Jacqueline Bisset en el Festival de cine de
Zaragoza.
Jacqueline Bisset (Weybridge, Inglaterra, 81 años) está en España  después de tanto tiempo  que casi ni se acuerda. Ha ido el fin de semana a Zaragoza para recoger un premio a su trayectoria en el festival  Saraqusta, especializado en cine histórico. "Si conseguía pronunciarlo bien dos veces pensé que encontraría el camino para llegar", confiesa. Y lo ha hecho. A Bisset le han dado el galardón  por un currículo lleno de personajes históricos  inolvidables. La que fuera actriz de Truffaut, Huston o Polanski ha sido desde Josephine Bonaparte a Jackie Kennedy. Pero ni en el discurso al recoger el galardón ni en la entrevista tiene ganas de hablar de cine... Con su mirada verde mar insondable, unos vaqueros, deportivas y un pañuelo que podría pasar por palestino, explica el por qué.

P.- Hacía mucho que no venía a España.

R.- Sí, ya ni me acuerdo. Para mí España es placer y yo no viajo por placer. Todos mis viajes son de trabajo. Pero no había estado nunca en Zaragoza, y pensé que era una oportunidad para ver algo nuevo. Y también comerme una de esas tortillas españolas, con patatas y huevos, ¡que me encantan! Aunque confieso que después de decir que sí, tuve un momento de estrés. Siempre voy sola, nunca he tenido secretaria ni asistente, así que tengo que hacérmelo yo misma. Este trabajo hay que tomárselo en serio.

P.- Al recoger el premio, prefirió hablar de la vida antes que de su trabajo, el cine. ¿Por qué?

R.- Es así como soy. Creo que para la gente es increíblemente aburrido que les hablemos solo de cine, es lo que hacen en Hollywood, y me aburren soberanamente. Las películas son fantasías, y me gusta hablar de cosas reales, de las catástrofes humanas que están sucediendo, de las grandes empresas que dirigen nuestras vidas  o de la gente terrible que ofrece cosas contra el cáncer que no funcionan. Hay mucha gente sufriendo y soy consciente de eso.

P.-¿Se refiere a la salud, usted que cuidó  durante décadas  a su madre, enferma de esclerosis, o a la política? ¿O a todo un poco?

R,- Tengo cierto instinto cuando hablo con la gente. Soy capaz de detectar cómo andan de salud, si sufren, si necesitan consuelo. Veo que la gente necesita hablar de sus sentimientos, pero si todo el mundo habla y nadie escucha, esto no funciona. Yo puedo escuchar . Lo aprendí de mi padre. La gente necesita consuelo emocional. Veo también mucho dolor y pobreza en el mundo, y frente a todo eso, el cine me parece a veces irrelevante. Es verdad que se puede contar en las películas, pero no es suficiente  para ayudar a la gente. Y me acaba pareciendo trivial, aunque hablemos de películas muy importantes.

P.- ¿Esa conciencia le viene de su educación?

R.-Sí, sin duda. Llegué tarde al cine porque mis padres no tenían televisión, y sí muchos libros. Mi madre se interesaba por el arte, la danza, y creo que tuve una buena educación, estricta y nada consentida. Estoy muy contenta con ella, aunque luego me permito cosas como venir a este festival  y que me consientan un poquito.

P.- Británica de nacimiento, con madre francesa, usted encarna Europa y sigue defendiendo sus valores. ¿Cómo vivió el Brexit?

R.- Fue un gran error. Echaron a gente de diferentes países que trabajaba y aportaba, y ahora no tienen un servicio de salud que funcione correctamente y necesitan a la gente. Yo personalmente disfrutaba siendo parte de Europa. Ahora no sé cuál será el resultado de todo esto, pero ni el Reino Unido ni otros países europeos lo están pasando bien. Lo que está sucediendo co esas barcas pequeñas en el Mediterráneo es simplemente terrible.

P.- ¿Se refiere a las pateras que acaban tragadas por el mar cuando la gente se arriesga por una vida mejor?

R.- Llevar a la gente a esa desesperación es un crimen, y no sé cuál es la solución, pero sí sé que la mezcla de todos es muy positiva. No puedes vivir en tu pueblecito siempre, el mundo es grande y diferente. Pero la infelicidad que se está originando en torno a este tema de la emigración me resulta desesperadamente triste. ¿Y dicen que lo de la integración no funciona? Yo he tenido parejas de distintos países: un francocanadiense, luego un judío francomarroquí, después un ruso  (se refiere  al bailarín  Alexander Godunov), y más tarde conocí a un turco... Y al final el absorber todas esas culturas ha sido realmente bueno para mí. ¿Por qué hay esta lucha? ¿De qué demonios va esto? 

P.- Reside en Los Ángeles, pero Estados Unidos no es que esté mejor. ¿Qué piensa de la política de Donald Trump?

R.- Es un narcisista, no entiendo su elección. Solo le importa su propia situación, busca algún tipo de adoración, elogios, y esa obsesión la lleva más allá de su propia vida. La gente paga un precio muy alto por ello. No puede mantener  sus estados de ánimo en orden, así que solo espero que aspire a construir algo mejor a largo plazo. Aunque ahora mismo no lo veo, me gustaba más Biden.

P.- El Me Too nació en Estados Unidos. ¿Cree que después de este movimiento hay más igualdad para las mujeres en el cine?

R.- No lo sé, tengo sentimientos muy fuertes sobre estos temas y no quiero discutirlos porque siempre acaban criticándome. Creo que tiendo a ponerme del lado de los hombres porque muchas mujeres no entienden la vida psicológica de ellos, y también hay mujeres que están demasiado desesperadas por llamar la atención. Doy gracias a Dios de no haber estado expuesta  a ese tipo de comportamientos, pero también lo relaciono con que me criaron con con firmeza y yo me he alejado de ese tipo de situaciones. Hay que saber dónde pones cada pie. De eso es responsable cada uno.

P.- Hablando de responsabilidad, ¿Qué le parece la inteligencia artificial y la posibilidad de que pudiera salir en una película sin interpretarla?

R.- Me da miedo. La gente es codiciosa y siempre hay quien está interesado en aprovecharse de los demás. En ese aspecto me asusta el futuro. Me gustaría dejar mi historia a mi familia y espero que la IA no me la estropee...

Eva Pérez Sorribes. Zaragoza. El País, domingo 3 de mayo de 2026.

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