Conocedora de primera mano de la compleja situación del pueblo saharaui, Imanishi empatiza-desde su lugar de persona nacida estadounidense de raíces japonesas- con ese sentimiento de eterna forastera, del no pertenecer ni aquí ni a allá. La sensación de desarraigo (no solo individual, sino generacional) motivada por el exilio, el sentirse extranjera en el propio hogar, la construcción de una identidad en tránsito continuo se materializan en una mujer luchadora que quiere ser dueña de su destino, que se rebela contra tradiciones y toma partido ante manifestaciones políticas, y al que pone rostro Nadhira Mohamed, actriz que creció en campamentos de refugiados de Argelia y que está volcada en labores sociales en este mismo ámbito.
Sombra nómada es una película valiente que vierte luz sobre una realidad desconocida para muchos, la de la situación en los territorios ocupados del Sáhara Occidental, y lo hace desde una óptica diferente, la de la ficción, pues las veces que se ha abordado este tema -ya sea de modo central o tangencial- ha sido prioritariamente por medio del trabajo documental.
Estamos ante un ejemplo de cine social y honesto sobre fronteras e identidades, co una clara perspectiva femenina y dotado de unas imágenes sensoriales -rodada mayormente en Argelia por razones de logística y posible censura-, que retratan además, la inmensidad y la belleza del desierto. Y aunque pueda tener todavía algunos defectos de forma, lo realmente valioso de la cinta de Eimi Imanishi es su contenido.
Sabela Pillado. La Voz de Galicia, miércoles 7 de octubre de 2026.

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