sábado, 14 de febrero de 2015

Soñadores y Tigres de papel

Asisto, sorprendida, desde hace unos meses al espectáculo de "Podemos". Entiendo que es una reacción lógica de descontento por la gestión que los gobernantes hicieron y siguen haciendo de la crisis. El discurso de lo que nació como un movimiento, hoy constituido ya en partido político, ha calado fondo en sus seguidores. Lo que sí me asombra es el éxito de su líder y de su relato, convertido en una suerte de "salvador" al que cada día se unen más seguidores. Un doble del comandante Marcos del que hoy nada se sabe ni nadie habla.
Por mi edad, tenía 19 años cuando estalló Mai soixante-huit, 25 en la muerte de Franco, 30 cuando voté el Referendum sobre la Constitución con mi hijo mayor en mis brazos, y  por las circunstancias personales que me tocó vivir entonces, soy un testigo, con muy buena memoria, de ese pasado que configura nuestro presente.

En mayo de 1968 estudiaba en Salamanca Filología Francesa. Vivía en el Colegio Mayor Santa María, entonces gestionado por la Sección Femenina. Estaba allí gracias a una beca (media de sobresaliente) del Sindicato  Vertical. Recuerdo la luz de primavera de una mañana, que inundaba la sala, sobre los periódicos "El Adelanto" y "La Gaceta" los dos con los mismos titulares : " Los estudiantes toman las calles de París".  En España vivíamos entonces (en la clandestinidad por supuesto) la lucha por la democracia. Hubo una coincidencia en el tiempo pero nuestros mayos, fueron varios, tenían un contenido político muy claro al que se incorporo el discurso parisino que tanto le gusta a Podemos:"Pidamos lo imposible""Nuestros son los sueños". Ese mismo mes  del 68, en Salamanca, todo se precipitó: asambleas en la facultades, huelgas,  recitales, el de Maria del Mar Bonet en la Facultad de Medicina, entre otros. Mi hermano era uno de los líderes y unos días después acabo en el calabozo del cuartel, donde finalizados sus estudios, cumplía el servicio militar, arrestado por sospecha de ser un afiliado del Partido Comunista. La imprudencia y la insensatez eran características comunes de buena parte de los "revolucionarios" de entonces.

Noviembre de 1975. Hace un mes que llegué al Instituto "El Calvario de Vigo" a mi puesto de profesora de francés. Vivo en un piso compartido y me dedico, muerta de miedo, al activismo político en una organización nacionalista. ¿Qué ha ocurrido desde mi regreso de Francia en 1971, para que me transforme de mera espectadora en miembro destacado de uno de los grupos más buscados y más temidos por la policía? Entonces, creo que ahora también, poco han cambiado los modos de proceder, todo se mezclaba: compañeros de trabajo,  relaciones de amistad, incluso de amor, todo valía para comprometer a los próximos en la causa. Muchos y sobretodo muchas, nos vimos implicadas en situaciones que nos desbordaban, dejándonos envolver en la maraña por un discurso bastante parecido al que hoy tiene tanto éxito: "nosotros somos los buenos, ellos los malos, vamos a cambiarlo todo, un mundo nuevo donde la justicia y la igualdad brillarán por igual".  Un líder carismático puede hacer estragos de todo tipo . Recuerdo  dos de nuestras acciones más heroicas. Digo nuestras porque con frecuencia me acompañaba mi amiga Carmucha, mi amiga la más durarera  en el tiempo. Jugamos de niñas en los Jardinillos  de Orense frente a la Alameda. Años más tarde eramos los dos miembros de una célula donde se nos formaba, dada nuestra condición de pequeñas burguesas, con la lectura " La enfermedad infantil del leninismo es el izquierdismo" Una de nuestras "fechorias" de las más sonadas, salió en la prensa del día siguiente, consistió en rebatir todos los puntos de un conferenciante en el recién inaugurado Ateneo de Orense. La otra mucho más arriesgada y peligrosa, superclandestina,  tenía como objetivo trasladar algo sensible desde  Vigo a Lugo. Un enero como este febrero: nieve, obscuridad,  carreteras  del siglo XIX, capotes de guardias civiles acechando en Monte Faro. El objetivo se cumplió aunque el material sensible no fue bien recibido y no les digo que hicimos con él, pero con nosotras no viajó a Orense a donde fuimos siguiendo el curso del Miño. Dos años más tarde, en la primavera de 1977 me despido de los tigres de papel con una maleta de ilusiones perdidas.

Conseguir la democracia no fue sin embargo un juego de niños y niñas. Hubo hombres y mujeres valientes, honestos, que lo dieron todo por instaurar las libertades, por lograr una constitución  que nos equiparase al resto de los paises libres y democráticos. Lo  dieron todo, algunos hasta sus vidas. El  24 de enero se cumplieron 38 años de la Matanza de Atocha, uno de los episodios más dramáticos de la Transición. Seis días después, el 30 de enero de 2015, Lola González Ruiz, abogada laboralista y única mujer superviviente  a la matanza de Atocha,  moría  en Madrid, su  corazón doblemente asesinado, primero su novio Enrique Ruano, 8 años después su marido, Javier Sauquillo.

Todo lo de Podemos me suena a viejo, déja vu, hasta casposo, los mismos tics, las mismas canciones, los baños de masa a los lideres.  La diferencia es que antes de la Constitución. esa que dicen ya no sirve,  la revolución la hacíamos a escondidas, siempre con el temor de ser descubiertos, hoy las televisiones les ofrecen sus platós a todas horas, cuestión de libertades que antes no había. Pero no explicitan sus principios, no concretan sus propuestas. Eso sí, tienen prisa por llegar. 

¿Dónde están los que como yo teníamos entre  20 y 30 años en la Transición? No oigo su voz. Una voz alta y clara que anime a caminar hacia adelante sin destruir lo que tanto costó conseguir: la constitución  y la democracia porque , soñadores , lo demás son quimeras que nunca se sabe como terminan.
Antonio Elorza  decía en su artículo Marcha sobre Madrid, El País, sábado 31 de enero de 2015 : " El asalto a los cielos ha servido en el siglo XX para generar tiranías y catástrofes. Mejor evitarlo."
Carmen Glez. Teixeira 


No hay comentarios:

Publicar un comentario