domingo, 18 de diciembre de 2016

Un amor correspondido

Andreï Makine
Hace dos días tuvo lugar la recepción de Andreï Makine en La Academia Francesa para ocupar el puesto vacante por la muerte de Assia Djebar. Es un escritor nacido en Rusia, conocido en España por su libro Le testament français (Mercure de France,1995), publicado por Tusquets. Una declaración de amor apasionado a Francia y a la lengua francesa. La lengua de su abuela Charlotte, la que ella le enseñó, transmitiéndole ese amor por un país y su lengua, a la que dedicó su tesis presentada en la universidad de Moscú. Era hija de una familia francesa que se traslada a Rusia en 1903, poco después de la visita del Zar Nicolás II a París. Charlotte añora la ciudad, su ambiente,  y cuenta a sus nietos cómo es la vida en esa ciudad, con fantasía, con una lengua poética:  la catedral de Notre Dame "esa gigantesca roca modelada por la erosión del tiempo". También les lee fábulas, textos de escritores, les recita poemas. Francia se convierte en algo mítico. "Soñé tanto tiempo con Francia que sería imposible no tener una visión literaria". De ahí el choque que sintió al llegar a París en 1987 entre el país soñado y el país que descubre. Se instala en Belleville y escribe pero sus primeros libros son rechazados sistemáticamente. Malvive hasta que consigue un puesto de profesor de literatura rusa en la École Normale y Sciences Po.  Le testament Français, su cuarta novela, publicada en una pequeña editorial, es por fin recompensada con el premio Goncourt y el Médicis con un millón de ejemplares vendidos. Con los años ese amor se ira tiñendo de inquietud por la deriva de la literatura francesa, en particular la novela, hacia la mediocridad. Le testament français fue recibido por los profesores de francés como un regalo. Recuerdo el primer viaje a París con los alumnos después de su lectura que me permitió ofrecerles una nueva mirada. Así revivimos, entre otras escenas, siguiendo el relato de la abuela del escritor, la colocación de la primera piedra del puente Alexandre III por el zar Nicolás II para simbolizar la amistad franco-rusa  firmada en 1891. El discurso pronunciado entonces por el poeta José Luis Heredia que valora la presencia del zar y la zarina como un homenaje a la lengua francesa cautiva de tal modo al pequeño Andreï  que ese mismo día decide apropiarse de esa lengua, la clave del misterio del país del que les habla su abuela. "Ce jour-là je décidai de lui voler sa magie/Ese día decidí robarle su magia". Treinta años después de su llegada a París en 1987, es recibido como miembro de la Academia.


 El escritor abrió su discurso en la Academia evocando los lazos históricos entre Francia y Rusia su país de origen, haciendo en paralelo el elogio de su predecesora la escritora argelina Assia Djebar con la que comparte esa atracción poderosa que ejerce la lengua francesa sobre los escritores francófonos. Una lengua aprendida, trabajada, estudiada hasta en las menores finezas estilísticas. El escritor se pregunta qué representa esta lengua para los que no la han oído en su cuna. "¿Una conquista?, ¿Una apropiación? ¿Una apertura intelectual? O al contrario, ¿una maldición que relega nuestra lengua de origen a un dialecto ?" Assia Djebar se reconoce entre esos dos polos: "El francés es mi lengua madrastra"... y al mismo tiempo "una lengua de emancipación, un habla liberadora. Ella que conocía a Saussure, Jakobson, Barthes y Chomsky sabía que por encima de los mestizajes lingüísticos el objetivo del escritor era hacer coincidir el pensamiento con las cosas del mundo par ir más allá del mundo visible lleno de odio, de mentiras y polémicas. Situó la biografía de la escritora dentro de las relaciones entre los dos países, sus estudios en París y su carrera universitaria, su militancia en el FLN. Sin embargo las diferencias en las vidas de los dos escritores fueron enormes:"Ningún telón de acero impidió a Assia Djebar, la brillante estudiante argelina, cruzar el Mediterráneo, venir a París a estudiar, en el lycée Fénelon  primero y a continuación en la Escuela normal superior. Ninguna presión ideológica ordenó, en Francia, las elecciones que debía hacer para perseverar en sus estudios. Ninguna censura le impuso cualquier index librorum prohibitorum."

En realidad el discurso fue la ocasión para el escritor de hablar sobre la relaciones Francia Rusia. Pedro I el Grande con su visita a los académicos en 1717. La zarina Catalina II, Fonvizine y les Lettres de France, Voltaire, Pouchkine y Tolstói, Chéjov y Dostoïevski van desfilando bajo la cúpula de la Academia. Pero también, la batalla de Moscú, la guerra de Crimea, la Ucrania de hoy y Kiev . Cierra  su discurso con el homenaje a un resistente, Jean Claude-Servan Schreiber y con una mención a de Gaulle. El texto del nuevo académico fue calificado por la prensa como "un plaidoyer"/ una defensa de Rusia "humiliée". Una petición, un ruego de un mejor entendimiento entre los dos países. Un discurso con un subtexto de fuerte contenido político. 

Dominique Fernández, autor del Dictionnaire amoureux de la Russie, respondió a su vez con una alegato en favor del pueblo ruso, secundando el punto de vista de Makine. "Vuestra obra es un canto de amor a la Rusia humillada" concluye revisando sus libros desde el primero publicado en Francia , tres años después de su llegada, La fille d'un héros de l'Union Soviétique, hasta el último, de este otoño, L'Archipel d'une autre vie. Un amor compartido con el amor a la lengua francesa. Así como cuando Pedro I el Grande, en el curso de su memorable viaje a París subyugó con su encanto a los franceses, "en usted, señor, que encarna tan bien a su patria, reconocemos el encanto ruso".

Carmen Glez Teixeira



1 comentario:

  1. De este autor me he leído "la vida de un hombre desconocido". Brutal. Ahora me he pedido para reyes el libro de "entre el cielo y la tierra". La verdad es uqe su estilo atrapa

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