El montaje dirigido por Gil Marsalla, está concebido como un concierto dramatizado que propone un viaje musical al París de mediados del siglo XX, recreando desde las calles bohemias de Montmartre hasta la mítica sala Olympia. En él, Lermitte lleva años entrando y saliendo cada noche del alma de Piaf. Entre la imitación respetuosa y la reinterpretación, ella se sitúa en una tercera vía: "Ni una cosa ni la otra. Para mí se trata de vivir y celebrar en el presente este magnífico repertorio", afirma. Cree que el desafío no está en reproducir la técnica vocal de Piaf, sino en transmitir la emoción que atraviesa sus canciones. "Hay que capturar las propias emociones, la técnica está a su servicio".
En escena, la artista está acompañada por cuatro músicos -piano, acordeón, batería y percusión, y contrabajo- que dan forma a clásicos universales como La vie en rose, Non, je ne regrette rien, Hymne à l'amour o La Foule. Entre todas ellas, Lermitte confiesa tener una favorita: "Milord es una de las que más me gusta cantar porque mezcla esperanza y desesperación al mismo tiempo".
Piaf! The Show también tiene un trasfondo biográfico que revisa el trayecto intenso y trágico de la cantante. En ese sentido, Lermitte sostiene que lo que más le conmueve es "su fe inquebrantable en la vida y el amor; es lo que le sirve de guía y también de ejemplo".(...)
Para la intérprete, encarnar durante años a la gran voz de la chanson también ha dejado una huella personal: "Ella me enseñó algo esencial: amar cada instante y cada segundo que pasa" confiesa. Sobre su carácter indómito, añade : "Era una mujer libre! Y sinceramente creo que yo también lo soy" Y si se le pregunta qué le diría hoy si estuviera vida, responde escuetamente: "Gracias".
Javier Becerra. La voz de Galicia, lunes 16 de marzo del 2026.

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