
Éric Sadin. (Imagen: Juan Barbosa)
Sadin es uno de los 10 principales pensadores tecnológicos del mundo escogidos por un jurado de Ideas . El martes nos recibe en su apartamento del barrio parisiense de Belleville. Su última obra es El desierto de nosotros mismos (Caja negra, 2026), un análisis oscuro del futuro que estamos construyendo. Un lugar que ya ha existido previamente en datos y en el esquema de la probabilidad que lo ha diseñado. Un lugar que apesta a muerta y a pasado. Y todo comenzó el 30 de noviembre de 2022, con el advenimiento de Chat- GTP.. "Ese día no dormí en toda la noche, y suelo hacerlo como un bebé", explica Sadin. El libro, un superventas en Francia, empieza con una cita de Louis-Ferdinand Céline, "Puedo decir que yo vi la catástrofe venir"
P.-Entonces, ¿el apocalipsis comenzó el 30 de noviembre de 2022?
R.- Normalmente duermo como un bebé, pero ese día no pegue ojo . Los días que vinieron fueron peores. Toda esa gente diciendo que era fantástico, supercool. No entendía como nadie veía la catástrofe civilizacional que llegaba. Es raro observar un fenómeno como el de la IA generativa revestido de esa pátina de modernidad y practicidad sin que se analicen las consecuencias inmediatas de una extrema gravedad. Y cuanto más tiempo pase , más grave será.
P.- Sostiene que debería haberse prohibido.
R.- Desde el principio. Pero es lo opuesto de lo que ocurrió. Sam Aitman, cofundador de Open IA, hizo una gira de conferencias y fue recibido por los jefes de Estado con una alfombra roja. La respuesta, también la de Francia con Mistral, fue inscribirnos en esa carrera hacia el desierto de nosotros mismos. Hay muchas palabras vacías y absurdas que se dicen sobre la IA: "Viviremos un mundo mucho mejor". "Todo será más fácil..." ¿Basado en qué? Yo analizo en base a principios como la sociabilidad, la dignidad, la integridad humana, la libertad, la expresión de nuestras facultades... y todo será destruido. Si tenemos en cuenta las consecuencias actuales y las que se anuncian, es de una extrema gravedad.
P.- ¿Cuáles serán esas consecuencias?
R.- Hay una inteligencia que comenzó a desarrollarse a partir de los años 2000. Analizaba fenómenos reales en tiempo real y desvelaba resultados para leer determinadas situaciones. Waze, la aplicación para tráfico . Recogía información que ningún humano podía recoger.
P.- Bueno, eso no parece mal del todo.
R.- Pero no era solo eso. Waze también sugiere un camino u otro. Por primera vez nos aconsejan actuar de una determinada manera. La tecnología comienza a imponernos una idea. No todo es negativo, claro. En la industria aeronáutica permite afinar la aerodinámica; en la farmacéutica, mejora las moléculas. Pero en el management, por ejemplo, tiene efectos inaceptables. Todo esto debía formar parte de un trabajo jurídico, político y social que no se ha hecho. Y hace tres años apareció la IA: la operativa.
P.- Peor, claro.
R.- Son sistemas que aseguran tareas que hasta ahora movilizaban nuestra facultades intelectuales y creativas, la verdadera dimensión de la civilización. Las IA generativas son indefendibles.
P.- El Gobierno francés debate esta semana la prohibición de las redes sociales a menores de 15 años. Da la sensación de que llegamos tarde a todo.
R.- Macron quiere regularlas ahora, pero hasta este momento ha dado a estas plataformas todas las facilidades. Empezaron en 2020 y quince años más tarde admitimos la catástrofe. La sociedad en cuestiones digitales se despierta siempre demasiado tarde.
P.-¿Hemos perdido ya algunas generaciones de jóvenes?
R.- También a muchos adultos, han psiquiatrizado a la sociedad. Y con la IA generativa ocurrirá igual. Ya vemos las consecuencias. La pérdida de trabajos. el aislamiento social, la imagen. Pero también la dependencia emocional de los adolescentes que hablan directamente con la IA generativa, que les dice la verdad sobre todo, convertida en coach psicológico. Y es solo el principio.
P.- Hablamos con la IA, pedimos consejo, conversación emocional. Pero el lenguaje. aunque parezca el mismo, es otro.
R.- Son sistemas que analizan todo el corpus digitalizado: libros de bibliotecas, artículos de periódicos y datos de internet para revelar las leyes semánticas. Son rutas formales hechas con estadística, ecuaciones y fórmulas matemáticas. Es un lenguaje que funciona bajo el régimen de la correlación. Analizan todos los datos y saben que después de determinadas palabras van otras. En la IA ocurre siempre todo lo que ha ocurrido. Responde a la conformidad de la lógica. Es un futuro que ya ha existido. Y eso es lo opuesto al lenguaje humano, que funciona por asociación de ideas. El lenguaje humano depende de nuestro pensamiento, es único. Nadie recorre el mismo camino.
P.- Eso podría definir la libertad humana.
R.- Por supuesto. Por un lado está el lenguaje muerto, necrosado, matematizado y nacido del capitalismo lingüístico. Y, por otro, un lenguaje que habla de una infinidad no determinable, de nuestra libertad y singularidad. Y este cambio que vivimos modificará también las relaciones personales, cada vez más ausentes en favor de un sistema omnisciente y sabelotodo....
Daniel Verdú. Ideas. El País, domingo 5 de abril de 2026
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