lunes, 13 de abril de 2026

"Calle Málaga" La dignidad en su hogar de una mujer mayor

Fotograma de la película "Calle Málaga"

Karen Blixen tenía una granja en África y Mari Ángeles tiene una casa en el calle Málaga de Tánger. Y aunque sean muy distintas la extensiones de la morada real de Memorias de África bajo el seudónimo de Isak Dinesen) y del pisito del personaje ficticio  interpretado por Carmen Maura en Calle Málaga, la última película de Maryan Touzani, el sentimiento es mutuo: su lugar en el mundo; no solo un cuarto propio, sino una existencia propia; una sensación de individualidad, de dignidad femenina  al margen de cualquier convencionalismo; la celebración de la libertad de una mujer. 

Tercer largometraje de la directora marroquí, estrenado en el festival de Venecia de 2025, llega a los cines de nuestro país tras ser un éxito en los franceses. Todo un triunfo para una película hablada  casi totalmente en español, acerca de una mujer mayor que pierde su mundo y lo recupera a golpe de rabia, y además encuentra cobijo  en algo tan poco tratado como la compañía, el cariño y el sexo en la tercera edad.

Ahora bien, la nobleza de una abuela que se rebela contra una hija egoísta ( a la que pone mirada cansada Marta Etura) no es el único gran tema de Calle Málaga. Escrito por Touzani junto a su pareja en la vida real, el cineasta francés de origen marroquí Nabil Ayouch, el guion de la película es seguramente desigual, pero junto al amor otoñal, la ingratitud de los hijos y el elogio de la multiculturalidad, se hace especial hincapié  en esos valores y momentos vitales aparentemente nimios que acaban siendo la base de una existencia en calma.

Es en esos aparentes tiempos muertos cuando Calle Málaga confirma su férrea condición de justa reivindicación. Y no tanto cuando fuerza las transiciones entre las tres secuencias con alguna burda simbología o cuando los diálogos se hacen demasiado explícitos. Sin embargo, los bellos interludios de su protagonista por las calles de  o sola en su casa nos proporcionan los instantes más placenteros.

Calle Málaga no sería lo que es sin la soberbia Carmen Maura, en un papel en el que tiene que decirlo casi todo sin palabras, y en el que se zambulle  físicamente con un semidesnudo en penumbra a los 80 años. La casa de Mari Ángeles en la calle Málaga no es ni más ni menos que el lugar donde habita el brío tranquilo de una mujer lúcida que no quería rendirse.

Elsa Fernández Santos. El País, miércoles 1 de abril de 2026

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