lunes, 13 de febrero de 2012

Al día: El hombre que no se iba

La mecedora, de Jean Claude Brisville, ha colgado "no hay entradas" en el Valle Inclán. Un texto didáctico en exceso, muy bien dirigido por Flotats, que no actúa pero ha dejado su impronta en Helio Pedregal. Flotats sigue fiel a Jean Claude Brisville: tras La cena y El encuentro de Descartes con Pascal joven, llega La mecedora al Valle Inclán donde agota localidades. La mecedora (Le fauteuil à bascule, 1982) es la primera obra de Brisville. Se estrenó en el Petit Odéon, dirigida por Jean Pierre Miquel y obtuvo un gran éxito.Quizás sea la pieza mas personal, más autobiográfica de su autor, un editor de prestigio (Hachette, Juillard) que a los sesenta años y después de haber dirigido Livre de Poche durante cinco, fue "anticipadamente jubilado" por sus nuevos jefes, lo que le permitió convertirse en autor dramático. La mecedora pronostica con una absoluta claridad de visión y tres décadas de adelanto buena parte de los males que aquejan  a la edición de hoy. Jerónimo, el viejo editor protagonista es interpretado por Helio Pedregal y su trabajo es vigoroso y sugestivo. Sin embargo,  Marcos Ordoñez el autor de esta crónica , tuvo la impresión de estar viendo a un clon de Flotats, como si Flotats lo hubiese modelado a su imagen y semejanza por lo que se pregunta por qué Flotats no ha interpretado a Jerónimo. También dice que se queda solo en su apreciación , la gente a la salida parecía encantada.
Marcos Ordoñez. El País, Babelia, Puro Teatro, sábado 11 de febrero de 2012   

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