lunes, 22 de junio de 2026

"Un mundo frágil y maravilloso"

En la última década y media se han estrenado  no pocas películas procedentes de países árabes en conflicto  que, marcadas por la religión y la política, recogían las  (des)esperanzas, las iras y el devenir más cotidiano  de sus ciudadanos a pie. Sin embargo con la obra del iraní Asghar Farhadí como paradigma, no han sido tantos  los títulos que han abordado  los vuelcos del corazón  y del estómago de esas gentes  desde una vertiente  en la que la religión y la política quedaran , sino al margen, porque es imposible, si al menos en barbecho. 

Así es la excelente Un mundo frágil y maravilloso, del libanés Cyril Aris. Un relato con evidentes toques biográficos que empieza con un tiro- En apenas un minuto, con imágenes de enorme potencia visual y sonora, Aris asienta su historia de amor a través del tiempo en el instante en que sus protagonistas salen del vientre de sus madres. Nacen con un minuto de diferencia, en el mismo hospital, pero apenas unos segundos después una bomba  explota en el centro. Las cabecitas de los bebé arropados por las enfermeras que corren por los pasillos, se cruzan entre la destrucción  y el pánico. De este modo, Aris arrebata desde el inicio.

La violencia y la penosa situación del Líbano están presentes a lo largo de la película, pero siempre por debajo, nunca se verbaliza. A lo largo de tres décadas y tres tiempos que se narran alternativamente, esos bebés se reencontrarán (y se querrán) en el colegio con unos nueve años, al borde de la treintena y, luego, ya casados y con hijos. Y un elemento clave: la necesidad de ella -descreída y cínica, consultora, abogada y banquera con éxito- de salir de un país que la está destruyendo; y la de él -simpático y adulador, cocinero con restaurante propio- de seguir luchando  en su tierra por una sociedad mejor, desde su pequeño reducto  familiar, social y laboral.

Un mundo frágil y maravilloso, con un exultante sentido del humor (y del amor), presenta un Beirut laico, culto y humanista, sin velos ni rezos, moderno como cualquier ciudad occidental. Y dos personas que se aman a rabiar.

Javier Ocaña. El país, viernes 22 de mayo de 2026.  

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