sábado, 10 de octubre de 2015

El mejor aroma del Barrio Latino

Cuna de la Enciclopedia y de la Revolución Le Procope, inaugurado en el año 1686, sigue siendo un local à la mode en el corazón de París. Hablar del Procope equivale a poner la letra inicial de la historia de los cafés de París y de todo el mundo. El local sobrelleva con honor el título de ser el más antiguo de Francia y comparte con el majestuoso Florian de Venecia el pedigrí de los dos principales templos del café de todo el orbe. Ambos comparten escenarios fastuosos -El Sena y el Gran Canal- y los dos desafiaron con éxito el paso de los siglos. Quizás sería injusto considerar Le Procope como paradigma de los cafés parisinos, pero si es cierto que es uno de los pocos que ha dejado con éxito tras de sí el peso de guerras y revoluciones en la capital francesa. Corrían los últimos años del siglo XVII y París estaba en pleno apogeo. Poco antes desde Turquía había llegado una bebida conocida como café, que ya había calado hondo en capitales como Viena y Venecia y que no tardo en convertirse en la moda parisina. A pesar de que no hay coincidencia en las fechas, se da como un hecho constatado que que el café se presentó en sociedad, por primera vez, en 1680 en la plaza de Saint-Germain. Seis años después, un camarero de la nobleza italiana, Procopio dei Castelli abre el primer café parisino verdaderamente moderno y que después de trescientos años perdura en la actualidad como referencia ineludible. Procope -no dudó en afrancesar su nombre- mejora la tecnica de hacer café e introduce pastas, confituras y helados, así como el arte de mezclar hierbas y especies en aguardientes y licores, una suerte de alquimia que le ayudo a pasar a la posteridad. En 1689, la Comédie Française se instala frente al local y convierte al Procope en el primer café teatro de la ciudad. Las gentes del espectáculo compartían indistintamente sus tertulias con los literatos y con nobles y ricos burgueses. Todos ellos tenían su sitio en el café de moda de la ciudad que además presentaba como novedad el libre acceso para las mujeres algo que también ocurría en el Nicola de Lisboa, pero habría que esperar más de dos siglos....
Fernando Franjo. El Correo Gallego, domingo 13 de septiembre de 2015 

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