lunes, 5 de octubre de 2015

Lejos de los hombres

A partir de un cuento de Albert Camus, el director francés David Oelhoffen construye una emotiva carta de amor al western en Lejos de los hombres, que se estrena ahora. La guerra de Argelia es el contexto histórico y geográfico de un relato de fraternidad, protagonizado y producido por Vigo Montersen. El silencio y la culpa. Dos conceptos que emergían a la superficie desde las imágenes de Caché (2005). Michael Haneke volcaba con lucidez y malestar su violenta metáfora para alumbrar el tema tabú por excelencia de la sociedad francesa: el conflicto argelino."No hay censura al respecto pero sí hay mucho silencio"-explica el director David Oelhoffen-. No es que sean equiparables el filme de Haneke y el segundo largometraje de Oelhoffen, el western postcolonial Lejos de los hombres pero ambos se atreven a poner en primer plano una verdad incómoda para la conciencia histórica del país que inventó el cine. "Las pocas películas que tratan ese tema no tienen éxito comercial -añade el director- . Mi película se estrenó en Francia en enero, en medio de los atentados de Charlie Hebdo, y fue algo extraño porque el vínculo era muy claro. Los atentados de aquellos días son una consecuencia directa de una historia no digerida"... Oelhoffen parte del hermoso y breve relato El huésped de Albert Camus, donde el escritor trazaba una historia del humanismo en el contexto de la guerra argelina, apostando por la dignidad de las víctimas. Al maestro de un pequeño pueblo argelino, Daru (Montersen), un exmilitar francés, le confían un prisionero árabe, Mohamed (Reda Kateb), al que ni quiere custodiar ni entregar. Con silencios y miradas elocuentes, allí donde las palabras apenas tienen cabida -"uno es un campesino que no habla mucho y el otro un maestro que vive aislado, así que fuimos quitando líneas de diálogo sin que se cayeran los cimientos de la historia", explica el director-, el filme va construyendo una seca pero finalmente emotiva historia de estrecha fraternidad, que se inscribe en la poética geográfica y sentimental del western ....
Carlos Reviriego. El Cultural, 2-10-2015

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