sábado, 7 de marzo de 2015

A vueltas con el duelo

Dos publicaciones recientes abordan una vez más las vivencias del duelo por la pérdida de dos seres queridos: Niveles de vida, Julián Barnes (Anagrama/Panorama de narrativas, octubre 2014) También esto pasará, Milena Busquets (Anagrama/ Narrativas hispánicas, enero 2015 ). Julián Barnes afronta la muerte de su mujer, Milena Busquets la de su madre.
He vivido eso dos duelos. Mi madre murió a los 50 años cuando yo tenía 23, mi marido 35 años después de  habernos encontrado. En medio de esas dos muertes la de mi padre y la de mi hermano. Y si sumo a ellas las de dos amigas muy cercanas, debería ser una experta en el difícil trance de encarar la desaparición de quienes  han configurado en gran parte mi vida y sin embargo cada vez que ocurre, la soledad, el desvalimiento, el sentimiento de impotencia, siempre están ahí aunque tengo que reconocer que la experiencia, como en todo, ayuda. Nada comparable al desgarro que la muerte de mi madre produjo en nuestra pequeña familia: mi padre sobrevivió malamente 9 años, sus dos hijos, mi hermano mucho más que yo desde luego, marcados para siempre por su ausencia. Hay tanta distancia entre las circunstancias en que se produjo la muerte de mi madre y la de la madre de Milena Busquets que me costó mucho entrar en la lectura  de También esto pasará y a punto estuve de renunciar a seguir leyendo. Vaya por delante que respeto su dolor y que en ningún momento quise ni quiero ser la campeona del dolor, la que más sufrió. Creo además que el dolor es imposible de medir  y que cada uno lo vive  a su manera. Iba en el tren a Madrid, el libro se me caía de las manos entre alguna cabezada de la siesta hasta que a media tarde, hice un intento de seguir del que no me arrepiento porque creo que el libro mejora mucho a medida que avanza perdiendo el tono, para mi, irritante del principio. No me arrepiento sobre todo porque en la página 170 del libro encontré mi voz en la de Milena cuando agradece a su madre su legado, el mismo que tu me dejaste, madre querida, prestándome sus palabras para con ella, hacerlo público hoy:"Me diste el amor al arte, a los libros, a los museos, ...la generosidad absoluta con el dinero, los grandes gestos en los momentos adecuados, el rigor en los actos y las palabras.....También me regalaste la risa loca, la alegría de vivir, la entrega absoluta, la afición a todos los juegos, el desprecio por todo lo que te parecía mezquindad, la falta de lealtad , la envidia, la estupidez, la crueldad sobre todo. Y el sentido de la justicia. La rebeldía...."  Porque también encontré mi voz en la de Milena  cuando afirma  que la frase que da el título del libro También esto pasará no es verdad y porque afirmo como ella: "Viviré sin ti hasta que me muera".  
Asistí ayer, miércoles 4 de marzo, a la entrega del premio San Clemente que otorga el Instituto Rosalía de Castro de Santiago de Compostela,  a Julian Barnes (Leicester, 1946) por su Arthur&George,  que había sido consagrado escritor con El Loro de Flaubert,1984 (Premio Geoffrey Faber Memorial y, en Francia, Premio Médicis). Niveles de vida es un libro sobre la vida y la muerte. Se abre con un planteamiento muy original para indagar en el dolor de la pérdida del ser amado."Un libro magistralmente orquestado, un híbrido a menudo emocionante de no ficción, fabulación y memorias al uso; es la respuesta de un escritor con mucho talento a lo incomprensible en una cultura secular en la que tenemos dificultades para asumir la muerte" (Joyce Carol Oates). ¿Me ha aportado este libro algo nuevo en el sentimiento de duelo por la pérdida de mi compañero? Una confirmación sobre lo que sentí, les remito al texto que escribí en su día, Tus gafas. Un artículo de Ignacio Echevarría,  Una institución narrativa ( El Cultural, 27 de junio de 2014 que Javier Marías publica en su blog Mínima molestia, 30 de junio de 2014) me hizo entender que lo que más echo en falta es hablar. 
El relato que nos hacíamos, nuestros comentarios cotidianos sobre las más variadas cuestiones, todo lo que aprendí con él. Por supuesto también sobre las trivialidades cotidianas, cómo me recibía cuando llegaba a casa, pendiente de mis palabras.  "Lo que buscaba siempre era mantener mi interés despierto, lograr que le escuchase sin pensar en otra cosa"(Carmen Martín Gaite en El cuento de nunca acabar). ¿Es este blog, mi "furor"de escribir, una búsqueda desesperada de un sustituto a mi interlocutor desaparecido? ¿Un intento de reanudar el discurso interrumpido?... Probablemente, me siento mejor desde que escribo.
Barnes cierra  así su libro: Después de un tiempo, "surge la pregunta angustiosa que no tiene respuesta: ¿ qué es el "éxito" en el duelo? ¿Reside en recordar o en olvidar? ¿En quedarte inmóvil o en seguir caminando?...¿Qué esperas, qué buscas?."..... y aunque no hay certezas nos sugiere que del mismo modo que no somos nosotros quienes hemos traído la pena, es el mundo que nunca se detiene el que , a veces sí, a veces no, nos empuja y nos mueve.

Carmen Glez Teixeira 

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