sábado, 23 de mayo de 2015

Perfecta Carol

Cate Blanchet en Carol
Todd Haynes sorprende con una descripción carnal y subyugante del amor lésbico de la mano de una Cate Blanchet imperial.(.....)Basada en el retrato homónimo de Patricia Highsmith, Carol cuenta el encuentro de dos mujeres en la Nueva York de los años 50. Se trata, sencillamente,  de una historia de amor. No hay más. Como en el texto original, la idea es describir el lento proceso que va desde el descubrimiento a la aceptación, de la sorpresa al tacto de la piel. La piel dulce. Y todo ello, con la sensación de un animal acosado; en permanente estado de peligro. Se diría que la arquitectura de la película conserva el rastro de un relato de suspense. En la conservadora sociedad de la época, el amor lésbico es una amenaza. Y esa evidencia permanece al lado del espectador todo lo que dura Carol. Cada plano, siempre de una exactitud abrumadora, transmite la sensación de, otra vez, el fin de los dias. Cada secuencia, sencillamente, vibra. (....)Si en Lejos del cielo, ambientada en la misma época, el director reinventaba las reglas del melo según Douglas Sirk, ahora, en un ejercicio aún más sofisticado, se trata de desnudar la narración de cualquier artefacto dramáticamente postizo. Solo importa la descripción exacta de la emoción, de la pausa, del hallazgo cálido de la piel, de la fiebre. El resultado es una película inmensa en su perfección; deslumbrante hasta el agotamiento. El trabajo de Blanchett es algo más que simplemente preciso. No hay rastro de la espectacular exhibición que hiciera, por ejemplo en I'm not here o en Blue Jasmine . Esta vez todo es más tenue y, al mismo tiempo, mucho más intenso.... 
Luis Martínez, Cannes, enviado especial, El Mundo lunes 18 de mayo de 2015

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