viernes, 27 de marzo de 2026

Houellebecq, profeta de la decadencia, vuelve a estar afinado

Visionario, distópico y polémico, Michel Houellebecq está más allá del bien y del mal. O al menos, lo parece: su público abarca todo el arco ideológico, sus novelas importan tanto a sus lectores apasionados como a sus detractores. Pero el escritor francés también está más allá de lo literario: lo descubrimos como eventual participante en performances artísticas (junto al colectivo Masbedo), actor competente (El secuestro de Michel Houellebecq, Near death experience, Thalasso) solvente intérprete musical.

En este último campo se enmarca su nuevo trabajo, Souvenez-vous de l'homme (Acordaos del hombre) , álbum grabado a medias con el músico Frédéric Lo que verá la luz el vienes  bajo el sello francés independiente  Modulor: El título guarda relación -quizá casual- con el de su anterior disco el electrónico Présence humaine (Tricatel, 2000), grabado con Bertand Burgalat, en la época productor y arreglista de Nick Cave. Contenía canciones como Playa blanca (alusión  a un escenario de su relato Lanzarote y la narración en modo recitado, Célibataires (Solteros). Con aquel repertorio  paseó su escuchimizada figura y su voz gainsbourgiana  por programas de televisión de su país, y llegó a actuar en el Festival de Benicàssin. Con este disco ya ha anunciado una gira francesa que incluye  10 noches en el teatro La Scala de París en mayo.

El gusto de Houellebecq por los estudios  de grabación no es nuevo ni extraño. Empezó con Le sens du combat (El propósito de la lucha), disco de poemas grbados  en 1996 para France Culture Radio -"yo formó parte de una corriente de poesía que está hecha para ser leída en público", dijo entonces-, y posteriormente  otro en el mismo rango llamado Établissement d'un ciel d'alternance (Establecimiento de un cielo de alternancia) en 2007. "Durante el siglo XIX y principios del XX hubo una gran concentración de poetas magníficos, como Rimbaud, Baudelaire, Mallarmé, Apollinaire... pero a mediados del siglo XX la poesía perdió su función . El talento lírico se desplazo  a la canción  y por eso no hay grandes poetas  del siglo XX", dijo en aquella época argumentando su gusto por la música.

Pero ese gusto también le cuadra estéticamente  a su personaje. En otra colaboración con el cantante de Téléphone Jean Louis Aubert, ya en 2014, se ve a Houellebecq flaco y despeluchado, con reminiscencias a Albert Pla, y con algo de Leonardo Panero, al menos en su modo  de liquidar paquetes de tabaco y perder la mirada. Suaspecto consumido también tenía algo de Iggy Pop. Y esto no resultó casual : en 2017 se hicieron tan amigos el francés y el padre del punk que este recitó en su disco Préliminares un largo fragmento de La posibilidad de una isla, novela que el de Michigan encontró "de intenso placer y similar" a su propia experiencia, y que definitivamente inspiró aquel álbum afrancesado.(...)

Si, como conviene José Carlos Rodrigo, autor del reciente ensayo Michel Houellebecq.La corrosión de lo humano (Ediciones del Subsuelo), todo autor tiene un proyecto, el del galo es "inmortalizar la soledad de la existencia" desde cualquier medio de comunicación de masas, incluido, claro, la música. En novelas, ensayos, películas y discos, el francés es el mismo cronista incómodo, profeta de la decadencia de Europa (no: de todo Occidente).

Bruno Galindo. Madrid. El País, martes 3 de marzo de 2026.

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