El misterio y el Elogio del riesgo (2011) fueron temas indisociables de la carrera de Anne de Dufourmantelle (1964-2017). Llevando la teoría del cuerpo hasta el extremo, la autora murió salvando a unos niños en la playa de Saint-Tropez. Desde entonces su bibliografía traducida al español son perlas difíciles de encontrar. Filósofa y psicoanalista de profesión, da herramientas al lector para que trabaje con su subconsciente y construya su recorrido. La lógica nunca encontrara una vía recta, sus medios son el rodeo y la tangente, que permiten desviarse del sentido único y volver a pensar. La novela policíaca, en este caso, es ideal como espejo del psicoanálisis y la necesidad de atar cabos para dar sentido a una vida. Las personas, como detectives en sí mismos, vuelven al lugar del crimen -del trauma o de la herida- hasta que logran resolverlo, darle un sentido íntimo y personal. Los vacíos son una oportunidad necesaria para ocuparlos con la propia imaginación. Y lo mejor que puede ofrecer un thriller es convertir al lector en cómplice.
En esta tesitura, acompañamos al protagonista, Alexeï, a la consulta de una psicoanalista durante 12 días, en los que se encorseta a contar su historia en presente, destapando cada descubrimiento tal cual lo vivió. Bajo la pregunta "¿la trama que sigues es suficiente o hay algo más?, todos los personajes se desdoblan en detectives a criminales a la vez, perjudicados o perjudicadores. "Las descripciones son contradictorias, nunca estamos en el mismo evento. El verdadero testigo no existe ". En este punto, existen preguntas más importantes que la verdad. Una de las que lanzan las editoras de Nocturna es:¿cuáles de nuestras lealtades voluntarias son las que van dejando a un cuerpo sin vida?
Esta cuestión nos lleva tanto a temas sociopolíticos de férrea actualidad como los archivos prohibidos de Epstein -que encuentra su cruda mimesis en la novela-, como al poso cultural que la alimenta, repleto de referencias a películas como El resplandor (1980), de Stanley Kubrick, o Quieto, muere o resucita (1990) de Vitali Kanevsky, y las obras literarias de Dostolevski, las partituras de Bach o el fotógrafo alemán Roman Vishniac, entrando en las tumbas madriguera de la población judía de la Segunda Guerra Mundial. El lector como el mismo Orfeo, nunca podrá mirar la verdad a la cara. Como recogía Maurice Blanchot, en su propio análisis del mito de Eurídice, si te atreves a enfrentar lo tangible, te muestra su parte más inconsistente. Un consejo que no solo puede aplicarse aquí.
Aida Camprubí Hinojosa. Babelia. El País, sábado 28 de febrero de 2026.
El revés del fuego. Anne Dufourmantelle. Traducción de Karina Macció y Allegra Trentalance Macció, Nocturna, 2025.

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