martes, 25 de agosto de 2026

La firma de Van Gogh, un asunto de autoestima

Firma en diferentes obras del pintor como "Vincent".
(Museo Van Gogh)

Vincent. Así, con su nombre propio, firmaba Van Gogh sus obras. Pero el famoso artista neerlandés no siempre lo hacía, solo aparece en 133 de los 840 cuadros conocidos, y su salud mental y espíritu crítico influyeron en esa decisión. El hallazgo de que a lo largo de diez años de carrera solo puso Vincent en cerca de un 15% de su obra y la relación que guarda esa decisión con las distintas etapas de su vida vertebran  el primer estudio sistemático de la rúbrica del pintor, publicado por el Museo Van Gogh, de Ámsterdam.

Es cierto que fuera de Países Bajos el apellido Van Gogh resulta difícil de pronunciar correctamente, y Vincent era también una forma directa y distintiva de firmar. Sin embargo, el pintor va desgranando diversas razones por las cuales prefiere firmar, o no hacerlo, en las cartas que envía a su hermano Theo, marchante de arte. En una de las misivas, fechada en diciembre de 1883, dice incluso que se siente "bastante diferente" a los demás miembros de su familia. "De hecho", escribe, "no soy un Van Gogh", refiriéndose a que no se identificaba con las ideas tradicionales de su entorno íntimo. En 1884 pone por primera vez su nombre en un cuadro, aunque llevaba ya varios años dedicándose a la pintura. Consideraba que seguía aprendiendo el oficio, de ahí que solo calificase de "estudios" una parte de su producción.

A lo largo de una carrera tan vertiginosa como corta -la etapa considerada hoy profesional de Van Gogh abarca aproximadamente  entre 1880 y 1890, fecha de su muerte-, se confiesa por entregas a Theo acerca de la práctica pictórica. Reflexiona sobre la calidad de su obra y muestra su espíritu crítico y lo duro que era consigo mismo. "En su etapa en Países Bajos (1880-1885), firmaba muy poco. Una vez en París (1886-1888) influido `por sus colegas artistas, esperaba vender más y es posible que firmara con mayor frecuencia", explica por teléfono la investigadora Julia Engelmayer, autora del estudio sobre el autógrofo del pintor. "En base a los datos de esta investigación, parece que hay un nexo entre su propio bienestar y el ritmo de la firma, su nombre aparece con más frecuencia durante su estancia en París y en Arlés", añade. Fue ese un periodo de esperanza y de ganas de exponer y vender.

La salud mental del artista decae poco después  de abandonar  la capital francesa camino del sur. Recala primero en Arlés, donde trata de crear una comunidad de artistas junto a Paul Gauguin. Es una etapa muy productiva , en la que crea  El café de noche (1888) y Los girasoles (1888-1889), entre otros, pero también de una gran tensión emocional: el proyecto artístico no prospera y acaba cortándose la oreja. Se trasladó después a Saint-Rémy-de-Provence, a unos 25 kilómetros  de distancia, y estuvo encerrado un año en un centro psiquiátrico. "Allí su salud mental empeoró y ello debió influir en su autoestima, y aunque pintó 151 obras, firmó muy pocas", señala Engelmayer. Uno de esos cuadros, sin Vincent escrito en una de sus esquinas, fue La noche estrellada.

Van Gogh regresó en 1890 a las cercanías de París en un viaje de más de 700  kilómetros camino de Auvers-sur-Oise. A Theo  le pareció que le sentaría bien estar bajo la supervisión del doctor Paul Gachet, especialista en enfermedades nerviosas y mecenas del movimiento impresionista. Vincent trabajó de manera frenética durante unos 70 días, pero solo firmó dos obras, y de nuevo su salud mental  y su confianza jugaron  un papel a la hora de no hacerlo", continúa Engelmayer. Firmó algunas obras para regalar y también las que se intercambiaba con otros pintores. "Es posible concluir que Van Gogh lo hacía cuando se sentía especialmente orgulloso de un cuadro para exhibir", escribe la investigadora en su trabajo.

Aunque el nombre de Vincent aparece en sus obras en varios colores y posiciones, la variante más frecuente, ya sea clara u oscura, es el rojo. En algunos casos como en Los comedores de patatas (1885), que consideró su primera obra maestra, la firma esta integrada  en el respaldo de una silla a la izquierda de la composición. Hoy es casi imperceptible. En otros cuadros puso su nombre "como un recurso estilístico" dice Engelmayer.

Durante los últimos meses de su vida, mientras estuvo en Auvers-sur-Oise, solo firmó el Retrato de Adeline Ravoux, la hija de la posada donde residió. En otra obra, El jardín de Daubigny, escribió el título como aclarando que se trataba  del jardín  de un pintor importante. "Van Gogh exhibió a veces cuadros que no había firmado, y es posible que no apreciara del mismo modo las piezas que hoy consideramos maestras", reflexiona Engelmayer.

Isabel Ferrer. La Haya. El País, sábado 22 de agosto de 2026.

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