Pero hay otra hipótesis más verosímil, que es por la que yo me inclino. La de que la Pardo Bazán sea una creación del novelista francés Émile Zola. Le habría dado su propio nombre y la habría inventado para meterla en la serie de los Rougon Macquart, sin encontrar luego sitio para ella. Ciertamente es un personaje bastante zoliano este de la condesa que se hace feminista y lucha por convertirse en escritora en un mundo de hombres y de envidias literarias. Pero como no pudo entrar en ninguna de sus novelas, Zola la puso a escribir La cuestión palpitante, un ensayo sobre él mismo, sobre el propio Zola, en el que hace que Emilia elogie y a la vez critique a Emilio. Pero aquí a la hipótesis yo le daría un giro pirandeliano. Una vez creado el personaje se le escapa a Zola de sus manos y escribe por su cuenta La tribuna, que es una novela en el estilo de Zola pero mejor que las de Zola..
Y es en este punto donde la hipótesis llega al clima narrativo. Emilia viaja a Francia y en el círculo de Edmond de Goncourt se encuentra con Zola. La tensa reunión del autor con su personaje se produce en Auteuil, donde Goncourt tiene su segunda residencia. Es la corte literaria del París finisecular. Allí está el gran Alphonse Daudet, autor de los célebres Cuentos del lunes, siempre afable e irónico. Está el joven Maupassant, que a Pardo Bazán le parece fogoso como un potro suelto. Está el sombrío y decadente Huysmans, de ojos azules y aspecto enfermizo, con un cigarro fino siempre entre los dedos amarillentos. Y está el propio Zola, que a Emilia le parece sorprendentemente corpulento, de cara redonda y mirada inquisitiva. Hay que imaginarse una escena apócrifa en la que Zola invita a Emilia a salir al exterior para tener un aparte con ella. En la campiña de Auteuil, ese paisaje que estaban ya pintando los impresionistas porque era lo más cerca de la capital que les quedaba el campo, ya se insinúa la primavera.
"Señora mía, creo que no ha entendido usted cuál es su lugar", le dice Zola a la Pardo Bazán. "Mi querido amigo -le responde ella-, creo que es usted quien no ha entendido cuál es el suyo". Zola enmudece. Su rostro adquiere una inesperada palidez. En su mente acababa de instalarse una sospecha. La de si, al final, no será él un personaje de la futura autora de Los pazos de Ulloa.
Miguel Murado. La Voz de Galicia, domingo 13 de septiembre de 2026.

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