Es difícil que la ópera prima como directores en el largometraje de Marco Nguyen y Nicolas Athane tuviese un argumento más loco a la par que lúcido. Y es que si la sipnosis de Jim Queen no basta para llamar la atención, súmele el espectador que se encuentra ante una animación adulta de calidad, donde los colores llamativos, el carácter festivo y los números musicales son el envoltorio de una sátira que destila ironía en cada línea de un guion muchísimo más trabajado de lo que su aparente frivolidad pueda hacer pensar.
Jim Queen es una película singular, una animación queer gamberra, ingeniosa y original que retrata con mucho humor y autocrítica las paradojas internas de la comunidad LGTBIQ+. Los clichés de la vida gay en París son extrapolables, y su crítica de culto al cuerpo y de los estereotipos gais y heterosexuales van de la mano de su defensa de la diversidad, la tolerancia, la libertad, el derecho del amor al goce, en una comedia festiva que abandera la empatía frente a los avances actuales de la deriva conservadora que amenaza los derechos heroicamente conseguidos por el colectivo.
Preestrenada fuera de concurso en un pase de media noche del Festival de Cannes, el éxito de su primera proyección alimentó la curiosidad por una película que de primeras podría pensarse destina a un nicho muy concreto de mercado, pero que va mucho más allá , apuntando maneras de filme de culto fuera de circuito de cine comercial.
Sabela Pillado. La Voz de Galicia, domingo 6 de septiembre de 2026.

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